Ya es el último día, hacemos las maletas, las dejamos en consigna y bajamos a desayunar al Dunkin Donuts de debajo de hotel. Entre eso y el capuccino de rigor se nos queda un desayuno la mar de apañado.
Dejamos las maletas en la consigna del hotel y esperamos a que abran el MOMA, y pasamos la mañana allí.



Comemos un perrito en un Five Friends, en la misma calle del hotel, y después de comer ya muy tristes esperamos a que venga un compañero de Gerardo a llevarnos al aeropuerto, a empezar nuestro way back home.
C U soon NYC!