Gracias al jet lag nos pusimos en pie muy temprano. Habíamos programado la primera visita a Hanauma Bay, leímos que se llenaba muy pronto y sino llegabas a primera hora, no encontrabas sitio para aparcar. Después de desayunar y enfundados en el traje de baño y con nuestro equipo de snorkel nos pusimos en marcha hacía allí. Al llegar al desvío de la carretera para entrar al Hanauma vimos que ya la habían cortado y era imposible acceder. Nuestro planning tuvo que ser modificado.
Pusimos dirección al Kapi'olani Park que sirve de entrada a Diamond Head, un volcán inactivo. El acceso al cráter vale 5$ por coche o 1$ por persona si vas caminando. Dispone de un párking donde cambiamos las chanclas de la playa por nuestras botas de montaña. Esto aunque no imprescindible nos fue muy bien para el ascenso al mirador. La mayoría de los visitantes iban con calzado deportivo.
El camino, bastante empinado, con una subida a pie de aproximadamente 1 hora hasta el cráter merece la pena por las vistas de Waikiki y de la costa sureste de Oahu. Por el camino te vas dando cuenta de que la flora de Hawaii es muy diversa y diferente a lo que estamos acostumbrados.
En la cima nos encontramos a un personaje muy peculiar que parecía sacado del cuento del oso Yogui, era una mezcla de guarda bosques con un ranger que explicaba gratuitamente la historia del lugar.
Pusimos dirección al Kapi'olani Park que sirve de entrada a Diamond Head, un volcán inactivo. El acceso al cráter vale 5$ por coche o 1$ por persona si vas caminando. Dispone de un párking donde cambiamos las chanclas de la playa por nuestras botas de montaña. Esto aunque no imprescindible nos fue muy bien para el ascenso al mirador. La mayoría de los visitantes iban con calzado deportivo.
El camino, bastante empinado, con una subida a pie de aproximadamente 1 hora hasta el cráter merece la pena por las vistas de Waikiki y de la costa sureste de Oahu. Por el camino te vas dando cuenta de que la flora de Hawaii es muy diversa y diferente a lo que estamos acostumbrados.
En la cima nos encontramos a un personaje muy peculiar que parecía sacado del cuento del oso Yogui, era una mezcla de guarda bosques con un ranger que explicaba gratuitamente la historia del lugar.




En casa nos preparamos un pequeño tour por algunos de los escenarios de la serie Lost. Bajando del Diamond Head y antes de salir hacia la costa este, aprovechamos que nos pilló de paso y paramos en el motel donde se grabaron varios episodios de la serie, com por ejemplo en el que Hugo va a buscar a Charlie en la última temporada.


Condujimos por la carretera que bordea la isla hasta Halona Blowhole, una pequeña calita donde se estaban bañados algunos nativos y fue la primera playa en la que avistamos una tortuga. Nos hizo mucha ilusión porque teníamos ganas de coincidir con algunos animales de la isla. Habíamos visto vídeos de otros viajeros, en los que se bañaban con tortugas y delfines en el mar. Nosotros sorprendidos, se la señalamos a otro turista que nos contestó: “la isla esta repleta”.

Seguimos nuestra ruta a Makapu’u Point, desde allí se contempla una fantástica vista panorámica de la playa de Makapu’u Beach. No veía el momento de zambullirme en esas aguas de azul intenso y cristalino, pero había que seguir hasta Lanikai.

En cuanto llegamos a Lankai buscamos sitio para aparcar, no podía aguantar más sin pisar la playa de Hawaii. Es una de las playas más bonitas de Ohau, sus arenas blancas se extienden un poco más de 1,5 km. La zona donde dejamos el coche era muy bonita, calles con casitas a primera línea de mar.
Dimos varias vueltas, sin éxito, pero al fin, lo aparcamos. Nos fuimos a bañar con la intranquilidad de que no estaría el coche a nuestra vuelta, porque en la calle había mucha zona donde no se podía aparcar pero estaba repleto de coches.
Nos metimos por un callejón y a pocos metros los pies tocaban el agua. Que guay! Las olas se metían casi en el callejón. El agua cálida y transparente era ideal para nuestro primer contacto con aguas hawaianas.
Dimos varias vueltas, sin éxito, pero al fin, lo aparcamos. Nos fuimos a bañar con la intranquilidad de que no estaría el coche a nuestra vuelta, porque en la calle había mucha zona donde no se podía aparcar pero estaba repleto de coches.
Nos metimos por un callejón y a pocos metros los pies tocaban el agua. Que guay! Las olas se metían casi en el callejón. El agua cálida y transparente era ideal para nuestro primer contacto con aguas hawaianas.

Después de comprobar que el coche seguía ahí seguimos bordeando la costa donde nos topamos con el Chinanman’s hat, una pequeña isla en forma de sombrero chino. Paisaje de algunas series y películas como en la que protagoniza Adam Sandler “50 primeras citas”.

Hecha la foto de rigor pusimos rumbo al Polynesian Cultural Center. No teníamos intención de ir porque las opiniones de viajeros nos hacían dudar pero como no pudimos ir a Hanauma vimos la oportunidad de visitarlo. Fue una tarde entretenida y divertida. La entrada es cara (65€); es una de las básicas, visita al centro, donde ofrecen diferentes shows de todas las culturas del Pacífico, cena Luau y espectáculo nocturno.

Al entrar al Luau nos recibieron con el típico Lei hawaiano (collar de flores), nos distribuyeron por mesas, ya que la cena era tipo buffet y mientras esperábamos a que se llenara vimos como se cocinaba tradicionalmente el cerdo.

No es una visita que recomendemos como imprescindible pero es una opción para completar el día.
Al acabar del Polynesian Cultural Center nos quedaba una larga travesía de noche y lloviznando hasta llegar al hotel.
Al llegar de nuevo a Waikiki pudimos observar el ambiente que había por los alrededores de nuestro hotel pero estábamos agotados y decidimos vivirlo más intensamente otra noche.
Al acabar del Polynesian Cultural Center nos quedaba una larga travesía de noche y lloviznando hasta llegar al hotel.
Al llegar de nuevo a Waikiki pudimos observar el ambiente que había por los alrededores de nuestro hotel pero estábamos agotados y decidimos vivirlo más intensamente otra noche.



