No era cuestión de madrugar, pero tampoco de perder tiempo, así que nos levantamos a eso de las ocho y media. Era el primer día entero en París y cuando queríamos empezar a utilizar los "Paris Museum Pass" que tenían validez para dos días. La verdad es que los 50 museos y monumentos a los que se podía acceder era imposible acceder a ellos en 48 horas, ni mucho menos. Y como dije, había que seleccionar en función de intereses y sin hacer un intinerario muy saturado como para agobiarnos.
NUESTRA PROGRAMACIÓN
Tengo que decir, que ésto es muy personal de cada uno, y va en función de lo que queráis ver, Por mucho que estemos tres dias y medio, no da tiempo a verlo todo, aunque sí había que ver lo más posible. En nuestro caso, después de dar una vuelta por el entorno de Concorde-Tullerías y subir a la Torre Eiffel. Decidimos hacer lo siguiente con los Museum Pass.
-Primer día, lunes 1: Museo del Louvre (ya que al día siguiente estaba cerrado), Saint Chapelle, y torres de Notre Dame.
-Segundo día, martes 2: Museo de Orsay (el lunes estaba cerrado), Panteón, Arco del Triunfo y Los Iválidos (para el final, ya que los martes cierra a las 21:00 h.).
Para el miércoles dejábamos la visita a Montmartre. Y por el camino, de los Pass Museum, descartábamos la visita al palacio de Versalles, porque estaba un tanto alejado, y nos habían comentado que para tres días no merecía la pena, y que lo más que tenía que ver eran sus inmensos jardines, que el interior del palacio era decepcionante. Los que hayáis estado podréis valorarlo mejor.
También descartamos el Centro Pompidou, que ya sé que puede sonar a sacrilegio, habiendo obras de Picasso y Dalí, pero los movimientos de Vanguardia y pintura moderna no nos interesa tanto, el año anterior el Tate Modern de Londres no nos había gustado (ya sé que suena tambien a sacrilegio) y no queríamos ver más museos. Quizás me quedé con ganas de ver el de Rodin o el de la armada, pero sería demasiado estresante quizás.
Luego ya veríamos que tendríamos que modificar nuestra programación, pero la idea era esa. Así que prepararse y a la calle, que a las diez abrían el Louvre, y sabíamos que nos iba a llevar bastante tiempo la visita.
¿PERO NO HAY NADA ABIERTO? ¿Y DONDE DESAYUNAMOS?
En el hotel nos habían informado que el desayuno costaba 16 euros por persona, ya que, como dije en una anterior etapa, no habíamos podido reservar A+D. Nos parecía caro (como la mayoría de los hoteles donde tienes que pagar el desayuno), pero habíamos visto una cafetería de la cadena "Brioche Dorée" muy cerca, en la calle que daba a un lateral de Galerías La Fayette.
Pero... ¡Sorpresa! ¡Todo cerrado y nadie en la calle!
No habíamos caído en que era el lunes de Pascua, y al igual que en algunas regiones de España, en Francia ese día es festivo también. Las calles vacías y, por supuesto, la cafetería cerrada. Así que comenzamos a caminar "deambulando" un poco por la Avenida de la Ópera en dirección al Louvre y por ahí no encontramos nada, salvo un Starbucks que no nos convencía.
Total, que seguimos callejeando, por el entorno del Palacio Real, hasta que al final encontramos una cafetería abierta donde había una oferta de desayuno con café expreso, croissant y zumo de naranja por tres euros, lo cual no estaba nada mal teniendo en cuenta la zona en la que estábamos.
Nos lo tomamos en la barra, ya que si nos sentábamos en una mesa nos subía a los cinco euros. Atención con ese matiz, ya que lo habitual es que te cobren bastante más si te tomas la consumición en mesa en vez de la barra.
Vimos cuál era el concepto de expreso, que yo desconocía: Un café solo super pequeño. Pero el croissant estaba bastante bien y el zumo de naranja igualmente, así que más que suficiente antes de continuar adelante.
Fuimos a dar a parar a la Rue du Louvre y ya desde allí llegamos al museo sobre las diez y cuarto, después de sacar las típicas fotos al patio interior del Louvre. Habíamos perdido algo de tiempo buscando un sitio para desayunar, pero ni mucho menos llegábamos tarde. Nos quedaba todo el día por delante.
EN EL LOUVRE DIRECTOS A LA MONA LISA RODEADOS DE UNA MAREA DE TÁBLETS Y MÓVILES
Ya que era el primer sitio que íbamos a visitar usando la "París Pass Museum", la abrimos y la activamos. Simplemente hay que poner el nombre y primer apellido y la fecha del primer día que la vas a utilizar. Con un poco de malicia nos planteamos que hubiera pasado si quedásemos más días, ya que a boli tampoco es difícil hacer un 4 por encima del 1 y quizás hubiésemos tenido dos días más para usarla.
No obstante, tampoco lo recomiendo, ya que en algunos sitios casi ni te la miraban, pero en otros te la compromaban minuciosamente. Tras poner nuestros datos, nos dirigimos a la entrada central, que es la de la pirámide de cristal. Ya había una cola considerable para los que iban sin entrada y nosotros ni tuvimos que hacer, pasamos muy rápido, después del perceptivo control de bolsos.
Al entrar, te encuentras lo que llaman el "Carrousel del Louvre" con diversas cafeterías, y que es desde donde se entra a cualquiera de las tres secciones-alas-edificios del museo del Louvre, que es inmenso. Una vez dentro, puedes acceder directamente de una a otra parte sin pasar por el Carrousel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Carrousel del Louvre, debajo de la pirámide de cristal, que es la entrada principal desde donde puedes acceder a cualquiera de los sectores del museo
Desde el carrousel, también puedes acceder a una galería comercial subterránea en el piso inferior.
Todo está perfectamente señalizado. No íbamos con algo preestablecido, pero si sabíamos que había que ir a ver lo primero a la "Mona Lisa" antes de ver el resto del museo.
Así que las señales nos indicaban que fuésemos al "Ala Denim", que es el edificio largo que está al lado del Sena y la sección de pintores italianos y españoles desde el renacimiento hasta el siglo XIX.
La ríada de gente marcaba el camino
además de las señales y después de acceder al edificio y tras un largo pasillo, ya accedimos a una sala a la derecha con la marea de gente agolpada delante del cuadro de Leonardo da Vinci, que es de dimensiones reducidas. Me llamó la atención que el enorme lienzo de "Las bodas de Caná"de Veronese, que está en esa misma sala apenas tenía gente viéndolo y pude sacar fotos bien a gusto.
Sin más decidimos sumergirnos en la melé de gente que estiraba sus brazos con móviles y táblets sobre todo en el caso de japoneses para sacar alguna foto de "La Mona Lisa". Hay que tomárselo con humor y paciencia, ya que la gente está agolpada allí hay empujones y con un poco de suerte sacas una buena foto (pero tampoco os obsesionéis si no lo lográis). Incluso la vigilante tuvo que enfadarse y pegar alguna voz porque la gente estaba sobrepasando el cordón de seguridad.
Decidimos salir del mogollón con un "Excuse me, I'm trying to go out", a lo que una chica me respondió riéndose con un expresivo "Good Luck". Eso sí, y ahora en serio, ya lo avisan los carteles, pero en este cuadro tened máximo cuidado con los carteristas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La agobiante marea de cámaras y brazos delante del cuadro de la "Mona Lisa", que en realidad es de pequeñas dimensiones. En la misma sala está "Las bodas de caná", cuadro al que casi nadie hacía caso y al que pudimos fotografíar con mucha tranquilidad.
LAS MARAVILLAS PICTÓRICAS, ARQUEOLÓGICAS Y DECORATIVAS DEL LOUVRE
Ya habíamos cumplido con la Mona Lisa. La verdad es que no sé como a la gente le gustan esos agobios, y en mi caso fue lo que menos disfruté de la visita al museo, ya que el resto lo pude ver más a menos con tranquilidad, y hay maravillas. Repito que me hizo gracia que todo el mundo se agolpaba en la Gioconda y a las pobres Bodas de Caná, nadie les hacía caso.
