DÍA 4 – BRAGANÇA, GUIMARÃES, BOM JESU DO MONTE y BRAGA.
Desde TRANCOSO cogimos carretera hacia BRAGANÇA. Pasamos maravillosos paisajes repletos de viñedos y más viñedos dibujando formas en las suaves colinas mientras atravesábamos parte de la ribera del Duero. Como llevábamos dos días sin parar de aquí para allá y caminando muchísimo, nos tomamos este día con un poquito más de calma; sin prisa pero sin pausa, eso sí.
La ciudadela de BRAGANÇA fué mandada construir en el siglo XII por el rey Alfonso Henriques. Dentro de las murallas se conservan el castillo de Sancho I de Castilla y el Domus Municipalis ambos también del siglo XII. El Domus Municipalis, lugar de reunión de los hombres en su época para debatir sobre la ciudad, es el único ejemplo de arquitectura románica civil que se conserva en Portugal; se puede entrar y es gratuito.






Tras visitar la Ciudadela fuímos a la ciudad “moderna” de Bragança donde visitamos el centro y volvimos a encontrar el Pelourinho. También comenzamos a observar los característicos azulejos azules y blancos portugueses en las fachadas de algunos edificios. A medida que te acercas al norte cada vez se ven más.



Nos despedimos de Bragança y nos encaminamos hacia GUIMARÃES. Esta ciudad está considerada como la cuna de la nación portuguesa, fué capital del país y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Como curiosidad, su peculiar castillo es el que aparece en el escudo de armas portugués.


GUIMARÃES tiene mucho encanto aderezado además con su dinamismo. La Plaza de Santiago estaba repleta de gente tomando algo y disfrutando del buen día. Muy interesante la “capilla” de estilo gótico que hay en mitad de la plaza, al descubierto. La ciudad está repleta de pequeñas capillas adosadas a las paredes de las calles debido al carácter tradicional religioso.






En Guimarães puede encontrarse además el Palacio Ducal que fué residencia de los Duques de Bragança.



Seguimos dirección BRAGA. Antes de llegar a la ciudad tuvimos que desviarnos para poder subir hacia el santuario de BOM JESU DO MONTE del siglo XVIII. La característica principal de este santuario son sus escalinatas monumentales barrocas que salvan un desnivel de 116 metros. En nuestro caso quisimos ir hasta arriba del todo pero no subimos las escaleras, hicimos trampa y usamos el funicular que te deja en el santuario y después nos dimos el gusto de ir bajando las preciosas escaleras con calma. En cada descansillo de las escaleras encuentras una capilla dedicada a un pasaje concreto de la Biblia y entre “salto” y salto” de desnivel de las escaleras las fuentes ornamentadas van deslizando el agua hasta abajo del todo.




Esta primera imagen es un detalle de una de las capillas que se encuentran a los lados de la escalinata:


Tras disfrutar un poco de las vistas de Braga al atardecer desde BOM JESU DO MONTE, cogimos de nuevo el coche y bajamos la colina hasta llegar a BRAGA. Paseamos de noche por el centro de la ciudad, que además estaba celebrando un festival de música jazz y un mercadillo de artesanía.






En un principio teníamos pensado hacer noche en esta ciudad y visitarla temprano por la mañana, pero finalmente decidimos renunciar a Braga de día para poder disfrutar más tiempo recorriendo Oporto. Así que cogimos el coche y para allá que nos fuimos...
