Salimos de casa a las 8 menos cuarto de la mañana, pues tenemos que ir a la Parroquia, desde donde nos recoge un autocar para llevarnos a la T-4 del Aeropuerto. Lo mejor de todo, nuestros 2 hijos mayores (recién venidos de noche serrana), están esperando para despedirnos, que gracioso pensó Ana “ahora son ellos los que nos despiden a nosotros y no nosotros a ellos cuando se van o se iban de campamento o de excursión”, aunque no son los únicos hijos que van a despedir a sus papis (aunque yo creo que lo hicieron para asegurarse de que nos íbamos y se quedaba el terreno despejado para sus………… juerguecillas??).

Sin otro particular llegamos al Aeropuerto a las 8,30, pues aunque el vuelo salía a las 11.45h. por motivos de seguridad y entrevistas personales del personal de EL AL –Líneas aéreas israelíes-(o quién sabe si de los servicios secretos israelíes), teníamos que llegar tres horas antes al aeropuerto.
Aunque todos estábamos muy contentos por el viaje, sí se podía respirar un poco de nerviosismo, por el accidente ocurrido cuatro días antes allí mismo en Barajas, a pesar de que yo siempre he sido, y lo he comentado en el foro en alguna ocasión, de los que dicen que si te tiene que pasar algo da igual donde sea, y que si por eso fuese, no saldríamos de casa.
Pasamos la entrevista personal de la compañía aérea y nos dan la correspondiente tarjeta de embarque y…. pá dentro. Algunas compras de tabaco y etc., en la Duty Free, un cafetín y a esperar. Una vez dentro del avión nos indican que tiene por motivos de tráfico aéreo un retraso de una hora, así que despegamos a las 12,45, y tras un vuelo muy bueno y la típica comida de avión, refrescos y aguas varias aterrizamos en el Aeropuerto Ben Gurion (nombre del primer Ministro de Israel, desde la creación del Estado de Israel en 1948, hasta 1963) de Tel Aviv cinco horas más tarde, más una de diferencia horaria total las 6,30 aproximadamente.
Según salimos del avión por el finger, ya se empieza a notar el calor, con la correspondiente humedad (no sabemos lo que nos vamos a encontrar)
Nos está esperando un representante de la agencia en Tel Aviv, y nos lleva hacía el autocar en el que nos espera la guía y el chofer (ya hablaré de ellos más tarde pues merece la pena), y como descosidos los que fumamos, a echarnos, en mi caso un purito.
Después del acomodo en el autocar, partimos, con dirección a Jaffa, para visitar La Iglesia de San Pedro (ya dije que el motivo del viaje era de peregrinación), y unas vistas muy bonitas del Mediterráneo (parece mentira que estemos en el otro extremo de ese mar que consideramos nuestro, pero que baña muchos países),
JAFFA
IGLESIA DE SAN PEDRO

Desde ahí, nos dirigimos a Nazareth,(en Hebreo נָצְרַת, en árabe: الناصرة ) la ciudad en la que vivió Jesús de niño, situada al sur de Galilea y próxima al Monte Tabor y del Mar de Galilea o Lago Tiberiades, (de los cuales veréis fotos cuando lleguemos a esos lugares). Nos dirigimos al hotel. Es un hotel que está regentado por los franciscanos, antiguo, pero limpio y con aire acondicionado, colocamos la ropa, pues vamos a estar aquí tres noches, y nos bajamos a cenar. Las comidas en este hotel, son normalmente con mucho picante y muy especiadas. Como en casi todos estos países, cuando vas en pensión completa la comida viene a ser sobre las 12,30 y la cena sobre las 19,30 horas, no hay problemas, pues nos amoldamos rápidamente. Después de la cena, que no recuerdo ahora mismo que fue pero que debido a que solo teníamos en el estómago la comida del avión, nos la comemos toda sin rechistar y hasta nos parece buena, nos dirigimos a la Basílica de la Anunciación aunque ya no pudimos entrar por estar cerrada. Dimos un paseo por los aledaños y nos dirigimos al hotel a descansar, después de degustar unos dulces árabes que compramos en una pastelería cercana, uhmmm deliciosos, para guardar la línea, jejeje.


BASILICA DE LA ANUNCIACION -NAZARETH