Seguimos pues por el sector Denim. Contemplando por encima las obras de los pintores italianos, sin podernos parar mucho, porque sinó nos íbamos a tirar todo el día, y si quieres un recorrido exhaustivo ya necesitas dos días sin exagerar. Son obras principalmente de ámbito religioso, ya que no hay olvidar que los pintores eran profesionales y la que tenía el dinero y pagaba fuertes cantidades en el renacimiento era la iglesia.
Por fin llegamos a las salas con obras de pintores españoles. Y lo que quizás más llama la atención son los retratos de la primera etapa pictórica de Francisco de Goya, en la que hacía retratos por encargo.
El retrato de Ferdinand Guillemardet o el del niño Luis María de Cistué pueden ser vistos allí. No obstante de su etapa de cronista de la Guerra de la Independencia o su última etapa oscura creo que no hay nada.
También nos acercamos por el ala de los pintores franceses, que pasamos muy rápidamente. Simplemente me detuve delante del retrato de "Napoleón cruzando los Alpes" de Paul Delaroche, muy conocido del tío posando con su mano metida en el abrigo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A la izquierda, obras de Francisco de Goya en el Louvre. A la derecha, "Napoleón cruzando los Alpes" de Delaroche.
Después de bajar a los pisos inferiores empezamos con la parte de escultura y nos fuimos aproximando al Ala Sally, que viene a ser la base de la "U" que forma el complejo del Louvre. "Denim" era enorme, y Sally un poco más corta, pero igualmente impresionante.
Ahí ya te pierdes a poco que no andes bien de orientación. Había una colección arquelógica y escultórica de Egipto, otra de Roma y Grecia y una de los etruscos. Comenzamos por una serie de esculturas etruscas y luego inmediatamente llegamos a la zona grecolatina.
Sin duda lo más conocido es la escultura de "La venus de Milo", que estaba con bastante gente, pero ni punto de comparación con "La Mona Lisa". Con la "venus" es una ventaja que la puedes ver por los cuatro lados y detenerte en todo tipo de detalles, ya que no hay nadie que te empuje ni te agobie, por lo menos cuando estuve.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La "Venus de Milo"
De esa zona toca ver también las esculturas hechas por Miguel Ángel, y si te paras eso es inmenso y tiene muchas maravillas, pero el tiempo es limitado y tienes que pasar rápido.
Llegamos a la zona de Egipto, estando de un lado la esfinge de Tanis, muy bonita, pero justo enfrente estaba el recorrido por los restos arqueológicos y pilares medievales del antiguo Castillo del Louvre, que es otra de las partes del museo que no hay que perderse.
Hicimos el recorrido con calma y volvimos al punto de partida, donde estaba la esfinge de Tanis. Así que había que visitar la parte de Egipto, también de forma muy rápida, con su vasijas, orfebrería, y una colección de sarcófagos que daba un poco de repelús.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Esfinge de Tanis, restos del castillo medieval del Louvre y sarcófagos en la zona egipcia del museo.
Aún estuvimos investigando por los pisos a ver si nos dejábamos algo relevante de "Sally" y "Denim", antes de decidir volver a la zona de la entrada del museo, en el "Carrousel de Louvre". Ya era casi la una del mediodía y llevábamos cerca de las tres horas, con la sensación de ir a toda mecha por el museo
Nos quedaba aún por visitar el "Ala Richelieu",, que es el edificio que está justo enfrente de "Dením", e igual de largo, pero por fortuna para nuestro cansancio más de la mitad del edificio estaba cerrado. Antes de acceder comprobamos los precios de las cafeterías, a nuestro entender deorbitados.
No dedicamos mucho tiempo al "Ala Richelieu", que para mí es la parte menos interesante del Louvre. Tiene una "plaza" central plagada de esculturas, desde donde parten las escaleras para las diversas plantas, y a partir de ahí dos zonas importantes.
Una de ellas es la colección de pintores belgas y holandeses. Reconozco que ya estábamos cansados de ver cuadros, aunque merece un último esfuerzo en detenerse en ver la gran sala dedicada a Rubens (aunque sea para sentarse y descansar un poco,
).
La otra zona importante es la de los "apartamentos de Napoleón III" que nos gustó. Este Napoleón III, sobrino del más conocido y que fue emperador de Francia durante la mitad del siglo XIX se preocupó por embellecer París de arriba a abajo, y esta zona del Louvre, se vé que la dedicó a hacer grandes salones palaciegos de cenas y recepciones. Decorativamente es una pasada y merece la pena visitarlo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Plaza central del "Ala Richelieu", cuadro de Rubens y salón en los "Apartamentos de Napoleón III"
No dedicamos más tiempo y volvimos al Carrousel. Antes de abandonar el museo, decidimos vistar la zona comercial, por si había algo interesante, aunque no pasaba de las típicas cafeterías y tiendas, así que no le dedicamos más tiempo.
Salimos ya del museo, y tras las típicas fotos exteriores a la pirámide del Louvre ya nos fuimos con intención de comer. Eran casi las dos de la tarde, y habíamos dedicado cerca de 4 horas a visitar el museo, aunque era algo que ya nos esperábamos.
NUESTRA PROGRAMACIÓN
Tengo que decir, que ésto es muy personal de cada uno, y va en función de lo que queráis ver, Por mucho que estemos tres dias y medio, no da tiempo a verlo todo, aunque sí había que ver lo más posible. En nuestro caso, después de dar una vuelta por el entorno de Concorde-Tullerías y subir a la Torre Eiffel. Decidimos hacer lo siguiente con los Museum Pass.
-Primer día, lunes 1: Museo del Louvre (ya que al día siguiente estaba cerrado), Saint Chapelle, y torres de Notre Dame.
-Segundo día, martes 2: Museo de Orsay (el lunes estaba cerrado), Panteón, Arco del Triunfo y Los Iválidos (para el final, ya que los martes cierra a las 21:00 h.).
Para el miércoles dejábamos la visita a Montmartre. Y por el camino, de los Pass Museum, descartábamos la visita al palacio de Versalles, porque estaba un tanto alejado, y nos habían comentado que para tres días no merecía la pena, y que lo más que tenía que ver eran sus inmensos jardines, que el interior del palacio era decepcionante. Los que hayáis estado podréis valorarlo mejor.
También descartamos el Centro Pompidou, que ya sé que puede sonar a sacrilegio, habiendo obras de Picasso y Dalí, pero los movimientos de Vanguardia y pintura moderna no nos interesa tanto, el año anterior el Tate Modern de Londres no nos había gustado (ya sé que suena tambien a sacrilegio) y no queríamos ver más museos. Quizás me quedé con ganas de ver el de Rodin o el de la armada, pero sería demasiado estresante quizás.
Luego ya veríamos que tendríamos que modificar nuestra programación, pero la idea era esa. Así que prepararse y a la calle, que a las diez abrían el Louvre, y sabíamos que nos iba a llevar bastante tiempo la visita.
¿PERO NO HAY NADA ABIERTO? ¿Y DONDE DESAYUNAMOS?
En el hotel nos habían informado que el desayuno costaba 16 euros por persona, ya que, como dije en una anterior etapa, no habíamos podido reservar A+D. Nos parecía caro (como la mayoría de los hoteles donde tienes que pagar el desayuno), pero habíamos visto una cafetería de la cadena "Brioche Dorée" muy cerca, en la calle que daba a un lateral de Galerías La Fayette.
Pero... ¡Sorpresa! ¡Todo cerrado y nadie en la calle!
No habíamos caído en que era el lunes de Pascua, y al igual que en algunas regiones de España, en Francia ese día es festivo también. Las calles vacías y, por supuesto, la cafetería cerrada. Así que comenzamos a caminar "deambulando" un poco por la Avenida de la Ópera en dirección al Louvre y por ahí no encontramos nada, salvo un Starbucks que no nos convencía.
Total, que seguimos callejeando, por el entorno del Palacio Real, hasta que al final encontramos una cafetería abierta donde había una oferta de desayuno con café expreso, croissant y zumo de naranja por tres euros, lo cual no estaba nada mal teniendo en cuenta la zona en la que estábamos.
Nos lo tomamos en la barra, ya que si nos sentábamos en una mesa nos subía a los cinco euros. Atención con ese matiz, ya que lo habitual es que te cobren bastante más si te tomas la consumición en mesa en vez de la barra.
Vimos cuál era el concepto de expreso, que yo desconocía: Un café solo super pequeño. Pero el croissant estaba bastante bien y el zumo de naranja igualmente, así que más que suficiente antes de continuar adelante.
