Un viaje de playa y relax en agosto de 2026 con todo incluido en Playacar, Playa del Carmen, Riviera Maya Autor:Bea1990Fecha creación:⭐ Puntos: 4 (1 Votos)
Un día completo de viaje, cogiendo el tren en Ourense a las 6:58 con destino a Madrid, con el miedo en el cuerpo por si se quedaba por el camino y nadie se hacía responsable. Pero lo cierto es que llegó antes de la hora a Chamartín. Allí, por supuesto, había cambiado todo de sitio otra vez y había desaparecido nuestro bar favorito, el Navelgas, un disgusto terrible
Visto que no queda nada allí salvo los típicos bares donde coges tú las cosas con una bandeja, salimos de allí para buscar otro sitio donde desayunar y encontramos la Cervecería Pepe, a tope de gente, pero bastante correcto de precio.
Luego cogemos el cercanías con el billete de tren y, desde la T4, el bus que nos lleva a la T1. En total, unos 20 minutos. Tengo que comentar en primer lugar que este viaje fue un paquete que compramos a Iberojet de vuelo + hotel, los típicos 8 días. Yo no quería irme tanto tiempo este verano por el trabajo, y quería facilitar las cosas al máximo para evitar los roces del viaje del año anterior, sin éxito al final. Aunque iba casi todo pagado con el paquete, dejo el tema de presupuesto, que lo tengo calculado con bastante exactitud, para el final, por si a alguien pudiese interesarle.
Llegamos al mostrador de Iberojet, no había casi nadie así que facturamos en seguida. También pasamos el control muy rápido. Tampoco esperamos mucho en la puerta, embarcamos y despegamos más que puntuales. Yo había cogido un asiento con extra de espacio, de los cuales no hay muchos con la compañía WAMOS AIR. El avión es nuevo, pero el espacio muy escaso. Teníamos mucha hambre y fue la peor experiencia con la comida de todas las compañías low cost, y eso que yo no soy muy exquisita. Dan lo justo y necesario. Cobran los auriculares también y entretenimiento no hay mucho. Solo dan una manta y hacía un frío de muerte. Salía el vuelo a las 15:30 y hasta las 18:00 no nos dieron la comida, que no es gran cosa. Solo ofrecen café solo o té negro. Quizás en Iberojet conviene ver la opción Turista+ y las otras que tienen, porque creo que no suben mucho de precio y un vuelo tan largo es una tortura. A mí se me hizo eterno, más que el de Miami que ya fue eterno. Se empeñan en apagar las luces y mandar a la gente a dormir, y nos dan de comer otra vez a una hora más o menos de aterrizar. Una bebida y dos palmeritas.
Aterrizamos en hora o incluso antes, el control de pasaportes y la maleta facturada fueron rápido y salimos para coger el bus para Playacar, que también se incluye en el paquete (Travelplan). Hay una hora aproximadamente hasta el hotel, y la guía nos va explicando cosas y dándonos consejos para estos días. Nos van dejando por distintos hoteles, pero llegamos rápido. En el RIU Playacar nos reciben con una bebida, hacemos el check-in rápido y vamos a cenar en el bufé, que tiene muy buena pinta y hay muchísima variedad. Llegamos por los pelos a cenar allí, y nos acostamos a las 23:00 de allá agotadas.
Como siempre que voy para ese lado del mundo, a las 5:00 estaba despierta y a las 6:00 salí a ver si veía el amanecer (estaba nublado) y a correr un poco. Lo bueno es que se hace de día mucho más temprano que aquí. La urbanización Playacar es perfecta para correr, es llano, es seguro y a primera hora no hace tanto calor. Además, te puedes encontrar animalitos como sereques, iguanas y coatís. Además, hay ruinas mayas desperdigadas por la urbanización y se puede hacer una parada para verlas.
A las 7:00 ya estábamos desayunando, el desayuno más copioso que he visto en un hotel. La terraza para desayunar es una pasada, si no fuera porque los pajarillos te roban la comida continuamente. A primera hora, teníamos una reunión con la persona encargada de Travelplan para el tema de las excursiones. Travelplan está en todas partes, pero me llamó especialmente la atención la forma de vender en México. Ninguna excursión tiene precio asignado, dicen lo que les parece según las personas que haya y las excursiones que cojas. No sé si es así en todas partes, pero es la primera vez que lo veo tan evidente. Además, nos decían que si hacíamos alguna excursión y no era con ellos, no nos cubría el seguro que venía incluido con el paquete. El seguro del paquete no cubre nada, yo había cogido otro de IATI porque ir con eso es ir con nada. En fin, la pillería en su máximo exponente. No cogimos ninguna porque era carísimo.
Había reservado ya por internet una a Tulum y reservamos también por internet una a Cobá. El consejo que nos dieron que sí era importante y no seguimos para desgracia nuestra fue que NO comprásemos excursiones en la calle en Playa del Carmen. Os recomiendo seguir el consejo para que no os pase lo mismo que a nosotras. Ya veremos por qué.
