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Aventuras y experiencias en el Sur de África -Diarios de Viajes de Africa Sur- Unforgiven
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Diario: Aventuras y experiencias en el Sur de África  -  Localización:  Africa Sur  Africa Sur
Descripción: 26 días recorriendo Namibia, Botswana y Ciudad del Cabo y Victoria falls como añadidos
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Etapas 1 a 3,  total 15
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Etapa: Introducción e información general  -  Localización:  Africa Sur Africa Sur
Fecha creación: 24/01/2011 19:27  
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Introducción

Hola a todos! A continuación intentaremos explicar todo lo mejor posible el viaje que realizamos mi novia y yo por el Sur de África recorriendo Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Namibia, Botswana y Cataratas Victoria (Zimbabwe).
Es nuestro primer diario de viaje y nos gustaría volcar toda la información que podamos, ya que durante casi un año la lectura de este foro nos sirvió de mucho para preparar el viaje y desearíamos devolver el favor. A pesar de que en el hilo de África del Sur hay mucha información, es poca si consideramos los hilos de otras partes del mundo y con este diario querríamos añadir nuestro grano de arena y advertir de ciertas cosas que no aparecen en el hilo.
Este viaje quizás haya sido una de las experiencias (sino la que más) más aventureras que hayamos vivido y nos gustaría transmitir que de fácil no tiene nada y a nosotros en particular nos ha dado algún que otro sufrimiento, pero la recompensa final ha sido impagable.

Información general

Duración: Este viaje se realizó del 7 de Octubre al 2 de Noviembre de 2010, un total de 26 días incluyendo la ida y vuelta en avión.

Recorrido:
- 7 Oct - 10 Oct: Ciudad del Cabo
- 10 Oct - 12 Oct: Desierto del Namib (Sesriem)
- 12 y 13 Oct: Swakopmund
- 14 Oct: Cape Cross y Skeleton Coast (Khorixas)
- 15 Oct: Poblado Himba y Granja de Cheetah's (Otjitotongwe)
- 16 Oct - 18 Oct: Etosha (Okaukuejo y Onguma)
- 19 Oct - 21 Oct: Franja de Caprivi (Rundu, Mahangu y Kongola)
- 22 Oct - 24 Oct: Chobe (Kasane)
- 25 Oct: Savuti
- 26 Oct - 28 Oct: Moremi
- 29 Oct: Maun
- 30 Oct: Poblado San (Ghanzi)
- 31 Oct: Reserva animales Harnas (Gobabis)
- 1 Nov: Windhoek y salida

Vehículo: Toyota Hilux con tienda en el techo para 2 personas. La empresa fue Caprivi Car Hire, miembro de CARAN, la asociación de empresas de alquiler de todoterrenos de Namibia. Recogida y devolución en Windhoek (Namibia)


Estancia: Exceptuando las 3 noches (que al final fueron 2) que estuvimos en un hotel en Ciudad del Cabo, el resto (22 noches) las pasamos en la tienda encima del coche en campings de Namibia y Botswana.

Vuelos: El billete lo cogimos con la ida a Sudáfrica y la vuelta saliendo directamente desde Namibia donde dejábamos el vehículo.
. KLM: Barcelona – Amsterdam – Ciudad del Cabo (ida)
Windhoek - Johannesburgo – Amsterdam - Barcelona (vuelta)
. South African Airways: Windhoek – Johannesburgo (vuelta)
. Air Namibia: Ciudad del cabo – Windhoek

Colaboradores: La ruta fue planeada íntegramente por nosotros y las reservas de los campings de Namibia y Botswana y alguna que otra actividad la realizamos a través de Sunrise tours & Safaris, una agencia local con sede en Swakopmund (Namibia).
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Ver Etapa: Introducción e información general




Etapa: Ciudad del Cabo  -  Localización:  Africa Sur Africa Sur
Fecha creación: 24/01/2011 19:58  
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7 Octubre - Viaje de ida, que suplicio!

