Ya repuestos de la “magnífica” cena del día anterior desayunamos en el hotel. Por 6 euros cada uno tuvimos un desayuno tipo buffet muy bueno y variado. Vamos que nos pusimos hasta arriba.
Con la tripa llena nos dirigimos a visitar el FischMarkt, yo pensé que encontraría la típica lonja de pescado con mucho olor y mucha gente pero a las 9:30 de la mañana ya no quedaba nadie y allí no olía a pescado ni nada parecido... Así que dimos una vuelta y pasamos por delante del submarino ruso U-434. No entramos ya que cada entrada costaba unos 10 Euros y tampoco nos picaba mucho la curiosidad.
De ahí nos acercamos a Landungsbrücken y cogimos un billete de transporte válido para los dos y para todo el día por unos 10 euros. Hacía muy buen tiempo y queríamos hacer algún paseo en barco. Nos habíamos informado y hay una ruta que se puede hacer con cualquier billete de metro-autobus. Se cogía la línea 62 de barcos hasta Finkenwerder y de allí la 64 a Teufelsbrück.
Con estos dos barcos fuimos navegando por el Elba hasta llegar a Teufelsbrück. Allí hay una mini-playa y un paseito de unos dos kilómetros hasta volver a enlazar con el barco número 62 a Landungsbrücken.
Tranquilamente paseando y viendo la vida alemana fuera de las grandes urbes en las que hasta ahora nos habíamos movido gastamos toda la mañana.
En Landungsbrücken cogimos de nuevo el metro hacia el centro (metro Jungfernstieg) y allí buscamos sitio para comer. Fuimos al mismo centro comercial del día anterior pero nos paramos donde unos simpáticos italianos que preparaban pasta y pizzas a muy buen precio. Nos comimos dos ricas pizzas y nos bebimos dos ricas cervezas que nos dejaron con más ganas de una siesta que de seguir pateando.
Y eso fue lo que hicimos, primero me compré una sudadera del Hamburg FC en su tienda oficial y luego nos fuimos a descansar un poco al hotel y una vez que repusimos fuerzas nos adentramos en el fantástico jardín de Planten un Blomen.
Planten un Blomen es una extensión ajardinada bastante grande en el norte de Hamburgo en la que estoy seguro que los hamburgueses y hamburguesas pasan muuuuucho tiempo libre. Muchas zonas verdes, muchos estanques, un jardín japonés, muchos animalitos y mucha mucha tranquilidad lejos de los coches y el gentío.
El Planten un Blomen está situado para quien quiera visitarlo, justo al lado de la torre de televisión. Por cierto que me llamó la atención que en todas las ciudades alemanas que visitamos a excepción de Erfurt tenían unas imponentes torres de televisión...
Esa noche, hartos de tanto comer, nos fuimos a un supermercado, compramos unos yogures y un poco de embutido e hicimos una cena, digamos no tan insana. Eso sí, la cerveza no falló...