Fuimos a dar a parar a la Rue du Louvre y ya desde allí llegamos al museo sobre las diez y cuarto, después de sacar las típicas fotos al patio interior del Louvre. Habíamos perdido algo de tiempo buscando un sitio para desayunar, pero ni mucho menos llegábamos tarde. Nos quedaba todo el día por delante.
EN EL LOUVRE DIRECTOS A LA MONA LISA RODEADOS DE UNA MAREA DE TÁBLETS Y MÓVILES
Ya que era el primer sitio que íbamos a visitar usando la "París Pass Museum", la abrimos y la activamos. Simplemente hay que poner el nombre y primer apellido y la fecha del primer día que la vas a utilizar. Con un poco de malicia nos planteamos que hubiera pasado si quedásemos más días, ya que a boli tampoco es difícil hacer un 4 por encima del 1 y quizás hubiésemos tenido dos días más para usarla.
No obstante, tampoco lo recomiendo, ya que en algunos sitios casi ni te la miraban, pero en otros te la compromaban minuciosamente. Tras poner nuestros datos, nos dirigimos a la entrada central, que es la de la pirámide de cristal. Ya había una cola considerable para los que iban sin entrada y nosotros ni tuvimos que hacer, pasamos muy rápido, después del perceptivo control de bolsos.
Al entrar, te encuentras lo que llaman el "Carrousel del Louvre" con diversas cafeterías, y que es desde donde se entra a cualquiera de las tres secciones-alas-edificios del museo del Louvre, que es inmenso. Una vez dentro, puedes acceder directamente de una a otra parte sin pasar por el Carrousel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Carrousel del Louvre, debajo de la pirámide de cristal, que es la entrada principal desde donde puedes acceder a cualquiera de los sectores del museo
Desde el carrousel, también puedes acceder a una galería comercial subterránea en el piso inferior.
Todo está perfectamente señalizado. No íbamos con algo preestablecido, pero si sabíamos que había que ir a ver lo primero a la "Mona Lisa" antes de ver el resto del museo.
Así que las señales nos indicaban que fuésemos al "Ala Denim", que es el edificio largo que está al lado del Sena y la sección de pintores italianos y españoles desde el renacimiento hasta el siglo XIX.
La ríada de gente marcaba el camino
Sin más decidimos sumergirnos en la melé de gente que estiraba sus brazos con móviles y táblets sobre todo en el caso de japoneses para sacar alguna foto de "La Mona Lisa". Hay que tomárselo con humor y paciencia, ya que la gente está agolpada allí hay empujones y con un poco de suerte sacas una buena foto (pero tampoco os obsesionéis si no lo lográis). Incluso la vigilante tuvo que enfadarse y pegar alguna voz porque la gente estaba sobrepasando el cordón de seguridad.
Decidimos salir del mogollón con un "Excuse me, I'm trying to go out", a lo que una chica me respondió riéndose con un expresivo "Good Luck". Eso sí, y ahora en serio, ya lo avisan los carteles, pero en este cuadro tened máximo cuidado con los carteristas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La agobiante marea de cámaras y brazos delante del cuadro de la "Mona Lisa", que en realidad es de pequeñas dimensiones. En la misma sala está "Las bodas de caná", cuadro al que casi nadie hacía caso y al que pudimos fotografíar con mucha tranquilidad.
LAS MARAVILLAS PICTÓRICAS, ARQUEOLÓGICAS Y DECORATIVAS DEL LOUVRE
Ya habíamos cumplido con la Mona Lisa. La verdad es que no sé como a la gente le gustan esos agobios, y en mi caso fue lo que menos disfruté de la visita al museo, ya que el resto lo pude ver más a menos con tranquilidad, y hay maravillas. Repito que me hizo gracia que todo el mundo se agolpaba en la Gioconda y a las pobres Bodas de Caná, nadie les hacía caso.
Seguimos pues por el sector Denim. Contemplando por encima las obras de los pintores italianos, sin podernos parar mucho, porque sinó nos íbamos a tirar todo el día, y si quieres un recorrido exhaustivo ya necesitas dos días sin exagerar. Son obras principalmente de ámbito religioso, ya que no hay olvidar que los pintores eran profesionales y la que tenía el dinero y pagaba fuertes cantidades en el renacimiento era la iglesia.
Por fin llegamos a las salas con obras de pintores españoles. Y lo que quizás más llama la atención son los retratos de la primera etapa pictórica de Francisco de Goya, en la que hacía retratos por encargo.
El retrato de Ferdinand Guillemardet o el del niño Luis María de Cistué pueden ser vistos allí. No obstante de su etapa de cronista de la Guerra de la Independencia o su última etapa oscura creo que no hay nada.
También nos acercamos por el ala de los pintores franceses, que pasamos muy rápidamente. Simplemente me detuve delante del retrato de "Napoleón cruzando los Alpes" de Paul Delaroche, muy conocido del tío posando con su mano metida en el abrigo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A la izquierda, obras de Francisco de Goya en el Louvre. A la derecha, "Napoleón cruzando los Alpes" de Delaroche.
Después de bajar a los pisos inferiores empezamos con la parte de escultura y nos fuimos aproximando al Ala Sally, que viene a ser la base de la "U" que forma el complejo del Louvre. "Denim" era enorme, y Sally un poco más corta, pero igualmente impresionante.
Ahí ya te pierdes a poco que no andes bien de orientación. Había una colección arquelógica y escultórica de Egipto, otra de Roma y Grecia y una de los etruscos. Comenzamos por una serie de esculturas etruscas y luego inmediatamente llegamos a la zona grecolatina.
Sin duda lo más conocido es la escultura de "La venus de Milo", que estaba con bastante gente, pero ni punto de comparación con "La Mona Lisa". Con la "venus" es una ventaja que la puedes ver por los cuatro lados y detenerte en todo tipo de detalles, ya que no hay nadie que te empuje ni te agobie, por lo menos cuando estuve.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La "Venus de Milo"
De esa zona toca ver también las esculturas hechas por Miguel Ángel, y si te paras eso es inmenso y tiene muchas maravillas, pero el tiempo es limitado y tienes que pasar rápido.
Llegamos a la zona de Egipto, estando de un lado la esfinge de Tanis, muy bonita, pero justo enfrente estaba el recorrido por los restos arqueológicos y pilares medievales del antiguo Castillo del Louvre, que es otra de las partes del museo que no hay que perderse.
Hicimos el recorrido con calma y volvimos al punto de partida, donde estaba la esfinge de Tanis. Así que había que visitar la parte de Egipto, también de forma muy rápida, con su vasijas, orfebrería, y una colección de sarcófagos que daba un poco de repelús.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Esfinge de Tanis, restos del castillo medieval del Louvre y sarcófagos en la zona egipcia del museo.
Aún estuvimos investigando por los pisos a ver si nos dejábamos algo relevante de "Sally" y "Denim", antes de decidir volver a la zona de la entrada del museo, en el "Carrousel de Louvre". Ya era casi la una del mediodía y llevábamos cerca de las tres horas, con la sensación de ir a toda mecha por el museo
Nos quedaba aún por visitar el "Ala Richelieu",, que es el edificio que está justo enfrente de "Dením", e igual de largo, pero por fortuna para nuestro cansancio más de la mitad del edificio estaba cerrado. Antes de acceder comprobamos los precios de las cafeterías, a nuestro entender deorbitados.
No dedicamos mucho tiempo al "Ala Richelieu", que para mí es la parte menos interesante del Louvre. Tiene una "plaza" central plagada de esculturas, desde donde parten las escaleras para las diversas plantas, y a partir de ahí dos zonas importantes.
Una de ellas es la colección de pintores belgas y holandeses. Reconozco que ya estábamos cansados de ver cuadros, aunque merece un último esfuerzo en detenerse en ver la gran sala dedicada a Rubens (aunque sea para sentarse y descansar un poco,
La otra zona importante es la de los "apartamentos de Napoleón III" que nos gustó. Este Napoleón III, sobrino del más conocido y que fue emperador de Francia durante la mitad del siglo XIX se preocupó por embellecer París de arriba a abajo, y esta zona del Louvre, se vé que la dedicó a hacer grandes salones palaciegos de cenas y recepciones. Decorativamente es una pasada y merece la pena visitarlo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Plaza central del "Ala Richelieu", cuadro de Rubens y salón en los "Apartamentos de Napoleón III"
No dedicamos más tiempo y volvimos al Carrousel. Antes de abandonar el museo, decidimos vistar la zona comercial, por si había algo interesante, aunque no pasaba de las típicas cafeterías y tiendas, así que no le dedicamos más tiempo.
