![]() ![]() Dia 2 (parte II): Brujas ✏️ Diarios de Viajes de Europa Central
Llegamos a Brujas tras otra media hora de trayecto en tren y ya al salir de la estación tuvimos la sensación de que nos adentrábamos en una ciudad diferente a todo lo que habíamos visto anteriormente. Nos quedamos cortos con la impresión. Enfrente...![]() Diario: Bruselas, Gante, Brujas y Amsterdam⭐ Puntos: 4.8 (5 Votos) Etapas: 7 Localización:![]() Llegamos a Brujas tras otra media hora de trayecto en tren y ya al salir de la estación tuvimos la sensación de que nos adentrábamos en una ciudad diferente a todo lo que habíamos visto anteriormente. Nos quedamos cortos con la impresión. Enfrente de la estación hay un parque muy agradable, con un paseo, el Begijnenvest por el cual fuimos hasta un pequeño puente con compuertas, el Poertoren, desde donde se ve el Minnewater en todo su esplendor. Seguimos paseando por el parque hasta el Begijnhof que es el conjunto de casitas blancas, donde se respira calma por cada ladrillo. Lo cierto es que sobrecoge un poco. Salimos por el arco, con unas vistas impresionantes, patos y cisnes incluidos, para enfilar hacia la calle Katelijnestraat, que debe ser una de las principales de la urbe a juzgar por lo concurrida que estaba. Habiendo leído que en dicha calle estaba el Chips&Ice, decidimos buscarlo pero ya no se llama así, ahora se llama L'Italiano. A nosotros nos daba igual, teníamos hambre y aún no habíamos comido, asi que entramos. Probamos la Maes, al parecer una cerveza bastante común en Bélgica, y lo cierto es que entraba bien, bastante suave. Salimos y en una tienda cercana cogimos nubecitas de chocolate, para el postre; puro vicio. Llegamos a la catedral de San Salvador (Sint-Salvatorskathedraal) que es enorme e impresiona de día. Subimos por la calle Steenstraat repleta de tiendas de moda, debe dar grima ir por allí en chándal, y finalmente nos paralizó la vista de la plaza central (Grote Markt), ya que a la belleza natural propia del campanario (Belfort) y la corte provincial (Provincial Hof) había que añadirles que estaba atardeciendo, con el ocaso del sol dando de pleno en ambos, y que en el centro de la plaza han montado una pista de patinaje sobre hielo. Entramos al Belfort por 4€/p y subimos los 366 escalones que se dice pronto pero se hacen eternos, debido a la cada vez más estrecha y agobiante escalera, y porque acabábamos de comer. Eso sí, las vistas son sencillamente impresionantes: Brujas a tus pies, con sus tejados naranjas, sus canales....merece la pena completamente. Al salir tiramos por la pequeña calle Breidelstraat para terminar en la plaza Burg, donde está la Heilig-Bloedbasiliek que estaba abierta pero no entramos, los Juzgados y el Ayuntamiento (Stadhuis van Brugge) que también es bonito aunque personalmente me gusta más el de Gante. Pasando por el arco al lado del ayuntamiento, se llega a una pequeña plaza muy típica, con sus casitas bajas, pequeños comercios y todo con el ambiente más navideño. Nada más salir se ve el Dijver, canal famoso donde los haya, desde donde se hace una de las fotografías más bonitas y famosas de Brujas. Todo el que ha ido sabe cual es, y aquellos que todavía no habéis ido (que hacéis que no estáis mirando para ir??) os daréis cuenta en ese mismo instante. Quisimos dar un paseo en barca, pero o bien a esas horas ya no se hacían excursiones, o ese día estaban de fiesta, o bien a estas alturas de año ya no hacen paseos, así que nos quedamos con las ganas. No vimos ninguna barca del estilo en todo el recorrido en la ciudad. Seguimos por el Rozenhoedkaai mientras nos acompañaba la tarde que se resistía a morir y la noche queriendo hacerse un hueco, para cruzar el canal hacia la calle Wollestraat, donde ya había leído que hay una tienda de cervezas, la 2be, con una estantería de cientos de cervezas diferentes, y un bar al final. Pedimos dos cervezas, a un precio razonable para ser el sitio que es la verdad, y nos fuimos a la terraza trasera que tiene. Las vistas en la terraza son preciosas, y es, precisamente, la terraza que se ve en las fotos famosas que he comentado previamente. Tiene unas sombrillas que vinieron bien porque cayó algo de lluvia, unas mesas de madera y unas estufas de gas que hacen estar medianamente calentitos en el lugar. Fue sin duda uno de los mejores momentos de todo el viaje y se lo recomiendo a todo el mundo. Una vez terminado el refrigerio y todavía desencajados por tanta belleza, volvimos a la plaza Burg y recorrimos la calle Wapenmakersstraat hasta llegar a la plaza Van Eyck, para seguir por la orilla del canal Spiegelrei y cruzando el segundo puente, seguir recto por la calle Carmersstraat donde no había nadie, ni gente, ni tiendas, ni bares, nada. Eso sí, nos dimos cuenta, y es algo muy repetido en la zona, que lo de la intimidad lo tienen un poco a la virulé, ya que la mayoría de las casas tienen un ventanal que da al salón y sin cortinas, ni persianas: se puede ver hasta la cocina desde la calle. Lo más sorprendente es la inexistencia de rejas, no parece que les preocupe el hecho de que alguien les entre a robar a casa. Al final hay un bar y nos echamos una cerveza, una buena Leffe. Al lado están los Molinos,muy típicos del país vecino pero aquí tambien hay,en total cuatro. Al ser de noche no se podían apreciar bien, pero son enormes, y están situados sobre montículos en un pequeño parque que tenía pinta de ser agradable en épocas mas estivales. Tras ver los molinos, y ya noche cerrada a las 7 de la tarde, callejeamos un poco siguiendo las luces navideñas de las calles, poco concurridas a esas horas ya, hasta llegar de nuevo a la Grote Markt, donde nos tomamos un vino caliente que sinceramente no me gustó nada, aunque hay que reconocer que entonaba cuerpo y alma. Ya de allí nos fuimos despidiendo de la ciudad, camino de la estación, a la vez que nos maravillamos con su preciosidad de noche. En el eterno debate sobre si es mejor Gante o Brujas, aportamos nuestro granito y nuestra opinión es que Gante de día y Brujas de noche, sobre todo si no llueve! Una vez llegados a la estación, cogimos el tren de vuelta a Bruselas cuyo trayecto dura 1 hora. Aprovecho la ocasión para recomendaros que os olvidéis de la picaresca a la hora de coger el tren: los revisores pasan mirando billete por billete, son muy estrictos incluso en los trayectos cortos como los anteriores de Gante a Brujas, que también pidieron los billetes. Educadamente correctos, pero inflexibles y pasan siempre, así que os aconsejo que os curéis en salud y compréis el billete y rellenadlo debidamente antes de subir al tren. Destrozados no, lo siguiente, fascinados por Gante y enamorados de Brujas, con la mente puesta en el duro madrugón para ir a Amsterdam, nos dejamos seducir por el calor del apartamento. ¡Bonsoir! ** FOTOS: www.dropmocks.com/mBnhG_ Índice del Diario: Bruselas, Gante, Brujas y Amsterdam
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