Esta ruta llevaba bastante tiempo en mi lista de “pendientes”, pero por unas cosas o por otras no había tenido oportunidad de intentarla hasta este verano, cuando la encajé después de unos días haciendo Routeburn-Caples. La noche anterior había conducido desde Queenstown a Lake Hawea. Wanaka se ha vuelto casi tan caro como Queenstown y Lake Hawea se ha convertido en el nuevo Wanaka… pero en el fondo me venía casi mejor porque Hawea está un pelín más cerca del comienzo del track. La previsión del tiempo no era la mejor, y de hecho estuvo lloviendo toda la noche. El problema del Brewster track es que hay que cruzar un río (sin puente) nada más empezar, y si ha llovido mucho y el río baja con fuerza es mejor no intentarlo. A primera hora llamé al centro del DOC en Wanaka para ver qué me decían, y en su opinión la lluvia que había caído, y lo que estaba lloviendo esa mañana, no era muy preocupante. La previsión era que la lluvia pararía al medio día, así que dado que la ruta no es muy larga lo mejor era esperar y empezar a andar tarde. Me fui a Wanaka a pasar la mañana, y curiosamente allí ya había salido el sol, pero las montañas de Mt Aspiring NP (donde está el track) se veían todavía con muchas nubes. Aproveché para degustar un helado de Patagonia (siempre un gran acierto) y dar un paseo por la orilla del lago, y a eso de la 1 puse rumbo al parking de Fantail Falls, desde donde empieza el track, a poco más de una hora de Wanaka. Tenía preparada la comida para ese día (mi plan original era haber llegado a comer a la cabaña) y me la comí tranquilamente en el parking. Para entonces ya había parado de llover y aquello estaba a rebosar de gente visitando la cascada.
Brewster track, del parking a la cabaña, es una ruta cortita, de algo menos de 3km, pero brutal, con un ascenso de casi 1000 m (y una pendiente de más del 30%) por un camino lleno de troncos, raíces, barro y rocas, y con el añadido de tener que cruzar el río Haast nada más empezar. Desde la cabaña hay unas vistas maravillosas del valle y las montañas, pero el gran atractivo del Brewster track está más arriba de la cabaña: Brewster Glacier, un glaciar relativamente accesible a unos 3km más allá de la cabaña, y unos 200 m más arriba. El camino hasta el glaciar no es un track oficial del DOC, no está mantenido ni marcado, y es extremadamente peligroso si hace mal tiempo y la visibilidad es mala. Todos los años hay varios rescates en helicóptero (y un par de muertes en los últimos 5 años) de gente que quiere llegar al glaciar pero o bien no están adecuadamente preparados, o bien deciden hacerlo cuando las condiciones no son lo suficientemente buenas. Como resultado, el Mountain Safety Council publicó el año pasado el video que os he puesto más arriba, en un intento de concienciar a la gente de los peligros de la ruta. Uno de los problemas es que esta ruta se ha hecho increíblemente popular en los últimos años gracias a las redes sociales, y muchos turistas vienen a NZ y se deciden a hacerla sin estar preparados y sin ser realmente conscientes de las condiciones que se pueden encontrar. Como el buen tiempo es fundamental para poder llegar al glaciar, mi plan original era pasar la noche en la cabaña y elegir si llegaba al glaciar la primera tarde, o a la mañana siguiente antes de bajar, en función de la previsión. Dormir en la cabaña (en lugar de hacerlo como excursión de todo el día) te da un poco de flexibilidad en ese sentido, pero en mi caso la lluvia de esa mañana había dictado que la subida al glaciar tendría que ser al día siguiente, si el tiempo acompañaba.