Nuesto viaje comenzó en el aeropuerto del Prat (Barcelona) bien temprano por la mañana. Siempre habíamos tenido una flor en el culo y únicamente habíamos sufrido un retraso de avión y una pérdida de maleta en el resto de viajes (rápidamente solucionada) que habíamos realizado. Sin embargo, las complicaciones de este viaje se harían notar desde el principio. Cual es nuestra sorpresa cuando avisan de que en Amsterdam hay niebla y el vuelo saldrá con 40 min de retraso. La espera siempre es aburrida pero ya vimos desde este momento que la compañía KLM no tiene nada que ver con Iberia por ejemplo. Al menos nos dieron vales para desayunar y pasamos el rato.
Una vez ya en el avión y a punto de aterrizar en Amsterdam vemos por la pantallita que el vuelo de conexión con Ciudad del Cabo está a punto de partir. Efectivamente, al llegar a la terminal desde donde partía ya no hay nada que hacer y aquí empieza nuestro periplo y el de mucha gente que nos acompañaba desde Barcelona y se dirigía a destinos dispares. Esa misma noche teníamos reserva de hotel en Ciudad del Cabo y la íbamos a perder. El objetivo ahora era conseguir un vuelo a dicha ciudad lo más pronto posible.
Tras esperar la cola en los mostradores nos consiguieron un vuelo con British Airways para esa misma tarde a Ciudad del Cabo previo paso por Londres. La solución no estaba del todo mal teniendo en cuenta que la primera noche de hotel ya estaba perdida y llegaríamos a la mañana siguiente. KLM nos dio agua, más vales para comer en el aeropuerto, otro vale para poder llamar a Sudáfrica (y avisar de que no llegaríamos) y a España y otro vale de 50 euros de descuento para un futuro billete durante un año.
Por la tarde cogimos el avión a Londres y siguiendo con nuestra mala suerte salió con retraso. Seguía el mal tiempo en Amsterdam. Una vez en Londres y con cara de desaliento tuvimos que correr literalmente por las terminales para llegar a coger el vuelo de British Airways a Ciudad del Cabo. Maldito Heathrow que grande eres!!! Ya no concebíamos perder 2 vuelos a Sudáfrica en un mismo día, parecía de película.


8 Octubre - Ciudad del Cabo, al fin!

Por fin llegamos a Ciudad del Cabo!!! Después de estar volando toda la noche y llevar más de 24h para llegar a nuestro destino, nos dirigimos a coger nuestras preciadas mochilas. No es oro todo lo que reluce y nos damos cuenta que la jodida British ha perdido mi mochila aunque no así la de mi novia. Menos mal que llevábamos algunas mudas en el equipaje de mano pero no ropa de abrigo y allí hacia un frío del carajo.
Cogimos un taxi y nos dejó en nuestro hotel, el Mandela Rhodes & Place. Al llegar vemos que el centro de la ciudad bien podría pasar por cualquier ciudad europea en cuanto a aspecto. No así sus alrededores ya que desde el aeropuerto al centro sólo existían kilómetros y kilómetros de barriadas de chabolas o townships como lo llaman allí. La verdad es que el hotel está muy bien ya que por 60 euros la noche en AD tienes no una habitación, sino un apartamento directamente con 2 habitaciones, 2 lavabos, un comedor enorme y una cocina totalmente equipada. Además está situado en el centro muy cerca de Long Street y muy limpio, que total es lo que más valoramos.


No hay tiempo que perder y aunque estamos reventados de todo el viaje de ida nos vamos a visitar Table Mountain. Nos subimos al teleférico y la verdad es que a pesar de que hacía frío y yo sin mucha ropa de abrigo, el día está despejado y las vistas son alucinantes. Desde arriba divisamos todo el océano, los 12 apóstoles y toda la bahía de la ciudad con el Lion’s Head, Robben island y el estadio de fondo. No he tenido la suerte de visitarla pero por fotos, el entorno natural de esta ciudad me recordaba mucho a Rio de Janeiro.



Aquí vimos a nuestros primeros animales del viaje, los damanes de las rocas, un roedores que de aspecto serían medio rata medio conejo, muy graciosos.


Una vez abajo nos fuimos al otro extremo de la ciudad, justo al lado del mar. Estuvimos viendo el estadio de Ciudad del Cabo donde España jugó contra Portugal en los octavos del Mundial o Alemania le metió 4 a Argentina y yo que soy futbolero me hizo especial ilusión, a parte de que el estadio es muy bonito. Caminando fuimos a visitar el Waterfront todo lleno de tiendas lujosas y restaurantes caros. Aquí vimos a unos cuantos leones marinos aunque ni punto de comparación con la cantidad que se ven en Namibia.


Ya por la tarde, recorrimos Long street y estuvimos de compras en Greenmarket Square, situado muy cerca del hotel. Pudimos comprobar al finalizar el viaje que quizás ese mercado sea de los más baratos de todo el recorrido, vale bastante la pena.
Nos dieron las tantas y estábamos muertos de sueño, todavía no habíamos descansado en condiciones. A dormir, porque el día siguiente iba a ser duro pero iba a depararnos una de las mayores ilusiones que teníamos depositadas en el viaje y uno de los principales motivos por los que visitar Ciudad del Cabo. Queríamos ver al Gran Tiburón Blanco, con mayúsculas.

