Nos levantamos a las 9 de la mañana y después de asearnos nos bajamos a desayunar. Son las 9 y media y somos los primeros en bajar. El desayuno es de buffet y me recuerda al desayuno americano (café aguado, zumo no natural, mantequilla, mermelada…). También hay tortitas y una especie de pastas. Yo, como me conozco, me he traído mi bote de Nescafé de España y me preparo un café con leche como Dios manda.
Los siguientes en bajar son Juan José y Paquí y luego Maribel y Ernesto (que serán siempre los últimos).
Esperamos en la piscina la llegada del chófer en la piscina. Llegó el chófer y no era el del día anterior. Se presentó en un español muy correcto, Tarik. Hablaba árabe, inglés, francés y un poco de español (ya me gustaría hablar como él un poco de árabe). La verdad es que se veía muy majo y con el tiempo lo trataríamos como uno más del grupo.


Le explico el programa del día y nos vamos para el monovolumen. Ocupamos los asientos tal y como el día anterior. Cada uno ya tiene su asiento adjudicado.

Icono azul:
1.- Palacio de Bahía.
2.- Medersa Ben Youssef y Koubba Almoràvide
3.- Tumbas Saadies.
Icono rosa:
1.- Museo de Marrakech
Los Jardines de Menara están a las afueras.
1.- Palacio de Bahía.
2.- Medersa Ben Youssef y Koubba Almoràvide
3.- Tumbas Saadies.
Icono rosa:
1.- Museo de Marrakech
Los Jardines de Menara están a las afueras.
La primera visita son las TUMBAS SAAUDIES, ya que son las que antes cierran al público. Se entra por un pequeño callejón y hay una “especie” de taquilla en donde se paga la entrada. Continúas por el callejón y entras en las tumbas.
Horario desde las 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía.
Precio: 10 dirhams.
Tiempo de visita: 20 minutos
Estas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado. Las tumbas fueron descubiertas en 1917 y destaca la bella decoración de cada una de ellas.


En el mausoleo se encuentras los restos de varios miembros de la Dinastía Saadí, de ahí su nombre. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur (el creador) y su familia.


En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía Saadí.
A mayor cantidad de mármol utilizado en la tumba más importante es la persona enterrada en ella.


La siguiente parada es el PALACIO BAHÍA.
Horario desde las 8.45 de la mañana hasta las 11.30 horas. Por la tarde de 15.00 a 17.45 horas.
Precio: 10 dirhams.
Tiempo de visita: 30 minutos.
El palacio fue construido a finales del siglo XIX, y se tardaron 10 años en acabarlo. Su nombre significa “Bello” o “Bella”. Unos dicen que el nombre viene de la mujer preferida del visir.
El palacio empezó a construirse con el gran visir del sultán Abdelaziz, Si Moussa. Luego pasó manos del visir Abu Bou Ahmed.
Tiene 150 habitaciones y el visir tuvo 4 esposas y 24 concubinas.


Recorremos las distintas estancias que están vacías. Según la historia fue desvalijado después de la muerte del visir. La zona del Patio de Honor está cerrada al público. Solamente hay una puerta abierta y una cinta que impide el acceso, desde donde sacamos alguna fotografía. La verdad es impresionante todo el recinto de azulejos a modo de gresite.


Aquí estamos en la fuente, pero la fuente no funciona. Puede ser que la bomba no tenga corriente. Vamos José, concéntrate y … Pues nada la fuente siguió sin funcionar.


Continuamos nuestra visita y, tras callejear un rato por la ciudad, llegamos a MEDERSA BEN YOUSSEF .
Horario desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde.
Precio: 10 dirhams. (Puedes comprar una multipase para 3 lugares: Medersa Ben Youssef, Museo de Marrakech y por 50 dirhams).
Tiempo de visita: 30 minutos.


Una medersa es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores. En ellas se dan estudios de carácter religioso.


La de Medersa Ben Youssef es la más grande de todos Marruecos y se acabó de construir en 1565. Tiene 130 celdas con capacidad para 900 alumnos.

