Mostrar/Ocultar
Mostrar/Ocultar Blogs / Diarios
Mostrar/Ocultar Fotos / Pics
Mostrar/Ocultar Ads


Entre lagos y pagodas -Diarios de Viajes de Myanmar- Abaquo
Indice
Indice
Más leidos
Más leidos
Últimos Diarios
Últimos Diarios
Más Votados
Más Votados
Diarios por paises
Diarios por paises
Ayuda
Ayuda

Compartir enlaces Compartir enlaces

 
 
Enlace:    Corto  Largo
Copia el texto de uno de los cajones para compartir el enlace

Diario: Myanmar:el estupor de las stupas  -  Localización:  Myanmar  Myanmar
Descripción: Recorriendo en solitario y por libre Yangón, Inle, Mandalay y Bagan
Autor:    Fecha creación: 
Compartir: 
Compartir:

Índice del Diario: Myanmar:el estupor de las stupas



Etapa:  Entre lagos y pagodas  -  Localización:  Myanmar Myanmar
Abaquo  Autor:    Fecha creación:   
Compartir: 
Compartir:




Viaje en solitario y por libre del 5 al 16 de noviembre de 2011.

Ya hacía unos años que deseaba conocer este país, pero lo había ido posponiendo por el hecho de no poder hacerlo como a mí me gusta, completamente por libre y alquilando un coche. El tener que contratar un conductor-guía con el que compartir obligatoriamente una gran parte del viaje no me atraía en absoluto. Y el caso es que ninguna de las dos opciones son imprescindibles. Al final, con 4 vuelos internos y unos cuantos taxis se organiza todo perfectamente, no son necesarios guía-taxista, ni alquilar un coche porque el estado de las carreteras es lamentable y las distancias demasiado grandes para recorrerlas de esa manera.
Es verdad que en principio mi intención era dedicarle más tiempo a conocer el país, visitando más lugares, pero poco a poco fui eliminando destinos por su difícil acceso o por su escaso interés.
Así, pasarse unas 8 ó 9 horas de coche y pateada dura entre ida y vuelta para ver la famosa Golden Rock, que viene siendo una roca pintada, no me habría compensado. A pesar de ello, todos los que van recomiendan su visita, parece que sí les compensa. Pero yo la descarté. Y no me arrepiento.
Lo mismo con Ngapali, el destino de playa más popular, donde me apetecía acabar para hacer esnórquel. Desde Bagan hay que coger 2 vuelos para llegar allí, además los precios de hoteles me parecieron caros…y no me consta que sea un buen lugar para buceo con tubo, así que también lo descarté, cambiándolo finalmente por una semana en las islas de Trang, en Tailandia.
Y con Monywa, que también quería conocer, pero las 6-7 horas de coche por malas carreteras, entre i/v, desde Mandalay , también me desanimaron. Bago fue asimismo descartado, quizás acertadamente, porque hay que reconocer que en cuanto a templos, con los que visitas en Yangón, Inle, Mandalay y no digamos Bagan, el cupo queda bien completo.
Los días se fueron reduciendo y de los 20 que disponía finalmente Myanmar se vio reducido a 11, dejando el resto para completar con sitios nuevos en Tailandia. Y los puntos a visitar, se limitaron a los 4 imprescindibles y que hace todo el mundo : Yangón, Inle, Mandalay y Bagan. Recomiendo además, este mismo orden y desplazarse en avión. Fueron 1 noche, 3, 3 y 4 respectivamente. Vuelos entre esos 4 puntos (los 2 cortos cuestan 45-50 $ cada uno; los 2 largos, 90-100 $).
Como no se pueden reservar vuelos internos ni la mayoría de los alojamientos por internet, contacté con Khin Khin de la agencia birmana Baton Tours, con sede en Yangón. Me buscó y reservó 4 vuelos y 3 hoteles que le pagué al llegar a Myanmar. Aunque en principio me pareció muy bien su modo de hacer las cosas, finalmente no recomiendo esta agencia porque se quedó con algo de dinero que tenía que haberme devuelto y no lo hizo. Que lo disfrute.


