Agrigento.
Un pedacito de Africa del Norte, pero en Italia.
Vista de la ciudad de Agrigento (foto).
Llegamos al mediodia del 8 de junio a la terminal de trenes de Agrigento. No habia nadie, era como llegar al pueblo mas remoto del interior de nuestro pais. Subi 5 pisos por escalera, con 4 valijas de 20 kg, el panorama de entrada, no era alentador. Al salir de la estacion, Giuseppe, un señor de unos 70 años aproximadamente nos ofrecio el servicio del taxi hasta nuestro hotel, el cual aceptamos. Llegamos al hotel Kolymbetra, y el aspecto por fuera era similar a si estuvieramos entrando en un "cante". Tocamos la puerta, y no habia nadie. Lo unico que habian, eran aproximadamente 500 marroquies por minuto pasando por la callejuela del hotel. Lo que me llamo la atencion, es que estabamos con las valijas, y a ninguno se le ocurria ni mirar ni decirnos algo; estaban totalmente en la suya. Luego de 5 minutos de solo ver marroquies, llego el recepcionista del hotel y entramos a la habitacion. Cabe destacar que por dentro, no tenia nada que ver a lo que vimos por fuera, la habitacion era amplia, totalmente refaccionada, con televisor lcd inclusive.
Por la tarde fuimos al Valle de los Templos. El clima era desertico, jamas habia sentido ese calor, por momentos me olvidaba que estabamos en Italia; es que Agrigento efectivamente se encuentra a menos kilometros de Tunez que de Roma, por ejemplo. Me mojaba el cuerpo con agua mineral, y a los 30 segundos se evaporaba completamente. En cuanto a los templos, el que más me llamó la atención fue el Templo de la Concordia, debido a su gran parecido al Parthenon griego. Por la noche compramos ensaladas y un panino, y cenamos en el hotel. Fue un dia agotador.
El dia siguiente fuimos a pasar el dia a San Leone, un balneario al sur de Sicilia. San Leone es un balneario muy tranquilo y su gente es más bien de perfil bajo, no tiene nada que ver con Amalfi, Positano y Mondello, por ejemplo. Es una especie de Cuchilla Alta o Piriapolis (Uruguay) pero más chico, con heladerias y restaurantes en la rambla. Es más bien un balneario de familia. Pero de todas formas, pase una buena tarde de playa.
Balneario San Leone (foto).
Por la noche cenamos en uno de los restaurantes mas conocidos de Agrigento, en la peatonal via Atenea. Pannata a la Palermitana con papas alla griglia, y spaghetti al pomodoro. De postre, limoncello y torta de almendras. 28 euros.
Via Atenea (foto)
Era el adios a Agrigento, que al principio nos alarmó, pero con el pasar de las horas cambio nuestro parecer y termino siendo una muy buena estadia.
Un pedacito de Africa del Norte, pero en Italia.

Llegamos al mediodia del 8 de junio a la terminal de trenes de Agrigento. No habia nadie, era como llegar al pueblo mas remoto del interior de nuestro pais. Subi 5 pisos por escalera, con 4 valijas de 20 kg, el panorama de entrada, no era alentador. Al salir de la estacion, Giuseppe, un señor de unos 70 años aproximadamente nos ofrecio el servicio del taxi hasta nuestro hotel, el cual aceptamos. Llegamos al hotel Kolymbetra, y el aspecto por fuera era similar a si estuvieramos entrando en un "cante". Tocamos la puerta, y no habia nadie. Lo unico que habian, eran aproximadamente 500 marroquies por minuto pasando por la callejuela del hotel. Lo que me llamo la atencion, es que estabamos con las valijas, y a ninguno se le ocurria ni mirar ni decirnos algo; estaban totalmente en la suya. Luego de 5 minutos de solo ver marroquies, llego el recepcionista del hotel y entramos a la habitacion. Cabe destacar que por dentro, no tenia nada que ver a lo que vimos por fuera, la habitacion era amplia, totalmente refaccionada, con televisor lcd inclusive.
Por la tarde fuimos al Valle de los Templos. El clima era desertico, jamas habia sentido ese calor, por momentos me olvidaba que estabamos en Italia; es que Agrigento efectivamente se encuentra a menos kilometros de Tunez que de Roma, por ejemplo. Me mojaba el cuerpo con agua mineral, y a los 30 segundos se evaporaba completamente. En cuanto a los templos, el que más me llamó la atención fue el Templo de la Concordia, debido a su gran parecido al Parthenon griego. Por la noche compramos ensaladas y un panino, y cenamos en el hotel. Fue un dia agotador.
El dia siguiente fuimos a pasar el dia a San Leone, un balneario al sur de Sicilia. San Leone es un balneario muy tranquilo y su gente es más bien de perfil bajo, no tiene nada que ver con Amalfi, Positano y Mondello, por ejemplo. Es una especie de Cuchilla Alta o Piriapolis (Uruguay) pero más chico, con heladerias y restaurantes en la rambla. Es más bien un balneario de familia. Pero de todas formas, pase una buena tarde de playa.

Por la noche cenamos en uno de los restaurantes mas conocidos de Agrigento, en la peatonal via Atenea. Pannata a la Palermitana con papas alla griglia, y spaghetti al pomodoro. De postre, limoncello y torta de almendras. 28 euros.

Era el adios a Agrigento, que al principio nos alarmó, pero con el pasar de las horas cambio nuestro parecer y termino siendo una muy buena estadia.