Salimos ya del museo, y tras las típicas fotos exteriores a la pirámide del Louvre ya nos fuimos con intención de comer. Eran casi las dos de la tarde, y habíamos dedicado cerca de 4 horas a visitar el museo, aunque era algo que ya nos esperábamos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La pirámide del Louvre
COMIENDO POR EL ENTORNO DE LA PLAZA DE SAINT MICHEL
Era ya la hora de comer y teníamos también ganas de descansar. Queríamos ir a la tarde a la Ille de la Cite y al entorno de Notre Dame, y atendiendo a los diversos consejos vistos precisamente en "Los Viajeros" y en otras webs turísticas sobre París, nos dirigimos hacia el barrio latino, porque las referencias eran de que se comía aceptablemente bien y a un precio aceptable.
Así que cogimos el metro en la estación del Louvre en dirección hacia el Barrio Latino. Se podría ir andando, pero había pocas ganas a esa hora
Cogimos la habitual línea 7 (o rosa claro) y tras dos paradas llegamos hasta la dichosa estación de Chatelet, con un largo trasbordo, aunque por lo menos no hubo que llegar hasta Les Halles y tuvimos que caminar menos de la mitad que cuando llegamos en el RER.
El trasbordo era a la línea 4 (fucsia) y tras dos paradas (estando la de Notre Dame entre medias) llegamos a Saint Michel.
Salimos a la plaza con el mismo nombre y ya vimos numerosos establecimientos para comer, sobre todo puestos de crepes, comida libanesa, kebaps, etc. Nos desorientamos, y en vez de ir hacia lo que es propiamente dicho el barrio latino, fuimos en la otra dirección, por una callejuela que la estaba en el barrio de Saint Germain, pero da igual porque allí abudaban los bistros, restaurantes, etc.
Teníamos ganas de sentarnos y comer tranquilos, y así llegamos a un restaurante griego. Le preguntamos al dueño si sabía inglés y nos dijo que solo griego pero que no pasaba nada y rápidamente nos sentó. Llegó un hijo (se veía que el negocio era familiar) que sí controlaba algo de inglés y así nos entendimos.
Actualización: Me ha dado trabajo, pero encontré el sitio en el google view. Es el "café des arts", que concretamente está en la rue St André des Arts, 31
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Foto del "Café des Arts", bistro griego donde comimos ese día
Era un sitio pequeño, pero con encanto, con fotos de cantantes franceses en la pared y muy acogedor. El menú de diez euros y yo pedí una ensalada con bacon y pollo al curry, además de una ensalada de fruta, ¿qué más se puede pedir en un sitio como París? ¡Si es más caro en mi pueblo!
Lo que sí es caro es la bebida, que va a parte y que iba desde el agua mineral a tres euros, en adelante. Pero no hay nada como leer antes los consejos de "Los Viajeros" y saber que los restaurantes están obligados a dar bebida gratis y que puedes pedir agua del grifo sin que te la cobren.
Así que le dijimos al camarero "Karaf d'eau" (carafdó, manda narices que fuese lo único que dijésemos en francés además del sigouple, bon jour, bon soir y merci
) y nos puso amablemente una jarra rellena con agua del grifo. Respaldo que es una buena opción, y además el agua de París se bebe bien, no está clorada ni caliza y ya la gustaría a muchas ciudades pequeñas de España tener esta calidad.
Al principio te puede dar corte, pero ves que acaba haciéndolo la mayor parte de la gente.
Así que por diez euros, una comida muy aceptable y un buen servicio no se puede pedir más. Además habíamos descansado casi una hora y proseguimos nuestra ruta. Ahora nos dirigiríamos a la Cité.
SI NO QUIERES GÓTICO, TOMA DOS TAZAS (SAINTE CHAPELLE, CONCIERGERIE Y NOTRE DAME)
Eran sobre las tres y algo de la tarde y la islita del Sena donde está Notre Dame estaba al lado, solo había que cruzar el puente (que por cierto paramos para sacar algunas fotos del río) y ya estábamos en esa zona. Íbamos en búsqueda por orden primero de la iglesa gótica de la Sainte Chapelle, a donde queríamos entrar con nuestros pases Museum Pass.
Nos sorprendió enormemente el acceso, ya que la iglesia está en una especie de patio interior de rodeado por edificios del palacio de justicia, gendarmería, etc. Creo recordar que la entrada estaba en el edificio de la gendarmería, pero lo que sí era llamativo eran las largas colas para comprar una entrada, mientras nosotros gracias al pase entramos muy rápido.
Perceptivo control y ya al mencionado patio desde donde es muy difícil sacar fotos exteriores de la iglesia, además estaba rodeada de carteles explicativos, ya que cuando fuimos estaban arreglando las vidrieras.
La iglesia está bien, pero no fue lo que más nos gustó de París. Es gótica del siglo XIII y cuando entras lo haces por la planta baja que era el espacio en el que se oficiaban las misas y ceremonias para las "clases bajas" de la época. Es una estancia de poca altura aunqe sí había vidrieras bonitas, pero claro, lo mejor estaba en la planta de arriba, donde accedías por una estrecha escalera de caracol.
Al llegar arriba sí que merece la pena recrearse un poco, aunque la pena es que varias de las vidrieras estaban tapadas por tareas de limpieza y restauración. En este piso alto era donde se celebraban las ceremonias para reyes y nobles; sus vidrieras reflejan pasajes bíblicos y su rosetón es espectacular. Si queréis más detalles, allí teníais folletos explicativos en castellano al uso.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Capilla inferior donde se oficiaban las ceremonias para los que no eran nobles ni reyes. En la capilla superior se pueden apreciar las obras que se están haciendo a algunas vidrieras, y en la foto de la derecha, el rosetón de la iglesia de Sainte Chapelle.
Aún así, tras las pertinentes fotos, vimos que la visita no daba para más y nos salimos. Vuelta al piso de abajo, donde estaban los puestos de venta y para fuera. De nuevo en la calle, a mí me apeteció ir a la Conciergerie, que estaba al lado, que realmente es algo que te puedes ahorrar pero a mí la historia me gusta y ese edificio tiene un enorme significado.
Fue palacio real en la edad Media, pero lo más interesante es que fue carcel y sitio donde iban los presos en el periodo del terror de la revolución francesa antes de ser guillotinados en la plaza de la Concordia. Entras primero en un amplio espacio de pilares y arcos donde se supone que se hacinaban hasta casi 3000 presos antes de ser juzgados. Luego puedes ver la reconstrucción de alguna celda, llamando la atención que los pobres tenían que dormir en un montón de paja en el suelo y los que se lo podían permitir, tenían derecho a cama.
También se puede ver la celda en la que estuvo presa María Antonieta, mujer de Luis XVI antes de ser guillotinada.
El momento histórico de la Conciergerie no dio para más y antes de ir a la catedral de Notre Dame, decidimos pasar por el mercado de flores del que habían hablado que estaba en esta zona. Vistazo rápido, ya que los que están allí están a vender y lógicamente tampoco les gusta que tires fotos si no vas a comprar nada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En la entrada de la Conciergerie donde se hacinaban los presos en el periodo del terror. A la derecha un puesto del mercado de flores.
Y ya acto seguido nos dirigimos a la catedral de París, la de Notre Dame. Según llegas, ya ves que eso está plagado de turistas y en la gran plaza ves que hay armado un graderío para que los turistas se sienten y descansen. Lo primero que queríamos hacer era entrar en la catedral, para lo cual tuvimos que hacer una cola que parecía larga pero que luego iba muy rápida.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Notre Dame
Es un templo católico grande, donde cada poco te encuentras carteles en todos los idiomas donde te recuerdan el deber de guardar silencio y te ponen a la venta cirios y velas. El recorrido, al igual que otras catedrales lo haces rodeando la iglesia. Sin duda lo que más llama la atención son sus vidrieras y el rosetón, pero también su retablo.