9 de Octubre – Gansbaai, El Gran Tiburón Blanco

Desde que era pequeño me tragaba la película de Tiburón cada verano y luego cuando ibas a la playa, te metías en lo más profundo y tu madre te echaba la bronca pero no te arrepentías porque la sensación de inseguridad por si aparecía un tiburón siempre era curiosa y excitante. Aun así, pienso que la fama de asesino de los mares no es bien merecida y se debe desmitificar, porque en realidad el verdadero depredador es el humano y los tiburones cada vez van a menos. Muchas veces vemos reportajes de estos animales y en todos se coincide en este aspecto. Hemos tenido la suerte de bucear entre ellos pero sabía que la sensación de estar delante del Gran Blanco sería diferente y no nos defraudaría.
A las 4:30 de la madrugada nos recogían en el hotel para dirigirnos a Gansbaai, situado a 2h de Ciudad del Cabo hacia el este. La empresa con la que cogimos la actividad fue Shark Cage Diving con el tal Brian McFarlane. Por lo que había leído, este hombre era cazador de tiburones antes de dedicarse a esto y eso no nos convencía mucho, pero supongo que todo el mundo tiene derecho a la rectificación. Por lo que leímos es de las mejores empresas, recomendada por Lonely Planet y diferentes canales de reportajes como National Geographic o Discovery Channel han ido con ellos. Mucha gente del foro los han elegido y además pertenecen al grupo de conservación del tiburón blanco en aquella zona.
De camino el paisaje era muy bonito y está todo lleno de pueblecitos con casas-mansiones que ya me gustaría tener a mi. Los contrastes entre pobreza y riqueza nos sorprendían mucho de este país. La adrenalina y la sensación de acojone iban en aumento cuando se veía el océano embravecido. Yo que tanto había esperado ese momento durante años estaba mucho más tenso que mi novia que no es precisamente alguien que se piense las cosas 2 veces, ella va de cabeza y encima se reía de mi.
Al llegar nos metieron en una casa con vistas al mar donde podíamos desayunar con un gran buffet y coger fuerzas. Toda la casa estaba decorada con fotos del tiburón y actores de Hollywood que habían realizado la actividad con ellos, cuanto menos era curioso. Cuando la hora de la verdad llegó y tras un pequeño resumen de cómo iría todo nos llevaron al barco en cuestión situado justo en frente de la casa. Al comparar el barco con el resto de los que vimos lo vi mucho más nuevo, con una jaula más espaciosa y menos cutre y que la cantidad de gente que íbamos era menos al resto de compañías. Sólo por eso ya me mereció la pena.


El barco zarpó y se dirigió a Dyer Island una especie de atolón rocoso con una gran colonia de leones marinos situado a unos 5km de la costa y por la cual los tiburones permanecen durante todo el año por allí teniendo su plato favorito en cantidad. De camino hacía frío aunque nos dieron una especie de chubasqueros rollo capitán Pescanova que protegían bastante. El agua era negra como el carbón y estaba movidita, nos dijeron que estaba a 1º grado, casi nada igual que en el Caribe. No era la mejor época para una buena visibilidad pero tampoco la peor y por lo que dijeron habría unos 6m de visibilidad. Cuando fuimos acercándonos al atolón pararon el barco al ver un león marino partido en 2 y muchas gaviotas alimentándose. Fue aquí cuando dejándose llevar por la marea fueron empezando a soltar lo que llaman el “Chumb” un cóctel a base de atún machacado que va dejando un rastro durante todo el día.


No tardó mucho en salir el primero uno pequeño de unos 3m. Se iba y volvía e iba jugueteando con el anzuelo con silueta de foca que le lanzan y atraído por el olor. Los primeros valientes se metieron en la jaula aunque nosotros preferíamos esperar a uno más grande, teníamos esperanza. Más tarde salió otro de igual tamaño, más tarde otro un poco más grande y luego otros dos ya medianitos que empezaban a impresionar.
Durante la mañana cabe decir que había barra libre de bebidas, snacks y bocadillos y la tripulación se esforzaba muchísimo por encontrar tiburones y que pasasen cerquita de la jaula. El Sol ya había salido y la espera entre uno y otro no se hacía pesada.


