Hoy nos levantamos con calma, los niños quedan distribuidos y debidamente encargados y nos vamos a Gruyere, el camino como ya es costumbre en nuestro viaje por este paìs es precioso, rodeado de vegetaciòn y lagos.
Y llegamos a Gruyere un poco opacado por la bruma de la mañana, pero igual se vislumbra su belleza

Nos estacionamos en el parking que està subiendo hacia la ciudad y subimos hacia la calle de este famoso pueblo, hecho famoso por el queso de su mismo nombre

El pueblo es precioso, lleno de pequeñas tiendas de souvenirs restaurantes donde el plato principal es el Fondue, en una de estas tiendas mi marido encuentra su "polera regalona" Save de Milk drink Beer", una buena filosofìa Suiza¡¡¡¡

No puede faltar la capilla del pueblo, pequeñita pero bella

Pasamos por fuera del Museo de Giger, sòlo por fuera que este tipo de arte no es de nuestro gusto

Y llegamos hasta el castillo de Gruyere, desde aquì las vistas son preciosas

El castillo es muy bello y muy bien conservado


La cocina, los comedores, dormitorios, con muebles de diversas èpocaas en que fue utilizado, ademàs destacan los frescos de sus muros


Sus jardines una maravilla


Salimos del castillo y continuamos recorriendo el pueblo y admirando el paisaje que lo rodea

Volvemos a al calle principal del pueblo porque ya hace algo de hambre y buscamos restaurant, en la subida fuera de las murallas hay un par de grandes restaurantes bastante turìsticos que las guìas recomiendan por los tur de la fàbrica de queso ruyere, pero preferimos un pequeño restaurant del pueblo, que tiene un gran cartel donde anuncian la confecciòn artesanal del famoso queso, y va anunciando la hora de cada etapa de elaboraciòn, no nos equivocamos, tiene una terraza con una vista espectacular y el fondue estaba muy bueno, caro, pero bueno estamos en Suiza

Por recomendaciòn de la experta, pedimso el fondue mezclado que lleva Gruyere y otro queso que no recuerdo el nombre, ya que el hecho sòlo con gruyere es muy fuerte para nuestro gusto
Comimos un fundue, una pequeña botella de vino, y un palto de jamòn 120U$

Estaba muy muy bueno

Y con la guatita llena y el corazòn contento, volvemos a Berna, que es nuestra ùltima noche allì, que ya este "pequeño viajecito"se acaba y hay que preparar maletas, tratar de reducir al màximo el equipaje, conseguir pesa para no pasarnos, misiòn literalmente imposible.
Antes del regreso pasamos a una de las queserías turísticas a ver cómo hacen los quesos en forma más industrial, pero el tur no era barato, y nos conformamos con ver desde los ventanales el proceso de reposo computarizado de los quesos