Hoy era el día... visitaríamos Notre Dame. Decidimos ir andando y así poder ver las calles y el ambiente de la ciudad. Así de paso aprovechamos para acercarnos hasta Pompidou, el centro de arte moderno de París. Teníamos curiosidad por ver la arquitectura de este edificio, y la verdad es que sorprende. Nos hubiera gustado entrar (incluido en la Musseum Pass) pero teníamos el día muy apretado y no podíamos perder tiempo. Lo dejamos para la próxima visita.

Por el camino pasamos también por el ayuntamiento de París, curioso el edificio, va acorde con la ciudad.
Y por fin llegamos... delante nuestro Notre Dame, sin palabras porque no puedo describirlo.... fuera te sientes pequeño, pero dentro.... ufff.... qué maravilla.....

Paseamos por el interior, nos sentamos en los bancos, admiramos cada detalle de esta gran obra. Perdimos la noción del tiempo aquí dentro.
A la salida nos pusimos en la cola para subir arriba, a ver las quimeras de cerca. Son casi 500 escalones pero merecen la pena y mucho... También lo incluye la Musseum Pass (anda que no le sacamos provecho

Luego estuvimos dando una vueltecilla a la catedral por el parquecito que la rodea... Y se nos echó encima la hora de comer. Fuimos hasta el Louvre a comprar un libro que se nos antojó el día antes y nos fuimos sin comprar, y ya comimos por allí.
La tarde la empezamos con la visita a la Santa capilla.... Es curioso porque la entrada es por el mismo lugar que los juzgados, y claro, tienes que pasar control de seguridad y hay algunas colas. Pero merece la pena la espera, parece mentira que allí en medio de tanto edificio público esté esa pequeña iglesia con lo que esconde dentro. Está considerada como una joya del arte gótico. Fue mandada construir en 1248 para guardar en ella la corona de espinas y un trozo de la cruz de Cristo.

Cerquita estaba la Conciergerie, que fue residencia y sede del poder los reyes de los siglos X al XIV, y más tarde convertido en prisión, donde esperaban los presos a ser guillotinados.
Esto quien vaya mal de tiempo se lo puede ahorrar, porque no merece la pena, tienen puesto muñecos representando a los carceleros o a Maria antonieta, la hoja de guillotina y algunos documentos de la época. Así que la visita fue rapidita y nos fuimos a coger el metro para ir a MontMartre, queríamos estar arriba para ver el atardecer....
Al salir del metro fuimos directos a Sacre-Coeur, aquí podéis subir por las escaleras o por un funicular que hay, nosotros decidimos subir en el funicular, valen los billetes del metro. Os recomiendo subir al atardecer porque las vistas son muy bonitas, además normalmente en las escaleras hay músicos que amenizan el momento.
Una curiosidad, esta basílica siempre reluce tan blanca, porque está construida en un material que con la lluvia se blanquea solo, así que eso que se ahorran en limpiarla
Dimos una vuelta por el barrio y ya bajamos hacia Moulin Rouge.

Aprovechamos para comprar los souvenirs por esta zona que estaban más baratillos, y caminamos hacia el hotel, cenamos por el camino algo rápido, y a dormir, que mañana es nuestro último día en París.


