Después de desayunar nos ponemos en marcha con destino a la ciudad de Lecce, a unos kilómetros más al sur y donde pernoctaremos tres noches. Atravesaremos el valle de Itria pasando por las localidades de Alberobello y Ostuni, principalmente.
Los trulli son construcciones de adobe y argamasa de frágil consistencia y fácil construcción que fueron levantadas por los condes de Conversano, propietarios de esas tierras, para eludir el pago de impuestos a la Corona de Aragón. Esa forma de construir facilitaba que en caso de inspección se pudieran demoler fácilmente, ya que el objeto impositivo era la construcción de villas. Posteriormente Fernando IV de Nápoles y I de las Dos Sicilias conferiría el rango de villa real al asentamiento liberándolo del yugo de los condes. Hoy en día los Trulli están considerados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Los trulli son construcciones de adobe y argamasa de frágil consistencia y fácil construcción que fueron levantadas por los condes de Conversano, propietarios de esas tierras, para eludir el pago de impuestos a la Corona de Aragón. Esa forma de construir facilitaba que en caso de inspección se pudieran demoler fácilmente, ya que el objeto impositivo era la construcción de villas. Posteriormente Fernando IV de Nápoles y I de las Dos Sicilias conferiría el rango de villa real al asentamiento liberándolo del yugo de los condes. Hoy en día los Trulli están considerados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Alberobello como se le conocería a partir de ese reconocimiento tiene en la actualidad unos 10.000 habitantes y más de 1500 trulli, entre los que destaca el Trullo Soberano compuesto de dos plantas y el trullo siamés. Este último se trata de dos trulli conectados entre sí, pero con dos puertas de acceso a calles diferentes. El motivo de tener dos puertas es lo que lo diferencia de los demás: dos hermanos y una mujer comprometida con el mayor de ellos deciden abrir una segunda puerta de acceso al trullo al disputarle el hermano menor el amor de la mujer y así evitar posibles confrontaciones por este incidente amoroso (vamos, para no verse la cara los hermanos). Los trulli no son patrimonio exclusivo de Alberobello, también se pueden encontrar, pero en menor cantidad, en otras poblaciones de la región como es el caso de Locorotondo, un poco más al sur.

La siguiente parada es Ostuni, una población próxima a la costa del Adriático y con un pasado también Aragonés. Le llaman la Ciudad Blanca por el encalado de sus casas y de sus murallas y torreones. Sus calles forman un entramado laberíntico de especial belleza. Es una población tranquila, allí el turismo de masas no se deja ver salvo un día de mala suerte. Subiendo se llega a su catedral del siglo XV de formas góticas. Ostuni es también una de las atracciones de Apulia que no hay que perderse.


La mejor opción para comer es quedarse en Ostuni por la variedad de establecimientos que existen en la zona antigua, pero en este caso nosotros decidimos hacer camino hacia la costa dado que el termómetro empezaba a subir de forma vertiginosa, y eso que estamos en el mes de mayo. Como ya se estaba haciendo un poco tarde entramos a comer en el primer sitio costero que pudimos encontrar, que no fueron muchos: el restaurante del Camping Costa Merlata. Prácticamente estábamos solos y nos pedimos una ensalada verde, prosciuto, una fritura de calamar y gambitas, y pez espada. Estaba todo muy bueno, la verdad, no pensábamos que pudiéramos comer tan bien en un camping, y a muy buen precio.


La zona es bastante solitaria, pero el camping, por lo poco que vi está muy bien y parece un lugar tranquilo. Puede elegirse como base para recorrer la zona costera de la Apulia (Puglia), pero eso quedará pendiente para otra ocasión.

Pagamos, nos levantamos y nos dirigimos a nuestro siguiente destino: Lecce. Vamos a hacer base durante 3 noches y desde allí, visitar diversos puntos de interés aprovechando que Lecce se encuentra en el epicentro del tacón de la bota.
Llegamos a Lecce sobre las 18 horas y nos recibía una ciudad con mucho ambiente por las calles, pero eso podría acabar siendo un inconveniente, porque entrar con el coche por cualquier población italiana es caótico. Después de pasar por los típicos nervios de conducir por una ciudad que no conoces llegamos al b&b Antico Belvedere en el centro mismo de Lecce. Tiene un patio muy bien cuidado con unas mesitas y muchas plantas que imagino darán sensación de frescor en verano. Subimos a la habitación, dejamos la maleta y salimos a la calle en busca de ese ambiente que habíamos visto al entrar a la ciudad. Estábamos bastante cansados por el estrés que supone conducir por carreteras desconocidas, en un coche al que le ibas cogiendo su punto poco a poco y sobre todo por tener los cinco sentidos centrados en encontrar aparcamiento. Pero bueno, eso se supera con una buena cama, y al día siguiente como nuevo.
Como en Lecce íbamos a estar tres noches dimos un paseo por la parte antigua de la ciudad como primera toma de contacto buscando al mismo tiempo un lugar para tomar algo para cenar. Acabamos entrando en una especie de taberna. Una tabla de fiambres y quesos, y unos vinos fueron la cena. Luego dimos otro paseo, tomamos un helado buenísimo y para el hotel que ya está bien por hoy.