18 AGOSTO: DÍA 3, LLEGADA A SAN FRANCISCO
Desayunamos en la habitación (supermercado) y nos fuimos a Monterrey para ver la ciudad. Yo llevo un mini equipo de pic-nic con 4 vasos, unos cubiertos de plástico, servilletas y poco más que me sirve para improvisar una comida donde me pille. Llevo también unas toallitas refrescantes (que igual te limpian las manos que un manchurrón) y mis sobres de Nescafé por si me da el muermo y me improviso un frapé con los hielos.
Ese día se celebraba una super exposición de compra-venta de coches antiguos. Como nos encantó y había decenas de todas las épocas, modelos y precios, nos quedamos más tiempo del debido. Ocupaba un parking de varios pisos que fuimos recorriendo poco a poco. Había coches de los años 30 que me recordaban las películas de gánsteres. Otros se habían escapado de Grease o Gigante. Algunas furgonetas recordaban Las uvas de la ira y otras rancheras las pelis de Doris Day. También estaba por allí el coche de Starsky y Hutch y el Coche Fantástico. ¡¡Alucinante!!
El caso es que el recorrido por Monterrey lo abreviamos y en parte lo hicimos en coche para poder ver más cosas.
Desde aquí se puede recorrer la “17 miles drive” hasta Carmel, de peaje y cruzando campos de golf y casas de lujo, pero…. teníamos que estar en San Francisco a las 14 h y marchamos raudos, pero no veloces. Hay que volver…
Comentario: Cuidado con los límites de velocidad porque allí son más bajos. Si calculáis tiempos y trayectos hay que hacerlo de acuerdo a sus leyes. Slow trip, viajar despacio viendo paisajes y sin prisas…
El caso es que mi hija había acordado un aula de estudio para piano en un Conservatorio de SF (por necesidades de estudio) y allí que nos fuimos y llegamos a la hora prevista. Gentes amables que prestaron las instalaciones sin problemas. ¡Ese es el buen rollo de San Francisco!
Mientras ella le daba a la tecla, el resto nos fuimos a buscar el apartamento que teníamos alquilado para esos días. Empezamos a subir cuestas con la música de fondo de Scott Mckenzie y pronto llegamos. El casero fue amabilísimo y nos explicó el funcionamiento de todo (lavadora y secadora incluidas), nos dijo dónde estaban los supermercados más próximos, el transporte,etc. La casa tenía un montón de planos e información sobre la ciudad y las excursiones cercanas. Como la casa estaba en lo alto de una colina, desde la mesa divisábamos el Golden Gate Park, y muy al fondo, el puente.
Tomamos posesión de la casa y tras recoger a mi hija nos fuimos a comprar comida para los próximos días. Muy cerca estaba Andronico´s, un super muy pijo pero relativamente bien de precio. Allí nos dieron nuestras primeras bolsas de papel para la compra!!!! Os adjunto el link del apartamento por si estuvierais interesados (o simplemente queréis cotillear).
www.homeaway.com/ ...al/p327280
La casa no era muy grande pero tenía Wifi, cocina completa, vestidor (perfecto para guardar los maletones), aparcamiento gratis en la calle, buena cama y buen baño. Para nosotros es más cómodo alquilar porque estás como en tu casa. Tienes más espacio y así cada uno hace lo que le apetece.
La decisión de alquilar o ir de hotel es muy personal y depende del grupo con el que vayas. Para familias resulta comodísimo, y más si vas con niños. Eso sí, si quieres vacaciones de no cocinar y demás, entonces mejor no. Cuando vas a casas aprendes hasta del menaje de cocina y te permite una mayor inmersión en su forma de vida. Muy interesante.