Como la mejor oferta que encontré fue el vuelo directo de la Thai Madrid-Bangkok por 648 € comprado en Rumbo, decidí conseguir el visado yendo a 1ª hora de la mañana (abren a las 9) a la embajada de Myanmar en la capital tailandesa. Dejé la maleta en la consigna del aeropuerto (2,50 € por día) y fui directamente a solucionar el trámite cogiendo primero el tren hasta la última parada, Payathai, y luego el metro hasta la parada de Surasak, en North Sathon Road. Tras unos 10 minutos de caminata se llega a la embajada. No se puede decir que sean madrugadores, yo llegué antes de las 8 y ya había algunas personas haciendo cola en la calle, pero me harté de esperar durante una hora y media, porque la embajada no abre hasta las 9. Me entretuve charlando con Mariza, una austríaca que fue la siguiente en llegar y sentarse, como yo, en la acera.
Si se quiere en el día, el visado lo entregan por la tarde y cuesta 1.260 bahts, 31 €. Hay que llevar fotocopia del pasaporte, si no, te la hacen allí, y dos fotos. Además, debes cubrir un impreso que te entregan en una ventanilla y que incluye unas cuantas preguntas que ya rozan lo absurdo como son el color del pelo y de los ojos. Digo yo que ya puestos por qué no también las medidas del pecho para las chicas y de la … para los chicos…Estos países tercermundistas con dictaduras militares son terribles, nunca se sabe por dónde pueden ir los tiros.
Al día siguiente por la tarde cogí el vuelo de Air Asia a Yangón, en cuyo aeropuerto tras una hora de cola para el trámite de inmigración, cambié los euros a 1.080 kyats (léase chats) y en taxi (10 $) me dirigí al hotel Panda, que había reservado por internet.
Este hotel de 3 * es recomendable, tiene habitaciones enormes aunque algo antiguas, pero pillando una buena oferta vale la pena. In situ, el precio era de 60 $, a mí por internet me costó la friolera de 21 €.
Al cabo de un rato llega Khin Khin y me llevo una sorpresa. No es un hombre, sino una chica muy joven y simpática de veintitantos años, ella sola lleva Baton Tours, aunque busca una empleada que le ayude. Y habla español. Me entrega los billetes de los vuelos y le pago los 540 dólares de las reservas de los 4 vuelos y 3 hoteles.


Schwedagon. Yangón

Al día siguiente voy a ver lo que realmente merece la pena de esta ciudad, y es la conocida pagoda Schwedagon. Nada más entrar en el recinto ya me pillan enseguida la pinta de guiri, cosa que no entiendo porque yo puedo pasar perfectamente por birmano, y me indican dónde debo comprar la entrada, que son 5 $. Sin embargo, me piden 5.000 chats, que es más, pero pago con dólares, conmigo no cuela.
La mayor pagoda de Myanmar y principal centro de peregrinación del país es un auténtico espectáculo para los sentidos. Visualmente sorprende por sus enormes dimensiones, sus innumerables pagodas de diferentes tamaños, sus brillantes dorados, decoraciones diversas, variedad de razas y vestuarios en el elemento humano etc. En este lugar se reúnen miles de personas para realizar ofrendas y rezar en algunos de los muchos santuarios que rodean a la impresionante gran stupa central que está completamente revestida de pan de oro. Y se dedican a dar varias vueltas alrededor de ella como uno más de los diferentes ritos que practican.
El ambiente que allí se respira es de lo más auténtico, ya que la inmensa mayoría de los visitantes son peregrinos y los turistas pasamos bastante desapercibidos. Para los birmanos es el lugar más sagrado de Myanmar, y consideran que deben acudir aquí al menos una vez en la vida, como los musulmanes a La Meca.



De Yangón no visité nada más, y esa misma tarde ya cogí el vuelo a Heho con la KBZ. Llegando a Inle, los campos de Heho se ven desde el avión como cuadros de Mondrian.
Ya en la sala de embarque del aeropuerto encontré a una pareja de holandeses que iban también a Nyaungschwe, así que les propuse compartir el taxi y les pareció muy buena idea.
El colectivo de taxistas suele ser el más conflictivo en sus relaciones laborales con el que hace turismo en cualquier parte del mundo. Acabo de pelearme con algunos de ellos estas navidades en Egipto. Pues incluso en Myanmar ya están sacando los pies del tiesto y han formado “mafias” para obligar a los turistas a pasar por el aro de los precios que a ellos les parece. Por supuesto, muy por encima del precio que corresponde. Así, en el aeropuerto de Heho, para ir a Nyaungschwe han impuesto una tarifa inamovible de 25.000 chats. Hice muy bien en unirme a dos más, pues al salir del aeropuerto y ante mis narices a otro guiri le pidieron lo mismo y ante su respuesta: “¡eso es mucho!”, el taxista mafioso se encogió de hombros y se dio la vuelta, sin prestarse a un mínimo intento de entendimiento. Saben que no nos queda más remedio que aceptar. Eso, o a pie durante 42 km. La única posibilidad que nos queda es, pues, la de compartir el taxi para abaratarlo. Le di 12 dólares al holandés, con lo que me ahorré unos 16 € si lo hubiera pillado yo solo.



