El domingo por la mañana recibí un mail de Pauline que no tenía nada que ver con los anteriores. Me invitaba a ir a la Laguna de Apoyo pasando por los Pueblos Blancos.
La Laguna de Apoyo está a unos 20 kilómetros de Granada en dirección a Masaya y es una laguna situada en el cráter de un volcán inactivo. Hay tres rutas para llegar a ella. Si conoces a algún local te llevará caminando desde el camino que empieza en el cementerio de Granada (2 horas/0 euros). Si no conoces a ningún local hay que coger el bus de Granada a Masaya, bajar en el cruce de la Laguna de Apoyo y coger un taxi hasta el restaurante “La Cueva del Tigre” desde donde tienes unas vistas espectaculares de la laguna (45’/3 euros). Si conoces a algún local que además dispone de coche, lo suyo es acceder a la Laguna por el norte pasando por los Pueblos Blancos (Catarina, San Juan de Oriente, Diriá, Diriomo, Niquinohomo, Nandasmo, Masatepe, San Marcos). El nombre de Pueblos Blancos puede llevar a confusión. Uno se imagina unos pueblecitos preciosos con casitas blancas y no es así. El calificativo de “blancos” viene del color del suelo sobre el cual se levantaron, blanco ceniza de los materiales eructados por el volcán Mombacho hace miles de años (probablemente el apelativo de “Pueblos Grises”, más acertado pero menos atractivo, se dejó de lado por razones obvias).
Pauline nos llevó por los Pueblos Blancos. Catarina tiene su encanto por las paradas de venta de flores que inundan el pueblo y Niquinohomo fue la cuna de Augusto Sandino, nombre pronunciado con admiración en cualquier localidad nicaragüense. Los Pueblos Blancos no son gran cosa pero sí que merecen una visita matinal si dispones de coche propio. Desde Catarina una sinuosa carretera adoquinada te lleva hasta la cima del volcán de la Laguna. Las vistas de la Laguna de Apoyo, Granada, el volcán Mombacho y las isletas son insuperables desde aquí.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Pueblos Blancos. Catarina.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo. Pauline.
Un último tramo de dos kilómetros en bajada te lleva a la laguna. Vale la pena llegar hasta ahí. La Laguna de Apoyo todavía es un rinconcito poco conocido por los turistas por lo que no está nada explotado y mantiene un marcado carácter local. Unos cuantos alojamientos y varios restaurantes locales se asientan en un extremo de la laguna, el resto es bosque frondoso que discurre por las laderas del cráter. Cervecita helada y baño refrescante rodeado de naturaleza mientras esperas la comida, una delicia. Los restaurantes son sencillos, unas mesas de madera frente al agua, multitud de locales en familia y música de marimba envolviendo el ambiente. El traje de baño en Nicaragua es un “lujo” que no se ve con frecuencia. Por aquí, la mayoría de los nicas se bañan con ropa de vestir.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
Para volver de la Laguna de Apoyo hasta Granada hay un autobús que sale de la Laguna a las 3 de la tarde. Un taxi bien negociado puede salir por unos $C 130 (4,5 euros/3 personas) y en media hora estás de vuelta en el Parque Central de Granada.
Al pasar por el Parque Central, Paco “el del pasaporte” se estaba intentando quitar de encima a “la flaca” una jovencita con la que probablemente había tenido “tema” y que no paraba de pedirle dinero. “Hombre Xavi, ¿Cómo te va?”. Nos sentamos en una de las paradas para charlar un poco. Tras cuatro años en bolas saltando de país en país sin pasaporte, Paco iba a obtener por fin su flamante pasaporte con validez para 7 meses. Se estaba pensando volver a Gijón para normalizar el tema del pasaporte, solventar unos “temas” personales y volverse para aquí, ya nada le ligaba a tierras asturianas. A su lado, Don Bernardo proseguía con sus batallitas sin importarle que nadie le hiciera ni puñetero caso. Calor intenso en el Parque Central a estas horas pero se estaba bien a la sombra.
Hoy estábamos de despedida. A las siete pasaron Marco y Claudia por casa con una botella de ron y otra de Coca Cola para preparar unos “nica-libres”. Habían pasado 6 semanas en la escuela San Ignacio de La Esperanza y con ellos había habido muy buena sintonía. Proseguían el viaje hacia las Islas Caledonia para volver a Suiza en tres semanas.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Claudia, Marco, Teresa, Dale.
