CONSEJOS ÚTILES. VIAJEROS EN VANARASI
Si vas en época de calor, te aconsejo que madrugues mucho. Merece la pena ver amanecer en el Ganges y tendrás horas de sol, sin una temperatura excesiva. Pasea por los Ghats hasta que el calor te obligue a subir a las pequeñas calles del centro. Son frescas, todo sombra de lo estrechas que son. De hecho, no necesitarás un gran mapa para manejarte por la ciudad. Las callejuelas son demasiado estrechas como para representarlas y no tienen placas con su nombre. Si te pierdes baja a los Ghats (esos si tienen el nombre bien indicado) y podrás ver en qué parte del casco te encuentras.
Ten en cuenta que no hay nada que hacer en Benarés cuando anochece. Como mucho, hay una vinoteca por ahí y será cara. La ciudad es peligrosa por la noche. No me refiero solo a la gente que puedas encontrar, sino porque Varanasi es muy oscura y el empedrado muy muy irregular. Lleva linterna si no tienes otro remedio. Y mejor zapato cerrado que sandalia. Las calles son muy sucias.
En Benarés, sobre todo en épocas de calor, hay muchos cortes eléctricos. Asegurate al contratar la habitación en un guest house interesate por eso. ¿Hay generador? ¿Ese generador dará corriente a mi habitación? También en los hoteles, ojo con dejar ventanas abiertas. Conocemos gente que ha visto como los monos deshacían sus equipajes y se comían las medicinas y el jabón. Lo evitarás cerrando bien las puertas y los balcones.
Respecto a las drogas, te ofrecerán mucho hachís en los ghats (cerca del crematorio) por la noche. Pero también hay mucha presencia policial allí. Y creo que el consumo está penado con varios años. En mi opinión, no es el viaje para ponerse ciego. Respecto a los happy lassis nos ofrecieron alguno, pero lo rechazamos. Si te interesa prueba en un sórdido local llamado “King of bakery”.
Los autorickshaws legales en Venarés son amarillos y verdes. Regatea con los rickshaws y con los autorickshaws el precio antes de subir. Si no tienes claro el lugar al que vas, pregunta cuanto se tarda. Me han parado muchas veces para preguntarme dónde quería ir y aunque yo sabía que estaba justo al lado ellos trataban de seguir negociando para llevarme. No pagues más de 100 IRN por cruzar el casco viejo. Ten en cuenta que los ricksaws a pedales no pueden cruzar el puente. Si vas al otro lado de la ciudad a ver el fuerte tendrás que cruzar a pie o en autoricksaw.
Algunos precios.
No pagues más de 15 IRN por botella de agua. Mira siempre las botellas. El gobierno obliga a marcar los productos como ése con un precio estándar. Y siempre te van a pedir más.
No pagues más de 5 INR por las velas flotantes para el atardecer (en la Lonely Planet dicen que el precio es de 10, pero yo las he conseguido por 3)
Si quieres contratar a un barquero, 70 rupias es un precio más que razonable por una hora (ellos te pedirán 100 o más al principio, pero hay mucha competencia). Insiste en ver antes el bote.
Hay bastantes puntos para conectarte a internet. 15 INR la media hora es razonable. Pero ten en cuenta que algunas cafeterías te permiten usar gratis sus ordenadores.
Para ir a la estación de tren en autoricksaw 50 rupias es un precio más que razonable.
VOLAR DE BOMBAI A BENARÉS
Estoy en Delhi, pero no voy a pisar la ciudad. El avión hace aquí una escala. Llenan los depósitos (con nosotros dentro del avión, lo cual si no me confundo es ilegal) y comienzan a entrar en la cabina turistas suecos y suecas coloradas. Me pregunto si siempre tendrán ese color o si sólo se encienden cuando salen de casa. Gracias a ellos, acabamos de convertirnos en turistas y eso que veníamos hablando con un joven indio que vive en Benarés y que nos estaba dando algunos consejos.