Llegando al lago Inle, el coche se para en un control y se pagan 5 $ por cabeza, da igual el tamaño que tenga, no se paga más por tener un cabezón que una pequeñita, lo que me parece muy justo. El holandés ya estaba protestando y diciendo que no pagaba, como si fuera un timo para turistas, pero yo le aclaré que sí era algo oficial, ya que lo había leído en la guía, demostrando estar mucho mejor informado.
El taxi me dejó en el hotel, el Hu Pin, uno de los más conocidos de Nyaungschwe. Aceptable habitación muy amplia, con aire acondicionado y baño que necesitaba una buena reforma, pero cumplía sus funciones. Eso sí, tenía algo sorprendente: el agua que se va por el desagüe de la bañera y del lavabo corría a la vista por un hueco en la base de la pared durante un tramo hasta que se iba por un agujero en la esquina. Nunca vi nada igual, pero siendo positivo me pareció muy práctico, ya que si por ejemplo se te cae la dentadura postiza en el lavabo y se cuela por el desagüe, siempre la puedes recuperar cuando va corriendo luego por el suelo. O a lo mejor en otra habitación si es que están comunicados los canalillos. En cualquier caso, conviene tener mucho cuidado a la hora de recuperar una dentadura, especialmente cuando va a cierta velocidad, porque te puede dar un buen mordisco.
Afortunadamente, la taza del retrete propiamente dicha, y llamada más finamente “inodoro”, no dejaba salir nada a la vista, cosa que agradecí bastante y que dice mucho de la respetabilidad y buen gusto del hotel.



