21 de mayo de 2008, miércoles.
Ya llevamos 7 días en Beijing y hemos aprendido a movernos por la ciudad sin ayuda externa y sin necesidad de coger un taxi, así que a las 9:30 cogemos el autobús nº 2 que nos deja en Tiananmen (cuesta 1 yuan por persona) y desde allí el metro hasta el Templo Lama que tiene una parada propia. Aquí encontramos budas, budas y más budas.

Y entre todos ellos destaca el buda gigante, hecho de una sola pieza de sándalo que sale en todas las guías turísticas. La verdad es que es enorme y cuesta creer que sea de una sola pieza:
Hay mucha gente rezando y quemando incienso.
Como podéis observar, cada uno se pone el incienso en un sitio distinto. Este de la foto no se si es que reza para tener más sesera o es que le duele la sesera y reza para ponerse bueno:
Aunque debe tener su misterio porque, aunque hay muchas personas que se ponen el incienso en la cabeza, no todos lo ponen en el mismo sitio:


Hay mucha gente rezando y quemando incienso.

Como podéis observar, cada uno se pone el incienso en un sitio distinto. Este de la foto no se si es que reza para tener más sesera o es que le duele la sesera y reza para ponerse bueno:

Aunque debe tener su misterio porque, aunque hay muchas personas que se ponen el incienso en la cabeza, no todos lo ponen en el mismo sitio:

Bromas aparte, es un lugar donde se respira tranquilidad y recogimiento. Aunque hay mucha gente, no encontramos aglomeración de turistas. Después de pasarnos lo mismo aquí que en la Muralla, estamos empezando a pensar que hemos elegido un mes perfecto para hacer el viaje, no solo porque no hay mucha gente (entiéndase lo que quiero decir, es imposible que en China no haya mucha gente, porque mil millones son bastantes) sino también porque al ser primavera, la temperatura es muy buena.
A lo que íbamos, que me desvío del tema. Se trata de un templo “activo” y eso hace que no haya ruido, que la gente hable en voz baja; vaya que impone.
Para que os hagáis una composición de lugar, se trata de un recinto con muchos edificios, tanto en el paseo central como en los laterales, y cada edificio alberga uno o varios budas distintos. La gente compra incienso y va a quemarlo al buda al que tiene más fe. Algo así como una iglesia o una catedral que, aunque dedicada a un santo concreto, tiene muchas capillas laterales dedicadas, cada una, a santos distintos y la gente le reza al santo al que tiene más devoción. La diferencia es que, igual que os decía en otra etapa con los palacios, una catedral es un edificio único, con todo dentro, y esto está repartido en muchos edificios distintos, dentro de un gran recinto. Este es uno de ellos:
A lo que íbamos, que me desvío del tema. Se trata de un templo “activo” y eso hace que no haya ruido, que la gente hable en voz baja; vaya que impone.
Para que os hagáis una composición de lugar, se trata de un recinto con muchos edificios, tanto en el paseo central como en los laterales, y cada edificio alberga uno o varios budas distintos. La gente compra incienso y va a quemarlo al buda al que tiene más fe. Algo así como una iglesia o una catedral que, aunque dedicada a un santo concreto, tiene muchas capillas laterales dedicadas, cada una, a santos distintos y la gente le reza al santo al que tiene más devoción. La diferencia es que, igual que os decía en otra etapa con los palacios, una catedral es un edificio único, con todo dentro, y esto está repartido en muchos edificios distintos, dentro de un gran recinto. Este es uno de ellos:

En las calles adyacentes hay un montón de tiendas que venden incienso y hay de todos los precios. Incluso hay del que huele y del que no huele (más baratito para el que quiere quemar mucho en el templo). En todos los “altares” de los budas pone que hay que quemar 3 palos cada vez pero nosotros hemos visto quien quemaba el mazo entero.
También hay gente que pone dinero en unas urnas que hay junto a cada buda. Vaya, como nosotros en las iglesias con el cepillo. Creo que en esta foto se aprecia la urna justo delante de la chica que está de rodillas:
También hay gente que pone dinero en unas urnas que hay junto a cada buda. Vaya, como nosotros en las iglesias con el cepillo. Creo que en esta foto se aprecia la urna justo delante de la chica que está de rodillas:

Después de estar un buen rato paseando por el Templo y de comprar incienso, por supuesto, nos vamos en metro a dar una vueltita por el mercado de la seda ¡que ayer no fuimos! y cuando nos cansamos de regatear y estamos de nuevo los tres miembros de la familia juntos, nos vamos al Lago Beihai.
Beihai está junto al Parque Jingshan, el que está a continuación de la Ciudad Prohibida, y desde lo más alto tiene una gran vista de Jingshan y de Beijing.
Beihai está junto al Parque Jingshan, el que está a continuación de la Ciudad Prohibida, y desde lo más alto tiene una gran vista de Jingshan y de Beijing.

Fijáos que al fondo de esta foto se aprecia el edificio de la ópera que os conté en otra etapa y a su izquierda el Gran Palacio del Pueblo que está en uno de los laterales de Tiananmen

Este es mucho mayor y tiene un gran lago por el que se puede pasear montado en unas barquitas con patines, como las de la playa. Como en Jingshan, hay que subir un montón de escaleras.
Hasta llegar a la pagoda blanca que se ve al fondo


Hasta llegar a la pagoda blanca que se ve al fondo

Al entrar al parque encuentras, a mano derecha, un edificio pequeñito que dentro tiene, en el primer piso, un gong al que hay que darle 3 veces con un tronco de árbol que cuelga de unas cadenas. Hay que pagar unos yuanes, no recuerdo cuántos, pero muy pocos. Dicen que darle tres veces trae suerte. (o te quedas sordo del ruido que hace el dichoso gong porque, encima, a nadie se le ocurre darle flojito y todos le damos a lo bruto, ale, que haga mucho ruido a ver si la suerte va en proporción:

Una vez arriba, hacemos un montón de fotos de la pagoda blanca y de las vistas con la intención de unirlas luego todas y hacer una panorámica de Beijing


Cuando empieza a oscurecer y nos disponemos a salir, encontramos un restaurante dentro del propio parque y decidimos entrar a cenar. Es un sitio de lujo, lujo, con comida china de diseño y un servicio excepcional. Como siempre, el restaurante no es únicamente un salón, sino muchos saloncitos pequeños pero cada uno en un edificio distinto. La cena de los tres nos costó 720 yuanes y eso en China es un superlujo. A nosotros nos encantó tanto el lugar, como la comida. Cuando salimos del restaurante, como ya era de noche, la entrada se veía así de bonita desde el borde del lago

Y esto es lo mismo pero desde la misma entrada:

En fin, hemos pasado un día perfecto. Contemplativo por la mañana en el Templo Lama, no ha faltado un ratito de regateo y hemos terminado con un paseo tranquilo por el parque, seguido de una cena perfecta y una despedida con esta vista:

Nos vamos a dormir tan contentos. Y mañana, a la Ciudad Prohibida.