De esta manera hemos viajado también por Europa y Canadá y nunca hemos tenido una mala experiencia. Cuando eran pequeños podían incluso hacer la siesta, comer casero etc, y así combinar el salir a ver mundo con no trastocar demasiado sus hábitos. Se lo recomiendo a todos aquellos forer@s que han tenido niños recientemente. No se acaban los viajes, sólo cambian de estilo. Descubriréis museos del juguete y del transporte que ni os habíais planteado visitar, y les daréis de comer a los patos. Los castillos, catedrales y otros edificios los recorreréis con menos detenimiento pero a cambio os inventaréis historias y aventuras para acompañar la visita. Y eso sí, os daréis una jartá de parques, jardines, columpios y demás lugares de esparcimiento infantil.
Bueno, a lo que iba, con la nevera llena nos fuimos hacia Haight Ashbury, el esplendoroso barrio hippie de los 60´y 70´. Con un buen mapa en la mano y el coche conseguimos aparcar en el mismo Buena Vista Park. Puede que por ser agosto no hubiera demasiado tráfico ni vehículos.
Este barrio me recuerda mucho a Camden, en Londres. Está lleno de tiendas peculiares, comercios vintage, cafés, murales y casas de colores, música en la calle… Si buscáis tiendas con ropa de segunda mano, original y vintage este es vuestro sitio. Después de probarnos gorros de los jóvenes Castores, cascos del ejército y otros trastos más, fuimos a cenar y a descansar a casa.
19 AGOSTO: DÍA 4, CHINATOWN, COIT TOWER Y ALCATRAZ
Después de desayunar en casa como siempre, fuimos con el coche hacia el “Ferry’s Building”.
En cuestión de transporte tuvimos que tomar una decisión: o sacar el Muni pass que para los 4 subía a 80 $ o ir con el coche todos esos días y aparcar. Optamos por ir con el coche para poder movernos más a nuestro aire. Nunca lo usamos en ciudad, pero aquí hicimos una excepción. Después de leernos las normas de aparcamiento en SF, y de ver la cantidad de parkings que había, resultó una buena opción pues ahorramos dinero y teníamos siempre el coche a nuestra disposición. La ciudad es fácil para conducir y agosto un buen mes para ello.
Después de dar un garbeo por la zona nos dirigimos a Chinatown y aparcamos en una plaza donde los chinos jugaban a algo rarísimo. Para visitar este barrio, lo mejor es callejear y descubrir sus calles, su gente, sus tiendas etc. Como te guste la fotografía estás perdido porque cada rincón ofrece algo especial al objetivo.
También picamos comprando algún accesorio para la cámara y unas camisetas muy baratas de SF de souvenir. Si buscas las hay incluso bonitas, sin ser horteras!!
Tras Chinatown fuimos a la Coit Tower. Tuvimos la suerte de aparcar al pie de la torre y subir por un camino que os recomendamos: En el cruce de Sansome St con Filbert (ver en street view de Google Maps), nacen unas escaleras que te llevan hasta la cima pasando por una ladera preciosa, llena de casas entre frondosa vegetación. Era como un barrio en medio del bosque. Muy recomendable!
Una vez arriba ya nos dedicamos a las vistas. Especialmente llamativa es la vista de Alcatraz. Es un buen rato de descanso y relax tras las empinadas escaleras.
Tras esta ajetreada mañana, nos fuimos a comer y a descansar a casa, porque por la tarde tocaba plato fuerte… Alcatraz by night!!!
Nos fuimos con el coche hacia Fisherman´s Wharf y aparcamos en un parking con tarifa plana pues no sabíamos a la hora que volveríamos. Fuimos caminando por el muelle viendo todo el ambiente que había, hasta el embarcadero que nos correspondía: el de Alcatraz Cruises. Teníamos contratada la visita “nocturna” (sale a las 18:00, la última de todas) desde hacía varios meses porque si no, te arriesgas a no tener sitio. Gracias a todos los que insistíais en los diarios, porque realmente valió la pena coger ese horario. La isla es mucho más misteriosa cuando cae la noche y fuimos testigos de ello!! No vamos a desvelar muchos detalles de la visita para no quitar la gracia. Solamente comentar que la visita la hicimos con audioguía, a nuestro ritmo y sin demasiada gente, y estuvo chulísima.