Cuando se fueron aproveché para mirar el calendario, me quedaba una semana en Granada antes de salir hacia el norte de Nicaragua. “No sé, creo que no me apetece irme todavía”, pensé. Granada, sus personajes, las escuelas, los niños, los voluntarios y ahora con Nayeli entrando en escena…..La decisión fue rápida. Me quedaría hasta principios de abril en Granada, tres semanas más. El norte y el caribe de Nicaragua deberían esperar a otra ocasión.
Desde partidos de fútbol hasta clases de yoga pasando por ir al gimnasio, clases de idiomas, lecciones de salsa, leer, escribir, pasear o simplemente, atiborrarse de cerveza. Cada voluntario elige la actividad que más le apetece para el tiempo libre. En mi caso opté por la natación y los idiomas. La piscina del hotel Granada tiene unas dimensiones apropiadas para hacer unos “largos” cada tarde. Además es tranquila y el entorno muy relajante. La entrada cuesta $5 pero el abono mensual es de $50 y me había apuntado para todo un mes. El tema de los idiomas surgió en una fiesta hablando con Benoit (el voluntario francés al que dieron de palos y robaron la bicicleta). El estaba interesado en mejorar su inglés y yo quería iniciarme con el francés por lo que decidimos hacer un intercambio. Cada dos tardes hacíamos una hora de francés y luego otra hora de conversación en inglés.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Piscina del Hotel Granada.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Benoit.
Antoine es un voluntario francés que lleva varios meses en Granada. Tiene una casa alquilada en el Parque Xalteva hasta finales de mes pero él no la usa. Con Antoine también había buena sintonía, cuando nos conocimos a mi llegada me comentó “Xavi, si alguna vez necesitas esta casa, sólo tienes que pedirme las llaves”. Poco imaginaba que tendría que aceptar su invitación unas semanas más tarde. Ni Nayeli ni yo teníamos mucha privacidad en nuestras respectivas casas y la necesitábamos.
Nayeli apareció por casa puntual, a las ocho y media. Después de la experiencia del día anterior tenía muchas ganas de volverla a ver. Ella también estaba de buen humor. Hicimos el paseo de costumbre pero esta vez evitando pasar por La Calzada y rodeando el Parque Central en dirección al Parque Xalteva. La casa de Antoine tiene un patio interior muy grande con árboles frutales y cocoteros. A su alrededor se disponen tres habitaciones amplias y dos baños.
Elegimos la habitación más grande y encendimos el ventilador, el calor era sofocante. Buenas noches.
La Laguna de Apoyo está a unos 20 kilómetros de Granada en dirección a Masaya y es una laguna situada en el cráter de un volcán inactivo. Hay tres rutas para llegar a ella. Si conoces a algún local te llevará caminando desde el camino que empieza en el cementerio de Granada (2 horas/0 euros). Si no conoces a ningún local hay que coger el bus de Granada a Masaya, bajar en el cruce de la Laguna de Apoyo y coger un taxi hasta el restaurante “La Cueva del Tigre” desde donde tienes unas vistas espectaculares de la laguna (45’/3 euros). Si conoces a algún local que además dispone de coche, lo suyo es acceder a la Laguna por el norte pasando por los Pueblos Blancos (Catarina, San Juan de Oriente, Diriá, Diriomo, Niquinohomo, Nandasmo, Masatepe, San Marcos). El nombre de Pueblos Blancos puede llevar a confusión. Uno se imagina unos pueblecitos preciosos con casitas blancas y no es así. El calificativo de “blancos” viene del color del suelo sobre el cual se levantaron, blanco ceniza de los materiales eructados por el volcán Mombacho hace miles de años (probablemente el apelativo de “Pueblos Grises”, más acertado pero menos atractivo, se dejó de lado por razones obvias).
Pauline nos llevó por los Pueblos Blancos. Catarina tiene su encanto por las paradas de venta de flores que inundan el pueblo y Niquinohomo fue la cuna de Augusto Sandino, nombre pronunciado con admiración en cualquier localidad nicaragüense. Los Pueblos Blancos no son gran cosa pero sí que merecen una visita matinal si dispones de coche propio. Desde Catarina una sinuosa carretera adoquinada te lleva hasta la cima del volcán de la Laguna. Las vistas de la Laguna de Apoyo, Granada, el volcán Mombacho y las isletas son insuperables desde aquí.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Pueblos Blancos. Catarina.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo. Pauline.
