
La única mala experiencia con un motel me tocó en Raleigh. En Estados Unidos, por un módico precio de entre 40 y 50 dólares se puede hacer noche en un motel con habitación decente. Utilizo preferentemente las cadenas Econo Lodge o Red Roof, aunque hay muchas más y todas son parecidas. Como viajo en coche, opto por buscar entre la gran cantidad de moteles agrupados a pie de carretera en las afueras de las ciudades. Tienen buen acceso y utilizo el coche para acercarme al centro de la ciudad. Se encuentran en zonas donde también hay restaurantes cerca, supermercados o locales con comida para llevar. Estos últimos serán fuente habitual para mi aprovisionamiento de cena y al motel. Tienen una o dos plantas, con pasillo porticado en el primer piso y pasillo exterior corrido en el segundo. Las recepciones suelen ser pequeñas y, en ocasiones, descuidadas, pero no hay que temer nada, pues las habitaciones son, en general, muy espaciosas y muy limpias, al igual que los baños, con camas grandes, televisión y, en muchas ocasiones, frigorífico y microondas. Los que incluyen desayuno continental ofrecen poca cosa, algo de bollería industrial y un café aguado en mayor o menor medida, que será la constante en todo el país. En ocasiones, prefiero hacerme un café en la habitación cuando dispone de cafetera o desayunar unos huevos revueltos con beicon fuera del motel.