Lo primero que quería resolver era cambiar euros y contratar la excursión en barco para el día siguiente. El cambio era claramente inferior que en Yangón, aquí no pasaba de 1€=1.000 kyats, así que tuve que aceptarlo.
Los precios de la excursión eran de 15 o 20.000 chats para todo un día visitando diferentes lugares. Decidí compartir el barco para abaratar, y preguntando en una agencia me hablaron de que tenían a 4 españoles para el día siguiente.
El masaje
Esa misma noche fui a que me dieran un masaje y eso que hacía dos días del último en Bangkok, pero quería compararlo con el birmano, que dicen que tiene buena mano Muy feliz . Me recomendaron uno un tanto perdido en un callejón oscuro donde unas luces y un cartel anunciaban masajes de una hora a 5 €, que más bien parecían un puticlub, sobre todo al ver fuera una de las mujeres esperando clientes. Pensé: “me parece que hoy definitivamente pierdo la virginidad que tanto me ha pesado en mis últimos 30 años Mr. Green . Eso, o me atracan y rajan en canal, que sitio más apropiado para ello no he conocido en mi vida”. Quien se mueva un poco por las calles (que en realidad son caminos) de Nyaungschwe después de anochecer, sabe lo que digo. Pero una cosa es la oscuridad y soledad incluso a las 7 de la tarde, y otra el peligro real, que es nulo.
La casa de masajes es lo que tiene que ser, y me conducen a un espacio relativamente acogedor, aunque muy sencillo, donde veo que hay un chico ya con un cliente. Una mujer un tanto entrada en carnes es la que me toca de masajista. En principio, se parece bastante al tailandés, es decir, que no es precisamente un masaje agradable, sino incluso en algunos momentos, algo o bastante doloroso, especialmente en los dedos de los pies cuando frotan con los nudillos de los dedos de manera totalmente despiadada. En esos momentos uno se pregunta si es justo pagar por algo así.
Como el otro masajista iba adelantado respecto a mi sesión, veía lo que me esperaba poco después. Y llegó un momento en que me asusté cuando vi que se colocaba de pie encima de las piernas del guiri. Eso no era problema, porque aunque hombre, era flaco, como todos en Myanmar, que están enjutos los pobres. Pero la mía de enjuta no tenía nada y le sobraban unos cuantos kilos. El chico me miró y enseguida captó toda la situación porque yo lo observaba casi con terror sabiendo lo que en breve me vendría encima, nunca mejor dicho. Así que se rio con ganas y me dijo: “la tuya es más pesada que yo, jeje”. He puesto “jeje” porque es lo que usamos en España, pero ellos se ríen de otra forma más compleja, algo así como: “jhkyejhkye”. A mí maldita la gracia que me hizo la cosa y cuando llegó el momento crítico me sentí atenazado y muy a la defensiva como ante el horrible torno del dentista, la abominable aguja del practicante o el sorprendentemente grueso dedo del urólogo, lo que no pasó desapercibido para la mujer, que me dedicó, probablemente, la más beatífica de sus sonrisas para darme ánimos, pero que a mí se me antojó una mueca esperpéntica de vieja bruja saboreando la peor de sus acciones, al tiempo que lame voluptuosamente la piel llena de verrugas de un repulsivo y viscoso sapo.
Es verdad que para evitar un peso excesivo se agarran a las vigas de techo mientras se pasean arriba y abajo sobre las piernas de uno, lo que tranquiliza un poco, pero solo hasta cierto punto, porque siendo fatalistas podemos pensar que en cualquier momento todo el techo, más la masajista, se nos viene encima, lo que aun sería peor.
Si ya me puse tenso con el paseo por las pantorrillas, que al ser yo delgado y estar boca arriba ofrece poca carne donde colocarse y me dio por pensar que si me rompo un hueso me complico demasiado, no solo el viaje, sino la vida misma en un país como Myanmar y en un pueblo como ese, el circuito por la parte superior de los muslos me subió la adrenalina, el azúcar y hasta el ácido úrico a límites peligrosos, ante la posibilidad de que me escachara la virilidad en un imperdonable descuido por su parte. Luego me di cuenta de que no hubiera sido posible, porque en esos momentos los innombrables no estaban allí, sino en plena garganta Confundido .
Si unos minutos antes deseaba ver diferencias entre los masajes tailandés y birmano, ya ahora recé para que el resto fuera igualito igualito, sin más innovaciones, que para una cosa distinta que me hicieron, no me resultó nada alentadora. Después de los estiramientos y el agradable masaje en la cabeza con que terminan estas sesiones tradicionales en el sudeste asiático, me invitaron a un té, pagué y me fui de allí muy satisfecho por haber salido físicamente intacto. Respiré aliviado y aunque quise repetir en Bagan, solo en Tailandia seguiría una larga serie de 4 masajes más en una semana, tanto en Bangkok como en las islas de Trang.



Por la mañana, me presenté a la hora indicada, 7.30, y me encontré a 4 chicos: 3 extremeños de Mérida y una castellana de Soria. Al revés, una extremeña de Soria y tres castellanos de Mérida habría sido impensable e incluso algo extraordinario. Eran muy agradables, tanto, que no tuvieron inconveniente en incluirme en el grupo. Fue todo muy rápido y sencillo, quizás demasiado, hasta me resultó sospechoso. Yo estaba muy nervioso por si no me aceptaban, sobre todo cuando vi que eran bastante jóvenes, casi con dientes de leche aun y como de haber hecho la Primera Comunión la semana pasada. Supongo que influyó el hecho de que también yo fuera español y no, por ejemplo, de Papúa Nueva Guinea, algo poco probable pero no imposible, ya que de hecho en la agencia había un letrero que ponía “papueros no”. Pero de todas formas se me hizo raro que no me exigieran la documentación, el pasaporte o la partida de nacimiento para ver si era de buena familia, la cartilla de vacunación o un certificado médico por si tenía sífilis, gonorrea o alguna otra tara como los pies planos o furor uterino. Nada, ni siquiera me miraron la dentadura para ver si estaba sana ni me preguntaron si estaba vacunado de fimosis… Qué poco curiosas son algunas personas.


