Sábado 25 , Katmandu- Madrid
Hoy es el último día que pasamos en Nepal, no tenemos nada organizado para ir en grupo, así que no madrugamos tanto, y a eso de las 9 bajamos a desayunar.
La idea es ir a Pashupatinath, a ver si vemos las incineraciones, como despedida del Nepal no parece una buena idea, va a ser la última imagen que nos quede, pero no nos podemos ir sin verlo.
Desayunamos como Maharajás, completito, y sin prisas.
Nos enteramos de que la pareja de Madrid quiere hacer la misma visita que nosotros, pues nada, les comento y decidimos ir juntos, así compartimos taxi. Hemos quedado que el taxi venga a buscarnos a las 11, así que subimos a la habitación y empezamos a preparar las maletas. Que pereza!!. Tenemos que tener cuidado con el sobrepeso, pero es que vamos cargados. Abajo hay una báscula, así que habrá que bajar para equilibrar los pesos en las maletas.
A las 11 salimos hacia Pashupatinath. El taxi nos deja en la entrada opuesta a donde están los templos.
Ya dentro del recinto nos esperan, como no, los vendedores. Ya vamos notando donde estamos, unos cuantos ataúdes reposan a un lado. ,

y después de 300 metros ya vemos el rio Bagmati. Toda comparación con el Ganges es una broma. El Bagmati a su lado parece un riachuelo.

Justo enfrente vemos ya los Ghats de incineración. Hay unas cuantas piras ardiendo, pegado al rio hay un cadáver esperando a ser purificado en sus aguas.

Enfrente de las piras la gente se reúne en grupos, para orar. Es todo muy mágico. No se oyen lamentos, ni la gente llora. El concepto de la muerte es diametralmente opuesto al nuestro.


Justo al otro lado están los templos. Es la entrada principal. Nos acercamos a la salida y nos llaman la atención, nos dicen que hay que pagar, les explicamos que hemos pagado en la otra entrada, y nos dejan en paz. Uno que andaba por ahí se ofrece a acompañarnos por los edificios. Nos viene bien, pero seguro que algo querrá.

[/alig[align=center]n]


Está prohibida la entrada a los extranjeros. Qué pena- Esta abarrotado de peregrinos. Por un camino adyacente subimos a un pequeño mirador. Desde ahí vemos el patio interior.


Pasamos al interior y curioseamos un poco.


Nos enseñan la cocina y el comedor, también nos piden un donativo, y salimos.



Cruzamos el puente, y subimos por unas escaleras hasta un mirador. Con el bochorno que hace, nos cuesta subir.
Desde arriba se ve todo Pashupatinath,





El taxi nos está esperando a la puerta. Le comenta la otra pareja que les deje en el centro antes de volver al hotel. Les dice que sí, pero pagando más. Es que andamos así todo el día, es un continuo tira y afloja con la pasta.
Pues nada, todos al hotel, pero por el camino se bajan.
No vemos a nadie del grupo por recepción, estarán dando el último paseo.
Terminamos de hacer las maletas, bajo a pesarlas, cambiamos unas cosas de sitio y ya, por fin, las bajamos a recepción. Vamos a dejar las maletas, junto a alguna más, y nos vamos a ir de paseo hasta Thamel.
La cosa es que nos quedan muy pocas rupias, justo para una cerveza, pero es que no nos apetece cambiar más.
Podríamos comprar alguna cosa más, seguro que luego nos arrepentimos de no hacerlo, pero las maletas ya están cerradas pesadas. Vamos con el peso justo..
Como tenemos tiempo de sobra, todavía son las 13 horas y no salimos hasta las 16 hacemos el camino hasta Thamel andando.
Una vuelta por la zona, una cervecita en The bakery café, y vuelta para el hotel.
Compramos cuatro cosas en el súper, ya empezamos a tener un poco de nervios, no queremos comer nada mas.
Salimos puntuales hacia el aeropuerto, da penita irse de Nepal, y es que ya no tenemos otro destino que irnos para casa
Facturamos las maletas, el peso ha ido fenomenal, y pasamos un primer control, subimos por las escaleras y ya el control de pasaportes. Hay que rellenar una hoja de salida. Esto va e ser complicado, que pesados.
Pasamos el control de pasaportes, y la conclusión que he sacado de esta seguridad es que es pura fachada. Nos hemos confundido y hemos intercambiado los pasaportes entre Itzi y yo. Hemos pasado cada uno por un lado, hemos coincidido a la vez y cuando he visto en la pantalla la foto de Itzi en vez de la mía, he pensado que ya la habíamos liado. Pues no, no me han dicho nada, y a Itzi tampoco.
Entramos en una sala que parecía ya la sala de embarque porque está llena de tiendas. Hemos comprado agua, patatas y algo más, y nos hemos dado cuenta de que aun había que pasar otro control.
Hay mucha cola, va muy lento, los chicos por un lado y las chicas por otro. Menos mal que tenemos tiempo de sobra, por lo menos por ahora.
El control ha sido de película, han pedido dinero por dejarle pasar con unas txorraditas de llaveros altamente sospechosos de no sé qué, pero que por dinero si pasaban. Pues no le ha dado, y luego el policía se lo ha devuelto.
Pasamos a una pequeña sala de embarque, aun luego nos quedara pasar un control más. Esta gente es pero que muy pesada.
En media hora embarcamos, el viaje ya se ha acabado, pero nos queda lo peor, la vuelta.
Despegamos puntuales, tenemos aun 4 horas hasta Qatar. Poco a poco Kahtmandu se aleja. NAMASTE.
En Qatar hacemos tres horas de escala, el tabaco baratísimo, 10 euros un cartón de Winston.
Montamos ya en el último avión, ahora tenemos 7 horas por delante para llegar a Madrid.
Llegamos a las 8,15, si cogemos las maletas pronto podemos coger el bus de las 9,30, si no hay que esperar 2 horas en la terminal de bus. Pues no hay suerte, nuestras maletas salen las últimas.
Nos despedimos de todos, de la familia de Santander, de los de Madrid (que cerca tienen su casa, que morro), de los de Bilbao, de los Argentinos y del guía.
Hemos compartido casi 15 días con ellos. Han sido unos días maravillosos, pero todo tiene un principio y un final.
A las 11,30 cogemos el bus, y llegamos a Vitoria a las 16,00. 24 horas después de haber salido del hotel en Kahtmandu.
Estamos hechos mierda, las pilas se han agotado. GAME OVER.
Mas información de mis viajes y mas fotos en mi blog : fredyrentxokoa.blogspot.com/