El viaje empezó en Madrid donde cogiamos el primer avión, nuestra ruta era Madrid-Londres ( Heatrhow) - Tokyo (Narita).
Para reducir el efecto del Jet Lag y poder aprovechar el día de llegada esa noche dormimos solo 3 horas con la esperanza de que al plantarnos en el avión de Londres a Tokyo pudiéramos dormir varias horas del tirón y adaptarnos un poquillo al horario de Japón.
El primer vuelo de Madrid a Londres lo hicimos con la compañía British Airways, sin problemas puntual como un reloj, salimos de Madrid aproximadamente a las 07:00 de la mañana y llegábamos a Londres sobre las 9:00, al llegar teníamos un poco de miedo ya que teníamos que hacer cambio de terminal y además comprobar que nuestras maletas estaban en el avión que iba a Tokyo ( ya que facturamos directamente desde Madrid a Tokyo), sin problemas, todo estaba perfectamente indicado para hacer el " Flight connection" y pasar de una terminal a otra, un rápido control de seguridad y listos, ya estábamos esperando a que saliera la puerta y hora de embarque para nuestro avión.
A las 13:00 en punto despegó nuestro Avión, era de la compañía Virgin Atlantic, decir que el avión y los servicios fueron una maravilla, el espacio entre asientos era razonablemente amplio, cada dos por tres pasaban para ofrecerte algo de comida y tenías una pantalla individual en cada asiento, donde podías ver series de televisión, películas, jugar a juegos o hacer un seguimiento de por donde iba el avión ( eso si todo en inglés, nada de castellano).
El vuelo en total desde Londres a Tokyo duró 11 horas y media, pero entre las ganas de llegar y consultando diversas a guías que llevábamos etc. no se nos hizo muy pesado, eso si estábamos tan emocionados que solo conseguimos dormir un par de horas
A las 09:00 de la mañana del día siguiente ( hora de Tokyo) llegamos al fin a Narita, lo primero que nos llamó la atención desde el avión mismo era que el paisaje era todo verde, pero muy verde, se veían zonas de casitas pero todas rodeadas de vegetación, eso y que estaba cayendo un diluvio de muerte.
Al bajar ya empezamos a darnos cuenta de la gran organización y eficiencia Japonesa, te dirigían por pasillos muy bien indicados y al llegar a la zona de inmigración había colas perfectamente formadas ya que había un señor que al llegar te colocaba en tu sitio y cuando te tocaba el turno te indicaba a donde ir, todo acompañado de una ligera reverencia.
El control de inmigración fue rápido y fácil, solo rellenabas un papel, decías que eras turista y te tomaban una foto y una huella dactilar, listo y a por las maletas.
Tras recoger las maletas ya salías al aeropuerto en si, nosotros íbamos a coger el tren Keisei con destino a Ueno, llevábamos un mapa de la terminal y no nos fue nada difícil encontrar el mostrador de la compañía, había unas azafatas perfectamente vestidas y muy educadas, y otra novedad a la que luego llegabas a acostumbrarte. al pagar las cosas no quieren que les des el dinero en la mano, tienen unas bandejas donde tu dejas el dinero y ellos te devuelven el cambio, incluso llevan guantes para manipular el dinero, esta primera vez nos pilló de novatos y cuando le fui a dar el dinero me puso cara rara y me acercó la bandejita.
El caso es que salimos de allí con los billetes del tren, 1000 Y cada uno y nos dirigimos al anden, todo muy bien indicado sin posibilidad de pérdida, tanto para llegar al anden como para coger el tren que nos correspondía.
Al coger el tren otra gran diferencia con los españoles, aquello estaba atestado de anuncios por todas partes, estaban por las paredes, colgados por las barras donde se agarra la gente, era impresionante, había infinidad de información por todas partes, más adelante en otros trenes ( línea Yamamote de Tokyo) era incluso más con varias pantallas mostrando anuncios continuamente. La verdad es que te sentías un poco analfabeto ya que había tantisima información y nosotros no sabíamos nada de Japo, ni leíamos ni entendíamos nada, una pena.

Más cosas que nos llamaron la atención del tren era que el típico mensaje de próxima parada y una pequeña explicación que parecía que daban de vez en cuando no eran grabaciones sino que había un empleado con un micro soltando las parrafadas, y también se confirmó la impresión inicial, Japón es muuuuuy verde, debe ser por la gran humedad pero incluso en Tokyo me dio la impresión de una perfecta mezcla de lo urbano con la naturaleza , no se muy bien como explicarlo.
Otra cosa curiosa es que los Japoneses hacen tres cosas en el tren principalmente, jugar con sus móviles, leer libros o manga y dormir, esto para mi si era un misterio, se ponían a dormir nada más llegar al vagón ( incluso de pie) y después, cuando llegaba su parada se levantaban sin que nadie les avisara y se bajaban...como lo hacen???, mirad la foto, están todos durmiendo!!!