Los 4 fantásticos

El recorrido fue muy completo y comenzó atravesando el lago mientras veíamos el paisaje circundante, pescadores, poblaciones flotantes en las orillas, plantaciones de tomates en islitas flotantes etc, hasta llegar a un mercado, el de Nam Pan, un lugar que me pareció fascinante por lo auténtico, sin apenas turistas y con una rusticidad y tipismo sorprendentes en ropas, materiales, productos etc. Fotográficamente, muy interesante y, a diferencia de los pueblos islámicos, los nativos no ponen inconvenientes a la hora de ser captados por la cámara, o al menos eso me pareció. En este momento lamenté no haber traído la cámara buena, la réflex, en vez de la compacta digital de 100 €.
En este sentido me alegré de que no hubiera coincidido el día del famoso mercado de Ywama, creo que bastante más turístico y con unos vendedores muy plastas que te persiguen por todo el recinto en plan Benny Hill, es decir, como a cámara rápida.



Luego, demasiado pronto en realidad para los estómagos, nos llevaron a comer a un restaurante flotante desde donde se contemplaba una gran pagoda flotante, mientras los habitantes de la zona, flotantes también, se acercaban en flotantes barquitos, entre los jacintos flotantes y las casas flotantes, a rezar unas oraciones flotantes. Se calcula en más de 1000 la población flotante de la zona flotante.
Ante ese panorama, respiré hondamente hasta expandir las costillas flotantes. Y me centré en la carta del restaurante, llena de platos con arroz y pollo, lo que acabo comiendo casi siempre. Yo no sé qué hago, pero siempre, por mucho que miro el menú y me propongo comer otra cosa, al final pido arroz con pollo o la otra opción, que es pollo con arroz. Ese día, rodeado de tanta agua, decidí tomar pescado, que si allí no lo tienen fresco es para matarlos.


Se me ocurrió bromear con los chicos preguntándoles si no les apetecería comer tortilla de patata y resulta que la habían tomado el día anterior en un restaurante del pueblo donde estábamos alojados. Menudo corte me dieron, pero me propuse cenarla yo esa noche, porque me dijeron que estaba buena.



Mercado en Nam Pam y Shwe Yaunghwe Kyaung

Tras la comida, con arroz, cómo no, fuimos a Indein, otro de los puntos más atractivos del lago. Para llegar hay que recorrer en barco parte de un río, rodeado de vegetación exuberante con grandes acacias, palmeras varias, árboles con hojas frondosas, plantas carnosas, euforbias y sinforosas, entre otras cosas y luego andar unos 10 minutos hasta ver un espacio con muchos pagodas pequeñas en ruinas, algunas con relieves, esculturas y hasta con raíces entre las piedras. No está mal, la imagen de Angkor Wat, salvando la gran distancia en cuanto a entidad, me vino a la mente, pero de cualquier manera es algo mucho más modesto que el espectacular recinto camboyano.
Desde allí se continúa por un curioso paseo cubierto y lleno de tiendas, hasta otro templo mayor e intuyo que más moderno, con bastantes estupas pintadas de blanco y a los lados más construcciones pequeñas, antiguas y en ruinas.



El resto de la excursión constó de un par de paradas semicomerciales, pero interesantes, en una hacían una tela para parasoles (los chicos compraron un par de ellos, para encontrarlos más baratos luego en el pueblo) y pudimos ver parte del proceso, y en otra un telar en el que trabajaban 4 mujeres jirafa. Los 5 nos quedamos mirando para ellas sin atrevernos a hacerles fotos porque nos parecía un poco violento, pero enseguida ellas mismas nos animaron a que las fotografiáramos. Y lo hicimos, aunque con un poco de pena, porque lo de estirar el cuello con los aros no deja de parecernos una práctica un tanto cruel y nada saludable. Manuel preguntó a la que tenía el cuello más largo de dónde venía, porque el lago Inle no es zona de mujeres jirafa. En realidad son de otra zona del país, cerca de la frontera con Tailandia.



La última visita fue al conocido monasterio “de los gatos saltarines”, también flotante y de madera, pero muy sencillo, nada que ver con los llamativamente ornamentados que me esperaban en Mandalay. El curioso nombre viene de la costumbre que tienen los monjes de hacer saltar a los gatos a través de un aro, supongo que para entretenerse, porque tienen que aburrirse mogollón sin poder siquiera salir a dar un paseo para estirar las piernas, todo tiene que ser en barquito. El caso es que por la tarde, tanto los monjes como los gatos, están ya hasta las narices de hacer el numerito para los turistas durante gran parte del día, y pasan de circos.
Sinceramente, tampoco me importó, porque ver a un gato pasar por un aro me parece una auténtica chorrada. Si fuera a un elefante o a un hipopótamo ya me atraería un poco más, sobre todo si se quedaran atascados. En el acceso al monasterio, también hay puestos con cosas tìpicas y los nativos quieren que compres algo, pero yo, como los gatos esa tarde, no pasé por el aro.



