Ese día fue un día precioso, casi de pelicula. Bueno, todo el viaje fue de pelicula, pero éste es de los de recordar, sobre todo por el patinaje en la pista de hielo del Rockefeller.
Ese día había reservado las entradas por internet, 48 $ los dos (subida hasta la corona), con la audioguia a la que no la sacamos partido. Teníamos cita a las 9:00. Así que un poco más de madrugar, pero no se porqué a mi nunca me costó levantarme allí en NY, serían las ganas. Como cada día a las 7:30 estabamos desayunando en el hotel. Lo de siempre, pero lo necesario para sobrevivir. A eso de las 8 estábamos ya en carrera. Nos dirigimos como todos los días a Times Square, a esa hora tan bulliciosa de gente. Cogimos la línea 1 del metro hasta South Ferry. En la salida del metro en South Ferry esta muy cerca Castle Clinton, donde debiamos recoger los tickets, solo que meterse por un camino por Battery Park. Llevábamos impresa la reserva hecha por internet, lo que os facilitó el proceso de recogida de tickets, ya que había dos colas, una para los tickets ya comprados y otra para para comprarlos, la nuestra no tuvimos cola.

Castle Clinton
Battery Park nevado
Hicimos cola esperando a que abrieran las puertas, Tras esperar un poco, a las 8:30 abrieron las puertas. Cogimos nuestros tickets sin cola y nos fuimos a esperar para embarcar en el ferry. No excesivamente puntuales empezamos a pasar los controles de seguridad. A descalzarse, a quitarse los abrigos, a pasar por los detectores. A mi se me olvidó quitarme el cinturon así que me estuvo pitando, y yo sin saber que decían. Después de aquí nos fuimos a esperar a otra puerta. Todos allí apelotonados. Todo el interior de esa zona de embarque es un poco "cutre" y descuidado, pero bueno, a ellos no les importa. Tras esperar otro ratito más abrieron la puerta y empezamos a embarcar en el ferry. Nos fuimos hacia la parte de arriba para tener buenas vistas. Como fuimos de los primeros en embarcar cogimos un sitio de asiento, el cual no sirve para nada, porque el ferry esta lleno de gente y todos se suben arriba y como no hay sitios para todos, se colocan alrededor y...se acabaron las vistas, hay que levantarse y buscar hueco para tener buenas vistas.

El ferry se puso en marcha y nos dirigimos hacia la Estatua, eran las 9:30 por lo menos. En la parte de arriba hace frío pero las vistas son preciosas de los rascacielos. De todas formas, 2 o 3 grados negativos no era mucho frio para lo que vinieron días después.

Poco a poco nos acercábamos a la estatua. Allí nos esperaba el gran simbolo americano.

Tras pasar por delante de ella, le dimos la vuelta a la isla y atracamos el parte de atrás. Después de desembarcar, pasamos por la oficina que hay allí para que te den la pulsera para subir a la corona.Después de eso, nos fuimos para subir a la estatua. Se entra por la zona de atrás.

Allí hay unas taquillas donde es necesario dejar las mochilas. Después, a pasar otro control de seguridad. Después del control se entra dentro del pedestal de la estatua.

Allí dentro te van apuntando en grupos pequeños para subir a la corona. en nuestro caso tuvimos que esperar unos 20 minutos porque el grupo que iba a subir ya estaba formado. Mientras, fuimos a los aseos y esperamos a nuestra hora.
A la hora indicada empezamos a subir las escaleras. Si tuviera que volver a ir a la estatua no subiriá otra vez por esas escaleras, pero al ser mi primera vez en NY, pues subimos hasta la corona.

La vista desde la corona tampoco es que sea nada del otro mundo, sin embargo, lo que vale es la sensación de decir yo he estado allí dentro metido. Ahí arriba hay poco espacio para moverse, por eso suben grupos reducidos, no caben muchos.


Cansados de tanta escalera, entre subir y bajar, y con el calor de ir superabrigados, llegamos a unos de los "balcones" que hay, con una buenas vistas, sin unos cristales turbios por donde mirar

Y salimos de la estatua.

