Jueves 23 , Kahtmandu-Bahktapur
El despertador suena a las 5,45. Tengo 15 minutos para ducharme, tomar un té, y bajar a la entrada del hotel.
El bus viene a buscarnos a las 6. A ver si hay suerte.
Tardamos muy poco en llegar al aeropuerto. No hay tráfico. Entramos en la terminal vieja, que ahora es para los vuelos domésticos.
El vuelo lo tenemos para las 7 de la mañana, y aun falta ½ hora. Tosca esperar, no sin antes pasar por dos controles.
Esperamos hasta las 8, y nada, el vuelo se suspende, no hay visibilidad en el Everest, así que otra vez será. Mañana tenemos una segunda oportunidad. Para los catalanes será la última, ya que se van un día antes que nosotros. Cruzaremos los dedos.
Un poco tristes volvemos al hotel, ahí nos esperan los que no han ido.
Pues a desayunar, y a seguir con el programa del día. A las 10.30 salimos hacia Bahktapur, una ciudad medieval.
A tan solo 13 km, pero debido al tráfico que hay , nos cuesta mucho salir de Kathmandu.
Bajamos del bus a la entrada de la parte antigua de la ciudad. Hay un puesto de venta de tickets, y esta vez tenemos que pagar nosotros las entradas. No está incluido en el precio del viaje. Pues me parece muy mal, no es que sea muy caro, pero no entiendo porque va aparte. Cosas de los circuitos organizados, ahorran en txorradas.

Entramos en el recinto y da la sensación que nos trasladamos directamente unos cuantos siglos atrás. Parece el cuadro de una película. Bien es cierto que entramos por la parte de atrás, no se ve ni un turista. Solo vemos a unos hombres mayores, debajo de un balcón, de tertulia, o simplemente pasando las horas.



Según avanzamos, vamos encontrando mas ambiente. Tiendas, de turistas también como no, y ya van llegando los inevitables vendedores.

Muy pesaditos ellos, pero algunos de ellos encantadores y muy educados. Hablan un español perfecto. Que alucine!
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Y después de ver a los niños en una escuela, la sede del partido comunista e infinidad de pequeños templos, llegamos a la plaza principal.

A uno de sus templos se accede subiendo una interminable escalera.

Después de una pequeña explicación, nos dirigimos a la trasera de uno de ellos. Hay un taller de alfarería, totalmente artesanal. Siguen haciendo los mismos trabajos que hace siglos.


Aquí el guía nos da tiempo libre para que podamos ver las cosas por nuestra cuenta y detenidamente.
Algunos lo aprovechan para comprar, hay cosas preciosas, pero como demonios lo llevamos luego en el avión. No nos podemos encaprichar de todo lo que vemos, que luego a ver qué hacemos con el sobrepeso de las maletas.


Después de 45 minutos nos reunimos en el lugar indicado, y salimos de Bahktapur por otra de las salidas, ahí en un parking nos espera el bus.

Es un gran acierto entra por donde lo hemos hecho. Si bien por donde hemos salido están todos los templos y plazas, por donde hemos entrado hemos podido ver la vida de ellos tal y como es.
A partir de la llegada al hotel, no hay nada mas programado. Nosotros, y me imagino que los demás igual, lo vamos a dedicar a pasear por el centro y a hacer compras.
Hacemos lo mismo que ayer, descansar en la habitación hasta la hora de salir. Estamos ya con la lengua fuera, y hay que coger fuerzas para los dos días que nos quedan.
Salimos a las 17,30 del hotel, vamos los mismos 4 de ayer. Cogemos un taxi para que nos lleve al final de la diagonal. Vamos a ir de atrás hacia adelante, al revés que ayer. Nos separamos y quedamos a una hora para ir a cenar luego a Thamel-

Encontramos fácilmente las tiendas del primer día, la de los Gorkhas, las especias, de gorros nepalís, otra de papelería hecha con papel de arroz……..
Seguimos de fiesta, y la gente abarrota las calles, sobre todo en las plazas donde hacen ofrendas. Si sumamos la avalancha de gente, a las motos, los ricksaw y demás hacemos un cóctel desquiciante.

No se puede dar un paso. Vaya locura. Nosotros al fin y al cabo estamos de vacaciones, pero ver al os porteadores soportar esas interminables colas para cruzar la calle……………..

Hemos quedado en la plaza donde está la diosa Annapurna. Como es pronto nos metemos por una de las calles, y llegamos hasta donde están con un espectáculo de danzas.

Algo se mueve, porque la gente está a la expectativa. Creo que va a venir alguna de las carrozas, y así es. De repente, a toda velocidad, tirado por un montón de hombres, llega una de ellas. Si no te apartas te pasan por encima y no se entera nadie. Visto y no visto, así como han llegado se han ido. No era la de Kumari, pero algo es algo.

Según nos acercamos a Thamel empiezan a verse tiendas de ropa de montaña. En una de ellas “Basko”, compro un Goretex por 18 euros. No será profesional, pero tiene muy buena pinta.

Hacemos alguna que otra compra mas y nos ponemos a buscar el “New Orleans”, que es un restaurante que mi hijo me ha recomendado.

A la salida nos encontramos con Sebastián Álvaro , de “Al filo de lo imposible”, je,je,je,je. Gusta ver gente “conocida” tan lejos.
Damos una pequeña vuelta, y pillamos un taxi hasta el hotel.
Mañana volvemos a intentar ir al Everest, espero que sea el último y definitivo intento.