Indein

La vuelta fue de lo más agradable, porque el sol ya no quemaba, solo acariciaba; la temperatura era la ideal; la luz, maravillosa; el paisaje y entorno, muy especiales, y el momento, perfecto, pues contemplamos la puesta de sol a nuestra izquierda, sobre el lago y sus reflejos de plata, los evocadores palafitos, las esbeltas palmeras sutilmente mecidas por la brisa, las suaves montañas de ondulante silueta, e incluso algunas blancas nubes que, rodeando al astro rey, le hacían una orla y formaban una imagen mística, evocadora, etérea, inmarcesible, intemporal y ascética que en mi subconsciente dibujó la clara, que con la yema del sol, completaba un auténtico huevo frito. Entonces me di cuenta de que tenía hambre. Qué romántico soy a veces Mr. Green
Al llegar a Nyaungshwe ya anochecía, me despedí de los 4 jóvenes y tras pasar por el hotel, me fui a cenar la famosa tortilla española. Y hablando de tortilla, me costó un huevo, nunca mejor dicho, dar con el sitio, en una calle oscura –bueno, allí todas son oscuras de noche- y cuyo nombre pocos conocían, Miss Nyaungschwe. Pero di con él, no había nadie y pedí la spanish omelette, que costaba la friolera de 1,50 €, además de un zumo de piña, que no estaba nada bueno.
Mientras esperaba, aparecieron los 4 majetes de la excursión y nos sentamos juntos, ya como viejos amigos.
La tortilla, finalmente, estaba algo quemada, quizás por el sol Doblemente malvado , y tenía un poco de cebolla y un par de taquitos de patata estratégicamente distribuidos en el conjunto, de manera que a simple vista, un inspector de restauración, un militar de alta graduación o una monja de clausura de blancos pechos, podrían intuir que efectivamente se trataba de un sorprendente –por ser en Myanmar- y genuino ejemplar de la famosa “tortilla española”, pero a mí no me convenció y simplemente la voy a catalogar de una tortilla francesa con cebolla y un sutil atisbo de patata en su interior.
Al menos esa noche no cené arroz con pollo, ni siquiera pollo con arroz.
Tras la cena, me despedí por segunda vez de los chicos.


Al día siguiente, por la mañana, decidí hacer una pequeña caminata por la zona norte del lago en dirección a unas conocidas fuentes termales. Y me encantó, recomiendo este paseo, en bicicleta o incluso mejor a pie, porque es un entorno muy atractivo y fotográficamente muy interesante. El camino, sin asfaltar, y en sombra por los altos árboles, cosa que se agradece un montón, discurre con el lago a ambos lados, lleno de nenúfares, con las casas sobre pilares de madera, paredes de bambú y techos de paja; búfalos bañándose, gente desplazándose en canoas por el agua, paisanas que van o vuelven del mercado para vender sus productos, monjes que van a algún monasterio cercano, patos nadando, gallinas cacareando, cerdos haciendo guarradas, todo muy rústico y auténtico.


Además, temprano por la mañana, la temperatura es más agradable. Si a todo esto le sumamos el insuperable encanto de los birmanos, que te sonríen y saludan a tu paso proporcionándote una muy satisfactoria sensación de ser bienvenido y aceptado entre ellos, en vez de un intruso, hace del recorrido un momento emocionante, fantástico, e imprescindible en un recorrido por la zona.
Cuando el camino llegó a una carretera asfaltada y ya no había sombra ni nada atractivo alrededor, me di la vuelta y al poco me encontré a los 4 chicos que venían en bicis. Enseguida me vino a la mente la imagen de “Verano Azul”, lo malo es que yo allí sería Chanquete, el pobre Confundido . Después de charlar un poco, nos despedimos por tercera vez. Y no sería la última, jeje.