Casi 3km de subida sin tregua hasta la cabaña
Eran casi las 3 de la tarde cuando finalmente eché a andar. A pesar de la lluvia, el río no estaba exageradamente alto y el cruce no era peligroso, pero el agua llegaba por encima de las rodillas y decidí cruzar con las sandalias y no mojar las botas. Los kiwis normalmente prefieren no quitarse las botas cuando cruzan ríos, y en algunos casos les doy la razón, pero esta ocasión yo preferí no tener los pies mojados los dos días siguientes. Lo peor de tener que ponerse las botas al llegar al otro lado es que las sandflies te comen vivo en el poco tiempo que estás parado. Cómo las odio…
La estimación de DOC es que se tardan 3-4 horas en recorrer los casi 3km hasta la cabaña. La subida es dura, sin tregua, y como había llovido estaba todo bastante resbaladizo. La primera parte está toda metida entre árboles, pero el último tercio de la subida está ya por encima de la línea de árboles y al menos ahí las vistas del valle y las montañas hacen más llevadero el esfuerzo. La última parte justo antes de llegar a la cabaña transcurre por un ridge muy bonito.



El valle del río Haast y el ridge hasta la cabaña
Finalmente, después de casi 3 horas de subida, llegué a la cabaña, bastante contenta con mi tiempo, teniendo en cuenta que llevaba una mochila llena para poder dormir esa noche allí y que acababa de terminar una ruta de 70km el día anterior. La cabaña es parecida a Mueller hut, roja y con una puerta a prueba de avalanchas, sin chimenea por estar en una zona sin árboles, y pequeñita, de solo 12 camas, y hay que reservarla con tiempo porque está muy cotizada. También se puede acampar, aunque el DOC prefiere que la gente no acampe porque es una zona delicada. Llegué casi a las 6 de la tarde, pero lo bueno de hacer esta ruta en febrero es que no se hace de noche hasta las 9, y haber empezado a andar tan tarde no era problema. Había ya un par de grupos en la cabaña así que no quedaban muchas opciones para elegir cama. En uno de los grupos había un par de chicas australianas, muy jovencitas, que estaban de viaje por NZ y esta era su primera noche en una cabaña. Nos pusimos a hablar de si íbamos a ir al glaciar al día siguiente, y ellas querían ir pero estaba un poco acojonadas porque no tenían mucha experiencia y no llevaban PLB (baliza de emergencia), y me preguntaron si podían venir conmigo. Me vieron cara de experta 🤣


Brewster hut
La tarde fue bastante tranquila. Cuando ya llevaba un rato largo en la cabaña llegó una pareja que había visto subiendo, y me dijeron que les había resultado mucho más duro de lo que pensaban. Habían tardado 6 horas en subir y viendo lo que les había costado, habían decidido abandonar los planes de llegar al glaciar al día siguiente. La gente que sube con mochilas pequeñas para pasar el día hace la subida en 2-2.5h, para daros una idea. 3-4h con mochila grande es lo normal. 6h es demasiado, y claramente no lo habían disfrutado, pero al menos fueron inteligentes y aceptaron que llegar al glaciar estaba fuera de sus posibilidades.
El día siguiente amaneció nublado pero sin lluvia. Brewster hut es de las pocas cabañas que tiene algo de cobertura así que pude comprobar en Windy que la previsión era de nubes, pero sin lluvia hasta por la tarde. No era lo ideal pero al menos eran nubes altas y la visibilidad era buena, así que decidimos seguir adelante con los planes y a las 7:45 nos pusimos en marcha las dos chicas australianas, un grupo de chavales kiwis y yo. El camino sale desde detrás de la cabaña y empieza a subir nada más empezar. La primera parte es la más dura, y en los primeros 45 minutos se concentra toda la subida del día, aunque es poco comparado con lo del día anterior. Según vas subiendo tienes unas vistas estupendas de la cabaña y las montañas de alrededor.

Brewster hut
Después de esos primeros 45 minutos de subida el camino se vuelve más llano pero no más fácil, ya que discurre por la falda de la montaña y son casi todo rocas, y es más fácil desorientarse. Hay cairns (montoncitos de piedras) que más o menos van indicando el camino, pero aun así hay que ir atento. Esta es la parte peligrosa cuando hay poca visibilidad, porque encontrar el camino se vuelve casi imposible y si encima están las rocas mojadas es muy fácil resbalarse y rodar montaña abajo. Por el camino vimos varios keas, que posaron pacientemente para mis fotos, y también montones de flores silvestres que salían de las mismas rocas.

