Relato de un fin de semana a finales de marzo en Albufeira, visitando la costa hasta el Cabo de San Vicente Autor:MarimerpaFecha creación:⭐ Puntos: 4.8 (20 Votos)
La idea de realizar esta escapada surgió cuando una amiga se fue a trabajar a Albufeira por unos meses. En cuanto la lesión de mi rodilla me dejó, planeamos un ir un fin de semana. La casualidad quiso que la lluvia, que llevaba 4 meses sin aparecer, se acordase de nosotros ese fin de semana. Pero ya estaba decidido que íbamos a ir, y al final el tiempo no se portó tan mal como cabía esperar
El viernes salimos del trabajo a las 3 y partimos rumbo a Albufeira. Tardamos unas 3 horas y media y la mitad del camino la hicimos con lluvia. El itinerario que seguimos fue el siguiente:
Nada más llegar, dejamos nuestras cosas en el apartamento y nos fuimos a visitar las playas de Albufeira. Estuvimos en la Praia de Oura. El tiempo no era muy bueno, pero pudimos por la playa y por los alrededores, un bosque de pinos que la conecta con otra playa, la de San Rafael.
Luego fuimos a la Praia dos Pescadores, pero ya era casi de noche, así que no pudimos hacer buenas fotos
La sensación que nos dio Albufeira es la de una cuidad destinada al turista británico, con muchos pubs tipo irlandés, locales de comida rápida, mexicana,…, que sufrió su mayor auge en los años 70-80, como se veía en los rótulos de los locales, todos con neones luminosos, con un aire un poco retro, sobre todo por la zona de la Praia da Oura.
El sábado era el único día que teníamos entero, así que había que aprovechar. Había llovido durante toda la noche y, viendo las previsiones, cargamos el coche con paraguas y chubasqueros.
La primera parada fue en Lagos, concretamente en la Praia do Camilo. Había leído buenas opiniones de esta playa en el foro, y la verdad, nos gustó mucho. Tanto la vista general de la playa desde arriba, como las varias calas que forman la playa, conectadas entre sí mediante oquedades en las rocas. Lo peor las escaleras que hay para acceder a la playa, que incluso tenían bancos para sentarse y descansar cada varios tramos.
Después fuimos a la Ponta da Piedade. Nos gustó mucho, son una serie de rocas en las que el mar ha tallado arcos y cuevas. En verano se puede hacer un paseo en barco que te mete por estas cavidades y también por la Praia do Camilo.
El faro es muy bonito, y por detrás sale a un camino con unas vistas impresionantes de la Ponta da Piedade
Después de tanto paseo y escaleras fuimos a comer a Lagos. Habíamos visto por internet el Restaurante O Alcaide, con muy buenas críticas, pero se nos olvidó apuntar la dirección . Aparcamos en un parking cerca de la Marina, donde se encuentran la mayoría de restaurantes y preguntamos por O Alcaide, pero nadie lo conocía . Finalmente en una tienda de surf preguntamos y nos lo buscaron en internet, y luego otra mujer nos ayudó a encontrarlo. Tras un rato preguntando y subiendo y bajando cuestas, llegamos. Y mereció la pena . La comida exquisita, los detalles muy cuidados, el trato excelente... Mientras pedimos nos trajeron las entradas. No eran las típicas de mantequilla y aceitunas, sino otras más elaboradas como boquerones en vinagre y gambas con un salsa con base de mayonesa. Y al final nos invitó a bocaditos de pan de higo y un chupito de moscatel. Os pongo algunas fotos de la comida. Nos salió la comida para 4 personas por 96 euros. Muy recomendable.
Para bajar la comida dimos un paseo por Lagos. Siendo un pueblo turístico, es más bonito y tiene más encanto que Albufeira.
La siguiente parada fue Sagres. Íbamos a parar en Vila do Bispo, que parece ser que es un pueblo muy bonito, pero estaba lloviendo y seguimos hasta la Fortaleza de Sagres. Cuando llegamos estaban cerrando, así que ya no nos dejaron entrar . Estuvimos haciendo fotos desde la Punta de Sagres, con unas vistas muy bonitas de playas y acantilados, y al fondo del Cabo de San Vicente.
Junto a la Punta de Sagres está la Praia do Tonel, una de las favoritas de los surferos. Dimos un paseo por esta playa, con bonitas vistas tanto de la fortaleza de Sagres como del Cabo de San Vicente. Lástima que el cielo estuviera tan nublado
La última parada del día fue el Cabo de San Vicente. Cuando llegamos el faro estaba cerrado, pero el sitio es realmente bonito, con unos acantilados preciosos. Dicen que la puesta de sol desde allí es espectacular, así que hicimos un poco de tiempo para verla, pero hacía frío, y no parecía que el cielo fuese a despejar mucho más, así que nos marchamos un rato antes de que se pusiera el sol.
El camino de vuelta lo hicimos casi todo lloviendo y estábamos muy cansados, así que desistimos de otro de nuestros planes, que era tomarnos una Sagres en Sagres. Además, todavía estábamos empachados de la comida del mediodía. Para cenar, pensábamos ir a un restaurante que se llama O Veleiro, pero estábamos agotados y decidimos cenar en casa.