Hemos descubierto que será una buenísima idea salir de los aeropuertos y de las estaciones de tren las últimas o las penúltimas. Para entonces todos los guías, los portadores y los taxistas ilegales ya han hecho presa y han vaciado el hall. Ahora sólo hay que caminar hasta una ventanilla oficial y prepagar un taxi. Así se evita que nos cobren demás, que nos den un rodeo o que quieran unas rupias extra por las maletas.
Varanasi. Namaste.
[i]((Hay que comprar los billetes de tren y avión con varios días de antelación. Conseguimos dos de los pocos billetes de avión que quedaban en el vuelo de Jet airways que conecta Bombay con Benarés (cuesta entre 5.000 y 7.000 INR). Hace una parada técnica en Nueva Delhi, pero normalmente no es preciso bajar del avión. El viaje dura unas cinco horas. En tren se invierten 28 horas, aunque es mucho más barato. El aeropuerto está a unos 30 kilómetros de la ciudad, así que os gastareis unas 400 rupias en él. Contratadlo prepago a la salida del aeropuerto. Los taxis no pueden acceder a las calles más estrechas del centro de Benarés.
Llegamos a medio día a nuestro Guest House. Se llama Mishra y está en el Manikarnika Ghat. No es el principal, es el de las cremaciones. No hicimos reserva. La doble con balcón y motor eléctrico (por los apagones) nos ha costado 350 rupias noche tras el regateo -eso no son ni tres euros cada una-. Este alojamiento no consta en la Lonely Planet, pero tiene servicio de internet 24 horas y una estupenda azotea desde la que se ve el Ganges, con música en directo algunas noches y con comida barata y no picante. Esperamos a que bajase el sol y paseamos por los Ghats. Asistimos a la ceremonia “ganga aarti”, la puja del atardecer, en Dasaswamedh Ghat))
ABRIR BIEN LOS OJOS
No reconozco las cosas que veo. Desde hace una semana y pico todo lo que me rodea es nuevo y mi cerebro trabaja a mil por hora cuando camino por la calle o cuando entro a un templo hindú.
Recuerdo un atasco en Bombay. Yo trataba de entender los motivos de un hombre para llevar a su mujer y a sus dos hijos en una única motocicleta y que ninguno de los cuatro usase el casco que estaba amarrado al sillín. Me sorprendía en que el autobús estuviese tan lleno que sus puertas quedasen abiertas y un par de pasajeros viajasen con medio cuerpo fuera del vehículo. Raquel, que ya ha interiorizado todas esas cosas, se fijaba en la nueva campaña de tráfico que cuelgan en los carteles luminosos. Yo ni había reparado en eso. Sus ojos se fijaban en detalles, los míos en el conjunto.
Me gustaría abrir más los ojos. Aprender rápido. Antes de ayer estábamos en el crematorio principal y a un viejito que estaba en un balcón bajo, se le cayó una cajita de latón a mis pies. El hombre era tan viejo que aun no había reparado en su pérdida. La recogí para devolvérsela y un chico me la exigió con un gesto. Aunque yo llegaba hasta donde estaba el anciano, él prefirió que no hiciese yo la entrega. Más tarde me he dado cuenta de que esa casa es una sala de espera llena de hombres, enfermos o envejecidos, que aguardan la muerte. Supongo que el chaval era un cuidador. Pero sólo lo supongo.
Ayer, en la puja nocturna del Dasawamedh un anciano asceta con la piel adornada de blanco pedía limosna. Tenía un pie completamente hinchado que supuraba y el pelo muy largo y enmarañado. Pensé que se trataba de uno de esos hombres que renuncia a las pasiones y la riqueza para vivir de la caridad. Pero se trataba de otro tipo de asceta, el kapálika, que merodea por los campos de cremación debido a la energía que estos desprenden. Tienen tendencias impuras y, lo que yo creía que era una pintura blanca, resultó ser cenizas de los muertos que utilizan para embadurnarse el cuerpo.Me gustaría entender mejor lo que veo. No perderme nada. Hablar, preguntar, descalzarme, saber. Conocer. Capturarlo todo. Tener los ojos muy abiertos, aunque luego me duela el humo en ellos. Y lo que me exijo, requiere un gran esfuerzo.