En alguna estancia vemos incluso utensilios para tomar el té.

Salimos de la medersa callejeamos un poco, esquivando a los ciclomotores y bicicletas.


Llegamos a nuestro destino, MUSEO DE MARRAKECH. El museo está en el palacio Dar M´Nebhi.
Horario desde las 9 de la mañana hasta las 6 y media de la tarde.
Precio: 40 dirhams, menores de 12 años 20 dirhams.
Tiempo de visita: 30 minutos, 40 minutos con relax en el patio.
Saqué las entradas y para dentro. No se puede grabar, pero si hacer fotografías (un poco curioso no??).


La verdad es que el museo se reduce casi al patio central la impresionante lámpara del de cobre.





De fondo se oye música árabe. Edo y yo nos sentamos en unos sillones, cerramos los ojos y empezamos a relajarnos con la música. Pero el relax nos dura poco, Maribel se pone en medio de los dos para sacarse una foto. Mira que hay museo para sacarse una foto…


Después vemos las estancias, hay exposiciones de cerámica, pintura, armas…
Salimos del mueso y enfrente está la KOUBBA ALMORÁVIDE. Enseñamos el multibono y para adentro. Es el único edificio de la época almorávide que se conserva.


Es una cúpula con 4 columnas, pero destaca el trabajo de la cúpula, sobre todo del interior. También hay una puerta que lleva a unas cisternas, pero mejor no entrar.

Al lado de la entrada hay una habitación con una pequeña exposición mediante fotografías. El “portero” te explica algo al entrar, pero en árabe o francés.
La visita dura 10 minutos y con las poses para las fotografías 15 minutos.
Ya acabamos la ruta cultural y ya teníamos las ganas de comer. A Tarik le comentamos un restaurante que esté bien y nos lleva a uno céntrico, con terraza frente a la KOUTOUBIA (s.XII) que es emblema de la ciudad.

Tiene dos hermanas gemelas, la Giralda de Sevilla y la Torre de Hasan en Rabat, pero la de Marrakech es la más antigua.
El restaurante es del Hotel Islane, Av. Mohammed V (frente de la Koutoubia) (www.islane-hotel.com). La verdad es que está muy bien. Como hacía bastante calor preferimos ponernos en un salón interior con aire acondicionado. Nos hacen pasar y nos quedamos un poco “pillaos”, un salón bastante sofisticado, con sillas forradas de terciopelo. Miro si llevo la VISA encima por lo que pueda pasar.


La verdad es que la comida era muy buena y en abundancia. Basta ver los platos.


Después de una comida copiosa llega el té. Nos ponen una tetera y seis vasitos. Brindamos por el viaje. La verdad es que a mi el té, ni fu ni fa, prefiero un buen cortado después de comer, pero ya que estamos en Marruecos seguiremos con la tradición.



Llega el momento crítico, la “dolorosa”, es decir, la cuenta. La miramos con recelo y suspiramos. Tocamos a unos 20 euros por barba. La verdad es que para el lugar, la comida y el ambiente está bastante bien.
La verdad es que se está tan bien, que nos da mucha pereza marcharnos para seguir ruta hasta Quazazarte. Hacemos un esfuerzo y para el monovolumen. Antes de marchar haremos un breve parada en los JARDINES DE MENARA. Fueron construidos en el siglo XII y en el siglo XVI fueron utilizados por el sultán Abdar-Rahman ibn Hicham como residencia de verano. A estos jardines también les llamaban los Jardines de la Iluminación, ya que de los olivos que allí hay se sacaba el aceite para iluminar la ciudad.

En la entrada (de acceso libre) a ambos lados hay gran cantidad de olivos. Sigues la zona asfaltada y llegas a una enorme piscina, mejor dicho un piscinón. Se trata de un lago artificial que se utiliza para el riego de las palmeras y olivos del parque. Andamos por un lateral para sacar la fotografía típica del lago con el pabellón de fondo. La pirámide de color verde del tejado (menzeh) es la que da el nombre a los jardines.