Hay que decir que hay unas cuantas estatuas dentro, siendo para mí la más llamativa la de Juana de Arco (considerada heroína católica en el país vecino, y que creo que tiene la consideración de Santa)
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Interior de Notre Dame. Rosetón. Estatua de Juana de Arco. Retrablo.
CONCLUSIÓN: No cabe duda que Notre Dame es bonito y hay que visitar su interior y lo mismo la Sainte Chapelle, pero honestamente y sin ánimo patriótico, nuestras catedrales góticas son de una belleza muy superior, y las vidrieras de Notre Dame pierden cualquier comparación por ejemplo con las de la Catedral de León.
DECEPCIÓN: NO PODEMOS SUBIR A LAS TORRES DE NOTRE DAME
Salimos de la catedral e íbamos dispuestos al punto fuerte de la visita, subir a las torres de Notre Dame, por sus impresionantes vistas y las gárgolas. Ingenuos de nosotros.
Pasaban de las cinco de la tarde y cuando llegamos a la cola, nos encontramos que en esta ocasión no había fila preferente para los "Paris Museum Pass" y teníamos que hacer una fila tremenda. Aún así cuando caminamos un rato y llegamos al final de la cola, nos encontramos con que ésta ya estaba cortada y se admitía más gente por ese día.
En principio te sientes un tanto decepcionado porque la publicidad de los Museum Pass dice "sáltate las colas", pero no hay nada como leer las condiciones de cada monumento para saber a lo que te atienes, y ésto estaba escrito en el folleto
Total, que nos planteamos hacer un cambio en la planificación, porque la idea ahora pasaba a ser que al día siguiente lo primero que íbamos a hacer era volver a Notre Dame y viendo que el Panteón no estaba muy lejos nos fuimos rápidamente hacia alli. Pero sin descuidarse, porque el monumento lo cerraban a las seis de la tarde y no nos sobraba precisamente tiempo.
EL PANTEÓN: "¿MUSEUM PASS? SI POR FAVOR, PASEN POR AQUÍ"
Era ya la hora de comer y teníamos también ganas de descansar. Queríamos ir a la tarde a la Ille de la Cite y al entorno de Notre Dame, y atendiendo a los diversos consejos vistos precisamente en "Los Viajeros" y en otras webs turísticas sobre París, nos dirigimos hacia el barrio latino, porque las referencias eran de que se comía aceptablemente bien y a un precio aceptable.
Así que cogimos el metro en la estación del Louvre en dirección hacia el Barrio Latino. Se podría ir andando, pero había pocas ganas a esa hora
El trasbordo era a la línea 4 (fucsia) y tras dos paradas (estando la de Notre Dame entre medias) llegamos a Saint Michel.
Salimos a la plaza con el mismo nombre y ya vimos numerosos establecimientos para comer, sobre todo puestos de crepes, comida libanesa, kebaps, etc. Nos desorientamos, y en vez de ir hacia lo que es propiamente dicho el barrio latino, fuimos en la otra dirección, por una callejuela que la estaba en el barrio de Saint Germain, pero da igual porque allí abudaban los bistros, restaurantes, etc.
Teníamos ganas de sentarnos y comer tranquilos, y así llegamos a un restaurante griego. Le preguntamos al dueño si sabía inglés y nos dijo que solo griego pero que no pasaba nada y rápidamente nos sentó. Llegó un hijo (se veía que el negocio era familiar) que sí controlaba algo de inglés y así nos entendimos.
Actualización: Me ha dado trabajo, pero encontré el sitio en el google view. Es el "café des arts", que concretamente está en la rue St André des Arts, 31
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Foto del "Café des Arts", bistro griego donde comimos ese día
Era un sitio pequeño, pero con encanto, con fotos de cantantes franceses en la pared y muy acogedor. El menú de diez euros y yo pedí una ensalada con bacon y pollo al curry, además de una ensalada de fruta, ¿qué más se puede pedir en un sitio como París? ¡Si es más caro en mi pueblo!
Lo que sí es caro es la bebida, que va a parte y que iba desde el agua mineral a tres euros, en adelante. Pero no hay nada como leer antes los consejos de "Los Viajeros" y saber que los restaurantes están obligados a dar bebida gratis y que puedes pedir agua del grifo sin que te la cobren.
Así que le dijimos al camarero "Karaf d'eau" (carafdó, manda narices que fuese lo único que dijésemos en francés además del sigouple, bon jour, bon soir y merci
Al principio te puede dar corte, pero ves que acaba haciéndolo la mayor parte de la gente.
Así que por diez euros, una comida muy aceptable y un buen servicio no se puede pedir más. Además habíamos descansado casi una hora y proseguimos nuestra ruta. Ahora nos dirigiríamos a la Cité.
SI NO QUIERES GÓTICO, TOMA DOS TAZAS (SAINTE CHAPELLE, CONCIERGERIE Y NOTRE DAME)
Eran sobre las tres y algo de la tarde y la islita del Sena donde está Notre Dame estaba al lado, solo había que cruzar el puente (que por cierto paramos para sacar algunas fotos del río) y ya estábamos en esa zona. Íbamos en búsqueda por orden primero de la iglesa gótica de la Sainte Chapelle, a donde queríamos entrar con nuestros pases Museum Pass.
Nos sorprendió enormemente el acceso, ya que la iglesia está en una especie de patio interior de rodeado por edificios del palacio de justicia, gendarmería, etc. Creo recordar que la entrada estaba en el edificio de la gendarmería, pero lo que sí era llamativo eran las largas colas para comprar una entrada, mientras nosotros gracias al pase entramos muy rápido.
Perceptivo control y ya al mencionado patio desde donde es muy difícil sacar fotos exteriores de la iglesia, además estaba rodeada de carteles explicativos, ya que cuando fuimos estaban arreglando las vidrieras.
La iglesia está bien, pero no fue lo que más nos gustó de París. Es gótica del siglo XIII y cuando entras lo haces por la planta baja que era el espacio en el que se oficiaban las misas y ceremonias para las "clases bajas" de la época. Es una estancia de poca altura aunqe sí había vidrieras bonitas, pero claro, lo mejor estaba en la planta de arriba, donde accedías por una estrecha escalera de caracol.
Al llegar arriba sí que merece la pena recrearse un poco, aunque la pena es que varias de las vidrieras estaban tapadas por tareas de limpieza y restauración. En este piso alto era donde se celebraban las ceremonias para reyes y nobles; sus vidrieras reflejan pasajes bíblicos y su rosetón es espectacular. Si queréis más detalles, allí teníais folletos explicativos en castellano al uso.
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Capilla inferior donde se oficiaban las ceremonias para los que no eran nobles ni reyes. En la capilla superior se pueden apreciar las obras que se están haciendo a algunas vidrieras, y en la foto de la derecha, el rosetón de la iglesia de Sainte Chapelle.
Aún así, tras las pertinentes fotos, vimos que la visita no daba para más y nos salimos. Vuelta al piso de abajo, donde estaban los puestos de venta y para fuera. De nuevo en la calle, a mí me apeteció ir a la Conciergerie, que estaba al lado, que realmente es algo que te puedes ahorrar pero a mí la historia me gusta y ese edificio tiene un enorme significado.
Fue palacio real en la edad Media, pero lo más interesante es que fue carcel y sitio donde iban los presos en el periodo del terror de la revolución francesa antes de ser guillotinados en la plaza de la Concordia. Entras primero en un amplio espacio de pilares y arcos donde se supone que se hacinaban hasta casi 3000 presos antes de ser juzgados. Luego puedes ver la reconstrucción de alguna celda, llamando la atención que los pobres tenían que dormir en un montón de paja en el suelo y los que se lo podían permitir, tenían derecho a cama.
También se puede ver la celda en la que estuvo presa María Antonieta, mujer de Luis XVI antes de ser guillotinada.
El momento histórico de la Conciergerie no dio para más y antes de ir a la catedral de Notre Dame, decidimos pasar por el mercado de flores del que habían hablado que estaba en esta zona. Vistazo rápido, ya que los que están allí están a vender y lógicamente tampoco les gusta que tires fotos si no vas a comprar nada.
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En la entrada de la Conciergerie donde se hacinaban los presos en el periodo del terror. A la derecha un puesto del mercado de flores.