En total, estuve caminando unas tres horas y media, y el resto del día lo dediqué a ver lo que hay en el propio pueblo de Nyaungshwe: el mercado de Mingala, la pagoda principal, la Yadan Man Aung Paya, a preguntar precio para el taxi de vuelta al aeropuerto al día siguiente y a acercarme a otro templo al sur del pueblo, el Kyaukhpyugyi Paya, juro que no he puesto letras de más, así mismo está en la Lonely. Y yo, que no me considero torpe, he tenido que mirar unas 18 veces la guía para poder copiarlo tal cual, me habrá llevado casi un cuarto de hora. Anda que…también son ganas de complicar las cosas innecesariamente, no me digan que ahí por lo menos no sobran unas 5 o 6 letras. Y le llaman "paya" porque al leer o escribir ese nombre, Kyaukhpyugyi, te quedas bastante pallá Sorprendido
De camino al templo de marras- ya no lo escribo más, no quiero perder otros 15 minutos, que no tengo tanto tiempo-, contemplé en el río cómo descargaban de un camión fardos enormes de tabaco para transportarlos por el lago a otra zona, e hice de funambulista porque al haber zonas inundadas del camino, había que pasar por tablas estrechas que actuaban como puentes. Muy divertido, y con su riesgo y todo.
La Paya, semiabandonada, tiene su encanto, con montones de stupas blancas y sus correspondientes remates dorados, especialmente a aquella hora, a punto de ocultarse el sol, cuya luz encendía brillantemente el resplandor del metal. Unos niños, jugando con cometas, completaban aquel cuadro y ponían el cierre a un día muy especial en tierras birmanas.
De la cena en el Unique Superbe destaco un estupendo zumo de aguacate, y la crema de zanahorias que no está mal.
Al llegar al hotel me llama Khin Khin para decirme que Air Mandalay ha cancelado su vuelo del día siguiente y me han recolocado en otra compañía, la KBZ, que sale una hora antes. Parece que esto es normal aquí.


El vuelo a Mandalay salía a primera hora de la tarde del día siguiente y aproveché el inicio de la mañana para visitar el monasterio de Shwe Yaunghwe Kyaung, construido en madera a menos de 2 km de la entrada norte de Nyaungshwe. Se puede ir dando un paseo, son unos 25 minutos, pero hay que ir por el borde de la carretera. La construcción es muy sencilla y carece de ornamentación, pero es un lugar agradable y vale la pena si sobra tiempo para ello.
No conseguí más gente para compartir el taxi al aeropuerto, pero en la misma agencia donde contraté la excursión me dieron un buen precio si salía un par de horas antes:18 € a la una; 12 € a las 11. Pregunté si era porque iba con más gente y me dijeron que no, que para mí solo. No entendí por qué, únicamente se explica que fuera a recoger gente al aeropuerto a esa hora.
El caso es que en la agencia ¿a quién me encuentro? A los chicos extremeños, claro, negociando también la ida al aeropuerto.


Autobús del aeropuerto, jeje


Campos de Heho. ¿Se inspiró en ellos Mondrian?

La carretera es infame, afortunadamente no he hecho más recorridos por las carreteras de Myanmar que entre los aeropuertos y las ciudades. En Yangon, Mandalay y Bagan no hay problema, pero el primer tramo entre Nyaungshwe y el aeropuerto es terrible, la carretera es tan estrecha, que cada vez que viene un coche de frente haya que echarse al arcén que está lleno de piedras. Menos mal que no son muchos km, el resto ya no es una carretera terrible, es simplemente muy mala. En total son 42 km (la Lonely pone 11) que se hacen en unos 50 minutos o una hora.
Tras facturar, comparto el tiempo que falta con los chicos, que llegan un poco más tarde. Cuando llega su vuelo nos despedimos creo que por 4ª vez, ¿será la última? Buen viaje, majetes. Un abrazo desde aquí.
[/align][/size]

Volver arriba

Compartir:
Ver más diarios de Abaquo Ver más diarios de Myanmar Etapa siguiente Etapa siguiente



VOTACIONES A LA ETAPA
Mes Puntos Votos Media
Actual 0 0
Anterior 0 0
Total 15 3
Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
Para votar esta etapa debe registrarse como usuario

Registrate AQUÍ
Visitas mes anterior: 78 Visitas mes actual: 38 Total visitas: 4720

  Últimos comentarios al diario:  Myanmar:el estupor de las stupas
Total comentarios 36  Visualizar todos los comentarios

CamilaE  CamilaE  08/01/2013 23:11
Buenísimo tu diario, sobre todo, me he reído mucho por la forma en que lo has redactado y tu gran sentido del humor. Muchas gracias por compartir la experiencia!!!

