Día 2. Graskop – Blyde River Cannyon – Kruger NP
Nos levantamos sobre las 7am para que nos diera tiempo suficiente a hacer todo lo que teníamos planeado para ese día. Pero pronto vimos que el tiempo no nos iba a acompañar esta mañana: había una niebla bastante espesa que no tenía pinta de levantar pronto. Ni siquiera pudimos ver el barranco sobre el que se encontraba el lodge. Pasamos por el pueblo a ver si había algún sitio abierto para desayunar (en el lodge solo había buffet) ya que Graskop es famoso también por los pancakes. Todo cerrado. Aprovechamos para echar gasolina y tomar algo rápido. Preguntamos si la niebla es habitual y sobre qué hora suele despejar…nos comentan que suele abrirse sobre las 10. Bueno, como también queremos hacer algo de compra para llevar un poco de comida encima, decidimos probar suerte por si God’s Window estuviera despejado y volver a Graskop sobre las 9 que es cuando abrían el Spar. Nada, niebla cerrada, no se veía a 2 metros por la R534. Aprovechamos y antes de volver a Graskop por la R532 (sin niebla. God’s Window esta más alto), pasamos por una de las cascadas que hay por allí: Lisbon Falls. Muy chulas. Para verlas mejor hay que andar un poco por uno de los caminos de tierra que rodean la cascada y que salen desde donde se deja el coche.
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De vuelta a Graskop, hacemos un poco de compra y ya con todos los sitios abiertos, aprovechamos para tomar un café en condiciones y hacer un poco de tiempo para ver si era verdad que a las 10 se levantaba la niebla. Volvemos a la carretera y nada más tomar de nuevo la R534 en dirección a God’s Window vimos un mirador del cañón, aunque a menor altura que God’s Window, pero en el que no había niebla y aprovechamos para echar un ojo. El sitio se llama “The Pinacle”. Aunque el cielo estaba un poco nublado al menos pudimos contemplar lo que teníamos delante desde un par de miradores. Probamos suerte de nuevo en God’s Window…pero nada. La niebla aun seguía ahí. Mala suerte. No podíamos esperar más así que nos pusimos en marcha. Siguiente parada del día: Bourke’s Luck potholes. De camino pasamos por Berlin Falls, declaradas monumento nacional. Muy bonitas también.



Bourke’s Luck potholes (entrada: R105 un coche con 4 personas) se encuentran en la confluencia de los ríos Treur y Blyde. Son una serie formaciones geológicas causadas por la erosión de las rocas por el agua de los ríos durante miles y miles de años, dando como resultado unas pozas u ollas cilíndricas espectaculares. La zona visitable no es muy grande. Hay un camino circular a través de algunos puentes que conectan varios miradores sobre los “potholes” y también sobre el barranco que deja a su paso el rio. El sitio es espectacular y en mi opinión es una parada obligatoria si se está por esta zona. Aparte de los “potholes”, el sitio cuenta con área de picnic con un pequeño bar y puestos de artesanía así como una oficina de información donde puedes contratar distintas actividades por la zona.




De aquí nos fuimos hacia la siguiente parada: The Three Rondavels, que son unas formaciones montañosas muy peculiares con el aspecto de las casas tradicionales zulúes (Rondavels). El camino entre Burke’s Luck Potholes y The Three Rondavels es una maravilla ya que la carretera va bordeando el cañón del rio Blyde. Y encima el cielo se había ido despejando a lo largo de la mañana, así que aprovechamos el buen tiempo para disfrutar más del panorama. Las vistas del cañón desde el mirador de las Three Rondavels son impresionantes, y desde luego es un lugar que también merece muchísimo la pena visitar si se está por aquí.


Una vez acabada las visitas a los puntos clave del cañón del rio Blyde, nos pusimos en marcha hacia el parque Kruger donde pasaríamos los siguientes 5 días, entrando por Phalaborwa Gate y saliendo por Malelane Gate. Antes de entrar al parque, llenamos el depósito de gasolina en una gasolinera que esta 500m antes de la puerta, ya que la gasolina es más cara dentro del parque. Serian alrededor de las 4pm cuando llegamos a la puerta. De ahí a Letaba (donde haríamos noche) “oficialmente” son unos 90 minutos (dentro del parque la velocidad máxima son 50 km/h), así que sándwich rápido en la puerta y para adentro. Al no disponer de más tiempo, fuimos directamente al camping por la H9 con la esperanza de poder ver algo y no llegar más tarde las 6pm, hora en la que cerraban las puertas del camping. Y bueno, no nos pudimos quejar ya que en ese trayecto ya vimos algunos animales, y justo antes de llegar al camping nos topamos con un pequeño grupo de hienas tumbadas al borde de la carretera, incluyendo 2 cachorros.





Casi se nos echa el tiempo encima y llegamos a Letaba apenas unos minutos antes de que cerraran las puertas del camping. Hicimos el check-in, dejamos las cosas en el bungalow y salimos a dar una vuelta por el camping, en concreto queríamos ver el “elephant hall”, un museo dedicado a los elefantes y en el que hay un área dedicada a los 8 elefantes más grandes (“tuskers”) que han poblado Kruger. Pero había cerrado 5 minutos antes de llegar nosotros así que lo dejamos para el día siguiente. Aunque ya era de noche y apenas se veía nada, nos pusimos los frontales y nos dimos una vuelta por el camino que hay junto a la valla cerca del restaurante, donde pudimos ver a un elefante comiendo justo al otro lado de la alambrada. Alrededor de las 8pm cenamos tranquilamente en el restaurante y estuvimos charlando sobre lo que había acontecido el día. Después de la cena no tardamos en irnos a dormir.