Hoy encarábamos la última etapa del viaje, que nos llevaría a la zona de Shanghai, haciendo una parada en Hangzhou. Antes de volar hacia este destino, subimos a la Colina de la Luna, en Yangshuo, que recibe este nombre debido al arco formado en la piedra. Para llegar, alquilamos una bici en el hotel, algo muy común para moverse por la zona, y, la verdad, muy recomendable. Llegamos a la colina, y, tras pagar la oportuna entrada, nos dispusimos, con buen ánimo, a subir los 800 escalones (qué raro, subir escalones en este viaje…) En media hora aproximadamente llegamos a la cima, sudando muchísimo, debido a la humedad y, en fin, aunque era bonito, estaba muy neblinoso, con lo que quizás no mereció tanto la pena…Nos quedamos un rato arriba, y poco a poco la neblina se iba disipando, pero no pudimos esperar más, pues teníamos que ir al aeropuerto, y nos contentamos con ver aparecer los primeros picos en el paisaje…Al final tanta prisa para nada, pues el avión salió con algo de retraso, en fin…
Una vez en Hangzhou, nos dirigimos al hotel, que estaba por la zona del Lago Oeste. El principal objetivo era la visita del pico Fei Lai y los templos lamas, por lo que esa tarde dimos una vuelta y entramos en un Walmart, una especie de Carrefour, lo cual nos encantó, pues fue una forma muy directa de tomar el pulso a la ciudad, viendo dónde y cómo compran sus habitantes. Además, era el primer hipermercado que veíamos en todo el viaje, y fue una buena experiencia (ni que decir tiene que nos compramos todo lo más raro que vimos, había un montón de platos preparados, unos dumplings que…mmmmmm jejeje, vaya festín nos dimos esa noche!!!!) El hotel era el TeaBoutique, uno de los mejores en los que hemos estado. Como excepción, y dado que nos encantó, os dejo alguna foto…
A la mañana siguiente cogimos un taxi para ir al pico Fei Lai. Vaya sorpresa, no nos esperábamos que fuera tan espectacular! Otro acierto en el viaje!!! Recorrimos todos los recovecos, hasta la búsqueda del último de los Budhas y luego, claro, entramos al Lamasterio, también impresionante, me encantaron los Budhas de la última sala, tan sobrios pero tan bonitos!
Volvimos al hotel a recoger las cosas, dejamos la habitación y nos fuimos a dar un paseo por el Lago Oeste. El lago es inmenso, y entramos por la parte del Jardín * y el Dique Sur. Aún quedaban algunos lotos en flor, lo que nos permitió hacernos una idea de lo que sería con todo florecido…
En el lago puedes pasear, coger unos boogies que lo rodean, o simplemente sentarte a contemplar el paisaje. La vista desde el dique Sur es muy bonita, pero el jardín que os comentaba antes fue casi lo que más nos gustó. Terminado el paseo, fuimos a recoger las maletas y, desde allí, a la estación de tren, donde cogimos el que nos llevaría a Suzhou. Una vez en destino, nos fuimos al hotel, que estaba cerca de los jardines y la calle-canal, pero de todo esto os hablaré en la próxima y penúltima etapa del diario…


Una vez en Hangzhou, nos dirigimos al hotel, que estaba por la zona del Lago Oeste. El principal objetivo era la visita del pico Fei Lai y los templos lamas, por lo que esa tarde dimos una vuelta y entramos en un Walmart, una especie de Carrefour, lo cual nos encantó, pues fue una forma muy directa de tomar el pulso a la ciudad, viendo dónde y cómo compran sus habitantes. Además, era el primer hipermercado que veíamos en todo el viaje, y fue una buena experiencia (ni que decir tiene que nos compramos todo lo más raro que vimos, había un montón de platos preparados, unos dumplings que…mmmmmm jejeje, vaya festín nos dimos esa noche!!!!) El hotel era el TeaBoutique, uno de los mejores en los que hemos estado. Como excepción, y dado que nos encantó, os dejo alguna foto…

A la mañana siguiente cogimos un taxi para ir al pico Fei Lai. Vaya sorpresa, no nos esperábamos que fuera tan espectacular! Otro acierto en el viaje!!! Recorrimos todos los recovecos, hasta la búsqueda del último de los Budhas y luego, claro, entramos al Lamasterio, también impresionante, me encantaron los Budhas de la última sala, tan sobrios pero tan bonitos!





Volvimos al hotel a recoger las cosas, dejamos la habitación y nos fuimos a dar un paseo por el Lago Oeste. El lago es inmenso, y entramos por la parte del Jardín * y el Dique Sur. Aún quedaban algunos lotos en flor, lo que nos permitió hacernos una idea de lo que sería con todo florecido…

En el lago puedes pasear, coger unos boogies que lo rodean, o simplemente sentarte a contemplar el paisaje. La vista desde el dique Sur es muy bonita, pero el jardín que os comentaba antes fue casi lo que más nos gustó. Terminado el paseo, fuimos a recoger las maletas y, desde allí, a la estación de tren, donde cogimos el que nos llevaría a Suzhou. Una vez en destino, nos fuimos al hotel, que estaba cerca de los jardines y la calle-canal, pero de todo esto os hablaré en la próxima y penúltima etapa del diario…