Y ya acto seguido nos dirigimos a la catedral de París, la de Notre Dame. Según llegas, ya ves que eso está plagado de turistas y en la gran plaza ves que hay armado un graderío para que los turistas se sienten y descansen. Lo primero que queríamos hacer era entrar en la catedral, para lo cual tuvimos que hacer una cola que parecía larga pero que luego iba muy rápida.
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Notre Dame
Es un templo católico grande, donde cada poco te encuentras carteles en todos los idiomas donde te recuerdan el deber de guardar silencio y te ponen a la venta cirios y velas. El recorrido, al igual que otras catedrales lo haces rodeando la iglesia. Sin duda lo que más llama la atención son sus vidrieras y el rosetón, pero también su retablo.
Hay que decir que hay unas cuantas estatuas dentro, siendo para mí la más llamativa la de Juana de Arco (considerada heroína católica en el país vecino, y que creo que tiene la consideración de Santa)
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Interior de Notre Dame. Rosetón. Estatua de Juana de Arco. Retrablo.
CONCLUSIÓN: No cabe duda que Notre Dame es bonito y hay que visitar su interior y lo mismo la Sainte Chapelle, pero honestamente y sin ánimo patriótico, nuestras catedrales góticas son de una belleza muy superior, y las vidrieras de Notre Dame pierden cualquier comparación por ejemplo con las de la Catedral de León.
DECEPCIÓN: NO PODEMOS SUBIR A LAS TORRES DE NOTRE DAME
Salimos de la catedral e íbamos dispuestos al punto fuerte de la visita, subir a las torres de Notre Dame, por sus impresionantes vistas y las gárgolas. Ingenuos de nosotros.
Pasaban de las cinco de la tarde y cuando llegamos a la cola, nos encontramos que en esta ocasión no había fila preferente para los "Paris Museum Pass" y teníamos que hacer una fila tremenda. Aún así cuando caminamos un rato y llegamos al final de la cola, nos encontramos con que ésta ya estaba cortada y se admitía más gente por ese día.
En principio te sientes un tanto decepcionado porque la publicidad de los Museum Pass dice "sáltate las colas", pero no hay nada como leer las condiciones de cada monumento para saber a lo que te atienes, y ésto estaba escrito en el folleto
Total, que nos planteamos hacer un cambio en la planificación, porque la idea ahora pasaba a ser que al día siguiente lo primero que íbamos a hacer era volver a Notre Dame y viendo que el Panteón no estaba muy lejos nos fuimos rápidamente hacia alli. Pero sin descuidarse, porque el monumento lo cerraban a las seis de la tarde y no nos sobraba precisamente tiempo.
EL PANTEÓN: "¿MUSEUM PASS? SI POR FAVOR, PASEN POR AQUÍ"
Estando El Panteón en el entorno del barrio Latino, tiramos de plano, sabiendo que en 15 minutos más o menos estaríamos allí. Cruzamos el río, y nos metimos por una calle no muy concurrida de turistas (Saint Jaques) para subir hasta la plaza que da acceso al Panteón.
Tengo que decir que el edificio por fuera es una pasada con su imperial cúpula. No sé, quizás a mí me recuerda al Capitolio de Washington, pero el caso es que impresiona. Como íbamos contrarreloj y ya eran las cinco y media fuimos rápido a la entrada y nos encontramos con otra considerable cola.
Pero nos encontramos con una persona responsable y le preguntamos si los del "Pass Museum" teníamos que guardarla. Quedamos muy gratamente sorprendidos por su amabilidad y como se desvivió en atenciones hacia nosotros: Hablaba muy bien castellano y nos dijo algo así como "Ah, Pass Museum, pasen por aquí". Nos llevó rápidamente al interior y una vez dentro nos recomendó el itinerario a seguir para disfrutar de la visita, sugiriéndonos que primero fuésemos a la cripta donde están enterradas varias de las personalidades más importantes de Francia, ya que no quedaba mucho tiempo para el cierre y luego viésemos el resto del edificio.
Aún así hicimos un pase rápido por el piso de arriba del Panteón antes de bajar a la cripta y fue inevitable detenerse ante el mítico "Péndulo de Foucault", que no sabíamos que estaba instalado allí y que oscilaba colgado desde la cúpula del Panteón.
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Péndulo de Foucault
Bajamos a la zona de la crípta donde están enterradas varias de las personalidades más importantes de Francia, cuyos féretros han sido llevados allí. Segun bajamos, primero nos encontramos la tumba del filósofo Rouseau. Y según vamos avanzando por diversos pasillos, nos encontramos con grandes autores como Victor Hugo (Los Miserables) o Alejandro Dumas (Dartagnan y los Tres Mosqueteros), además de otros ámbitos como Louis Braille (quien patentó el método de lectura para ciegos del mismo nombre) y los grandes científicos Pierre y Marie Curie, cuyas investigaciones fueron cruciales para la medicina del siglo XX y que era con los que más ganas tenía que fotografiarme.
Hay que señalar que el Panteón es el gran templo laico de Francia y resulta admirable cómo en el país vecino se les rinde homenaje a sus grandes personalidades en esta forma. Aquí en España lo único parecido que existe es El Escorial, y solo con sus reyes.
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En la cripta, las tumbas de Rousseau, Victor Hugo y Pierre y Marie Curie
Impresionado por lo visto, volvimos a subir y a descrubrir las cosas interesantes que hay en el Panteón, como sus frescos, lo imponente que es su cúpula... Pero dentro de lo que es un templo laico, me llamó la atención que su altar sea una retablo homenaje a la república y a la "gloria de la Convención Nacional". El Pantheon se completa también con placas de homenaje a los escritores franceses caídos en las dos guerras mundiales.
Mención aparte tiene la dedicada en exclusiva a Antoine de Saint Exupery, el escritor del Principito, ese libro maravilloso que quien más o quien menos nos leímos en nuestra infancia. Y es que murió en 1944 en un accidente aéreo y las últimas investigaciones sostienen que fue derribado por el ejército alemán.
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Cúpula del Panteón, el altar republicano y la placa en memoria de Antoine Saint Exupery
Así vimos todo lo que había que ver de forma rápida pero intensa y encantados. Salimos a la zona de souvenirs y compré el típico bolígrafo y la goma con la forma de la torre Eiffel (típico y tópico), pero de lo que me estoy arrepintiendo ahora es de no haber comprado un ejemplar del Principito con dioramas en todas sus páginas y que vendían allí a un precio más que aceptable.
Salimos del Pantheón justo a las seis de la tarde, la hora de cierre, aunque había aún turistas que estaban llegando despistados con el horario y que tuvieron que pegar la vuelta. Aprovechamos para tirar fotos de este gran monumento desde el exterior, que antes no pudimos hacer por las prisas.
Y de esta forma acabamos con las visitas del día a museos y monumentos. Eran las seis y teníamos algunas horas libres para hacer lo que quisiéramos; algo que no teníamos planificado de antemano.
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Panorámica exterior del Pantheon
PASEO POR LA SORBONA, BARRIO LATINO, LUXEMBURGO Y MONTPARNASSE
Caminando llegamos hacia la calle Saint Michel, que es la más importante y concurrida del barrio Latino, más concretamente en una esquina de los jardines de Luxemburgo. Entonces decidimos que había que conocer más a fondo este barrio y cuál era la zona que estaba llena de restaurantes y bistros, además de tiendas de Souvenirs.
Así comenzamos a bajar por Saint Michel en dirección al Sena y al poco nos encontramos con la plaza de la Sorbona, y me apeteció pararme por la carga en la historia moderna que tiene como punto de origen del Mayo del 68. Allí está la Universidad de la Sorbona, la más céntrica de París y donde se originaron las movilizaciones estudiantiles por las libertades (¡qué falta haría algo así en estos tiempos!) y que derivaría en revueltas y barricadas a lo largo del Barrio Latino.
No lo buscábamos, pero nos encontramos con un trocito muy importante de la historia del siglo XX. También vi alguna pintada que ponía "Interdit de Interdere", y no le di importancia, luego me enteré que era la célebre que quiere decir "Prohibido prohibir" y me arrepentí de no haberla fotografiado.