El último que vimos de los 6 en total que encontramos fue con el que nos metimos en la jaula. La espera nos recompensó y tuvimos la suerte de que este último era el más grande de unos 5m y con un lomazo bestial. El tiburón estuvo muchísimo rato alrededor del barco y como la gente había tenido tiempo de estar en el jaula anteriormente pudimos disfrutar de él durante casi 40 minutos. Precisamente me gustó eso, que en ningún momento hubo prisas y pudimos estar cara a cara largo rato. El agua estaba congelada pero en ese momento se te olvida todo. La sensación que transmite es potencia y elegancia a la vez, es un animal majestuoso.


Dentro de la jaula la sensación de inseguridad es nula, en ningún momento el animal va a arremeter simplemente nada cerca y como mucho muerde el anzuelo, nada más. Eso sí, la jaula al ser espaciosa es difícil de mantenerte con la fuerte corriente sin que se te escape en algún momento el brazo o la pierna fuera de esta si estás haciendo fotos o grabando como en mi caso. El punto negro fue que la cámara pequeña que llevábamos con carcasa se nos cayó al fondo del océano con un montón de fotos chulas, que mala pata!! Aun así, nuestros compañeros ese día nos pasaron alguna por mail.


Al llegar al hotel, sorpresa! Mi maleta había sido recuperada, estaba de suerte ya que lo único que queríamos era quitarnos el olor a atún que llevábamos encima pero lo que ya no nos quitábamos era la sensación de haber estado al lado de uno de los animales más imponentes del planeta.

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Ver Etapa: Ciudad del Cabo




Etapa: Del desierto del Namib a Swakopmund  -  Localización:  Africa Sur Africa Sur
Fecha creación: 27/01/2011 13:22  
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10 Octubre - Hallo Namibia!

Muy a nuestro pesar teníamos que abandonar Sudáfrica para tomar un avión que nos llevase a Windhoek. Nos quedó la sensación de tener que volver a Ciudad del Cabo algún día y completar la visita de la ciudad viendo la Garden Route y el Cabo Buena Esperanza pero el tiempo apremiaba y eso le dejaríamos para otra ocasión.
Un avión de Air Namibia nos llevó durante casi 2h hasta Windhoek saliendo con algo de retraso para no variar y seguir con la dinámica del viaje. Menos mal que durante el trayecto sirvieron un abundante desayuno y con eso ya me ganaron.


Al llegar al aeropuerto comprobamos el cambio brutal de temperatura. De pasar de 18º en Ciudad del Cabo y un tiempo primaveral pasamos a más de 30º y ni una sola nube. Una furgoneta de Caprivi Car Hire ya nos esperaba fuera para llevarnos a la agencia de alquiler de vehículos que estaba en la ciudad.
Ya en la agencia de alquiler nos dieron un sobre grande de la agencia Sunrise tours & safaris el cual contenía todo tipo de mapas, folletos informativos necesarios para la ruta y todas las reservas de los campings. Tras la explicación pertinente del funcionamiento y utensilios del coche y los temas burocráticos nos adueñamos del vehículo y ya no lo volveríamos a ver tan limpio como estaba ese día en lo que quedaba de viaje.


Nuestra primera parada era Sesriem en el desierto del Namib y por el retraso del vuelo ya ibamos mal de tiempo para llegar antes de anochecer. La chica de la compañía nos recomendó pasar por Spreetshoogte Pass, un paso de montaña desde el que se ve una increíble planicie, fue el primer sitio que nos hizo sentir que estábamos en Marte y no en Namibia.


Durante el camino vimos sobretodo manadas de Springboks, (las primas hermanas de las gacelas Thompson), algunas avestruces y Oryx. La noche nos ganó la partida y la entrada al Parque Nacional del Namib - Naukluft fue a oscuras completamente. Si durante las 3 horas anteriores conduciendo habíamos visto los mismos vehículos que dedos tiene una mano, la cosa no cambiaría mucho. Nos tocaba otra horita de conducción sin ver ni torta en uno de los países más inhóspitos y el 2º más inhabitado del mundo. Sólo rezábamos para que no le pasase nada al coche.
Por fin, a lo lejos divisamos Sesriem, ya sólo quedaba encontrar nuestro camping justo a la izquierda según se entra al pueblo, al lado de la entrada a Sossusvlei: el Sossus Oasis Campsite. Este primer camping fue quizás de los mejores del viaje. Son 10 cabañas en círculo, alrededor de una pequeña piscina. Cada cabaña dispone de lavabo, ducha y friegaplatos. Además, funcionan con placas solares.