El día amaneció soleado, pero las previsiones daban mucha lluvia para más tarde, así que nada más desayunar nos despedimos de nuestros anfitriones y nos fuimos a seguir con nuestra excursión antes de marchar a casa.
Primero fuimos a Portimão. La sensación general que nos causó es que es un pueblo feo, con hoteles enormes a pie de playa, donde la estética no se ha guardado en absoluto. Después de haber visto Lagos el día anterior, Portimão no nos gustó nada.
Nos habían dicho que la Praia da Rocha era una de las más bonitas del Algarve, por eso esperábamos encontrar una playa espectacular. Pero cuando nos asomamos al mirador nos gustó más la vista del lado derecho, la de la Praia dos Três Castelos. La Praia da Rocha es bonita, pero no deja de ser una playa larga, aunque con acantilados y el fuerte de Santa Catarina en un extremo. Será que nos gustan más las playas pequeñitas con rocas en el agua. No le hicimos fotos, porque daba el sol de frente y no le encontramos aliciente a bajar a pasear, preferimos hacerlo por la Praia dos Três Castelos, que se llama así por las tres grandes rocas que hay en la orilla. Dimos un paseo por esta playa y por la siguiente, la Praia do Amado, y vimos desde otro mirador la Praia dos Careanos, muy bonita.
Seguimos nuestro camino hacia Silves, a unos 20 Km hacia el interior. Silves es un pueblo muy bonito en el que destaca su imponente castillo en la colina, y la catedral. Aparcamos junto al castillo y empezamos la visita. Vimos la catedral, pero no pudimos visitarla por dentro porque estaban en misa de Domingo de Ramos y no cabía un alfiler.
Fuimos al castillo, la entrada cuesta 2,5€. Está bastante bien conservado, dicen que es el mejor conservado de los castillos árabes en Portugal, y es monumento nacional. Dentro de las murallas almenadas de la alcazaba están las ruinas de una antigua casa mora, que se especula que pudiera ser el mítico “Palacio das Varandas” y un aljibe, conocido como la “Cisterna da Moura”, sobre la cual se cuenta una leyenda de una princesa mora que aparece en la noche de San Juan. En las torres hay exposiciones de fotos y objetos encontrados en las excavaciones.
A mitad del paseo nos empezó a llover, así que no pudimos disfrutar de los jardines del castillo. Pensamos visitar la catedral, una vez terminada la misa, pero la habían cerrado. Y nos fuimos a buscar un restaurante para comer. La zona de restaurantes está junto al río, en la parte baja del pueblo, así que nos fuimos dando un paseo bajo la lluvia por las calles de Silves, muy bonitas.
Finalmente comimos en un restaurante llamado “Fernando dos leitões” (Fernando de los lechones) y, como no podía ser de otra forma, pedimos lechón, además de una espetada de tamboril (rape), y de postre pastel de naranja. Todo eso junto con 4 cervezas nos salió por 33€. Estaba todo buenísimo.
Después de comer partimos rumbo a casa, otra vez bajo una intensa lluvia. Pensamos parar en Reguengos de Monsaraz y acercarnos a ver el pantano de Alqueva, pero con la lluvia no merecía la pena. Además, como está cerca de casa, ya lo dejaremos para una excursión de un día.
Sí que es verdad que el Algrave es una zona preciosa. Tengo pendiente ir en verano, aunque a mi la playa me gusta más para paseo y ver los paisajes que para bañarme.
Y sí que conozco Monsaraz, he estado varias veces, porque me pilla relativamente cerca, y me encanta ese pueblo. De hecho, escribí un tip aquí en el foro sobre Monsaraz: www.losviajeros.com/Tips.php?p=372
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Es difícil aconsejarte porque no especificas si quieres ir y volver a Lisboa después del Algarve o si desde éste vuelves a tu ciudad.
Entonces hay varias opciones: coche en Lisboa y devuelves en Algarve, y seguro que te cobrarán alguna tasa one way, coche Lisboa-Lisboa, o coche solo en Algarve.
Que me corrijan si me equivoco pero creo que en la autopista del Algarve ya no se paga peaje, pero para bajar de Lisboa hasta allí creo que sí
Otra cosa, que me olvidaba. En el Algarve funcionan Uber y Bolt y me salían más baratos que alquilar el coche una semana, más gasolina, más parking, etc, y eso que son bastantes desplazamientos los que pienso hacer.
Genial
Hacemos la ruta con nuestro coche, primero cuatro días cerca de Lisboa y luego ya bajamos al Algarve, nos alojamos en Lagos y estamos otros cinco noches.
Ahora estoy mirando la ruta y actividades para hacer con mis hijos
Con niños hay mucho que hacer.
Lo más típico de la zona, pues los paseos en barca o kayak para ver la costa y según el medio de transporte que cojas, las cuevas.
En la zona de Ponta da Piedade, tienes un paseo muy chulo para hacer por la zona de acantilados.
A mí me gusta mucho ir con mi niño a las islas de Formosa que te decía antes. El paseo en barco ya es un aliciente. Lo hacemos desde Olhao, que es un pueblo muy muy bonito, con unas calles de estilo árabe muy pintorescas. Hay una ruta en la que se van viendo distintas esculturas, que sirve a los niños como aliciente para ir... Leer más ...