Después de ésto continuamos bajando y ya nos encontramos con lo que es propiamente la zona de "bistros" y tiendas de souvenirs del Barrio Latino. Unas callejuelas estrechas que comienzan en el cruce de Saint Michel con el boulevard Saint Germain, justo en la parada de metro de la Sorbona, y que se extienden hasta el Sena.
No son tampoco muchas calles, pero nos contagiamos del ambiente que había. Proliferaban pr allí los establecimientos de Crepes, Kebaps, etc. para llevar y los restaurantes con ofertas más que aceptables y menus para comer y cenar. Eso sí, los relaciones públicas son un poco pesados y ya a la hora que llegamos, sobre las seis y media ya estaban buscando clientes para cenar.
También había diversas tiendas de souvenirs, típicas, regentadas por magrebies o hindús a un precio bastante más asequible que por ejemplo lo que hay en la zona de la Torre Eiffel o los campos Elíseos, así que aprovechamos para mirar.
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Ante la Universidad de la Sorbona y una de las calles del barrio Latino delante de una tienda de souvenirs
Estábamos un poco cansados otra vez y decidimos parar en algún bar para sentarnos. Prácticamente un relaciones públicas nos "empujó" a uno de los restaurantes del barrio Latino (en esas calles cafeterías propiamente dichas no hay) y cuando nos sentamos y dijimos que simplemente queríamos tomar un café, creo que se decepcionaron, aunque ya debían esperarse que los españoles no cenamos a las seis y media de la tarde.
Pedimos dos cafés con leche, que nos salió a la friolera de 3,20 euros cada uno
pero ya lo esperábamos (te lo especifica la carta también, "coffee with cream" o "coffee with milk") porque las bebidas están caras en todas partes. Aún así queríamos sentarnos y tomar el café muy tranquilamente y de lo malo sabía bien.
Me llamó la atención que el resto de la gente que estaba por allí era gente francesa o inglesa que estaba ya cenando a esas horas y el camarero nos tardó en cobrar y más en dar las vueltas, ya que estaba dando prioridad a llevar platos a las mesas con cenas. Yo también lo haría, tendría al menos garantía de recibir más propinas.
Terminamos ya el café y nos fuimos del barrio Latino, con la intención de volver para cenar, ya que nos había gustado lo que habíamos visto. Eran las siete y cuarto, y la intención era ir hasta Montparnasse a ver el rascacielos que preside ese barrio y París en general.
Volvimos por la calle de Saint Michel hacia arriba y llegamos a los jardines de Luxemburgo, que había que atravesarlos para llegar a Montparnasse. Llegamos a tiempo, ya que este parque cerraba a las 20:00 h.
El sitio tengo que decir que es también una maravilla y menos más que se nos ocurrió pasar por allí. Mejor que las Tullerías.
Un lago grande preside este jardín y el precioso palacio de Luxemburgo está a su lado. Nosotros aprovechamos para tirar fotos de cerca y desde el otro extremo del lago. El paseo es bonito y muchos parisinos aprovechan para ir por allí. Mas allá de estos atractivos, los jardines están muy cuidados y la hierba perfectamente segada, y hay numerosas zonas y pistas deportivas para el ocio.
Por supuesto, están las sillas y hamacas dispuestas alrededor del lago para que quien quiera se siente en ellas.
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Panorámica de los jardines de Luxemburgo con la Torre Montparnasse de fondo. Palacio de Luxemburgo.
Después del paseo, salimos de los jardines de Luxemburgo por el otro extremo y cogimos unas calles en cuesta para ir ya al barrio que queríamos llegar. Alcanzamos el boulevard Montparnasse, la calle más comercial de esa zona y tras andar unos metros, ya a mano izquierda vimos la imponente torre.
Al lado está un centro comercial de Galerías La Fayette y tiendas sin tanto glamour como C&A
Continuamos en esa dirección, para ver un poco ese edificio de cristal que supera los 200 metros, con la única intención de tirar algunas fotos.
Sabíamos que se ofrece la opción de subir hasta arriba del todo, pagando no sé si 13 o 14 euros. Pero como no entraba en dentro del "París Pass Museum" (creo que sí en la Visité) y ya íbamos a subir a unas cuantas torres, ni consideramos la opción de entrar.
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Torre Montparnasse con el edificio de Galerías La Fayette delante
Giramos a la izquierda y bajando un poco llegamos al cementerio de Montparnasse, que ya estaba cerrado. No obstante no abríamos entrado, ya que nos parece un poco tétrico ir a visitar tumbas y fotografiarnos con ellas. En ese cementerio estan enterrados gente de la talla del dramaturgo Jean Paul Sartre, el escritor argentino Julio Cortazar o la actriz Jane Seberg, incono sesentero y setentero por protagonizar junto a Jean Paul Belmondo la película "Al final de la Escapada".
MUCHO CUIDADO: La gente se piensa que allí está enterrado Jim Morrison y va allí buscando su tumba. El cantante de los Doors está en otro cementerio en las afueras de París (Pere Lachais), y también nos consta que hay mucho turista que pone como prioridad ir a visitar esta tumba, si eres de éstos, no te confundas de cementerio.
En Montparnasse también están las Catacumbas, que es otro de los atractivos muy visitados y demandados de París. A esa hora también estaban cerradas, pero tampoco nos llamaba la visita, porque no nos gusta lo de ver infinidad de huesos y calaveras. Pero bueno, cada uno tiene sus intereses y no quiero decir que no vayáis a verlo, ni mucho menos.
Ya estaba anocheciendo, y sin más nos decidimos a regresar al barrio Latino y luego buscar sitio para cenar tranquilamente. Bajamos por un sitio distinto, por una calle llamada Boulevard Raspail y luego coger una transversal para llegar a Boulevard Saint Germain, que nos llevaría de nuevo al barrio Latino.
Probablemente rodeamos, pero tampoco nos importó, ya que fuimos viendo sus calles con mucha tranquilidad, que son en general de bastante belleza con sus edificios de piedra blanca.
UNA CENA TRANQUILA EN EL BARRIO LATINO
Eran sobre las nueve de la noche ya y buscamos sitio para cenar en el barrio Latino, fijándonos en las opciones que nos ofrecían los restaurantes. El caso es que bajamos por la calle que se accede desde la estación de la Sorbona y luego giramos a la derecha y nos metimos en un restaurante que vimos un menú de diez euros que nos convencía.
El caso es que acabamos haciendo la 13-14
Nos metieron en el piso de arriba,con muy poco espacio entre mesas, lo cual es normal en estos restaurantes y no nos parece mal. Pero que el de al lado tenga plantada una maleta que no te deja pasar y no se moleste en quitarla y nadie de los camareros le diga nada ya no te sienta muy bien.
Llegaron con la carta y vimos que el menú de diez euros se dejaba de servir a las ocho y media (no ponía nada en la entrada). No nos hubiese importado pagar algo más, pero los platos del menú de 15 no nos convencía ninguno, así que cogimos y nos fuimos, que para estar mal a gusto...
En la misma calle, unos metros más allá nos encontramos con otro restaurante, donde un Relaciones Públicas que hablaba castellano y no nos resultó muy agobiante nos invitó a pasar y nos dijo lo que había. Entramos y después lo hizo más gente, lo cierto es que el RRPP era un crack.
Actualización: También gracias al google view, hemos localizado el sitio, "Le Bourbon", situado en la rue Saint Severine.
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Bistro "Le Bourbon"
La decoración del sitio era agradable, principalmente en color rojo y en un ambiente relajado para cenar. Nos atendió un camarero que también hablaba español por lo que todo perfecto y una buena cena por diez euros a base de crepe de jamón y queso, salmón y mousse de chocolate, amén de la jarra con agua del grifo, que vimos que había pedido la mayoría de clientes.
Algunos se pedían Foundees para cenar, lo cual hubiera sido también otra opción interesante, y en algunos menús se veían la tradicional sopa de cebolla de la zona, que me quedé con ganas de probarla.
Así, tuvimos una cena muy tranquila, sin prisas y descansada. Cuando nos fuimos a la estación de metro de la plaza de Saint Michel que era la que mejor conexión tenía con la zona de nuestro hotel. Daba un poco de "yuyu" el hecho de que no había nadie por esa zona de callejuelas y en la estación tampoco. Hicimos el recorrido a la inversa del mediodía: Cogimos la línea 4 (fucsia) y tras dos paradas llegamos de nuevo a Chatelet y su largo trasbordo.