Nada más llegar todo el mundo estaba casi por irse a dormir y a nosotros todavía nos quedaba preparar cena, cama y ducha a oscuras. En la ducha tuvimos esta y las siguientes noches a un buen amigo que no estábamos seguros si era un gecko, (una especie de lagarto que vive en climas desérticos) y que no se iba ni a tiros. Era su ducha! Improvisamos algo rápido debajo del porche que tenía cada cabaña para refugiarnos un poco del frío que hacía por la noche. En media horita que tardamos en cenar vimos pasar a un escorpión, unos escarabajos voladores que están por toda Namibia (y acabaron siendo nuestra cena días después) y veíamos todo el rato con la linterna unos ojitos que se movían rápidamente en la oscuridad. Fueron perdiendo la vergüenza y al acercarse nos dimos cuenta que se trataba de varios chacales que habían venido atraídos por el olor a comida. Cabe decir que por supuesto, no hay que darles en ningún caso alimento porque se exponen demasiado al ser humano y de esta forma dañamos la naturaleza.
Finalmente y hechos polvo nos fuimos a dormir con los polares y ropa de abrigo porque el frío es abismal, el descenso de temperatura se produce de golpe. Los chacales tuvieron unos cuantos altercados aquella noche entre ellos y con sus aullidos nos quedamos rápidamente roques.


11 de Octubre - Las dunas rojas de Sossusvlei

Nos levantamos bien temprano todavía con el aullido del chacal dentro de nuestras mentes para intentar atisbar el amanecer desde la duna 45. Misión imposible! Como ya más o menos sabíamos, de no ser que te alojes en el camping de Sesriem Camp Site dentro de lo que es el parque, no da tiempo a recorrer los 45 km hasta la duna y subirla. La puerta abría a las 6:45 si no recuerdo mal y amanece justo un poquito antes. Cogimos carretera y manta y fuimos con más tranquilidad por todo la carretera dirección a las dunas divisando nuevamente numerosos oryx, avestruces y springboks.


A medio camino de la duna 45 llegamos a un mirador donde se comienza a divisar la hilera de dunas rojas al fondo y el calor acrecienta por momentos. Al llegar a la duna 45 nos dimos cuenta que tampoco fue una gran pérdida el no haber llegado, ya que estaba llena de gente y todos los todo terrenos y camiones de los agencias de grupo estaban allí en ese momento. La opción que vimos más viable era continuar hacia Deadvlei y ver la 45 a la vuelta, y funcionó.


Recorrimos la última carretera de 6km en la que en la entrada reza una cartel “Sossusvlei. Only 4x4”. Estos últimos 6km se convierten en una pista arenosa donde si no llevas reductora es muy fácil que te quedes atrapado en la arena. En aquellos momentos todo eran risas ji ji ja ja la alegría de la huerta. Que un poco de arena no te dejaba avanzar?? Nada. Ponías la “Megapanzer” como yo llamaba a la tracción y listos. Botswana nos esperaba días después para hacernos sufrir de lo lindo. De momento, en Sossusvlei conducir por aquellos lares era divertido y siempre había gente por allí presente.


Una vez dejamos el coche y ya rodeados de dunas por todos lados fuimos a visitar el Deadvlei donde la sensación de soledad y el cielo más azul que haya visto nunca te dan la bienvenida. Ni una sola nube y un calor de mil demonios. Las acacias milenarias con el suelo blanco de fondo son muy fotogénicas. Pienso que es un remanso de paz y tranquilidad en el que te puedes estar un buen rato disfrutando del silencio y con la sensación de que estás en el culo del mundo. De camino surgen una especie de escarabajos por todos lados que dibujan líneas interminables en la arena.


El objetivo era haber subido al Big Daddy la duna más alta del mundo con 383 m. La chica del alquiler de vehículos ya nos advirtió que se necesita mucho tiempo y agua y que el calor te mata. Al final, la subimos hasta la mitad ya que tampoco vi a ningún colgado que se atreviese con ello. Eso sí, vale la pena porque las vistas ya desde la mitad son muy bonitas. A mi más que el cansancio o la cantidad ingente de arena que se mete en el calzado es la sensación de vértigo al andar por la cresta de la duna. Pienso que la caída puede ser espeluznante por mucha arena que sea.


Volvimos abajo para comer algo improvisado a la sombra de un árbol y a esas horas ya desapareció todo el mundo. A partir del mediodía se podía disfrutar de total tranquilidad y los únicos acompañantes eran un grupo de pájaros muy curiosos que jugueteaban alrededor de nuestra ensalada rápida. El silencio era sepulcral, aún más si cabe. Poco a poco, fuimos volviendo y volvieron a surgir avestruces, springboks y oryx asustadizos a medida que el viento comenzaba a apretar.