Un último tramo de dos kilómetros en bajada te lleva a la laguna. Vale la pena llegar hasta ahí. La Laguna de Apoyo todavía es un rinconcito poco conocido por los turistas por lo que no está nada explotado y mantiene un marcado carácter local. Unos cuantos alojamientos y varios restaurantes locales se asientan en un extremo de la laguna, el resto es bosque frondoso que discurre por las laderas del cráter. Cervecita helada y baño refrescante rodeado de naturaleza mientras esperas la comida, una delicia. Los restaurantes son sencillos, unas mesas de madera frente al agua, multitud de locales en familia y música de marimba envolviendo el ambiente. El traje de baño en Nicaragua es un “lujo” que no se ve con frecuencia. Por aquí, la mayoría de los nicas se bañan con ropa de vestir.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Laguna de Apoyo.
Para volver de la Laguna de Apoyo hasta Granada hay un autobús que sale de la Laguna a las 3 de la tarde. Un taxi bien negociado puede salir por unos $C 130 (4,5 euros/3 personas) y en media hora estás de vuelta en el Parque Central de Granada.
Al pasar por el Parque Central, Paco “el del pasaporte” se estaba intentando quitar de encima a “la flaca” una jovencita con la que probablemente había tenido “tema” y que no paraba de pedirle dinero. “Hombre Xavi, ¿Cómo te va?”. Nos sentamos en una de las paradas para charlar un poco. Tras cuatro años en bolas saltando de país en país sin pasaporte, Paco iba a obtener por fin su flamante pasaporte con validez para 7 meses. Se estaba pensando volver a Gijón para normalizar el tema del pasaporte, solventar unos “temas” personales y volverse para aquí, ya nada le ligaba a tierras asturianas. A su lado, Don Bernardo proseguía con sus batallitas sin importarle que nadie le hiciera ni puñetero caso. Calor intenso en el Parque Central a estas horas pero se estaba bien a la sombra.
Hoy estábamos de despedida. A las siete pasaron Marco y Claudia por casa con una botella de ron y otra de Coca Cola para preparar unos “nica-libres”. Habían pasado 6 semanas en la escuela San Ignacio de La Esperanza y con ellos había habido muy buena sintonía. Proseguían el viaje hacia las Islas Caledonia para volver a Suiza en tres semanas.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Claudia, Marco, Teresa, Dale.
Cuando se fueron aproveché para mirar el calendario, me quedaba una semana en Granada antes de salir hacia el norte de Nicaragua. “No sé, creo que no me apetece irme todavía”, pensé. Granada, sus personajes, las escuelas, los niños, los voluntarios y ahora con Nayeli entrando en escena…..La decisión fue rápida. Me quedaría hasta principios de abril en Granada, tres semanas más. El norte y el caribe de Nicaragua deberían esperar a otra ocasión.
Desde partidos de fútbol hasta clases de yoga pasando por ir al gimnasio, clases de idiomas, lecciones de salsa, leer, escribir, pasear o simplemente, atiborrarse de cerveza. Cada voluntario elige la actividad que más le apetece para el tiempo libre. En mi caso opté por la natación y los idiomas. La piscina del hotel Granada tiene unas dimensiones apropiadas para hacer unos “largos” cada tarde. Además es tranquila y el entorno muy relajante. La entrada cuesta $5 pero el abono mensual es de $50 y me había apuntado para todo un mes. El tema de los idiomas surgió en una fiesta hablando con Benoit (el voluntario francés al que dieron de palos y robaron la bicicleta). El estaba interesado en mejorar su inglés y yo quería iniciarme con el francés por lo que decidimos hacer un intercambio. Cada dos tardes hacíamos una hora de francés y luego otra hora de conversación en inglés.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Piscina del Hotel Granada.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Benoit.
Antoine es un voluntario francés que lleva varios meses en Granada. Tiene una casa alquilada en el Parque Xalteva hasta finales de mes pero él no la usa. Con Antoine también había buena sintonía, cuando nos conocimos a mi llegada me comentó “Xavi, si alguna vez necesitas esta casa, sólo tienes que pedirme las llaves”. Poco imaginaba que tendría que aceptar su invitación unas semanas más tarde. Ni Nayeli ni yo teníamos mucha privacidad en nuestras respectivas casas y la necesitábamos.
Nayeli apareció por casa puntual, a las ocho y media. Después de la experiencia del día anterior tenía muchas ganas de volverla a ver. Ella también estaba de buen humor. Hicimos el paseo de costumbre pero esta vez evitando pasar por La Calzada y rodeando el Parque Central en dirección al Parque Xalteva. La casa de Antoine tiene un patio interior muy grande con árboles frutales y cocoteros. A su alrededor se disponen tres habitaciones amplias y dos baños.
Elegimos la habitación más grande y encendimos el ventilador, el calor era sofocante. Buenas noches.