Kea

Montones de flores por el camino

Brewster hut y su ridge: el camino hasta la cabaña va por esa cresta
Después de poco más de 2 km y aproximadamente una hora desde la cabaña finalmente llegas a un punto desde donde se ve por primera vez el glaciar y sus lagos de deshielo desde arriba (y la cabaña hacia el otro lado). Es una vista magnífica y hay quien se conforma con esto (sobre todo los que hacen la subida y bajada desde el parking en el mismo día) pero yo quería bajar y llegar hasta el hielo, y las chicas australianas también. La bajada no es difícil pero hay que tener cuidado y elegir bien el camino. En la base, junto a uno de los lagos, hay un par de sitios para acampar, y es uno de esos lugares que me hacen replantearme mi veto a dormir en tienda de campaña. Había un chico que había dormido allí y estaba recogiendo su tienda, y tengo que admitir que me dio un poco de envidia.


Brewster Glacier y sus lagos

Brewster hut
Los lagos tienen un color precioso, a pesar de lo nublado que estaba el día. Con sol debe ser espectacular. Rodeamos el lago hasta llegar al hielo y las cuevas que hay bajo el glaciar. Yo había visto fotos de gente que se adentra en las cuevas, pero sinceramente, me parece bastante peligroso porque son muy inestables. Yo me conformé con disfrutarlas desde fuera. Hice montones de fotos desde todos los ángulos posibles, y me tiré en total una hora recorriendo la zona.

Lagos del Brewster glacier: para llegar allí hay que bajar desde lo alto de las rocas de la izquierda

Acercándome al glaciar




El glaciar y su cueva de hielo



Brewster glacier
Hacía menos de dos meses que había vuelto de Nepal, donde me había hartado de ver hielo y glaciares, pero aun así Brewster me gustó muchísimo. Las chicas australianas estaban alucinando porque no habían visto un glaciar nunca, y no podían haber tenido una primera experiencia mejor. Eso sí, la idea de darse un chapuzón (cuánto daño hace Instagram…) la descartaron sin dudarlo demasiado. A pesar de ser pleno verano hacía bastante frío!

La cascada que se ve desde la cabaña sale de los lagos del glaciar
Después de un buen rato haciendo fotos y disfrutando del paisaje, era hora de emprender la vuelta. Tenía todavía mucho camino por delante hasta el coche… y la previsión era de lluvia, algo que podía hacer la bajada bastante más difícil. La vuelta a la cabaña fue otra hora y pico, y por el camino empezamos a ver mucha gente que iba hacia el glaciar, haciéndolo como excursión de ida y vuelta en el mismo día. La ventaja de hacerlo así es que puedes elegir un día que haga buen tiempo porque no estás atado a la reserva de la cabaña, y además no tienes que cargar con la cena, el saco de dormir, el gas, etc. Pero es un día muy largo: unas 4-5h la ida y vuelta a la cabaña, más unas 2.5-3h la ida y vuelta al glaciar desde la cabaña, más el tiempo que pases en el glaciar. En verano, cuando los días son muy largos, es perfectamente factible siempre que no te importe la paliza, y esta “excursión” se ha vuelto súper popular. De hecho, según íbamos llegando a la cabaña íbamos viendo más y más gente subiendo…



De vuelta a Brewster hut: una de las cabañas más fotogénicas del país
Había dejado la mochila grande y casi todas mis cosas en la cabaña, así que al llegar aproveché para comer al solecito y luego recogí los bártulos para emprender la vuelta al coche. La bajada fue menos traumática de lo que me esperaba, y solo tardé 2h en llegar abajo. Me volví a quitar las botas para cruzar el río (y me volvieron a comer las sandflies), que después de 24h sin lluvia estaba bastante más bajito, y llegué al coche unas 24 horas después de haber salido. Tenía muchas expectativas con esta ruta, y no me decepcionó: no hay muchos glaciares tan bonitos y tan accesibles. Es una muy buena opción de ruta de día completo para quien esté en forma y no le importe darse la paliza, y no me importaría repetirla algún día con mejor tiempo. Pero si os vais a animar, tened en cuenta que hay que ir bien preparado, con ropa adecuada, una baliza de emergencia y suficiente forma física, y elegir un día con buenas condiciones meteorológicas.

De vuelta