Ya por la tarde queríamos ver la duna 45 que nos la habíamos reservado para ese momento y intentaríamos subir a la cima a pesar del fuerte viento que a esas horas se había despertado formando tormentas de arena. Al llegar, sólo había un coche de una pareja que estaba ya casi en el top de la duna. Procedimos a subir y la verdad es que desde lo alto las vistas son increíbles, compensan el calor y la fuerte corriente de arena que te golpea. Hay que estar atentos a no caer rodando desde la cresta, la verdad. Era muy curioso en esta y otras dunas ver como caía la arena por el costado en forma de avalancha como si de una ola se tratase, algo difícil de describir. Ya sin nadie, pudimos hacer el canelo dejándonos caer un poco y haciendo el bicho bola, muy divertido.


Justo antes de la 45 habían también 2 o 3 dunas que a nuestro parecer tenían una estética igual o mejor incluso que la famosa, muy bonitas también. Quizás para nuestra opinión mucho más fotogénicas. A pesar de que ya era tarde, dejamos el coche y nos dedicamos a caminar el trecho que había hasta los pies de estas ya que no están situadas justo al lado de la carretera. A esas horas nos dimos cuenta que el caluroso día nos había dejado un regalo de bienvenida: una nariz en forma de tomate. Por mucho protector que pusimos teníamos la cara roja y más seca que una pasa.


Llegamos al camping destrozados tras un día lleno de arena y calor, con la cara en ebullición por los impactos de los granos de arena, literalmente nos dolía la cara. Con todo ello, nos quedábamos con la sensación de haber visto uno de los lugares más increíbles del planeta, un desierto pensamos que único y nada típico para nada, intacto a través del tiempo.
En el camping ya con más tiempo que el día anterior, hicimos la primera barbacoa de muchas con la grata compañía de los chacales. El día siguiente nos esperaba con un largo camino hasta Swakopmund.

12 de Octubre – Swakopmund, un pueblo “alemán” metido en África.

Ese día nos levantamos con la idea de llegar lo más rápido posible a Swakopmund y tras desayunar, nada más subirnos al coche, sorpresa, no arranca!! Pedimos ayuda en la gasolinera de Sesriem a ver si nos lo arrancaban y un buen hombre nos trajo las pinzas para la batería. El coche no arrancaba ni a la primera, ni a la segunda ni a la tercera pero finalmente lo hizo. Este altercado a pesar de solucionarse momentáneamente no nos dio ninguna tranquilidad ya que ese día teníamos que atravesar un largo camino por el que apenas pasa nadie y presentía que fallaría nuevamente.


Tras solucionar el altercado no sin dificultad, no queríamos irnos de Sesriem sin dejar de ver el cañón de su mismo nombre. Está situado a 4km por una carretera que empieza a la izquierda de la entrada a Sossusvlei. Al llegar se entra por una especie de grieta y a partir de aquí es como una especie de laberinto hundido en la tierra. Como siempre otro sitio solitario y silencioso con algún que otro springbok despistado que te pegaba algún susto. Cuanto menos es curioso y está muy cerca.


Dejamos atrás las dunas más imponentes para dirigirnos a la segunda ciudad de Namibia tras Windhoek, pero ya íbamos con la mosca detrás de la oreja por la batería dichosa. Por el camino hicimos parada obligatoria en Solitaire que no es más que una gasolinera acompañada de una tienda y un correo postal. Lo chulo es el ambiente fantasmagórico que desprende rodeada de coches abandonados en medio de la nada y ese carácter antiguo de película. Muy guapo. Después de Solitaire se pasa por la línea imaginaria del Trópico de Capricornio. Foto de rigor y a continuar el camino. El cartelito está en medio de la nada donde caía el Sol quemándote a muerte.


Entre Solitaire y Walvis Bay queda un extenso territorio que reúne distintos tipos de desierto pero todos dentro del mismo Parque Nacional Namib – Naukluft y se pueden ver cañones como el de Guab y Kuiseb, zonas rocosas, zonas semiáridas y da la sensación de pasar del Sáhara al desierto del Mojave en un momento. Todo eso se acompaña a que no hay ningún pueblo o signo de humanidad en todo el rato, es alucinante.


Continuamos conduciendo dirección Walvis Bay por la carretera pedregosa que llevábamos desde que salimos de Sesriem. Tras tres días con el coche conduciendo por carreteras de este calibre, por mucho que abrieses la trampilla que lleva el coche el polvo lo inundaba. Hay que tapar absolutamente todo el equipaje y comida con bolsas de basura. Justo antes de Walvis Bay paramos en unas dunas de apariencia más amarilla que las de Sossusvlei, si no me equivoco se trata de la Dune 7.