((Paseamos al amanecer por los ghats desde Marikarnika hacia el sur. Después fuimos en rickshaw hasta el pontón y lo cruzamos a pie. Es un puente de madera bastante inestable por el que circulan motos, autorickshaws y coches. -Los rickshaws a pedales no están permitidos - Y visitamos el Fuerte de Ramingar. Hay otra forma de cruzar el río: a través del ferry, pero no es gratuito. Comimos en “Bread For life”, un local que ofrece buena repostería y comidas orgánicas. Tratamos de ver el templo de Vishwanath, El Templo Dorado, por fuera (no está permitida la entrada de no hindús), pero está en una zona baja y rodeado de casas, o sea que estábamos en la puerta, pero no podíamos ver ni la cúpula. Dejamos que bajara el calor y salimos a ver el atardecer en el Ganges por la parte norte. Nos encontramos un partido de cricket en los ghats, no tengo ni idea de cómo no pierden la pelota en el río cada diez minutos. Luna casi llena. Vimos otras dos pujas menores))
DOM
Soy un intocable, madame. Un dom. Eso quiere decir que la gente no puede tocarme. Mi casta, todos parias. Trabajo aquí. En el Ghat de quemar a la gente. Lugar Santo. Venga. Venga. Yo se lo voy a enseñar. ¿Lo conoce? Arriba también pueden verse los cuerpos. Se ve bien. Llevo trabajando aquí toda la vida. Quemo gente. Y mi padre. Porque esto se hereda. Lo sé todo. Yo se lo explico. ¿Ve? Ahí pesamos la madera. Hay cuatro tipos de madera para quemar. La más cara es de sándalo, la más barata la del mango. Hay veces, en las que el cuerpo no se puede quemar: si el hombre muerto es un hombre santo, si es una mujer embarazada, si se trata de un niño muy pequeño o si la muerte fue por culpa de una picadura de serpiente o debido a la lepra. Se tiran al río. Con una piedra. Si flotan, acaban en la otra orilla. Comida para los perros y los buitres.¿Quiere saber más madame? Bajemos las escaleras.
Luz sagrada. ¿Ve?. Venga por aquí. De las chispas de los mismos martillos desde hace cientos de años. El hijo mayor da tres vueltas al cadáver, golpea el cráneo para liberar el alma y prende la pira. Las mujeres no hacen eso. No las dejamos bajar. A veces se tiraban al fuego. Por amor. Ya no. No se preocupe, madame. El luto dura diez días. No trabajan. Comen poco. Si padre y madre están muertos los hijos se rapan el pelo al cero. En los peluqueros de la calle. Sin pelo. Por el luto.
Ahí van a quemar a una mujer. Las mujeres arden en esta pira. Mortaja es roja. Y en aquella otra a los hombres. Mortaja blanca. Ese que pone los troncos es mi compañero. Hace muchas horas. Es fuerte. Mi padre trabajó aquí. Tengo dos hijos. El hijo y la hija. Ella tiene catorce años y estudia. Él heredará este trabajo. Pero todavía es muy pequeño.
((Una historia muy bonita. Luego el tipo nos pidió 180 rupias para madera, para la gente que está aguardando la muerte en las fortalezas. Toda una fortuna. Nos negamos. Nos pidió dinero para él. Nos negamos. Nos persiguió por el ghat. Nos negamos. Me tocó el culo. Nos negamos y amenazamos con llamar a la policía turística. Un local nos ayuda. Otro local lo defiende a él. Nos negamos. El paria se enfada. Nos negamos. Se marcha. Un momento... ¿Un intocable puede tocarme el culo? Puede que sí. Pero me da que el tipo no era quien decía ser. De todas formas la historia que relató es bonita. No todo tiene que ser cierto siempre))
GENTE EN BENARÉS
Una vez más hemos tenido suerte. Os presento a algunas de las personas que nos han acompañado por las calles de Benarés. Nos conocimos madrugando mucho y regateando un viaje en barco, porque el barquero contratado por el hotel se había retrasado.
