Nos levantamos para ir a recoger al lugar indicado las caravanas. El encargado nos explica detalladamente cada punto de las mismas. Habla despacio y repite las cosas para asegurarse que le entendemos. Tampoco es demasiado complicado: agujerito para llenar de agua el depósito; agujerito para llenar de gas la caravana; agujerito para vaciar de agua sucia; agujerito para poner los depuradores del baño. La caravana viene perfectamente equipada con los utensilios necesarios, tele plana incluida. Por último, el encargado nos da los planos básicos para recorrer las islas y un par de botellas de vino; eso sí, el vino neozelandés no es rioja precisamente.
Conducir la caravana no tiene mayor misterio. A conducir por la izquierda te acostumbras rápidamente, sólo hay que tener especial cuidado en las rotondas, pero salvo en las grandes ciudades, que son pocas, hay muy poco tráfico y las carreteras son muy buenas. Siempre iremos tres en la parte del conductor y uno tendrá que ir atrás y no es precisamente cómodo así que nos iremos turnando. Dormir sí es fácil, dos encima de la parte del conductor y dos atrás. Con el gas se caldea rápido el habitáculo y como hemos llevado sacos de dormir de invierno nos tapamos hasta arriba y pese a estar con temperaturas bajas el frío no es problema.
Vemos un gran supermercado y hacemos parada para hacer bastante compra: comida, útiles para lavar ropa y cacharros, bebida… Nos abastecemos de todo y ponemos rumbo al lago Tekapo, nuestro primer objetivo. Los Alpes neozelandeses atraviesan buena parte de la isla sur y la carretera empieza a empinarse y llenarse de nieve. Nos han dado cadenas pero no harán falta y el paisaje, ese paisaje que será tan espectacular durante todo el viaje, empieza a entusiasmarnos y no podemos dejar de hacer fotos incluso desde dentro de la caravana.
Llegamos al lago Tekapo, un lago natural con unas vistas impresionantes. Todo está nevado y no podemos dejar de disparar fotografías. Hay una pequeña iglesia al lado del lago, Iglesia del Buen Pastor, pero está cerrada y sólo la podemos vislumbrar por una pequeña ventana. Son casi las 6 de la tarde y no hemos comido porque el paisaje nos tenía embelesados así que nos preparamos unos bocadillos y con semejante paisaje de fondo reposamos durante un buen rato:

es.wikipedia.org/ ...%C3%A9kapo
Empieza a anochecer y nos dirigimos al cercano lago Pukaki. Las vistas son igualmente preciosas. En el parking sólo hay un coche que debe ser del cuidador de las instalaciones: una pequeña tienda y unos baños públicos. Decidimos que ese parking será nuestro lugar de parada para dormir. Como dije al principio no hay ningún problema para aparcar y pasar la noche en cualquier sitio y los baños públicos siempre están limpios. Me meto en mi saco y por la ventana puedo ver el lago en pleno crepúsculo, no puede haber mayor paz para descansar:
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