Ya una vez en la Swakopmund buscamos lo que sería nuestro siguiente alojamiento durante dos días: Pension d’Avignon. Por las fuertes tormentas de arena en Swakopmund no es posible acampar y nos alojamos en este lugar regentado por una pareja alemana para variar. El sitio es una casa con jardín y piscina situada cerca del centro. Limpio, con parking privado para dejar el coche y desayuno buffet. Para que queríamos mas?
Una vez aposentados, fuimos a visitar un poco la ciudad y pudimos comprobar la fuerza de la corriente de Benguela. En el muelle corría un viento espantoso que provocaba un oleaje fortísimo. La ciudad no tiene mucho que resaltar salvo que como el título indica, está llena de edificios a la “alemana” y a su vez los alemanes tienen el control de todos los negocios, actividades y todo lo relacionado con el turismo. Ese día acabamos de realizar trámites necesarios: compra, Internet, etc… y nos fuimos a dormir no sin antes comprobar que el coche por el momento, seguía arrancando.


13 de Octubre – “Safari” marítimo y a toda mecha con los Quads.

Para ese día habíamos contratado desde España 2 actividades para hacer en el mismo día. Era el día de la “turistada” del viaje. En principio, queríamos haber realizado el descenso en paracaídas pero se nos iba de presupuesto así que decidimos escoger otras. Por la mañana, quisimos ver un poquito la fauna marítima de la costa Namibia y fuimos con un catamarán a hacer un recorrido por diferentes puntos de la bahía de Walvis. La empresa que cogimos fue Laramon Tours. La escogimos porque te llevaban en catamarán, a priori más silencioso y más accesible a todas las zonas de la bahía pero el resultado final no nos gustó tanto. Tras llevarnos en bus hasta el muelle, fue aquí donde vimos a las primeras mujeres himba que a la mínima se tapaban la cara por el frío y por la indiscreción de las miradas de los turistas.


Nada más salir del muelle varios grupos de pelícanos y gaviotas se acercaban a la embarcación y alguno de la tripulación les obsequiaba con algún pescado. Desde ese momento, nos dijeron que podíamos consumir cualquier bebida que quisiéramos en todo momento que también es de agradecer. De todas maneras el viento era fuerte y la sensación de frío aumentaba a medida que ibamos hacia el fondo con lo cual tampoco apetecía nada frío.


Luego nos llevaron a un punto donde se avistaban delfines con el desierto como telón de fondo. Pudimos ver los típicos de nariz de botella y otros inmensos que no recuerdo su nombre, pero eran negros y con una raya plateada por el costado. Iban en manadas de varios ejemplares y saltando todo el rato pero la verdad es que el que llevaba el barco estaba en constante estado de “empanadez” y llegaba tarde a todos los sitios. Fue lo que no nos gustó, parecía que no estaba por lo que estaba mientras que otros barcos pasaban por al lado aunque siempre sin molestar.


Más tarde vimos algunas colonias de focas que tomaban el Sol en la costa mientras que otras jugueteaban alrededor del catamarán aunque no tal cantidad como en Cape Cross. El catamarán tenía una plataforma para que subiesen estos animales pero en ningún momento la utilizaron. Alguna perseguía el barco a toda velocidad para atrapar los pescados que le lanzaban. Muy cerca vimos también una colonia de cormoranes inmensa que al alzar el vuelo todos a la vez creaban una estampa muy bonita.


Ya de vuelta al muelle te daban de comer unas ostras y diferentes aperitivos del mar que estaban bastante ricos. En general como experiencia estuvo bien pero hubiera elegido otra compañía de haberlo sabido. Además, nos quedamos con ganas de ver los pingüinos del Cabo que según en que época rondan por allí.
Al mediodía y ya en la pensión, tuvimos el primer percal del viaje ya que probamos el coche y volvía a no arrancar. Menos mal que no nos ocurrió en el trayecto de Sossusvlei a Swakopmund! La señora de la pensión nos ayudó con las pinzas pero no había manera. No hubo más remedio que a través de ella viniese un mecánico de un taller cercano, y arrancase con otro tipo de pinzas y poder llevar el coche al taller. En el taller comprobaron que la batería como supusimos estaba jodida y el ácido sulfúrico desparramaba por todos lados. Cambio de batería y 90 euros que debíamos cobrarle al acabar el viaje a la compañía de alquiler. Allí todo lo que sean reparaciones leves o ruedas funciona así. Tú pagas primero y ya te lo devolverán. Por suerte, todo fue muy rápido y la señora nos ayudó bastante y gracias a eso nos dio tiempo de realizar la otra actividad.
Por la tarde teníamos reservado un recorrido en quad por las dunas de 2h. La empresa que pillamos fue Outback Orange situada en el mismo centro de la ciudad, que por lo que leí en la Lonely Planet y en Internet era la que se dedicaba más al tema y tenía ya unas rutas estipuladas que respetaban la no erosión.


