Bajar del avión y llegar al Hotel fue cosa de una hora. Y una vez allí, un registro rápido gracias a la eficaz recepcionista, subir a la habitación, dejar el equipaje de cualquier manera, y a la calle a explorar. La temperatura era templada (templada para ser Praga, quiero decir) y había tela de ambiente. ¡No me quiero imaginar como será aquello en temporada alta!
Como tampoco es que quedaran muchas horas de sol, decidí centrarme en los alrededores. Lo más cercano era la Isla de Kampa. Para bajar a la Isla, viniendo de la Ciudad Pequeña, podéis hacerlo por la escalera que está justo detrás de la estatua de Santa Lutgarda en el Puente Carlos.

Al final de la escalera ya estais directamente en la calle principal de Kampa, que se llama Na Kampé. Es un agradable bulevar, lleno de hoteles y restaurantes. Y, curiosamente, un pequeño remanso de paz. Yo me tome mi tiempo para pasear por el parque. Si sientes curiosidad por el arte moderno checo (hay gente pa tó) puedes visitar el Museo Kampa. Yo me conformé con ver las esculturas de David Černý que hay en el exterior: unos bebes gigantes que dan miedo

Si ahora regresas a Na Kampé puedes coger una bocacalle a la derecha que se llama Hroznová, que en un par de minutos te lleva al Puente de los candados (¿por qué lo llamarán así?)

y al Muro de Lennon (Lennonova Zed')

Justo enfrente del Muro de Lennon está el Palacio Buquoi (hoy Embajada de Francia)
Si seguimos hacia delante nos vamos a encontrar con la Iglesia más antigua de Malá Strana (y tal vez de Praga): Nuestra Señora de la Cadena. Enfrente, una bonita Plaza con el monumento a San Juan Bautista obra de Ferdinand Brokoff Y el Palacio Beethoven



Había dado una vuelta en redondo y me encontraba de nuevo en la calle del Puente (la calle Mostecká)

Vuelta a cruzar la puerta de la Torre de Malá Strana

y tirar esta vez a mano izquierda, calle Misenska , para enfilar la calle U Luzického Seminare Esta calle lleva directamente al Museo Franz Kafka. Yo no soy muy de este tipo de museo (y además estaba encandilado viendo los pequeños detalles de todas y cada una de las casas que me encontraba en el camino), pero tenía curiosidad por ver otra polémica obra del ya casi íntimo amigo Cerny. Esta vez se trata de la famosa estatua de los hombres meones, ubicada en la placita que hay frente al Museo. Hombre, como curiosidad no está mal

Y, hablando de curiosidad, a la altura del número 24 de esta calle, antes de llegar al Museo Kafka, está la que tiene fama de ser la calle más estrecha de Praga, con su semáforo para peatones y todo

Vueeelta a la calle Mostecká, ahora cuesta arriba en dirección a la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana. Girando a la izquierda, la calle Karmelitská. Ya hacía hambre después de tanto paseo, así que a cenar se ha dicho. Recomiendan mucho en el Foro el Restaurante U Ferdinanda, en Karmelitska 18. Bueno, pues yo también os lo recomiendo

Parece que el pueblo es solo la plaza y poco más. Es así? Porque entonces sería llegar, dar una vuelta a la plaza e irse del lugar, no? Mucha distancia en auto para ver poco.
Me ha recordado a lo de este precioso pueblo de la Toscana que he recomendaron visitar, Monteriggioni...