Marisel
Tiene 33 años y como buena argentina su conversación es constante. Imparable. Viaja sola y no es la única mujer que hemos conocido estos días que lo hace. Tiene una gran pasión por la aventura, es atrevida y soluciona los problemas que salen al paso rápidamente. Lo disfruta todo. Tiene actitud y nos la ha contagiado. Marisel lleva dos meses viajando por India y ahora se retira a Daarlejin para reposar todo el tiempo que le queda. Se ha puesto un presupuesto diario de un puñado de dólares que no se suele saltar. Es lista. Regatea, compra comida local y conoce a la mayoría de los viajeros que pasan estos días por aquí. Su ingles ha mejorado en estos dos meses. Todo el mundo está encantado de hacerle favores y ella los hace también. Nos ha enseñado a reservar trenes indios por internet.
Estephan
No le gustó India cuando fue de vacaciones con unos amigos a Goa. Ellos han vuelto a Berlin y el viaja sólo por el país. Como buen alemán tiene un detallado plan de viaje y todos los billetes comprados. Lo cual, no está resultando ser tan buena idea como él creía. Lleva siempre encima la guía Lonely Planet, él la llama “La Biblia”. Es maquillador para fotógrafos y espectáculos. Es gay. Divertido, Muy animado. Nos hace parar en casi todas las tiendas de saris. Habla mucho con los locales. Tiene un inglés excelente y es tan grande que es un placer caminar a su lado cuando cae la noche en las calles de Benarés.
Cris y Paquito
Ella es de Carabanchel y el del centro de Barcelona. Viven en pirineos y van a pasar varios meses aquí porque están parados. Sus mochilas están llenas de equipación para el traking porque su idea original era volar desde India a Nepal. Pero ahora que saben que las normas de visado han cambiado están replanteando su viaje. Hacen buena pareja. Son guapos, se ríen mucho juntos y son buenas personas. Ella regatea muy bien. Él ama la música. Quieren comprar lo suficiente aquí para venderlo allí y no trabajar hasta septiembre. Nos han dado mucha información sobre Agra, porque ellos vienen de allí.
Matt
Es canadiense, tiene una voz muy profunda y arquea siempre la misma ceja cuando habla como si fuese un cowboy. Él vive en Delhi corrigiendo artículos de periódico porque su chica trabaja allí en una ONG. También vivió en Benarés un tiempo, así que ha venido a revistar la ciudad. Su equipaje es una mochila de mano en la que solo lleva una camisa blanca igual a la que tiene puesta y un montón de libros. Lee mucho, colecciona novelas y textos sobre ciencia. Es interesante hablar con él, porque sabe de todo. No usa champú desde hace tres años porque tiene la teoría de que nuestro pelo desarrolla, si le dejamos, la capacidad de protegerse sólo. Los jabones destruyen esa barrera.
((Nos levantamos y vimos el amanecer desde la terraza de nuestro guest house. Alquilamos un barco con unos compañeros del hotel por 40 INR cada uno (eso son poco más de sesenta céntimos de euro). El viaje que organizaban en la recepción costaba 50. Después caminamos hasta la Mezquita Alamgir que es mucho más bella por fuera que por dentro. Al buscarla caminamos por algunas callejuelas y acabamos en un barrio poco turístico lleno de vaquerías. Un hombre nos ofreció beber leche recién ordeñada. No estamos tan locas. Desayunamos en “Brown Bread Bakery”, un lugar con comida orgánica y buena decoración. Hay que dejar los zapatos en la entrada, porque las mesas son bajas y rodeadas de cojines. Por la tarde paseamos por los mercados y charlamos con los locales. Cuando bajó el sol asistimos a un concierto de tabla en el Internacional music centre Ashram. Si vais, consultad antes la programación.))