Día 9: Kunene River lodge – Epupa Falls
12 de agosto: Nos levantamos con la intención de hacer un descenso en canoa por el rio Kunene (unos 20€) a ver si podemos ver cocodrilos. El descenso está chulo, pero no avistamos ningún cocodrilo, demasiado pronto para encontrarles tomando el sol!
Al volver al campamento, cogemos el coche y hacia Epupa. De camino encontramos poblados himbas, y muchos críos pastando los rebaños. Estos nos hacen señas para que paremos. Quieren que les demos de comer. Algunos les damos camisetas y a otros alguna galleta, todo a cambio de una instantánea, les encanta verse reflejados en la cámara.
No sé hasta qué punto está bien o mal regalar-les una camiseta. Es cierto que rompemos sus costumbres, pero ¿no tienen derecho al desarrollo? ¿Les queremos mantener como una atracción meramente turística? Se me pasan un montón de preguntas por la cabeza,…
Al llegar a Epupa quedamos boquiabiertos con las cascadas. El agua cae unos treinta metros y no hay ningún tipo de protección ni barrera, te puedes acercar tanto como quieras. Subimos la montaña para tener una mejor panorámica del salto. Por sorpresa nuestra, el salto que habíamos visto no era la única caída, sino que esta todo lleno de grandes i pequeños saltos. El entorno es precioso, rodeado de gigantes baobabs.
Por la tarde nos vamos a sacar la cabeza al bar del pueblo, que a la vez hace de tienda. Allí encontramos a la gente de la zona i a unos cuantos himbas. Echamos unas cervezas de litro por tan solo 1€. Teniendo en cuenta los precios, ya os podéis imaginar cómo va la gente de bebida,…
El camping dónde estamos, Epupa Camp, está bien, pero un poco alejado. Hemos de andar unos 15 min hasta las cascadas. A cambio tenemos la tienda delante del rio con baño y cocina para nosotros solos.
Día 10: Epupa Falls – Otjitotongwe Cheetah Farm
13 de agosto: nos levantamos a las 5:30 para poder ir a ver la salida del sol desde las cascadas. Espectacular.
De camino hacía Opuwo nos hemos parado en un poblado himba. Nos ha recibido una chica de 19 años, la única de todo el poblado que hablaba un poco de inglés. Nos han pedido unos 2,5 € por entrar y nos ha enseñado el poblado, las cabañas i la gente. Hemos llevado algo de harina, azúcar, aceite y hemos aprovechado para jugar con los niños un rato. Les han encantado los globos de colores. Parece que esta gente está anclada en el pasado. Las mujeres no se duchan desde que les viene la menstruación, en este momento se limpian untándose la piel con ocre mezclado con agua. Cuando son adolescentes les arrancan los cuatro dientes de abajo. Lo hacen para parecerse al animal más preciado para ellos, la vaca.
Hemos recogido a una chica himba que hacía autoestop y llevaba colgando en la espalda un niño. Muy maja la chica, al subir, nos ha puesto una manta en el asiento para no manchar el coche, aunque a pesar de la manta, ha manchado incluso el techo.
Después de conducir toda la mañana y equivocarnos de dirección un par de veces, hemos conseguido llegar a las 4 de la tarde la granja de leopardos. Allí hemos vuelto a coincidir con un grupo de españoles de Kananga que vimos ayer. El guía muy majo nos ha dado unos cuantos consejos. Después nos han llevado a ver como alimentaban a los leopardos. Estos están en un cercado de 40 hectáreas, no son animales salvajes, ya que no se tiene que preocupar de cazar, pero tampoco son gatitos domésticos! Eso sí, son guapísimos.
[/align]
Día 11: Otjitotongwe Cheetah Farm – Ethosa (Okaukuejo)
14 de agosto: Hoy nos espera Etosha, uno de los 5 parques naturales más importantes de África para hacer safaris, junto con Serengeti, Gorongoro, Kruger i Masai Mara.
Finalmente hemos conseguido alojamiento dentro del parque, cosa que parecía imposible contratar desde España, ja que varias veces nos dijeron que no había sitio disponible.
Tan solo entrar en el parque hemos empezado a ver cebras y Spring box (parecidos a los ciervos), el parque está lleno de éstos. Encontramos jirafas, más ciervos, cebras, ñus, chacales, avestruces,…
Al final del día hemos conseguido ver un elefante, pero de momento nada de leones, rinocerontes y mucho menos leopardos.
Después de cenar, nos hemos acercado a la charca de Okajuelo a dar un vistazo. Por sorpresa nuestra, allí había un elefante bebiendo. Hacía bastante frío, así que cuando el elefante marcho decidimos darnos un margen de 10 minutos a ver si venia algún otro animal. Al poco rato comenzamos a sentir ruidos, y por sorpresa nuestra, aparecieron dos rinocerontes blancos, una madre con su hijo, que se acercaron a la charca a beber. Al irse estos, volvimos a oír ruidos y aparecieron una pareja de leones, el león y la leona. Esto ya era demasiado para nosotros. Al irse los leones, otro rinoceronte. Éste un poco miedoso, vigilando a ver si los leones terminaban de irse, para entrar él.
Pudimos ver que la balsa funcionaba con orden. Cuando unos se iban, otros aparecían. Y siempre se respetaban los rangos. Muertos de frio nos fuimos acostar con la música de fondo de los aullidos de los chacales, los leones y los rinocerontes.
15 de agosto: Hoy nos levantamos en Etosha con la sensación de haber salido de fiesta la noche anterior y haber-lo pasado realmente bien. Hemos madrugado ya que es una de las mejores horas del día para avistar animales, juntamente con la puesta del sol.
El día ha estado bien, hemos visto más grupos d’elefantes y al atardecer nos hemos cruzado con una yena. La noche en la charca ha sido genial, hemos visto jirafas, rinos, elefantes y otro león!