El primer día de nuestro viaje empezó muy muy temprano, a las 04:30 de la madrugada ya sonaron nuestros despertadores para arreglarnos rápidamente ya que a las 04:45 nos venía a recoger el taxi que habíamos reservado la noche antes. El taxi nos dejó en el aeropuerto en unos 15 minutos, ya que a esa hora no hay nada de tráfico, eso sí, casi 30 euros la broma por el dichoso suplemento (casi nos cuesta lo mismo que el billete de cada uno, pues los dos billetes ida y vuelta nos habían costado 93 euros en total).
Llegamos a buena hora, pasamos el control (ya teníamos la tarjeta de embarque impresa, ya que con Ryanair es obligatorio) y, como ya había gente haciendo cola en la puerta de embarque, nos pusimos. En unos 20 minutos empezamos el embarque y sin ningún problema, ya que llevábamos todo en regla: una maleta cada uno de equipaje de mano (que no supere las medidas de 55x40x20 ni el peso de 10kg) en la que llevábamos todo (incluído mochila, cámara, trípode…) ya que SÓLO se puede llevar UN BULTO POR PERSONA. Esto es muy importante porque vimos mucha gente que no había mirado las restricciones y llevaba varios bultos, les hicieron meterlo todo dentro de la maleta y a algunos les dio problemas porque no habían dejado espacio. Además, aunque aquí en Madrid no pesen el equipaje de mano, os recomiendo encarecidamente que lo peséis en casa para ver que no supera los 10kg y que, si tenéis pensado comprar chocolate o alguna otra cosa, dejéis margen de peso para la vuelta porque por ejemplo en Charleroi sí pesan todas las maletas de equipaje de mano. Pero esto ya lo cuento cuando llegue al último día.
El vuelo salió con diez minutillos de retraso pero llegó también diez minutos antes, no sé si metió el turbo o qué… Por mi parte de Ryanair ninguna queja, he oído comentarios de que si venden un rasca y gana, que si el carrito de la comida, que si el dutty free, que si no se pueden inclinar los asientos… No lo entiendo la verdad porque los carritos de la comida y el dutty free los pasan todas las compañías y lo del rasca y gana pues con no comprarlo si no se quiere ya está… A mi para un vuelo de dos o tres horas me parece perfecta la compañía, aunque no se puedan inclinar los asientos, te coges un libro o la misma revista que te dan, echas una cabezadita y se te ha pasado el vuelo… y desde luego los precios no tienen competencia, eso no se puede discutir.
Una vez en el aeropuerto de Charleroi nos dirigimos hacia la parada del bus A que nos llevaría a la estación de Charleroi-Sud. Para llegar a la parada, siguiendo todas las señales de salida hasta que te encuentras frente a la puerta que da al exterior en la zona de llegadas, coges un pasillo largo a la izquierda que llega hasta la zona de salidas y sales por la última puerta. El billete se puede comprar en una máquina justo en la parada y son 2,70 por persona.
El bus salió enseguida y en un corto viaje de unos 10 minutos nos dejó en la estación de Charleroi-Zud, nos dirigimos hacia las taquillas a comprar la Railpass (74 €) porque queríamos pagarla con tarjeta y en las máquinas sólo valen unas tarjetas de allí, no valen las nuestras. Teníamos intención de desayunar aquí en la estación (todavía no habíamos tomado nada desde las 04:30 que llevábamos en pie) pero preguntamos por el siguiente tren a Bruselas y ¡era en 3 minutos! El siguiente no salía hasta una hora más tarde así que nos tocó correr y dejar lo del desayuno para más adelante.
El trayecto a Bruselas se nos hizo larguísimo, creo que además había algún problema que hacía que fuese más despacio de lo normal (algo dijeron por megafonía pero no lo entendimos bien). Una vez en la estación de Bruselas-Midi preguntamos de nuevo por el siguiente tren a Brujas (lo mejor es preguntar porque si no te lías ya que puede que los paneles no ponga la ciudad a la que vas si no la última a la que llega esa línea así que nosotros preguntábamos siempre) y salía en 7 minutos. Como ahora teníamos un poco más de margen, al menos nos dío tiempo a cogernos un café y unos bollos en una pastelería que pudimos comernos esperando el tren a Brujas.
Desde la estación de Brujas al hotel que teníamos reservado hay media hora andando pero como estábamos un poco hartos de probar todos los medios de transporte posibles (que sólo nos faltó el barco) decidimos darnos el paseo para así despejar un poco, aunque con las maletas es un poco infernal…
Llegamos por fin al Eleven Bed&Breakfast, todos los elogios se me van a quedar cortos para este sitio. No está muy céntrico (aunque son unos 10 minutos andando a la Grote Markt) y no es precismente barato (80€/noche) pero merece muchísimo la pena porque sólo hay 3 habitaciones, es super tranquilo, el desayuno es espectacular y los dueños son majísimos.
Nos recibió el dueño, nos enseñó nuestra habitación y nos dijo que nos acomodásemos que nos esperaba abajo para contarnos todo. La habitación era enorme, nos sobraba espacio por todas partes, el baño también gigante con ducha de hidromasaje.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Nos instalamos y bajamos enseguida porque queríamos aprovechar bien el día y además el hambre ya empezaba a apretar… El dueño de hotel nos dio un mapa y nos indicó el camino más rápido para bajar al centro desde el hotel (aunque hay varios similares), le comentamos que al día siguiente teníamos pensado ir en bici hasta Damme y nos dijo que era muy buena idea, que el camino era precioso y que el tiempo decía que iba a hacer sol. Además en el hotel se podían alquilar unas bicis por 5€ cada una para toda la estancia, lo cual está genial, así que le dijimos que las cogeríamos a la mañana siguiente.
Mapa y cámara de fotos en mano, nos dirigimos hacia el centro de Brujas. La Grote Markt estaba llenísima, era domingo y hacía bueno, estaban los puestos del mercadillo de Navidad, la pista de hielo… como teníamos hambre y ya era un poco tarde para ir a un restaurante (pasaban ya de las 15:30) nos cogimos unos perritos calientes y unas patatas en un puesto de la plaza, primer contacto con las famosas frittes belgas, riquísimas…
*** Imagen borrada de Tinypic ***