Esta actividad valió la pena muchísimo ya que a los guías no les importó que durase algo más de 2h y en total hicimos un recorrido de 53 km por el desierto situado al sur de Swakopmund. El precio es la mitad de lo que te cuesta aquí una salida en quad, con mejores vehículos y por un paisaje precioso. Es otra forma de conducirlos en la arena y subir y bajar por pendientes acusadas.


En total éramos unos 8 y nos dividieron en dos grupos según fuésemos más rápido o más lento. A parte, tenían también dos tipos de quad uno manual y otro automático para quien sepa conducir motos. De tanto en cuanto, parábamos para tomar fotografías y en una de esas nos encontramos con una preciosidad que según nos dijeron era venenosa pero no mortal.


A pesar de que este desierto está cercano a Swakopmund en cada punto que íbamos parando no atisbábamos a ver la ciudad. En 360º lo único que se veía era arena, parecía un paisaje lunar. En ocasiones, nos acercábamos a la línea de costa y si que divisábamos el mar.

¨

El bañarnos a 1º con el tiburón y varios días ya con el Sol de cara me habían pasado factura y llevaba un resfriado encima que me duraría tres días más. A eso se le añadía que tenía la nariz y los pómulos con la piel cayéndose a cachos. Como anécdota a esto un día antes y con claros síntomas de resfriado, una de las encargadas de la pensión me había parado diciéndome que la señora de la limpieza me había visto enfermo. La encargada de seguida me dijo que fuese al médico porque había una nueva gripe por allí que mataba a gente, suponía que la gripe A, jeje.
Regresamos a la pensión para comer algo rápido y aprovechar la cama ya que en los próximos 19 días lo único que íbamos a catar iba a ser el colchón encima del techo del coche. Al día siguiente nos dirigiríamos hacia el norte por la Skeleton Coast.
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Total comentarios 81  Visualizar todos los comentarios

Unforgiven  unforgiven  11/06/2013 17:57   
kasual 21 gracias a ti igualmente por tus comentarios. si como entiendo vas a sudáfrica a ver al gran blanco mucha suerte y que lo disfrutes.
saludos

Chufina  Chufina  15/11/2015 18:41   
Comentario sobre la etapa: Moremi
Impresionante diario y fotos!!! Enhorabuena! Me está viniendo genial. Una duda: recuerdas cuánto te costó el paseo en mokoro, más o menos?

Unforgiven  unforgiven  16/11/2015 18:57   
Comentario sobre la etapa: Moremi
Muchas gracias Chufina! Ya hace algunos años de esto pero la base del viaje es la misma, aunque ahora los precios en Botswana se han disparado.
Me alegra que te haya ido bien, lástima que la mayoría de fotos se han dañado. Si te interesa en nuestro blog pusimos todo el diario bien arreglado y con todas las fotos. www.conarenaenlamochil... -okavango/
El mokoro no recuerdo cuanto costó me suena 15 euros por dos horas pero no me hagas mucho caso. Si que recuerdo que en mboma island estabas sólo y era más barato que en maun. Eso sin contar que en mboma estabas en medio del meollo en pleno Moremi.
Un saludo y cualquier cosa por aquí estamos.

Chufina  Chufina  17/11/2015 17:19   
Hola unforgiven, gracias por el enlace a vuestro blog, me lo voy a leer de arriba a abajo! A nosotros también nos gusta bucear así que me va a poner los dientes largos! Imagino que a Botswana le ha pasado un poco lo que a Sudáfrica: que se ha puesto de moda y eso hace que se disparen los precios. Recuerdo cuando mi diario de Sudáfrica era el único que había, allá por 2009, y ahora hay un montón, supongo que también a raíz de la Eurocopa la gente se animó más a visitarlo.
Todavía estamos decidiendo a dónde vamos el verano que viene y la ruta del Okavango es una buena opción, eso está claro!!

Unforgiven  unforgiven  17/11/2015 21:38   
Hola Chufina, gracias por la visita al blog. Yo también tengo la sensación de que ahora mucha más gente se ha animado a visitar aquella zona y cambiar un poco de Kenia y Tanzania. Cuando fuimos en el hilo tan sólo había 5 páginas y ahora más de 120 creo. Si eliges este destino no te defraudará. Un saludo!

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