Esta noche sí que dormimos bien, caímos rendidos tras la palicilla del día anterior. Hoy tocaba otro tour “gratuito”. Esta vez nos íbamos al campo de concentración de Sachenhausen con Vive Berlin (no confundir con Viva Berlín, ojo!). www.viveberlintours.de/es
Se trata, según nos indicó el guía, de una empresa recién creada a modo de cooperativa y que por ahora solo opera en Berlín.
Al campo hay que llevar bebida y comida ya que la visita dura más de 5 horas y allí no se puede comprar nada. Así que compramos algo en un supermercado de barrio regentado por orientales y nos encaminamos hacia Potsdamer Platz y a eso de las 10 de la mañana con nuestro guía Jaime nos dirigimos al campo. Por lo que he leído no debe ser el campo de concentración que más impacto causa pero si eres capaz de echarle un poco de imaginación y revivir la situación de las miles de personas que malvivieron y murieron en dichas instalaciones puede impactar un poco. Además el guía también fue muy bueno y didáctico. Es una de las visitas que todo ser humano debería hacer al menos una vez en la vida. Al guía le dimos otros 20 euros.




Cuando acabamos la visita, a eso de las 15 horas hicimos caso de las recomendaciones de Jaime: “hoy cuando acabemos la visita, nada de iros al museo judio, o de ver más cosas sobre el holocausto, tomaros una cerveza y disfrutad de la tarde”. Así pues, nos fuimos hacia la zona debajo del zoológico, en Kurfurstendam, en concreto nos tomamos unas cervezas en la Europa Center mientras cogíamos unos pocos rayos de sol. Allí probamos la famosa cerveza de color rojo típica de Berlín. Su sabor es curioso. Y allí es donde está la tienda oficial del equipo de fútbol de Berlín, el Hertha. No somos nada futboleros pero a la postre terminamos con muchas cosas compradas en las distintas tiendas oficiales de los equipos de fútbol alemanes. Allí caería el último día una sudadera del Hertha!.
Era jueves, y tal y como nos habían dicho los jueves a partir de las 18 horas los museos son gratuitos. Queríamos ver el Pergamon y allí nos dirigimos. Nos advirtieron que si había alguna exposición extra no podríamos visitarlo. No había nada!!!
Bastante cansados de la paliza del día, esa noche fuimos a tiro fijo para la cena y repetimos el local de Oranienburger, el Aufsturz. No recuerdo bien qué probamos aquel día, pero seguro que algún plato típico alemán y una buena birra de medio litro.
Tras la cena, nos acercamos a la casa okupa de Tachelles que por cierto nos dijo el día anterior el guía (Jacobo) que iban a cerrar definitivamente este año que viene. Una rápida visita y para el hotel que al día siguiente comenzaba nuestro tour en los trenes alemanes.