Esta mañana la habíamos dejado libre en la organización inicial para "lo que surgiera". Como no habíamos comprado recuerditos, (y eso también forma parte del viaje
) decidimos aprovechar la mañana para acercarnos al mercadillo de Havelska y, si daba tiempo, montar en barco por el Moldava.
El caso es que durante nuestros primeros días no vimos apenas barcos pero el día anterior empezamos a ver bastantes. Creemos (es sólo una idea) que debido a la crecida del río que acababa de ocurrir no estaban operativos.
Bueno, el caso es que cogimos a nuestro amigo (ya a estar alturas, íntimo) el tranvía 22 para acercanos a la Ciudad Vieja e ir a comprar, pero entonces, recordamos un sitio junto al Puente Carlos donde habíamos visto en uno de nuestros paseos nocturnos Boat Trips y como estábamos al lado nos asomamos y vimos a los "marineritos" ofreciendo el paseo. Nos dijeron que por ser 5 nos hacían una rebaja de algunas coronas, que cogimos, pero vamos, íbamos a montarnos sí o sí, aunque él no lo sabía
. El próximo era en veinte minutillos así que "padentro". Te dan un helado o un dulce y una limonada o un café.
El caso es que durante nuestros primeros días no vimos apenas barcos pero el día anterior empezamos a ver bastantes. Creemos (es sólo una idea) que debido a la crecida del río que acababa de ocurrir no estaban operativos.
Bueno, el caso es que cogimos a nuestro amigo (ya a estar alturas, íntimo) el tranvía 22 para acercanos a la Ciudad Vieja e ir a comprar, pero entonces, recordamos un sitio junto al Puente Carlos donde habíamos visto en uno de nuestros paseos nocturnos Boat Trips y como estábamos al lado nos asomamos y vimos a los "marineritos" ofreciendo el paseo. Nos dijeron que por ser 5 nos hacían una rebaja de algunas coronas, que cogimos, pero vamos, íbamos a montarnos sí o sí, aunque él no lo sabía
Un viajecito entretenido por el Moldava (en inglés y alemán), la cámara fotográfica otra vez en pleno uso de sus facultades y luego de compritas por el mercadillo.
La última comida y al hotel, donde ya estaba esperándonos el transfer al aeropuerto que habíamos contratado.
Un par de horitas de retraso y ala, pa casa, con la retina llena de imágenes preciosas y con los estómagos bien repletos de comida checa