NOTA: Como os pille un día auténtico de San Francisco, estad preparados porque el frío que hace en la cubierta del ferry y en la isla de Alcatraz es….indescriptible. Nosotros quisimos estar arriba para verlo todo, pero maldita la hora. Acabamos abrazados a las chimeneas calentitas del ferry y protegiéndonos del viento. El regreso viendo el skyline de SF no os lo podéis perder, el frío se hará más llevadero.
Al volver de La Isla, nos fuimos a cenar hacia la zona de Fisherman’s Wharf. Hay mucha oferta de sitios, y nosotros elegimos el Rainforest Café, que es un restaurante bastante famoso en todo el mundo. Fue la comida/cena más cara de todo el viaje, y nos costó 75 $ con propina. Recordad que la propina no es opcional y debe ser de entre un 10 y un 15 % del coste de la factura. Esto es porque el servicio no está incluido y las propinas forman parte del sueldo de los camareros.
El restaurante en sí es un espectáculo y fue una pasada cenar entre gorilas y elefantes: está todo ambientado como una selva tropical y cada cierto tiempo los animales se mueven! La comida es del estilo de Foster’s Hollywood o Hard Rock Café, hamburguesas, ensaladas, patatas, aros de cebolla, carnes…muy bueno pero en tamaño gigante, tanto que a partir de esta cena, cada vez que cenamos fuera nos pedimos 3 platos para los 4 que éramos, o no nos podíamos acabar la comida. Además, si os gusta beber agua en las comidas, en USA la bebida es gratuita si pedís “tap water” (agua del grifo). Te la sirven además con su hielo, su pajita y su vaso de cristal. Y NO TE MIRAN RARO!! Es de lo más frecuente, como también lo es pedir que te envuelvan la comida que te sobra para llevártela a casa.
Después de un día tan largo y cansado, nos fuimos como pudimos a casa a disfrutar de dormir tapados con mantas en pleno agosto.
Desayunamos en la habitación (supermercado) y nos fuimos a Monterrey para ver la ciudad. Yo llevo un mini equipo de pic-nic con 4 vasos, unos cubiertos de plástico, servilletas y poco más que me sirve para improvisar una comida donde me pille. Llevo también unas toallitas refrescantes (que igual te limpian las manos que un manchurrón) y mis sobres de Nescafé por si me da el muermo y me improviso un frapé con los hielos.
Ese día se celebraba una super exposición de compra-venta de coches antiguos. Como nos encantó y había decenas de todas las épocas, modelos y precios, nos quedamos más tiempo del debido. Ocupaba un parking de varios pisos que fuimos recorriendo poco a poco. Había coches de los años 30 que me recordaban las películas de gánsteres. Otros se habían escapado de Grease o Gigante. Algunas furgonetas recordaban Las uvas de la ira y otras rancheras las pelis de Doris Day. También estaba por allí el coche de Starsky y Hutch y el Coche Fantástico. ¡¡Alucinante!!
El caso es que el recorrido por Monterrey lo abreviamos y en parte lo hicimos en coche para poder ver más cosas.
Desde aquí se puede recorrer la “17 miles drive” hasta Carmel, de peaje y cruzando campos de golf y casas de lujo, pero…. teníamos que estar en San Francisco a las 14 h y marchamos raudos, pero no veloces. Hay que volver…
Comentario: Cuidado con los límites de velocidad porque allí son más bajos. Si calculáis tiempos y trayectos hay que hacerlo de acuerdo a sus leyes. Slow trip, viajar despacio viendo paisajes y sin prisas…
El caso es que mi hija había acordado un aula de estudio para piano en un Conservatorio de SF (por necesidades de estudio) y allí que nos fuimos y llegamos a la hora prevista. Gentes amables que prestaron las instalaciones sin problemas. ¡Ese es el buen rollo de San Francisco!