El hotel está muy bien, el bar dentro de la piscina solo para adultos es una gozada y las hamacas en la playa también. Sí, había mucho sargazo, pero eso no impide disfrutar del clima ideal. Además, se hacen espectáculos frente a la piscina, y también cocinan platos típicos allí mismo que se puede ir a coger y comer en la tumbona.
Al mediodía, la comida se hace en el bufé al lado de las piscinas, es menos espectacular que el desayuno y la cena, pero aún así es un exceso. El chili con carne y los nachos, así como la fruta, están muy buenos.
Por la tarde, decidimos ir a Playa del Carmen a ver el ambiente. Desde el hotel, se puede ir perfectamente caminando. Al salir de la urbanización Playacar, hay una valla y un control de seguridad, pero sales directamente a Playa del Carmen y ya empiezas a ver tiendas. Es un paseo fácil porque además es todo llano.
Aquí cometimos el error: había reservado una excursión a Isla de la Pasión (Cozumel), ya que me hacía mucha ilusión porque la habían nombrado la mejor playa del año en Tripadvisor. La había cogido por internet y era en lancha rápida desde Cozumel a la propia Isla de la Pasión, aunque ese mismo día, la persona encargada nos había advertido que también había sargazo allí, lo cual era inusual. De todas formas, pensábamos ir, por lo que fuimos directas a comprar el billete de ferri a Cozumel para el día siguiente, ya que allí teníamos que llegar por nuestra cuenta. Pues aún no sé cómo, la persona que nos iba a vender el billete, nos enredó de tal forma que le acabamos comprando a él una excursión en catamarán al arrecife Palancar, el Cielo y el Cielito, con los billetes de ferri y entrada a un beach club y comida incluidos. Un chollo al parecer... Cancelamos la excursión de Isla de la Pasión y, muy amablemente, nos devolvieron el dinero de la reserva.
Después de esta gran decisión, fuimos hasta el Parque Fundadores y vimos un espectáculo maya en el Portal Maya mientras se ponía el sol. Dimos un paseo por la Quinta Avenida y tomamos una Corona en un bar. También cambiamos dinero (no cambiar en el primer sitio que hay al salir de Playacar) y vimos la capilla de Nuestra Señora del Carmen. Los vendedores desde las tiendas son bastante insistentes, pero eso tampoco es solo propio de este país. Volvimos caminando al hotel y ya era de noche, son unos 25 minutos. También hay un control para entrar en Playacar y hay que enseñar la pulsera del hotel.
Como opciones de cena, hay cuatro restaurantes más el bufé, que en sí ya es espectacular. Probamos a lo largo de la semana todos los restaurantes, pero ese día cenamos nada más llegar en el bufé y a las 21:30 ya estábamos durmiendo.
Imagino que estas cosas pueden suceder en cualquier sitio, pero hemos estado y he estado en varios sitios en el Caribe y no ha sucedido, solo aquí. Repito, estábamos advertidas, así que culpa nuestra, y lo cuento para que alguien decida mejor que nosotras.
De nuevo, me desperté temprano, aunque menos que el día anterior, y salí a correr por la urbanización. A las 7:00 ya estábamos desayunando y volvimos caminando a Playa del Carmen para coger el ferri a Cozumel. El vendedor nos dio billetes para el ferri de Xcaret, que es con horario abierto. El viaje es tranquilo y no muy largo. A las 10 y algo ya estábamos en Cozumel. Allí nos espera Ruth, la persona encargada de juntarnos a todos, que nos dice que a las 11:30 nos recogerían para ir al beach club. Iba a ser a las 11:00, así que ya se iba retrasando la cosa... Aprovechamos para dar una vuelta, comprar unos recuerdos y tomar un café (carísimo y malísimo). Se veía muy poco turista y muy poca actividad. Eso en general en Riviera Maya.
Con más retraso, nos recogen para meternos en taxis y llevarnos al Tortugas Beach Club, que está bastante alejado del puerto de los ferris, detalle importante. Casi todo el grupo eran mexicanos y también bastantes italianos; éramos las únicas españolas. Es un lugar para hacer snorkel, no hay arena, son todo rocas. Nos dejaron unas tumbonas hacia el fondo y nos dijeron que esperáramos a que viniera el catamarán. Empezaron los problemas porque nos retrasaban cada vez más la hora de recogida. Iba a ser a la 13:30 y teníamos la comida incluida en el catamarán. En el club no teníamos nada incluido y era muy caro. Había niños bastante pequeños y cada vez hacía más calor. Nos decían que el catamarán había sufrido una avería y que tardarían un poco. Algunas personas decidieron irse, ya que nos mandaron taxis para devolvernos al puerto. La diferencia aquí es que cada uno había comprado la excursión a una persona distinta. Nosotros también pedimos al vendedor que nos devolviese el dinero en varias ocasiones, y nos enviaba capturas de devoluciones a tarjetas que no eran la nuestra. Una conversación de besugos. En estas estábamos cuando llegó el catamarán a las 16:30 de la tarde, teniendo en cuenta que a las 19:00 es de noche. La mitad de la gente se había ido ya. Yo me habría ido en ese momento sin recibir el dinero, porque ya me olía mal, pero mi acompañante no, así que nos subimos. MAL.
