San Francisco
Cruzar el Atlántico nos había llevado unas ocho horas, pero cruzar América de costa a costa no se quedo corto: ¡6 horas desde Nueva York a San Francisco! El vuelo lo hicimos con “United Airlines”, y la verdad, nada que ver con los suizos. Allí no te dan nada, ni tienes televisión individual ni nada, pero bueno, por respecto a la puntualidad ninguna queja.
Al volar hacia el Oeste, otra vez salimos ganando con la diferencia horaria (3 horas entre Nueva York y la costa Oeste), y hace que el reloj solo haya avanzado tres horas, por lo que llegamos a San Francisco a una hora prudencial de la noche.
Una vez allí, la mejor manera de llegar a la ciudad es coger el tren “Bart”, que va desde el aeropuerto de San Francisco hasta Ockland, haciendo varias paradas por San Francisco. Si llegáis de día bajar a la parada más cercana a vuestro hotel y coged algún autobús que os acerque. Si es de noche, un taxi. San Francisco es encantadora, y tiene mil cosas que la diferencian de las otras ciudades americanas. Una de ellas es que allí el ser vagabundo no siempre va ligado a la pobreza, sino que se convierte en una forma de vida. Hay por todas partes, y dudo de que alguno os haga nada malo, pero si es de noche no os la juguéis. Nosotros paramos en la parada de “Civic Center”, y allí cogimos un taxi hasta el hotel. El taxi costo menos de 10$, y si lo hubiéramos cogido en el aeropuerto habría sido mucho más, ya que el aeropuerto esta alejado de la ciudad.
Nuestro hotel fue el “La Luna Inn”. Este estaba en “Lombard street” en la esquina con “Broderick Street”, al inicio del parque del presidio y a las puertas del “Golden Gate” Bridge. En San Francisco los hoteles son bastante caros en temporada (no tanto como Nueva York). Opté por un hotel situado en una zona tranquila y sencillo (no era como el de Nueva York; este ya era como el de los películas Americanas, con solo dos pisos al estilo “Motel”). Costó 130$ (95€) por noche (buen precio por ser San Francisco). El desayuno, tanto en este hotel como en todos los que hizimos en la costa Oeste, muy simple: te dan un vaso de zumo y una tostada.
Consejo:
En San Francisco los mapas, GPS u otros pierden utilidad: puedes coger un mapa para ver como llegar a un sitio en concreto, ver una parada de autobús a solo dos manzanas, y una vez allí encontrarte con una pendiente de las que te dejan sin aire, por lo que hubieras preferido hacer 10 manzanas en llano que esas dos en subida. Utilizar el transporte público para llegar a los sitios, andando puede ser toda una Odisea.
Día 4
Las tres horas extras que nos había regalado el reloj por la diferencia horaria (sumadas a las 6 que ya llevábamos) hizo que a las 6 de la mañana fuera imposible dormir más, por lo que decidimos salir a pasear. Entramos en el parque del presidio, y mientras disfrutábamos de la tranquilidad de esos jardines llegó uno de los momentos mágicos del viaje: al tumbar una de las casas, se nos apareció de golpe el majestuoso “Golden Gate Bridge”, el famoso puente rojo de San Francisco que sirve de puerta hacia el océano pacífico. Hicimos un largo paseo hasta él. El paseo es muy recomendable. Es en llano y el camino transcurre por la playa de la bahía de San Francisco.
Vistas del “Golden Gate Bridge” des de la playa de la bahía de San Francisco
Nota: ese no soy yo, es una gaviota.
Justo antes de llegar al puente veréis un parque ajardinado, donde si tenéis la suerte de que sea fin de semana veréis como se concentra la población de San Francisco para bailar, jugar al fútbol Americano con sus hijos, y patinar al ritmo de la música. Tuvimos la sensación que en esa ciudad la gente era mucho más feliz que en el resto del mundo. La gente convive pacíficamente; uno se pone música para bailar y se le van añadiendo gente mientras que otros se encuentran para compartir un picnic de domingo. Mezclaros con ellos y disfrutar del ambiente Californiano. Nada que ver con el estrés de Nueva York.
