Dejamos Las Vegas a primera hora de la mañana y con el coche cargado de buenas vibraciones nos fuimos hacia Grand Canyon.
Nos esperaban 4 horas de camino así que nos lo tomamos con calma, como siempre.
Conducimos un rato cada uno, intentando no sobrepasar los limites de velocidad, normalmente en carreteras convencionales suelen ser unas 65 millas (105 Km/Hora aprox).
Antes de empezar el viaje nos avisaron que la policía está muy encima de los infractores por velocidad, así que no quisimos arriesgar, de todas formas nosotros no vimos mucha policía por las carreteras, y si en algún momento le “pisamos” mas de lo permitido no pasó nada de nada. Así que no se, mi experiencia allí, me dice que por lo contrario a lo que me habían hablado, la policía pasa bastante del tema…
Hacia mediodía llegamos a la entrada de Grand Canyon. Comimos antes de entrar al parque, en un emblemático MC Donald’s, no hay mucho mas por escoger y aun no lo habíamos probado. (no somos muy amigos el Sr. Mc Donald’s y nosotros)
Y con la barriga llena de patatas fritas y coca cola visitamos el majestuoso Grand Canyon (en ese momento perdimos el glamour que nos habíamos llevado de Las Vegas)
Había muchas nubes y nada mas salir del coche para apreciar el Grand Fenomeno Natural, una de las 7 Maravillas del Mundo, cayó una tormenta impresionante. Tuvimos que volver al coche a esperar que parara de llover… después de media hora mas o menos, salió de nuevo el sol, y fue entonces cuando pudimos admirar la inmensidad, la profundidad y la altura del impresionante Grand Canyon.
Estuvimos de mirador en mirador intentando captar buenas fotos, pero tal y como se había quedado la tarde después de la lluvia fue una tarea muy difícil.
Decidimos quedarnos hasta la puesta de sol. Quedaban unas 4 horas pero creíamos que merecería la pena. Allí hay poca cosa para hacer, a parte de admirar el paisaje.
Es imposible descender, a no ser que vayas equipado. Nos comentaron que se necesitaban 2 días para hacer el descenso y ascenso. Nadie había conseguido hacerlo en un día…
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
Grand Canyon nos gustó mucho aunque es verdad que nos quedamos con la sensación que merece la pena alojarse mas días por la zona y bajar hasta el río y disfrutar de todas las actividades que pueden hacerse por allí, como paseo a caballo, rafting, trekking, etc. Para hacer esto necesitas más días u otro tipo de ruta, no la que habíamos montado nosotros. En otra ocasión, quizá…
Nos quedamos con las ganas también de coger un helicóptero y verlo desde el aire… debe ser impresionante! No lo hicimos porque únicamente encontramos salidas desde Las Vegas con Papillon, aunque creo que justo antes de entrar al parque, hay una sucursal de Papillon y quizá podríamos haberlo preguntado, pero entre la tarde tormentosa que nos hizo, las nubes y tal al final no fuimos.
Finalmente la puesta de sol fue muy bonita y romántica, guardamos un buen recuerdo.
Una vez entrada la noche nos fuimos hacia Flagstaff, un pueblo próximo, o eso creímos pues tardamos mas de 2 horas en llegar. Se complicó porque era de noche y había habido un accidente de tráfico en la carretera. Un camión de esos gigantescos había volcado así que lo colapsó todo.
Llegamos al hotel casi a las 23 horas, agotados de coche, de sol, de sueño… así que no pudimos hacer nada mas que descansar y dormir.
Para el día siguiente no teníamos nada previsto, así que ya improvisaríamos.
Hotel Best Western Kings House Inn, situado en la misma carretera de la mítica Route 66, en el pueblo de Flagstaff, Arizona. El Hotel nada recomendable! Me explicó el chico de la recepción que ya no pertenecen a Best Western pero aún mantienen el cartel, cosa que podrían sacar y no jugar al despiste… la habitación poco limpia, las cortinas se caían de viejas, y lo peor de todo es que hay una vía de tren al otro lado de la carretera con un paso a nivel sin barreras y cada vez que pasa un tren de mercancías, cada 15 minutos mas o menos, se lía a pitar y a pitar y a pitar… horrible…ese sonido estridente se nos quedó dentro de la cabeza, imposible conciliar a gusto el sueño que teníamos!
Después de dormir 7 horas a trompicones, no está nada mal dadas las circunstancias, nos levantamos muertos de hambre. El hotel incluía el desayuno, tostadas, muffins pequeñas, cereales, zumo y café.
Una vez fulminamos el hambre nos fuimos a Sedona, un pueblo cercano que nos habían comentado que está muy bien y realmente tienen toda la razón. Paisajes preciosos, verdes que contrastan con las rocas casi rojas, naturaleza en vivo y en directo y sin tanta aglomeración de turistas como en otras zonas. Hicimos bien escogiendo ese lugar.
Después de pasar por la oficina de información turística del mismo pueblo, nos adentramos a unos cañones, esta vez no los veíamos desde arriba como pasa en Grand Canyon, allí los conocías por dentro.
Hacía un día radiante. Encontramos un río pequeño que había formado como unas piscinas naturales en medio de la naturaleza, algo bonito de ver y disfrutar.
Pasamos el día por la zona y la tarde en Flagstaff, en un bar típico de moteros Harley.
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***
*** Imagen borrada ***