Mientras ella le daba a la tecla, el resto nos fuimos a buscar el apartamento que teníamos alquilado para esos días. Empezamos a subir cuestas con la música de fondo de Scott Mckenzie y pronto llegamos. El casero fue amabilísimo y nos explicó el funcionamiento de todo (lavadora y secadora incluidas), nos dijo dónde estaban los supermercados más próximos, el transporte,etc. La casa tenía un montón de planos e información sobre la ciudad y las excursiones cercanas. Como la casa estaba en lo alto de una colina, desde la mesa divisábamos el Golden Gate Park, y muy al fondo, el puente.
Tomamos posesión de la casa y tras recoger a mi hija nos fuimos a comprar comida para los próximos días. Muy cerca estaba Andronico´s, un super muy pijo pero relativamente bien de precio. Allí nos dieron nuestras primeras bolsas de papel para la compra!!!! Os adjunto el link del apartamento por si estuvierais interesados (o simplemente queréis cotillear).
www.homeaway.com/ ...al/p327280
La casa no era muy grande pero tenía Wifi, cocina completa, vestidor (perfecto para guardar los maletones), aparcamiento gratis en la calle, buena cama y buen baño. Para nosotros es más cómodo alquilar porque estás como en tu casa. Tienes más espacio y así cada uno hace lo que le apetece.
La decisión de alquilar o ir de hotel es muy personal y depende del grupo con el que vayas. Para familias resulta comodísimo, y más si vas con niños. Eso sí, si quieres vacaciones de no cocinar y demás, entonces mejor no. Cuando vas a casas aprendes hasta del menaje de cocina y te permite una mayor inmersión en su forma de vida. Muy interesante.
De esta manera hemos viajado también por Europa y Canadá y nunca hemos tenido una mala experiencia. Cuando eran pequeños podían incluso hacer la siesta, comer casero etc, y así combinar el salir a ver mundo con no trastocar demasiado sus hábitos. Se lo recomiendo a todos aquellos forer@s que han tenido niños recientemente. No se acaban los viajes, sólo cambian de estilo. Descubriréis museos del juguete y del transporte que ni os habíais planteado visitar, y les daréis de comer a los patos. Los castillos, catedrales y otros edificios los recorreréis con menos detenimiento pero a cambio os inventaréis historias y aventuras para acompañar la visita. Y eso sí, os daréis una jartá de parques, jardines, columpios y demás lugares de esparcimiento infantil.
Bueno, a lo que iba, con la nevera llena nos fuimos hacia Haight Ashbury, el esplendoroso barrio hippie de los 60´y 70´. Con un buen mapa en la mano y el coche conseguimos aparcar en el mismo Buena Vista Park. Puede que por ser agosto no hubiera demasiado tráfico ni vehículos.
Este barrio me recuerda mucho a Camden, en Londres. Está lleno de tiendas peculiares, comercios vintage, cafés, murales y casas de colores, música en la calle… Si buscáis tiendas con ropa de segunda mano, original y vintage este es vuestro sitio. Después de probarnos gorros de los jóvenes Castores, cascos del ejército y otros trastos más, fuimos a cenar y a descansar a casa.
19 AGOSTO: DÍA 4, CHINATOWN, COIT TOWER Y ALCATRAZ
Después de desayunar en casa como siempre, fuimos con el coche hacia el “Ferry’s Building”.
En cuestión de transporte tuvimos que tomar una decisión: o sacar el Muni pass que para los 4 subía a 80 $ o ir con el coche todos esos días y aparcar. Optamos por ir con el coche para poder movernos más a nuestro aire. Nunca lo usamos en ciudad, pero aquí hicimos una excepción. Después de leernos las normas de aparcamiento en SF, y de ver la cantidad de parkings que había, resultó una buena opción pues ahorramos dinero y teníamos siempre el coche a nuestra disposición. La ciudad es fácil para conducir y agosto un buen mes para ello.