El catamarán era un desastre. Sacaron de una nevera de poliespán unos Doritos, unas salchichas para perritos, unos macarrones con mayonesa y "ceviche". Me pareció terriblemente insalubre y asqueroso. Salsas en varios cuencos y todos metiendo las cucharas ahí. El capitán no dejó de beber alcohol en toda la tarde. El guía se puso a explicar cómo funcionaba el snorkel y no se oía nada con los motores. Sacaron todos los equipos del mismo cubo, a saber en qué estado. Por supuesto, que lleváramos crema biodegradable o no era totalmente secundario. La primera parada fue en el arrecife Palancar, y era la primera vez que probaba a hacer snorkel. Se me dio muy bien y me gustó bastante. El sitio es precioso y cierto es que a esa hora ya no había ninguna excursión más. Por la mañana tiene que ser un infierno. El guía se dedicó básicamente a hacer fotos con la GoPro que luego vendería. Ni se le pasó por la cabeza contar a las personas que bajaron al agua para asegurarse de que subían todas. Nos habían dividido en dos grupos para bajar al agua y el capitán dejó a nuestro grupo en el agua y se fue con el barco. Regresó cuando se dio cuenta de que faltaba gente. A la hora de subir al barco, caos total, subiendo por detrás y con los motores en marcha. No se quedó alguien sin pierna de casualidad. Repito: niños pequeños en el agua. La segunda parada fue en el Cielo para ver las estrellas de mar. Son enormes y el sitio espectacular. De nuevo, el guía está para sacarte fotos tocando las estrellas (en fin, menudo espacio protegido) y nada más. Por último, paramos en el Cielito para ver la puesta de sol y las mantas raya. De nuevo, el guía las coge con la mano para dárselas a la gente y sacarles fotos... Hasta que una lo mordió, o lo picó, no sé lo que hacen las mantas. Un espacio con la máxima protección y sin vigilancia, con esta gente llegando a la hora que quieren por allí y sacando bebidas y vasos de plástico del barco. Ningún control. Cuando volvimos al barco, ya era de noche y estaba todo el barco sucio y todo mojado, menos mal que no hace frío en el Caribe. Y lo mejor estaba por llegar.
Como el capitán llevaba todo el día bebiendo, no encontraba el amarre, tenía que volver al mismo sitio y no había luz. Tuvieron que usar el GPS y hacerles señas desde el muelle para que consiguiesen llegar. Nosotras ya llegábamos tarde para coger el último ferri de Xcaret. En algún momento, el guía que sacaba fotos se enfadó con el capitán por llevar todo el día bebiendo y le regaló las fotos a todo el mundo en lugar de cobrarlas. Lo mejor fue que cuando nos bajamos del barco nos estaba esperando otra de las personas que participan de este enredo para enseñarnos una foto que nos habían sacado subiendo al catamarán cuando "ya nos habían devuelto el dinero" y claro, que como no habíamos pagado, no podíamos subirnos en los taxis que estaban esperando. Fue surrealista, pretendían que les volviésemos a pagar la excursión o nos dejarían en un parking a oscuras y lejos del muelle de los ferris. Y esto solo nos pasó a nosotras, a los turistas nacionales no. Lo curioso es que veían lo que estaban haciendo y nadie decía nada, salvo un par de turistas mexicanas que fueron muy agradables con nosotras. Después de impedirnos subir al taxi dos veces, marcamos el número de la policía y, en ese momento, nos dijo "que nos regalaba el tour" y que podíamos subir al taxi. Habíamos perdido el ferri que teníamos pagado y tuvimos que comprar otro de Winjet, que era el último del día. Volvimos andando desde el muelle de Playa del Carmen al hotel porque no nos atrevíamos ni a coger un taxi. Llegamos tan tarde que no pudimos ni cenar en el bufé y tuvimos que ir a los restos del snack bar.
Es posible que pueda pasar en más sitios, pero la inseguridad y el intento de estafa clara solo los he vivido en este país. Es cierto que en Playa del Carmen hay mucha policía e incluso militares, y que se asustan cuando amenazas con llamar a la policía, pero lo lógico sería que no hiciesen estas cosas. Yo puse una queja en un correo que tiene habilitado la Secretaría de Turismo para esto. Quizás no valga de nada, pero lo mínimo es ponerlo en su conocimiento.
Nos echamos a dormir en cuanto llegamos a la cama porque al día siguiente teníamos otra excursión a Tulum, ya temiendo lo peor.
Conclusión: no compréis excursiones en la calle en Playa del Carmen.
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En nuestro caso, las visitas por ejemplo a Teotihuacán o Puebla, fuero mediante excursión. En el caso de Teotihuacán fue excursión privada; nos llevó un chofer en furgo que a su vez fue nuestro guía durante todo el día.
En el caso de Puebla igual pero ibamos con otra pareja de turistas.
En mi opición, no saltaría Oaxaca, realmente es muy bonito. Guanajuato también es muy bonito y si prescindiese de algo sería de Guadalajara.