Hoy la etapa es mucho más corta (470km), por lo que no madrugamos tanto como el día anterior. Es más, ni siquiera madrugamos, nos ponemos en ruta hacia las 9 de la mañana. A las afueras de Carcassonne volvemos a llenar el depósito en la gasolinera de un supermercado (Hyper-U) que es algo más barato que en los puestos de carretera.
Desde Carcassonna a Narbona seguimos por carreteras nacionales para evitar el peaje, al ser día laborable hay bastante tráfico y nos ralentiza un poco la marcha. Una vez tomamos la autopista A9 el tráfico se vuelve infernal, los 3 carriles atestados de coches, camiones, autobuses, caravanas, remolques... además hay bastantes puestos de peaje y con tantísimo tráfico se tarda muchísmo tiempo en cruzarlos. Paramos en un área de servicio para comer y por fin sobre las 15.30 llegamos a la siempre soleada Niza. Habíamos reservado en el Hotel Première-Classe del paseo de los Ingleses (65€+ 6,5€ de párking), hacemos el check-in, dejamos las maletas y cogemos el bus urbano que nos indican en recepción para ir al centro (2€). Nos apeamos cerca de la plaza Massena y desde ahí empezamos a caminar para visitar todo el centro (mercado de las flores, vieux quartier, subida la colina del castillo para disfrutar de la vista panorámica de la ciudad, el Hotel Negresco...) Nos da mucha envidia la gente que vemos en la playa... Encontramos un restaurante italiano de take-away y aunque estamos en Francia no me puedo aguantar sin pedir unas arancini para llevar (pa matarme, ya lo sé…). Las comemos sentados en el Paseo de los Ingleses, y esa fue nuestra merienda-cena. Como todavía es pronto decidimos volver caminando al hotel por el Paseo de los Ingleses, que hasta el final (aeropuerto) deben ser unos 6km, pero no nos importa, disfrutamos del paseo a la orilla del mar.

Cuando a nuestra llegada subimos a la habitación a dejar el equipaje, habíamos detectado que la cisterna perdía agua. Lo comuniqué en recepción y nos dijeron que alguien de mantenimiento pasaría a repararlo. De vuelta en el hotel comprobamos que no han hecho nada, y que un charco de agua se extiende hasta el medio del suelo del baño. Aviso nuevamente a recepción y como por la hora ya no hay nadie en mantenimiento deciden cambiarnos de habitación (a una bastante peor, por cierto). Bueno, pues resulta que en esta nueva ubicación la cisterna funciona sin problema, pero tenemos unos vecinos armando barullo en la habitación de al lado. Aguantamos un buen rato, tampoco somos de quejarnos y ya habíamos hecho que nos cambiaran de habitación una vez, pero sobre la 1 de la mañana el alboroto continua y Samuel decide llamar a recepción para que les den un toque. Se hace el silencio y respiramos aliviados creyendo que por fin vamos a poder dormir y descansar para la paliza de coche que nos espera mañana, pero al poco rato vuelven a empezar las voces y las carcajadas, etc. Aguantamos un poco más, pero a las 2 de la mañana ya nos parece intolerable que todavía no hayamos podido pegar ojo, así que Samuel se viste y se presenta en recepción exigiendo ya una solución. El recepcionista le acompaña hasta el cuarto de los juerguistas, les llama a la puerta y les echa la bronca por alborotadores. Esta vez parece que si surte efecto y por fin podemos comenzar nuestro ansiado descanso.
Desde Carcassonna a Narbona seguimos por carreteras nacionales para evitar el peaje, al ser día laborable hay bastante tráfico y nos ralentiza un poco la marcha. Una vez tomamos la autopista A9 el tráfico se vuelve infernal, los 3 carriles atestados de coches, camiones, autobuses, caravanas, remolques... además hay bastantes puestos de peaje y con tantísimo tráfico se tarda muchísmo tiempo en cruzarlos. Paramos en un área de servicio para comer y por fin sobre las 15.30 llegamos a la siempre soleada Niza. Habíamos reservado en el Hotel Première-Classe del paseo de los Ingleses (65€+ 6,5€ de párking), hacemos el check-in, dejamos las maletas y cogemos el bus urbano que nos indican en recepción para ir al centro (2€). Nos apeamos cerca de la plaza Massena y desde ahí empezamos a caminar para visitar todo el centro (mercado de las flores, vieux quartier, subida la colina del castillo para disfrutar de la vista panorámica de la ciudad, el Hotel Negresco...) Nos da mucha envidia la gente que vemos en la playa... Encontramos un restaurante italiano de take-away y aunque estamos en Francia no me puedo aguantar sin pedir unas arancini para llevar (pa matarme, ya lo sé…). Las comemos sentados en el Paseo de los Ingleses, y esa fue nuestra merienda-cena. Como todavía es pronto decidimos volver caminando al hotel por el Paseo de los Ingleses, que hasta el final (aeropuerto) deben ser unos 6km, pero no nos importa, disfrutamos del paseo a la orilla del mar.
Cuando a nuestra llegada subimos a la habitación a dejar el equipaje, habíamos detectado que la cisterna perdía agua. Lo comuniqué en recepción y nos dijeron que alguien de mantenimiento pasaría a repararlo. De vuelta en el hotel comprobamos que no han hecho nada, y que un charco de agua se extiende hasta el medio del suelo del baño. Aviso nuevamente a recepción y como por la hora ya no hay nadie en mantenimiento deciden cambiarnos de habitación (a una bastante peor, por cierto). Bueno, pues resulta que en esta nueva ubicación la cisterna funciona sin problema, pero tenemos unos vecinos armando barullo en la habitación de al lado. Aguantamos un buen rato, tampoco somos de quejarnos y ya habíamos hecho que nos cambiaran de habitación una vez, pero sobre la 1 de la mañana el alboroto continua y Samuel decide llamar a recepción para que les den un toque. Se hace el silencio y respiramos aliviados creyendo que por fin vamos a poder dormir y descansar para la paliza de coche que nos espera mañana, pero al poco rato vuelven a empezar las voces y las carcajadas, etc. Aguantamos un poco más, pero a las 2 de la mañana ya nos parece intolerable que todavía no hayamos podido pegar ojo, así que Samuel se viste y se presenta en recepción exigiendo ya una solución. El recepcionista le acompaña hasta el cuarto de los juerguistas, les llama a la puerta y les echa la bronca por alborotadores. Esta vez parece que si surte efecto y por fin podemos comenzar nuestro ansiado descanso.