DÍA 6 DE ENERO – ISLA PARAISO
Sobre las 7 de la mañana ya estaba el barco fondeando frente a la playa de Isla Paraíso, concretamente Punta El Francés, así que esta vez también desembarcaríamos con los tender. Al tratarse de una reserva marina ni siquiera podía echar el ancla el barco. Bajamos en los primeros tender y, al llegar al embarcadero, estaban tocando un grupo cubano para darnos la bienvenida.

Esta es la playa a primera hora, antes de que desembarcase todo el mundo. Es de arena fina y agua cristalina, y en la misma orilla (en las zonas más oscuras) hay corales donde se pueden ver peces de colores.
Desde la orilla hay una bonita vista del embarcadero con el barco en el fondo.

Durante toda la mañana los tender estuvieron haciendo viajes del barco a la orilla.

En la playa hay un chiringuito con bebidas del barco y otro en el que hay que pagar. También hay unos puestecillos donde los artesanos venden sus productos, sobre todo artesanía en madera. Nosotros compramos un pirata que es toda una obra de arte. Lo estuvo haciendo durante el tiempo que estuvimos en la playa y a la hora de irnos ya lo tenía terminado.

La isla es maravillosa, tiene unos paisajes increíbles.




Al final de la playa, entre la vegetación, es donde estaba instalado un comedor, con banquitos entre la vegetación, donde tuvo lugar la comida, que consistía en una barbacoa, aunque había ensaladas, gazpacho, paella, y distintos tipos de carne.

Disfrutamos mucho de este día en la playa y sobre las 3 de la tarde volvimos al barco que zarpaba rumbo a La Habana, el final del crucero.
Esa noche el barco se movió bastante, menos mal que estábamos acostados y apenas lo notamos, pero por lo visto, el trayecto La Habana-Cozumel se suele mover bastante, así que realmente tuvimos suerte que a la ida no se movió.