Cruzar el “Golden Gate Bridge” a pie o en bicicleta (abrigaros, el viento del pacífico es bastante fresco, y el puente esta muy elevado), y después dirigíos hacia el sur, dejando la playa que habéis cruzado a la izquierda (el puente cruzarlo y volver, no vale la pena explorar la otra parte si no se hace con coche). Coged un autobús que os acerque al “Golden Gate Park” (está a unos 5 minutos en autobús del puente). Allí veréis los Jardines Japoneses y el conservatorio de flores (a parte de más gente bailando y pasándoselo bien).
Antes de acabar el día, aprovechar para coger el autobús para que os lleve a través de “Oak Street” hasta el “Alamo Park”, donde se encuentran las “Painted Ladies” (las famosas casas victorianas de “Padres Forzosos” o “Cosas de casa”).
“Painted Ladies”, San Francisco
Día 5
Este día lo aprovechamos para visitar la parte “baja” de san Francisco. Para ello recurrimos todo “Lombard Street” hacia el este (para los que andandáis, la última parte hace mucha subida; para los que no, es bueno saber que hay un autobús delante mismo del hotel), hasta que te encuentras arriba de una de las partes más famosas de San Francisco. Esta parte de “Lombard Street” tiene un desnivel muy prununciado y la carretera la baja haciendo “Eses” entre medio de un bosque de flores. No os perdáis las vistas des de arriba de la calle, donde si miráis hacia el mar veréis la famosa Prisión de Alcatraz tapada por los tanvias que suben y bajan por la calle.
Lombard Street, San Francisco
Después de eso nos dirigimos hacia el muelle, ya que teníamos los billetes para el ferry que nos llevaría a Alcatraz (si antes hemos dicho que para los de la Estatua de la Libertad es aconsejable comprarlos antes, aquí es OBLIGATORIO. Debéis comprar las entradas por Internet con varias semanas de antelación si no os la queréis jugar. Sería una pena dejar de visitar Alcatraz).
Así pues, billetes en mano (26$ por persona, 20€) nos dirigimos al muelle 33 (Pier 33), esquivamos a la gente que lloraba delante del cartel de “No Tickets” y nos embarcamos en el ferry que, en no más de 10 minutos, nos dejó en “La Roca”.
Allí empieza una sorprendente visita muy lograda en la que se descubre todos los rincones de la prisión y las historias que pasaron en el interior. Te hacen entrar por el mismo camino que hacían los nuevos presos: entras por la misma puerta y cruzas las siniestras duchas con las que les lavaban. Allí dentro te dan un audio guía (incluido en el precio de la entrada) y te la programan en el idioma que quieras. A partir de aquí el mismo audio guía te va guiando y en ella hablan antiguos presidarios y guardas quienes te cuentan un montón de anécdotas e historias dependiendo de por donde vas pasando.
El recorrido dura unas 2 horas, y a nosotros nos encantó. Si se desea, se puede permanecer a la isla el tiempo que se quiera. Los ferrys van saliendo y cada cual coge el que quiere. (Antes de ir, mirad alguna de las películas que se han hecho allí. Después da más impresión ver las celdas y los agujeros por donde se escaparon).
Isla de Alcatraz des del Ferry
Una vez de vuelta a la ciudad aprovechar para visitar los diferentes muelles. Esa zona se conoce como “Fisherman’s Wharf”; ¡no os perdáis los leones marinos! No es que haya ningún Zoo, sino que des de hace años, un grupo de leones marinos han escogido la bahía de San Francisco para vivir, y muchos de ellos se pasan el día tumbados en el muelle 39 (Pier 39). Esperemos que el viento no os sople de cara, porqué estos animales se les huele des de Nueva York.
Aprovechad y comed en “Fisherman’s Wharf”. La oferta de restaurantes es inmensa, y no se os ocurra salir de allí sin probar una “California Burger” (con una comen 3 personas).
“Sea Lions”, en Fisherman’s Wharf
Por la tarde, y con la barriga llena, lo mejor es aprovechar que se está en San Francisco para coger un tranvía. En la esquina de “Bay Street” con “Taylor Street” (3 minutos a pie des del muelle) sale uno de los tranvías más famosos de la ciudad. Además, en esa esquina se puede ver como los operarios giran manualmente el tranvía para darle la vuelta y encarar el pendiente. Preparad la cartera, porqué el viajecito con tranvía os va a costar 6$ (4,5€), pero vale la pena.¡Es auténtico! (es posible también sacarse un pase para varios días, que cuesta unos 20$).
