Subimos a la terraza por la mañana a desayunar, con varias tipos de tortitas, mermeladas, Nocilla, zumo, café, té y leche. Cuando terminamos recogimos todo y bajamos las maletas al salón. A las 11h estábamos saliendo para visitar Marrakech. Fuimos callejeando por los zocos, hoy ya hartos del regateo fuimos más directos y fue gracioso encontrar a un vendedor que nos llamaba bereberes por la forma de negociar. El decía que diéramos un precio y subiéramos poco a poco. Pero es que ya no nos apetecía pasar tanto tiempo regateando, al final al ir a irnos de la tienda nos dijo que adelante con el precio.
Hoy visitamos la otra zona con monumentos, fuimos en primer lugar al Palacio Bahía, llegamos a la hora de muchas colas, igual que el día anterior. La entrada también a 100 DH y en metálico. Entramos en el abarrotado palacio y fuimos viendo las diferentes salas, hay carteles explicativos en cada una de ellas.

Nos sorprendió ver que el patio principal, está en reforma, supongo que fruto del terremoto.

El jardín andaluz queda bastante deslucido, lo tapan con fotos en su esplendor.

Viendo como estaba el Palacio Bahía, tuvimos claro que no pagaríamos para ver el Palacio Badi, que ya en si son ruinas y tras el terremoto no sabíamos como estaría. Llegada la hora de comer, nos fuimos hacia la plaza delante del mercado de especias y nos sentamos en Malah Café & Restaurant porque admitían tarjeta y nos quedaban pocos euros. Sitio normalito para comer. 3 briwttes (60 DH), chawarma de ternera (90 DH), pita kefta (50 DH), tajine kefta (60 DH) y 3 colas (3 × 15 Dh). Total 305 DH.

Cuando terminamos de comer, fuimos andando en busca de las Tumbas, antes de llegar vimos desde fuera la mezquita Moulay al-Yazid.

Siguiendo las indicaciones del maps no dábamos con la entrada, tuvimos que desandar varias veces el camino. Preguntamos a un policía y nos dijo que al llegar a la mezquita a la derecha. Pero resultó que era la salida, para entrar un vendedor nos dijo que había que rodear la mezquita. Otra entrada a 100DH sin posibilidad de pagar con tarjeta. Eso nos dejaba 160DH para lo que quedaba del día. Las tumbas pensábamos que se podían visitar por dentro del edificio, dentro había una cola que pensamos era para entrar en el edificio, pero resultó que era para asomarse desde la entrada. La verdad es que la sal principal es una obra de arte.

Volviendo al Riad, decidimos comprar una caja de pastas, cerca de la parada de bus Dar Lbacha en una confitería. Elegimos unas cuantas pastas, alguno muy parecidos a los pestiños. Los pesó y vimos en la báscula 150. Lo cual nos hizo pensar que nos quedábamos sin dinero para el taxi. No admitían tarjetas y preguntamos si admitiría que le pagásemos en euros. Nos quedaba el stock de seguridad de billetes de 5€ del viaje. Le dimos uno y cuando íbamos a darle el segundo, nos dijo 50 y nos hizo un gesto de suficiente. Habíamos creído que nos cobraban 15 euros y solo fueron 5€ (50DH).
Llegamos al Riad a las 16:15 y nos sentamos a descansar un buen rato porque estábamos cansadísimos. Nos dijeron en el Riad que tardaríamos 20 en taxi al aeropuerto, el vuelo era a las 21:45. Como había que pasar por facturación para que te cambien las tarjetas de embarque, aunque no fuéramos a facturar. Abrían 3 horas antes los mostradores, así que decidimos irnos a las 18h. Usamos la app Indrive para ofertar nuestro viaje al aeropuerto entre taxistas, la App nos dijo que se podía pedir 34DH y así lo hicimos. En el Riad nos dijeron que un precio no abusivo para turistas sería pagar 100DH. Mientras caminamos hacia Dar Lbacha, entró una oferta de un taxista por 60DH. La aceptamos y enseguida nos hizo una llamada para saber donde estábamos. Le dijimos que íbamos al punto de encuentro, pero su inglés no era fluido. Nos pidió una foto y entendimos que era de donde estábamos, se la mandamos. Luego entendimos que necesitaba una foto para reconocernos, nosotros estábamos pendiente de ver el número de matrícula indicado por la App mientras venía uno tras otro preguntando si necesitábamos taxi. Al principio el coche no se movía en la App y pensábamos que no vendría. Al momento nos llegó un texto pregrabado en español diciendo que estaba llegando y el icono del coche se acercaba. Un taxista pasó y saludó pero no tenía la matrícula y le dijimos que no. Me llamó el taxista diciendo que estaba allí, pero no veíamos un coche con la matrícula. Caminamos hacia donde estaba el icono del taxi en la App y nos abordó un taxista quitándonos las maletas diciendo que era Hassan. Le dije que no era el número de la matrícula y dijo otro coche. A la carrera nos subimos y salió haciendo ruedas, metiéndose entre medias de los carriles para pasar antes, saltándose los semáforos y calando el coche en un cruce con bastante tráfico. Que mejor despedida de Marrakech y su caos. Llegamos a la terminal y le dimos los 60DH.
Tiempo para un cigarrito, aunque dentro había zonas indicadas para fumar. Al entrar ponía que nuestros mostradores sería el 8 y 9, donde vimos dos colas formadas. Al llegar a una de ellas, encendieron los monitores con nuestro vuelo a las 18:45. Empezó la revisión de las maletas de Ryanair, nos habíamos puesto en el trabajar puntilloso y hacía poner los bultos sospechosos de tamaño en los medidores. A unos chicos con la maleta un pelín "gorda" les hizo pagar porque aunque de alto entraba, se salían de fondo. Al grupo de chicas que teníamos delante, les hizo meter el bolso que llevaban como mochila y no entraba, la muchacha estuvo lista y empezó a sacar cosas que daba a sus compañeros. Luego le echamos una mano aplastando la bolsa para que entrase. Luego facturaba otro y se iban pasando las cosas con los pies como el balón en la melé de rugby
Luego fuimos a un primer control de seguridad, curiosamente no nos dimos cuenta y nos dejamos un bote con líquido en la mochila y no nos dijeron nada. Después te piden el pasaporte y pasas donde te los sellan. Había varios policías bostezando y mirando para otro lado, mientras una mujer policía te animaba a pasar. Llegamos a una de las garitas y el policía nos miró con desdén. Parece que le molestó que fuéramos a hacerle trabajar. Fue sellando pasaportes y tarjetas, ninguna coincidía con su pasaporte, vaya control. Es más, una de ellas no me la devolvió y al ir a poner el sello vio que ya lo tenía y se mosqueó. Luego me tiró, literalmente los pasaportes. Al salir de allí, otro control de pasaportes, mirando si tienes los sellos.
Nos quedaban 110DH con las monedas sueltas y decidimos gastarlos, pero curiosamente todas las tiendas estaban en euros. Compramos tabaco a mitad de precio que en España y pagamos con tarjeta. Los 110DH lo gastamos en un sitio de comida rápida que tenían menús en euros y dirhams. Justo había uno de 110DH. Luego compramos una botellas de agua, esperar a embarcar y vuelta para casa.