Tras mucho estudiar el foro, anotando cada observación y experiencia, analizando cada comentario, sopesando todos los pros y contras de que hacer o no hacer una vez alli... Llegó el gran día.
Como novatos que somos, el despertador sonó a las 7 de la mañana, el vuelo salía de la T1 de Barajas a las 14:55. Viajabamos con Pullmantur air y habíamos contradado viaja a lo grande, lo que incluía facturación en clase VIP, menú de primera clase, limite de 50 kilos por persona, acceso a la sala
Cibeles del aeropuerto y reserva de asientos.
Nada mas llegar, al tener clase Bussiness con Vuela a lo Grande, apenas tuvimos que esperar una hora para facturar... a las 10 de la mañana estabamos en la Sala Cibeles a la espera del vuelo.
Como novatos que somos, el despertador sonó a las 7 de la mañana, el vuelo salía de la T1 de Barajas a las 14:55. Viajabamos con Pullmantur air y habíamos contradado viaja a lo grande, lo que incluía facturación en clase VIP, menú de primera clase, limite de 50 kilos por persona, acceso a la sala
Cibeles del aeropuerto y reserva de asientos.
Nada mas llegar, al tener clase Bussiness con Vuela a lo Grande, apenas tuvimos que esperar una hora para facturar... a las 10 de la mañana estabamos en la Sala Cibeles a la espera del vuelo.

Nos dio tiempo de sobra a reclamar por una confusión en los asientos, con lo que nos pasaron a clase Bussiness directamente (con vuela a lo grande de pullmantur viajas en clase turista aunque tengas privilegios de primera clase) y a cambiar euros en dolares para las tasas, dentro del aeropuerto, al final de la zona dutty free pasando la sala cibeles, nos hicieron el cambio sin cobrar comisión.
Entre unas cosas y otras pasaron las horas y llegó la hora de embarcar.
Entre unas cosas y otras pasaron las horas y llegó la hora de embarcar.

En el avión... increíble! una atención excepcional. Nada mas subir nos sirvieron champan y canapes, los asientos muy espaciados, con sitio de sobra para estirar las piernas y reclinar el asiento hasta quedarte medio tumbado, la comida muy rica y nos invitaron a nuestro primer ron!

Las horas pasaron volando y cuando quisimos darnos cuenta ¡habíamos llegado!

Pasamos los controles oportunos, recogimos las maletas y nos fuimos para el mostrador de pullmantur, donde rápidamente nos indicaron el autobus que nos llevaría a Palladium... ¡ya estabamos alli!
Llegamos al hotel con el tiempo justo para darnos una duchita rápida e ir a cenar a la Catedral, debido a la visita de nuestra querida Emily (tormenta tropical) el tiempo era nuboso y llovía a ratos, pero nos dio igual... ¡estabamos en el paraíso!