Nos fuimos a las taquillas por la bolsa de la cámara de fotos, y nos fuimos a echar fotos de la estatua y de los paisajes nevados.


Después de habernos echado algunas fotos por allí, nos fuimos a ver si el ferry no se había ido todavía. En el ferry, ponen los horarios de los barcos que van y vienen llevando gente. Al final no llegamos a tiempo, y tuvimos que esperar al siguiente. La verdad es que no tuvimos que esperar mucho, ya que enseguida llegó otro.

Nos montamos en el ferry que nos llevaba a Ellis Island. Allí nos bajamos e hicimos una visita rápida al Museo del inmigrante.

Tampoco es nada del otro mundo, pero bueno como es gratuita la entrada, pues lo visitamos. Allí vimos las habitaciones donde dormían, trajes de los inmigrantes que iban a EEUU, ponían una pelicula de 30 minutos que no vimos. Bueno, para hacerlo bien habría que haber planeado con más tranquilidad, y como teníamos ganas de llegar a tierra firme, no le dimos mucha importancia a la visita.




Nos fuimos de llí, en esos momentos el ferry llegaba, y nos montamos en él.

De camino de vuelta a Manhattan, las vistas son muy bonitas.


Después de la estatua teníamos planeado hacer la ruta por Downtown. Así que cuando llegamos a tierra firme, nos fuimos hacia Battery Park.

Después nos dirigimos hacia Boeling Green, donde está situada la famosa escultura del toro, que en ese momento estaba llena de gente para hacerse fotos, así que decidimos dejar lo de echarnos una foto para después.

Fuimos hacia el norte por Broadway.

Y en la intersección con Wall Street, Trinity church.

Rodeada de un antiguo cementerio.

Como empezamos a tener hambre, siguiendo nuestra dieta nos fuimos al MacDonalds de Wall Street, igual que todos pero con la excepción de tener musica en directo de una mujer pianista.

Después de comer seguimos en direccion norte por Broadway y a nuestra izquierda encontramos St. Paul`s Chapel, una iglesia pequeñita justo al lado de la zona cero.

Giramos hacia la zona cero.

La zona cero es un símbolo. Allí solo queda el recuerdo, está el Tribute WTC Visitor Center en la calle Liberty street, en la zona cero donde estaban las torres gemelas solo se ven las nuevas torres que está construyendo. Lo que impresiona es lo grande que es la zona. En frente de la zona hay un tributo de las victimas.

Y la zona cero, nuevas torres en construcción.

Giramos por Cortlandt Street, allí nos encontramos con el outlet Century 21.

Como es normal, entramos y miramos, en ste caso solo miramos, mucha gente, muchas cosas. Sobre todo son cosas de marcas buenas al estilo mercadillo, si se busca se encuentra, pero nosotros tampoco íbamos a comprar, a si que tras dar una vuelta por ahí volvimos a la calle Broadway, fuimos hacia el sur, hasta encontrarnos otra vez con Trinity Church.

En frente de Trinity Church aparece una estrecha calle llamada Wall Street. La verdad es que la callecita que es Wall Street me sorprendió.

Bajando por Wall street, encontramos a nuestra izquierda el Federal Hall National Memorial con la estatua de George Washington.

En frente del Federal Hall, encontramos la mítica fachada de la Bolsa, New York Stock Exchange.


Las banderitas americanas nunca pueden faltar. En la intersección Nassau Street con Wall Street, encontramos la imagen de rinity church.

Por esas calles, encontramos también la tienda de Tiffany.

Y el Trump Building, con los trabajadores y ejecutivos fumandose un cigarrico.

Después de estar un ratico por ahí y echar algunas foticos, decidimos irnos hacia el Rockefeller Center.

Antes, por supuesto, fuimos hacia el toro, quería la foto.