Dover157  dover157  30/01/2013 21:52   
muyyy bueno el diario, claro, conciso y con gran humor. me he reido bastante y por unos instantes me has trasladado a birmania. enorabuena
un consejo: el proximo diario dividelo por etapas, asi será mas facil leerlo.

Ixchel.  Ixchel.  11/02/2014 16:23   
buen diario y sobre todo al hacerlo por libre me es de gran ayuda ya que casi todo el mundo lo hace con guía, ya empezaba a dudar que era imposible visitarlo por libre. Gracias por compartir tu experiencia, te dejo mis estrellitas

Nosequenombre  nosequenombre  11/05/2015 09:17
hola abaquo, no recordaras el nombre del templo para ver el atardecer ese que estaba menos concurrido, me refiero al del alemán rellenito, jeje
Gracias

Venecia1  venecia1  10/03/2017 01:38
Jaja que bueno! Te dejo mis estrellitas.

Visualizar todos los comentarios >>
CREAR COMENTARIO EN LA ETAPA

Registrate AQUÍ
Volver arriba


Foros de Viajes
Pais Tema: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas
Foro Sudeste Asiático Foro Sudeste Asiático: Foro del Sudeste Asiático: Vietnam, Indonesia, Camboya, Laos, Myanmar, Malasia, Filipinas... y resto de Sudeste Asiático excepto Tailandia
Ultimos 5 Mensajes de 1212
697523 Lecturas
AutorMensaje
bajamonti
Bajamonti
Willy Fog
Willy Fog
Ago 28, 2011
Mensajes: 26248

Fecha: Sab Jul 20, 2019 07:27 pm    Título: Re: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas

Vuelo de salida a donde? ¿Bangkok? ¿Singapur?
mara2
Mara2
Experto
Experto
Jul 09, 2012
Mensajes: 135

Fecha: Sab Jul 20, 2019 07:35 pm    Título: Re: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas

bajamonti Escribio:
Vuelo de salida a donde? ¿Bangkok? ¿Singapur?

A kuala lumpur
bajamonti
Bajamonti
Willy Fog
Willy Fog
Ago 28, 2011
Mensajes: 26248

Fecha: Sab Jul 20, 2019 07:42 pm    Título: Re: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas

Yo, en tu lugar, daría un día más a Mandalay.
No te convence o conviene volar a Mandalay desde Kuala Lumpur con escala en Bangkok?
mara2
Mara2
Experto
Experto
Jul 09, 2012
Mensajes: 135

Fecha: Sab Jul 20, 2019 09:19 pm    Título: Re: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas

Lo he mirado y la verdad es que el vuelto esta por las nubes..así que descartado! He pensado en empezar por el lago inle.. a ver como lo ves..

2 de agosto: llegada a yangon por la noche
3 de agosto: yangon y ir en bus nocturno a inle
4 de agosto: Llegada a inle
5 de agosto: inle
6 de agosto: ir del lago inle a mandalay
7 de agosto: mandalay
8 de agosto: Mandalay + Ir en bus nocturno a bagan
9 de agosto: Llegada a bagan
10 de agosto: bagan
11 de agosto: Volver de bagan en avión a yangon por la tarde

Gracias!
bajamonti
Bajamonti
Willy Fog
Willy Fog
Ago 28, 2011
Mensajes: 26248

Fecha: Dom Jul 21, 2019 12:16 am    Título: Re: Recorriendo Myanmar. Itinerarios - Rutas

Bueno, pero los tiempos que pasas en cada sitio son básicamente los mismos. ¿O a mi se me escapa algo?
CREAR COMENTARIO EN EL FORO
Respuesta Rápida en el Foro
Mensaje:
Registrate AQUÍ






All the content and photo-galleries in this Portal are property of LosViajeros.com or our Users. LosViajeros.net, and LosViajeros.com is the same Portal.
Aviso Legal - Publicidad - Nosotros en Redes Sociales: Pag. de Facebook Twitter - Política de Privacidad