Día 6
Nos levantamos pronto y sin desayunar llegamos a Niágara falls, al llegar al hotel que habíamos reservado la noche antes, nos dimos un gustazo y como no nos salía muy caro ( unos 110 $ ) cogimos una suite con jacuzzi y chimenea.

Lo llevaban una pareja Filipina ( me imagino, por los rasgos ), pero hasta las 4 de la tarde no podíamos hacer el chek-in, dejamos el coche aparcado en el parking del hotel y nos fuimos a desayunar, yo llevaba desde que llegamos intentando desayunar a lo “americano” y hoy era el día, entramos en una especie de cafetería y desayunamos café ( nos dejaron la cafetera para rellenar ) huevos, bacon, salchichas y patatas, era mi sueño jejeje.Con la barriga llenita empezamos a ver el pueblo camino de las cataratas y nos sorprendió muchísimo, no esperábamos una ciudad tan, como explicarlo, tan surrealista las fachadas de los restaurantes parecen atracciones, esta el burguer king de Frankstein.


Nos acercábamos a las cataratas teníamos muchísimas ganas de verlas y poco a poco nos aproximamos, cuando de repente nos cruzamos con un grupo de españoles con una guía sudamericana, no sabría decir el país, nos pareció gracioso, la mujer con una banderita de España y otra de Canadá y siguiéndola un grupo de unas 20 personas, y pensamos, mira ahí estaríamos nosotros si no nos hubiéramos lanzado a hacerlo por nuestra cuenta.

Llegó el gran momento, ahí están, las archiconocidas cataratas de Niágara, inmensas, ruidosas y grandiosas. Las vimos en la parte canadiense, nos montamos en el Maid of the Mist, en primera fila y al principio parece que no te vas a mojar, pero cuando llega a su lugar mas próximo a las cataratas acabas empapado a mas no poder.






Una vez salimos del barco nos dedicamos a recorrer el paseo tirando mil fotos, nos tiramos toda la mañana viéndolas.
Como teníamos pensado cenar en el Skylon Tower, reservamos y nos fuimos a por algo de comer y llevárnoslo al hotel www.stardustinn.ca/. Hicimos el Chek-in, y cuando nos enseñó la habitación flipamos, comimos y descansamos hasta las 19h. Nos preparamos y salimos a ver las cataratas de noche, iluminadas, y nos fuimos a cenar.
Con respecto al restaurante se encuentra en la parte alta de la torre y gira mientras estas cenando, nosotros personalmente no volveríamos, porque nos sentíamos fuera de lugar, (no porque sea malo ni mucho menos) es un sitio muy elegante, las vistas son impresionantes, la comida muy buena y el trato excelente, precisamente por eso nos sentíamos fuera de lugar, somos mas de andar por casa. Pero al que le guste ese rollo, ese es su sitio. Una vez terminamos, dimos un paseo hasta el hotel y a disfrutar de la habitación .