Empezamos a hacer fotos como locos pero enseguida notamos un ligero “problemilla”: como habíamos pasado bastante calor en el tren, nos habíamos quitado las megabotas antifrío y nos habíamos puesto unas zapatillas de deporte, ya que además hacía sol. Pero claro, cuando se empezó a quitar el sol y a apretar el frío nos quedamos literalmente sin sensibilidad en los pies… Así que camino de vuelta al hotel, nos cambiamos y bajamos de nuevo… ya empezaba a anochecer y a apreciarse la iluminación navideña…


Teníamos pensado acercarnos a la zona de la catedral para verla iluminada y luego ir a tomar unas cervezas, pero cuando llegamos a la desembocadura de Kemelstraat en Steenstraat era tal la marea de gente en esta última calle (llena de tiendas y chocolaterías) que nos arrepentimos y volvimos sobre nuestros pasos para quedarnos en la cervecería 't Brugs (Kemelstraat 5) para empezar a degustar una mínima parte de la gran variedad de cervezas belgas, y es que en Bélgica hay más cervezas que pueblos. Empezamos con una cerveza local la 't Brugse Zot (yo rubia y mi chico doble) que no está nada mal. Las siguientes una Chimay para él y una Kwak para mí, lo cierto es que me la pedí porque me gustaba el vaso que es muy raro (es como una probeta) pero luego me gustó mucho y me la pedí en otras ocasiones. Las cuatro cervezas fueron 13 euros.

Cuando salimos ya era noche cerrada y la mayor parte de los turistas se habían ido, aprovechamos para dar un paseo por la calle comercial por excelencia de Brujas (Steenstraat) y comernos nuestro primer gofre mmmmmmmmmmm (sólo con chocolate pero buenísimo).
Seguimos paseando y haciendo fotos nocturnas preciosas hasta que nos empezó a entrar hambre y decidimos dirigirnos a L’Estaminet, donde teníamos pensado cenar ese día.

En L’Estaminet pedimos una ensalada con queso de cabra para compartir, una croque monsieur para mí y una croque shawarma para mi chico, además de dos cervecitas claro. Todo ello por 31,90€ y buenísimo, totalmente recomendable, a los dos nos encantó.

Después de la cena dimos otro paseo haciendo más fotos nocturnas de los canales:


Pero enseguida estábamos muy cansados (llevábamos en pie desde las 04:30) y decidimos irnos al hotel, caímos rendidos.