Después de dar un garbeo por la zona nos dirigimos a Chinatown y aparcamos en una plaza donde los chinos jugaban a algo rarísimo. Para visitar este barrio, lo mejor es callejear y descubrir sus calles, su gente, sus tiendas etc. Como te guste la fotografía estás perdido porque cada rincón ofrece algo especial al objetivo.
También picamos comprando algún accesorio para la cámara y unas camisetas muy baratas de SF de souvenir. Si buscas las hay incluso bonitas, sin ser horteras!!
Tras Chinatown fuimos a la Coit Tower. Tuvimos la suerte de aparcar al pie de la torre y subir por un camino que os recomendamos: En el cruce de Sansome St con Filbert (ver en street view de Google Maps), nacen unas escaleras que te llevan hasta la cima pasando por una ladera preciosa, llena de casas entre frondosa vegetación. Era como un barrio en medio del bosque. Muy recomendable!
Una vez arriba ya nos dedicamos a las vistas. Especialmente llamativa es la vista de Alcatraz. Es un buen rato de descanso y relax tras las empinadas escaleras.
Tras esta ajetreada mañana, nos fuimos a comer y a descansar a casa, porque por la tarde tocaba plato fuerte… Alcatraz by night!!!
Nos fuimos con el coche hacia Fisherman´s Wharf y aparcamos en un parking con tarifa plana pues no sabíamos a la hora que volveríamos. Fuimos caminando por el muelle viendo todo el ambiente que había, hasta el embarcadero que nos correspondía: el de Alcatraz Cruises. Teníamos contratada la visita “nocturna” (sale a las 18:00, la última de todas) desde hacía varios meses porque si no, te arriesgas a no tener sitio. Gracias a todos los que insistíais en los diarios, porque realmente valió la pena coger ese horario. La isla es mucho más misteriosa cuando cae la noche y fuimos testigos de ello!! No vamos a desvelar muchos detalles de la visita para no quitar la gracia. Solamente comentar que la visita la hicimos con audioguía, a nuestro ritmo y sin demasiada gente, y estuvo chulísima.
NOTA: Como os pille un día auténtico de San Francisco, estad preparados porque el frío que hace en la cubierta del ferry y en la isla de Alcatraz es….indescriptible. Nosotros quisimos estar arriba para verlo todo, pero maldita la hora. Acabamos abrazados a las chimeneas calentitas del ferry y protegiéndonos del viento. El regreso viendo el skyline de SF no os lo podéis perder, el frío se hará más llevadero.
Al volver de La Isla, nos fuimos a cenar hacia la zona de Fisherman’s Wharf. Hay mucha oferta de sitios, y nosotros elegimos el Rainforest Café, que es un restaurante bastante famoso en todo el mundo. Fue la comida/cena más cara de todo el viaje, y nos costó 75 $ con propina. Recordad que la propina no es opcional y debe ser de entre un 10 y un 15 % del coste de la factura. Esto es porque el servicio no está incluido y las propinas forman parte del sueldo de los camareros.
El restaurante en sí es un espectáculo y fue una pasada cenar entre gorilas y elefantes: está todo ambientado como una selva tropical y cada cierto tiempo los animales se mueven! La comida es del estilo de Foster’s Hollywood o Hard Rock Café, hamburguesas, ensaladas, patatas, aros de cebolla, carnes…muy bueno pero en tamaño gigante, tanto que a partir de esta cena, cada vez que cenamos fuera nos pedimos 3 platos para los 4 que éramos, o no nos podíamos acabar la comida. Además, si os gusta beber agua en las comidas, en USA la bebida es gratuita si pedís “tap water” (agua del grifo). Te la sirven además con su hielo, su pajita y su vaso de cristal. Y NO TE MIRAN RARO!! Es de lo más frecuente, como también lo es pedir que te envuelvan la comida que te sobra para llevártela a casa.
Después de un día tan largo y cansado, nos fuimos como pudimos a casa a disfrutar de dormir tapados con mantas en pleno agosto.