Si queréis amortizar el billete, dar la vuelta al completo a la ciudad, pero si no, aprovechad y bajaros en “Union Square” (el tranvía os habrá salvado unas pendientes de miedo). Una vez allí os encontraréis en el “Downtown” de San Francisco, donde encontraréis tiendas y todo tipo de servicios.
Si os sobra tiempo, no es mala idea hacer un tour con un autobús turístico, el cual te permite subir y bajar tantas veces como se quiera. De esta forma os ahorraréis las pendientes, porqué en San Francisco las distancias no se miden en horizontal, sino en vertical.
Día 6
Nos despertamos con sentimientos opuestos: nos habíamos enamorado de San Francisco. Había sido una ciudad que nos había marcado, y no solo por su belleza y particularidad, sino sobretodo por su gente. Nos daba pues, mucha pena irnos de ese pequeño paraíso, pero estábamos impacientes para ver todo lo que nos deparaba ese viaje. Por delante nos esperaba un trayecto en coche por el interior de California hasta llegar al famoso Parque Nacional de “Yosemite”. ¡Que ganas!
Salimos pronto del hotel, y el autobús nos dejó a una manzana de “Union Square” (que es donde había la empresa de alquiler de coches). Esa manzana, evidentemente, tenía un desnivel exagerado, cosa que se agravaba con el tener que arrastrar maletas con ropa para dos semanas…
Al fin llegamos a la oficina. Allí teníamos un coche reservado con la compañía “Alamo”. Esta compañía es muy recomendable, no solo por precio sino porqué los tramitos fueron muy rápidos, los coches en perfecto estado, y te permitían coger un coche en San Francisco y devolverlo en Los Ángeles sin coste extra.
En 20 minutos teníamos nuestro coche, y nos disponíamos a conducir hasta el parque de “Yosemite”.
Para salir de San Francisco nos dirigimos hacia el puente de Oakland (Bay Bridge). El puente empieza muy cerca de donde se recoge el coche. Si por lo contrario de desea cruzar el “Golden Gate Bridge” en coche, la cosa se complica. Se tiene que cruzar todo San Francisco, cruzar el puente y seguir por la US-101 hasta encontrarse con la Interestatal 580, la cual se debe coger en dirección Oakland (la broma, a parte del peaje que habréis de pagar para cruzar el puente, os puede llevar más de una hora, así que aconsejo cruzar directamente el puente de Oakland). Este puente es mucho más largo que el “Golden Gate Bridge”, y te deja en Oakland, donde no hay que entrar para nada en la ciudad (veréis que es fea a más no poder). Seguid por la Interestatal 508 dirección “Castro Valley”. Las ciudades que tenéis que ir cruzando son: Tracy, Manteca, Modesto y Merced. Una vez allí ya se indica claramente el “Parque Nacional de Yosemite”. El trayecto dura unas 4 horas, y transcurre por carreteras en bueno estado. El paisaje de california, en cuanto te alejas de la costa, cambia completamente y se convierte en un desierto. Nosotros fuimos en Septiembre (como ya he comentado), y las temperaturas llegaban a los 40º.
Consejos en la carretera: En Estados unidos hay que tener en cuenta que la velocidad no es en Kilómetros, sino en Millas, por lo que los límites son diferentes. ¡Ni se os ocurra poneros a 120 Millas por hora!
Los límites de velocidad no son como aquí, sino que allí son serios. Veréis que nadie se le ocurre superar la velocidad máxima, ya que la policía no se está por bromas.
El tema gasolina es escandalosamente diferente que aquí. El precio medio ronda lo que equivaldría a los 0,60€/Litro. Así que no os preocupéis por los kilómetros que hagáis, porqué la factura en gasolina será menos de la mitad que en España. Lo que si se debe tener en cuenta es que cada gasolinera pone el precio que quiere; así pues la mejor opción será llenar el depósito fuera de las grandes ciudades, pero nunca en el medio del desierto, donde el precio puede acercase al doble de lo norma (en caso de que la siguiente gasolinera esté a mucha distancia). Los precios están en Dólares por Galeón, no os asustéis. (1 galeón = casi 4 Litros).
Intentar llevar siempre el depósito lleno. Hay tramos donde puede costar encontrar una gasolinera. Es aconsejable llevar siempre una buena provisión de agua en el interior del coche.