Antes de coger el coche nos acercamos hasta la oficina de turismo porque teníamos una duda, queríamos preguntar cual era el mejor sitio para ver el fenómeno de la enrosadira. Al amanecer y al atardecer las montañas de los Dolomitas toman un color rojizo que se debe precisamente a que las paredes rocosas contienen dolomita, una mezcla de carbonato de calcio y magnesio. La chica de la oficina de turismo nos aclaró varias dudas sobre el tema: en primer lugar que no contáramos con verlo, porque no ocurre cada día y no hay forma de saber con antelación si sucederá o no, y en segundo lugar que no nos preocupásemos por intentar verlo en un sitio concreto, porque cuando sucede lo ves desde cualquier parte...
Volvimos al hotel a coger el coche para empezar con nuestro primer plan de ese día, que era recorrer los cuatro puertos de montaña que forman el grupo del Sella: Pordoi, Campolongo, Gardena, y Sella. Y el coche se negó a subir la cuesta del garaje hasta el sexto intento, se calaba una y otra vez... ya le tocaba al pobre protestar con la paliza que llevaba. Afortunadamente terminó por ponerse en marcha y como el pueblo entero está en cuesta, 50 metros después de salir del garaje estaba subiendo por el primer tornante.
Dejamos el coche en el aparcamiento del paso Pordoi para coger el teleférico hasta Sass Pordoi (2.950 m), no hay más que ver las fotos para entender porque lo llaman el balcón de los Dolomitas...Pedazo de vista.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Lo que se ve enfrente es el grupo de la Marmolada, al que fuimos por la tarde y que os sonará a todos los que os guste el ciclismo. También se distinguen los tornanti
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al fondo los pueblos del Valle de Fassa
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Mucha gente empieza allí rutas de senderismo bastante populares, pero largas y con cierta dificultad técnica, así que ni nos lo planteamos...
Estuvimos un buen rato sentados cerca del borde sacando fotos y disfrutando de lo tranquilo que era el sitio. Los que vayáis con niños tened en cuenta que fuera de la estación del teleférico no hay vallas de seguridad.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ya de vuelta en el coche seguimos con la ruta. Es emocionante conducir por allí, pero no te puedes distraer ni un minuto porque a ratos tenías la sensación de estar en un videojuego. Me explico, los Dolomitas son un paraíso para los moteros a quiénes les encanta “curvear” por los tornanti y para los ciclistas, así que si sumamos carreteras estrechas de montaña, tornanti, y la cantidad enorme de motoristas y ciclistas, pues os podéis imaginar.
También hay que estar atentos a los carteles, que suelen estar en tres idiomas: alemán, otro que suponemos que era ladino, una lengua que hablan en esos valles e italiano.
La zona está llena de merenderos, paramos en Corvara in Badia a tomarnos el último bocata y terminarnos el queso que habíamos comprado en Suiza. Le tuvimos que dar la razón al de la quesería que había pronosticado que a España no llegaba nada de queso.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
No exagero si digo que prácticamente en cada curva había un banquito para sentarse a contemplar las vistas con tranquilidad. Paramos aquí
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y aquí también
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En las torres del Sella ya habíamos parado el día anterior cuando volvíamos del valle de Funes, pero a esa hora los 3 picos se veían todavía más inmensos y nos tomamos en el bar del refugio que hay allí un par de coca colas con los moteros.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ya habíamos completado el circulo del grupo del Sella y queríamos acercarnos al teleférico de la Marmolada. No nos lo queríamos perder, porque hay tres niveles cada uno con su estación y habría sido la subida más larga en teleférico de todas las vacaciones.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y digo habría sido, porque después de subir un puerto de montaña de padre y señor mío, y creedme que a la montaña estamos más que acostumbrados, nos encontramos con que el teleférico ya estaba cerrado ¡a las 4:30 de la tarde! Habíamos preguntado el horario por la mañana, así que nos fastidió bastante pero no íbamos a desperdiciar con lamentos lo quedaba de día y además esa zona está llena de vistas espectaculares.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Así que volvimos tranquilamente a Canazei parando en todos los sitios que nos apeteció, y ya en el pueblo nos fuimos a comprar los regalos que nos faltaban, que eran bastantes y a disfrutar de lo animado que estaba aquello con las fiestas. Por cierto, era el día antes de la final del mundial y la camiseta de España fue todo un éxito con los chiquillos de por allí.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cenamos en el mismo sitio del día anterior y nos dimos un buen homenaje. Además de la pasta y los entrantes probamos un plato típico de la zona: los canederli, que eran unas bolas de carne y verdura que estaban riquísimas.
Entre cerveza y cerveza llegamos a la conclusión de que aquella zona se merecía más días, porque no habíamos subido a la Marmolada, ni visto la Enrosadira, ni nos había dado tiempo a acercarnos al Museo de la Primera Guerra Mundial del Monte Lagazuoi, ni a intentar una vía ferrata sencillita...Brindamos por nuestra lista de excusas para volver y por nuestras vacaciones en general.