Después de la visita de unos 25 minutos, nos vamos hacia la famosa cordillera del Atlas. Tenemos unos 130 kilómetros, pero de curvas la mayor parte. Tardamos algo más de 3 horas sin contar las paradas.
Empiezan las curvas y a medida que ascendemos notamos como empieza a refrescar. Tarik pone musiqueta de la buena y se nos pasa la morriña de la comida. Marcha, marcha que no decaiga la fiesta.


Hacemos la primera parada y las vistas son maravillosas. La carretera parece una serpiente y por delante todavía tenemos más curvas. No llevamos ni la mitad del recorrido.

Llegamos al punto más alto del recorrido, el Col du Tichka a 2260 metros de altitud.

Continuamos ruta y hacemos una parada para toma algo en un pequeño pueblo cuyo nombre no me acuerdo.

Aquí subimos a ver unas enormes rocas sobre una colina, la bauticé con el nombre de “Los Pedrolos”. Para asegurar la enorme roca y que no salga rodando un día estaban haciéndole apuntalándola con contrafuertes de piedras y cemento.


Continuamos ruta hasta llegar a Quazarzate. Está anocheciendo cuando llegamos a nuestro hotel, Hotel Riad Salam, en la Avenue Mohammed V. Nos registramos y quedamos en media hora en el vestíbulo para cenar en el restaurante del hotel.


Las habitaciones están bastante bien y tiene un pequeño balconcito que da a la zona de la piscina, lástima que no tengamos tiempo para disfrutarla. El hotel tiene otra piscina junto a la zona de comedor.




La cena está incluida en la estancia, excepto las bebidas (te las cobran una vez acabas de cenar, si se te olvida ya tienes el camarero de ojo avizor que te lo recuerda. Se trata de un buffet, hay gran cantidad de condimentos para ensalada y de segundo pollo en salsa, cordero o pescado.

Con la barriga llena nos vamos andando a la Kasbah. El paseo es agradable. Llegamos a la Kasbah, es la primera que vemos. Es alucinante, parece sacada de un cuento de aventuras. Te sientes teletransportado a otra época.

Cuando hagamos el viaje de regreso la visitaremos a la luz del día. Después de deleitarnos la vista, vamos en busca de la tienda de un conocido de Edo. Nos adentramos en la Kashab antigua, por esos callejones, estrechos y solitarios. La verdad es que uno solo por allí se lo pensaría pero el ir en grupo te da seguridad. Localizamos la tienda y a su dueño,Issang. Edo lo conoce de un viaje anterior a esta ciudad. Tiene una pequeña tienda en donde vende de todo, vestidos, babuchas, joyas de bisutería y todo tipo de recuerdos.


Issang nos muestra la hospitalidad marroquí, y como no puede ser de otra manera es la hora de tomar té. Además de la tienda se dedica a la música. Junto con dos amigos suyos, nos toca algunas canciones típicas, mientras nos tomamos el té. La verdad es que nos encontramos como en casa.

La fiesta sigue y toca la noche de carnaval. Ahora toca vestirnos como los hogareños, chilaba y turbante en la cabeza. Pide un voluntario y todos me animan a que sea yo.
Pues nada valor y al toro. Nos enseña un par de formas de hacer un turbante con un pañuelo. La más fácil para
Yo me aprendo la más fácil. He aquí el resultado. Las risas no se tardan en llegar , pero luego se animan los demás.


Después, como vendedor que es, nos enseña varias pulseras, collares, anillos … La verdad es que hay cosas interesantes. Edo se marcha a la calle a fumar. Por unos colares y unas pulseras no pide un precio abusivo. Y eso que era según él precio de amigo. Como somos novatos en el tema del regateo y por respeto a su hospitalidad (y por ser conocido de Edo), no regateamos nada y solo le compramos los pañuelos-turbante para el viaje del desierto (18 euros por pañuelo). El único que no lo compró fue Edo, ya que no estaba. La verdad es que es caro, pero nos hacemos la idea que hay que pagar el té con espectáculo. Durante el viaje los encontraremos más baratos.
Ya es tarde y mañana tenemos que madrugar. Nos despedimos y nos vamos al hotel. Una ducha y a la cama.