Tras casi una hora en el tren llegamos a la estación de Ueno, que es donde teníamos el hotel, llevábamos un plano y vimos que la ruta más fácil era atravesando el parque de Ueno, lo que pasa es que como íbamos con las maletas haríamos una pasada superficial y volveríamos después.
Decir que encontrar una dirección concreta en Japón es muuuy complicado, ya que una dirección puede ser 2, 3 , 5 Ueno, entonces debes buscar en la zona de uno la zona 2 dentro de esta el bloque 3 y dentro de este bloque el número 5, parece sencillo pero no lo es, ya que las zonas y bloques no están ordenados de ninguna forma, ya que siguen la numeración por la fecha de construcción, así que al lado del 2 puede estar el 7 y el 1 estar en la otra punta, en fin un follón.
Pues bien, nosotros con la dirección del hotel y un plano, una vez pasamos el parque era casi imposible encontrar el hotel, estuvimos dando vueltas unos 20 minutos sin ninguna suerte, y esto nos permitió descubrir otra cualidad de los japoneses, son extremadamente amables!!!! incluso aunque la mayoría no habla ni papa de inglés se desviven por ayudar. Me explico, estábamos parados en una calle mirando el plano para localizar el hotel y se nos acercó un señor mayor que en un tosco inglés nos preguntó que si podía ayudarnos, le explicamos nuestro problema y se paso 20 minutos!!!! con nosotros ayudándonos a encontrar el hotel, se iba corriendo y nos decía que esperáramos con las maletas, iba venia, hasta que consiguió localizar el hotel. Increible!!!! no creo que te encuentres eso en España, además no fue un caso aislado, ya que luego en el viaje nos pasó en más ocasiones.
Al llegar al hotel, era el Katsutaro Ryokan, nos atendió una simpática señora nos explico como puedo, casi por gestos el tema de los zapatos en las casas y a rellenar unos formularios, y nos llevó a nuestra habitación. Era una habitación pequeña pero muy bonita, queríamos habitaciones típicas japonesas, así que era una entrada pequeñita, un salón con su mesa y sus cojines, la habitación con el futón y un baño occidental, todo por 9000 Y la noche, no está nada mal.

Dejamos los trastos y decidimos ir a dar una vuelta para ver con más profundidad el parque, el parque es muy grande con gran cantidad de santuarios y cosas que ver, afortunadamente hay multitud de planos que te indican en cada momento donde estás y lo que hay alrededor, nos dio tiempo a ver varios templitos, el que más nos gustó fue el Tosho-gu , ya que fue nuestro primer contacto con un templo más o menos grande, las fuentes para purificarse, las tablillas que venden para poner deseos, las linternas de piedra, etc.





También nos gustó mucho un espectáculo que nos encontramos en medio del parque con un señor disfrazado estilo el rey mono y haciendo malabarismos con bastones, y eso se ve que es bastante corriente en los parques de Tokyo, digo lo de haber espectáculos de este tipo.

Después de ver varios templos el espectáculo este y la estatua de Saigo Takamori, salimos a la avenida principal de ueno, donde encontramos los primeros edificios con pantallas anunciando cosas y un centro comercial inmenso de electrónica exclusivamente de 7 plantas. Como ya era mediodía nos pusimos a buscar un lugar para comer que venia recomendado en la guía y que parecía en el plano que estaba más o menos cerca de donde estábamos. Después de un rato de buscar, encontramos un local cerrado que creemos que era el restaurante, así que decidimos que en lo sucesivo pasaríamos de la guía y buscaríamos los restaurantes que hubieran por donde estábamos.

Elegir un restaurante era tan fácil como o buscar uno que tuviera carta en inglés o uno que tuviera modelos de plástico de los platos que servían en el escaparate. Esta vez vimos uno con menús que tenían muy buena pinta y entramos, era un sitio donde tenias una parrilla incrustada en medio de la mesa, te ponían el menú con la carne cruda y tu te la cocinas al gusto. Nos pedimos dos menús que incluían arroz ( siempre llevan arroz) una especie de infusión o consomé, un buen plato de carne y un plato con un cuadrado blanco que no se muy bien que era, todo por 1050 Y cada uno, nos quedamos bastante llenos y estaba delicioso, sobre todo el mío que era de ternera.

Cuando salimos de allí ya eran las tres y pico de la tarde y el Jet lag junto a no haber dormido casi en 48 horas empezaba a notarse, así que decidimos quedarnos por Ueno y ver el museo nacional de Tokyo y el mercadillo de Ameyoko, pero el día se torció, después de andar un buen rato para ver el museo resulta que justo ese día estaba cerrado por un acto oficial, con lo que nos quedamos sin verlo, pero nos llevamos un estupendo paseo por el parque, el parque es precioso y solo por darte una vuelta por él ya merece la pena, aunque no entres en nada.
Aunque las piernas ya nos pesaban mucho nos dirigimos al mercadillo de ameyoko, por el camino nos encontramos con el zoo, que era una visita que queríamos hacer otro día ya que así veríamos pandas, pero al pasar por la puerta había un cartel que decía que el panda había muerto en mayo y que no había pandas, otro chafón
A mitad camino la verdad es que teníamos un sueño y cansancio terribles y decidimos volver al hotel para descansar un poco y si nos veíamos con fuerzas luego volver al mercadillo.
En el hotel nos pegamos una ducha, picamos unos sándwiches que llevábamos de casa y ya nos quedamos fritos, yo aguanté un poco más ya que baje a una convenience store de 24 horas que había enfrente del ryokan y compre un tomo de manga de esos gordos que me costó 360 Y, con eso me entretuve y aguante hasta las 20:00, pero cuando me empecé a quedar dormido sentado hice retirada.