Lo de tocarle los h.. al toro nos dijeron que era una leyenda urbana, pero yo no me quedé sin tocarlos, nunca se sabe.
Cogimos una linea de metro 2,3, que nos dejó en Times Square. Siempre que pasaba por ahí era como si fuera la primera vez. En este caso nos encontramos al famoso Cowboy de Times Square.


Desde allí dimos un paseo hasta el Rockefeller, fuimos a subir al TOR. No llevábamos las entradas compradas para ningún día concreto, así que entramos a comprarlas. Llevábamos dos descuentos de 3 dolares (menos da una piedra). Las compramos y subimos. La verdad es que todo esta muy bien, muy lujoso, antes de subir pasas por una sala donde hay unas maquetas del Rockefeller.

Subimos en el ascensor, el cual tenía un techo que proyectaba imagenes.

Y las vistas allí arriba, qué decir, impresionantes. Queríamos ver anochecer desde arriba, así que esperamos a que se fuera haciendo de noche.

Las vistas son impresionantes. Además, ver las luces encenderse es aún más impresionante. Entre fotos y fotos nos metiamos dentro, ya que fuera hacia muchisimo frio, y solo daba tiempo a echar las fotos y volver al supercalor de dentro. El interior del TOR esta muy bien, con asientos donde sentarse.

Poco a poco se encendian las luces.



Y ahí abajo, Manhattan. Inolvidable.

Después de saborear el momento, qué mejor que irse a patinar, pues a eso fuimos.

Antes de ir a patinar nos dimos un paseo por la galeria comercial que hay en el Rockefeller. Ese lugar sería un repetitivo lugar de peregrinación, sobre todo el Starbucks, con el calorcito que había y el frío de fuera, era un buen sitio.

Y ahí estaba la pista de patinaje, tantas veces veces vista en peliculas y series.

Y para allí nos fuimos, diré que yo no se patinar (nunca), y mi mujer sabe lo justo, de joven patinaba pero ahora... . No me acuerdo cuanto nos costó (unos 18 dolares cada uno con alquiler de patines, más barato de Lunes a Jueves), pero lo pagaría otra vez sin dudarlo, es una gran experiencia, y además, así probaba eso de patinar.

No esperéis verme dar piruetas en alguna foto, normalmente estaba en la barandilla dando vueltas, pero al final me mantenía, y algo hice.

Éste el es ejemplo, para la foto todo bien, luego...
Nosotros, delante de Prometeo...para la posteridad.


No teníamos frío, todo lo contrario. Estuvimos varias horas, intentabamos patinar y luego un rato descansando, y luego otra vez. Superdivertido. Solo me caí una vez, pero sin consecuencias para mi salud.
Todo el escenario es de pelicula. Mucha gente patinando, ¡que envidia me daban algunos que patinaban!.


Después de quitarnos los patines y tocar suelo firme, supercansados, este día decidimos cenar algo. Al lado de nuestro hotel había un Shake Shack, que estaba todos los días lleno, y las cosas que ponía tenían buena pinta, y nos dió por ir.

La tienda de la NBC está genial, hay muchisimas cosas, sobre todo si eres fan de algunas de las series de la cadena: House(me compré una camiseta), Friends(una taza de Central Perk), Psych, El coche fantastico, Rockefeller Plaza por supuesto, .... . Pues eso, lugar de peregrinación, además cada mañana conectan desde la calle y si quieres salir en la TV, solo tienes que irte a pasar un poco de frío y quizás salgas.
De camino de vuelta, una foto típica de NY.


Al llegar al Shake shack, como siempre, estaba lleno. Entramos y nos fuimos a pedir, esperando por si alguien se levantaba. No fue así, así que nos lo llevamos al hotel. La comida, no estuvo mal. Debería haber pedido otra cosa, pero bueno. Pedimos unos perritos que tenían buena pinta, pero que luego llevaban muchas cosas rara. Eso sí las patatas con queso riquisimas.
Tras cenar en la habitación del hotel, solo quedaba ducharse y descansar. Qué agujetas!!!. Entre las escaleras de la estatua y el patinar...pff!!. A dormir, que el sueño de NY todavía duraba...ZZZZZ