Nos levantamos bien temprano decididos a aprovechar la mañana en el Valle de Los Templos, principal reclamo de Agrigento. Antes de coger el coche y visitar el yacimiento arqueológico, damos un paseo por Agrigento. La sucesión bucólica de desconcierto adquiere detalle, eso es lo malo del día, profundiza en las cicatrices. Lo que nocturno nos transmite desasosiego, el día lo convierte en ideología desconcertante. Se pierde el aroma, y casi todos los sentidos son subyugados a la vista, que se queda con lo más fácil. El empedrado irregular de Agrigento nos abrasa como un martillo pilón que desciende por los tejados. Aprovechamos para hacer unas compras en la Vía Atenea. La ciudad se despereza con amargura, y el tráfico se convierte en el principal reclamo de atención.
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[/img]Aprovechamos callejuelas que se cortan y no llevan a ninguna parte, iglesias que parecen rezar a alguna divinidad pagana, patios devencijados, arquitectura clásica improvisada.
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[/img]Subimos hasta el Duomo para recoger el coche, pero visitando antes Santa María dei Greci del S. XII, en plena escalera de la Via Saponara. No os lo debeis perder, sepultado por las casas circundantes, vino a sustituir un templo griego existente. Todavía se conservan algunos frescos Bizantinos, interesantes arcos también Bizantinos, el techo normando de madera... Es toda una sorpresa agradable que nos traslada del caos a otros tiempos. Se encuentra en obras de rehabilitación desde hace bastantes años. En eso siguen, no hay visita organizada, ni conserje, como se anuncia en alguna guía, por el contrario encontramos unos chavales muy espabilados, que hicieron de perfectos anfitriones, iluminando los frescos, presentando los intestinos del tiemplo, lástima que el idioma en este caso fuera una barrera imposible.
El duomo se encuentra en la parte alta de la ciudad, como comentaba anteriormente creo que es el mejor sitio para aparcar, al ir a dar allí vías principales y no suele haber problema de plazas de aparcamiento. Grabielle, el chaval del BB no recomendaba la zona por haber bastantes "Gipsys", pero n i un sólo problema ni por asomo.
El Duomo de Agrigento se encuenta en un estado de total dejadez, con una vallado de obras de rehabilitación plenamente integrado en el conjunto y que parece llevar bastante tiempo
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[/img]En esta catedral normanda, donde se encuentra todavía algún vestigio de gótico catalán en las ventanas laterales, se manifiesta la continua tendencia de Sicilia a la amalgama de estilos. El toque ortera viene del clero y el campanario en ladrillo rojo, que no se aprecia en la fotografía.
Para llegar en coche al Valle de Los Templos, la mejor manera es por la Vía Panorámica dejando el coche en el Templo de Hera, aquí no habrá que pagar. Nosotros por el contrario aparcamos en el arcén de la carretera, justo un poco más adelante de la entrada principal de Via Templi.
Este conjunto arquitectónico fue reconocido como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1998. Supone uno de los principales destinos turísticos de la isla, con lo que su visita, podemos decir que es obligada. Importante, visitarlo a primera hora, antes de que las ordas procedentes de los autobuses lo inunden todo, destrozando el momento.
Origen de la ciudad de Agrigento, este terreno se conoce como la Magna Grecia y remite su existencia al año 580 A.C. Supone una prodigiosa alineación de monumentos dóricos en un paisaje único, una larga cresta de colinas sobre una llanura que sirven de vitrina a los templos, dorados por el duro sol de la llanura, dándole un aspecto robusto. Por lo tanto, lo del nombre.. de valle no tiene nada.
Resulta que después de declararse Patrimonio de la Humanidad en el 1998 se procedió a la demolición de 654 construcciones ilegales que se amontonaban en torno a los templos, ahogándolos en una cápsula esquizofrénica urbanística. Esta demolición, que algunos (los de siempre) quisieron que fuera objeto de debate arrojó unos resultados asombrosos, destapando antiguos vestigios y volviendo las zona en un bello paraje, espacio abierto que respira de los cielos y el mar para ser el pulmón Agrigento ciudad.
Me cuesta imaginar como sería antes, pero casi lo prefiero como ahora, un alfombra verde de vegetación baja y pequeñas superficies cultivadas.
Accedimos al recinto por la entrada de Via Templii. Una vez accedes al recinto, dejas a la izquierda el Templo de Heracles, encima de la calzada. Dicen que se trata del templo más antiguo de Agrigento. Se encuentra tapado por la vegetación sobre un pequeña colina, con lo que lo pasamos de largo visitandolo en la vuelta.
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[/img]Un camino recorre toda la cresta de colinas, donde se suceden los templos, manteniendo todo el tiempo en paralelo y en aspecto vigilante a la ciudad de Agrigento.
Llegamos al Templo de La Concordia, impecablemente restaurado, aunque de proporciones inferiores a Selinunte o Segesta.
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[/img]Nos dice la Guía Trotamundos que se trata de unos de los 3 templos del mundo helénico mejor conservados, le concedemos el beneficio de la duda, si bien en su interior se puede apreciar una construcción rectangular posterior, que se corresponde a un templo catolicismo. Por lo tanto gracias al catolicismo se conservó pero lo transformó según los gustos de la época.
Interesante fijarse en la parte superior de las columnas, son más delgadas respecto a su base, haciendo el monumento más esbelto.
Continuando el paseo se llega al templo de Hera. Fue reconstruido por los romanos que asimilaron el culto de Hera al de Juno. Se encuentra en el extremo de la de la cresta rocosa y sirve de improvisada mirador, mientras fotografiamos el templo, que conserva su columnata casi intacta.
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[/img]Desde aquí habrá que comenzar el camino de regreso, para volver al punto de partida y visitar el extremo sur del yacimiento. Sopla algo de brisa, y el camino de vuelve agradable. De vez en cuando los claxon de los coches o aceleraciones en la autovía nos devuelven la mirada al muro gris de Agrigento como un pañuelo que nos enseña que el sudor arrastra el polvo del camino.
En la parte baja del yacimiento se encuentra el templo de Zeus, del que apenas queda nada en pie, pero sus dimensiones debieron ser descomunales. No contaba con columnas sino con paredes macizas. Unos atlantes gigantescos sostenían el conjunto, si bien lo que se encuentra en el yacimiento es un réplica actual. Siguiendo el camino llegamos a la que quizás es la postal más enviada de Agrigento, el templo de los Dioscuros del que quedan tres columnas formando ángulo.
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[/img] Abandonamos el Valle con intención de comer, ya era mediodía y los restaurantes de la zona del parque no nos daban muy buena espina, después de vivir la presión de sus repartidores de folletos toda la mañana cada vez que entrábamos o salíamos del parque.
Decididos emprendemos el camino, rumbo a Ragusa buscando por el camino algún lugar para comer.