Por suerte en esta estación se veía aún a las 22:30 h. bastante movimiento y no daba sensación de inseguridad en absoluto (me asustaron algunos comentarios de foros sobre esta estación de noche). Cogimos la línea 7 (rosa claro) y en cinco paradas estábamos de nuevo en Chausée d'Antin y en un corto paseo en el hotel.
No es que estuviésemos muy cansados a pesar del comprimido programa del día, pero había que descansar ya que al día siguiente nos esperaba una jornada de traca y agotadora en cuanto a caminatas... Pero eso ya es cuestión del siguiente capítulo.
Tengo que decir que el edificio por fuera es una pasada con su imperial cúpula. No sé, quizás a mí me recuerda al Capitolio de Washington, pero el caso es que impresiona. Como íbamos contrarreloj y ya eran las cinco y media fuimos rápido a la entrada y nos encontramos con otra considerable cola.
Pero nos encontramos con una persona responsable y le preguntamos si los del "Pass Museum" teníamos que guardarla. Quedamos muy gratamente sorprendidos por su amabilidad y como se desvivió en atenciones hacia nosotros: Hablaba muy bien castellano y nos dijo algo así como "Ah, Pass Museum, pasen por aquí". Nos llevó rápidamente al interior y una vez dentro nos recomendó el itinerario a seguir para disfrutar de la visita, sugiriéndonos que primero fuésemos a la cripta donde están enterradas varias de las personalidades más importantes de Francia, ya que no quedaba mucho tiempo para el cierre y luego viésemos el resto del edificio.
Aún así hicimos un pase rápido por el piso de arriba del Panteón antes de bajar a la cripta y fue inevitable detenerse ante el mítico "Péndulo de Foucault", que no sabíamos que estaba instalado allí y que oscilaba colgado desde la cúpula del Panteón.
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Péndulo de Foucault
Bajamos a la zona de la crípta donde están enterradas varias de las personalidades más importantes de Francia, cuyos féretros han sido llevados allí. Segun bajamos, primero nos encontramos la tumba del filósofo Rouseau. Y según vamos avanzando por diversos pasillos, nos encontramos con grandes autores como Victor Hugo (Los Miserables) o Alejandro Dumas (Dartagnan y los Tres Mosqueteros), además de otros ámbitos como Louis Braille (quien patentó el método de lectura para ciegos del mismo nombre) y los grandes científicos Pierre y Marie Curie, cuyas investigaciones fueron cruciales para la medicina del siglo XX y que era con los que más ganas tenía que fotografiarme.
Hay que señalar que el Panteón es el gran templo laico de Francia y resulta admirable cómo en el país vecino se les rinde homenaje a sus grandes personalidades en esta forma. Aquí en España lo único parecido que existe es El Escorial, y solo con sus reyes.
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En la cripta, las tumbas de Rousseau, Victor Hugo y Pierre y Marie Curie
Impresionado por lo visto, volvimos a subir y a descrubrir las cosas interesantes que hay en el Panteón, como sus frescos, lo imponente que es su cúpula... Pero dentro de lo que es un templo laico, me llamó la atención que su altar sea una retablo homenaje a la república y a la "gloria de la Convención Nacional". El Pantheon se completa también con placas de homenaje a los escritores franceses caídos en las dos guerras mundiales.
Mención aparte tiene la dedicada en exclusiva a Antoine de Saint Exupery, el escritor del Principito, ese libro maravilloso que quien más o quien menos nos leímos en nuestra infancia. Y es que murió en 1944 en un accidente aéreo y las últimas investigaciones sostienen que fue derribado por el ejército alemán.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cúpula del Panteón, el altar republicano y la placa en memoria de Antoine Saint Exupery
Así vimos todo lo que había que ver de forma rápida pero intensa y encantados. Salimos a la zona de souvenirs y compré el típico bolígrafo y la goma con la forma de la torre Eiffel (típico y tópico), pero de lo que me estoy arrepintiendo ahora es de no haber comprado un ejemplar del Principito con dioramas en todas sus páginas y que vendían allí a un precio más que aceptable.
Salimos del Pantheón justo a las seis de la tarde, la hora de cierre, aunque había aún turistas que estaban llegando despistados con el horario y que tuvieron que pegar la vuelta. Aprovechamos para tirar fotos de este gran monumento desde el exterior, que antes no pudimos hacer por las prisas.
Y de esta forma acabamos con las visitas del día a museos y monumentos. Eran las seis y teníamos algunas horas libres para hacer lo que quisiéramos; algo que no teníamos planificado de antemano.
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Panorámica exterior del Pantheon
PASEO POR LA SORBONA, BARRIO LATINO, LUXEMBURGO Y MONTPARNASSE
Caminando llegamos hacia la calle Saint Michel, que es la más importante y concurrida del barrio Latino, más concretamente en una esquina de los jardines de Luxemburgo. Entonces decidimos que había que conocer más a fondo este barrio y cuál era la zona que estaba llena de restaurantes y bistros, además de tiendas de Souvenirs.
Así comenzamos a bajar por Saint Michel en dirección al Sena y al poco nos encontramos con la plaza de la Sorbona, y me apeteció pararme por la carga en la historia moderna que tiene como punto de origen del Mayo del 68. Allí está la Universidad de la Sorbona, la más céntrica de París y donde se originaron las movilizaciones estudiantiles por las libertades (¡qué falta haría algo así en estos tiempos!) y que derivaría en revueltas y barricadas a lo largo del Barrio Latino.
No lo buscábamos, pero nos encontramos con un trocito muy importante de la historia del siglo XX. También vi alguna pintada que ponía "Interdit de Interdere", y no le di importancia, luego me enteré que era la célebre que quiere decir "Prohibido prohibir" y me arrepentí de no haberla fotografiado.
Después de ésto continuamos bajando y ya nos encontramos con lo que es propiamente la zona de "bistros" y tiendas de souvenirs del Barrio Latino. Unas callejuelas estrechas que comienzan en el cruce de Saint Michel con el boulevard Saint Germain, justo en la parada de metro de la Sorbona, y que se extienden hasta el Sena.
No son tampoco muchas calles, pero nos contagiamos del ambiente que había. Proliferaban pr allí los establecimientos de Crepes, Kebaps, etc. para llevar y los restaurantes con ofertas más que aceptables y menus para comer y cenar. Eso sí, los relaciones públicas son un poco pesados y ya a la hora que llegamos, sobre las seis y media ya estaban buscando clientes para cenar.
También había diversas tiendas de souvenirs, típicas, regentadas por magrebies o hindús a un precio bastante más asequible que por ejemplo lo que hay en la zona de la Torre Eiffel o los campos Elíseos, así que aprovechamos para mirar.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ante la Universidad de la Sorbona y una de las calles del barrio Latino delante de una tienda de souvenirs
Estábamos un poco cansados otra vez y decidimos parar en algún bar para sentarnos. Prácticamente un relaciones públicas nos "empujó" a uno de los restaurantes del barrio Latino (en esas calles cafeterías propiamente dichas no hay) y cuando nos sentamos y dijimos que simplemente queríamos tomar un café, creo que se decepcionaron, aunque ya debían esperarse que los españoles no cenamos a las seis y media de la tarde.
Pedimos dos cafés con leche, que nos salió a la friolera de 3,20 euros cada uno
Me llamó la atención que el resto de la gente que estaba por allí era gente francesa o inglesa que estaba ya cenando a esas horas y el camarero nos tardó en cobrar y más en dar las vueltas, ya que estaba dando prioridad a llevar platos a las mesas con cenas. Yo también lo haría, tendría al menos garantía de recibir más propinas.
Terminamos ya el café y nos fuimos del barrio Latino, con la intención de volver para cenar, ya que nos había gustado lo que habíamos visto. Eran las siete y cuarto, y la intención era ir hasta Montparnasse a ver el rascacielos que preside ese barrio y París en general.
Volvimos por la calle de Saint Michel hacia arriba y llegamos a los jardines de Luxemburgo, que había que atravesarlos para llegar a Montparnasse. Llegamos a tiempo, ya que este parque cerraba a las 20:00 h.
El sitio tengo que decir que es también una maravilla y menos más que se nos ocurrió pasar por allí. Mejor que las Tullerías.
Un lago grande preside este jardín y el precioso palacio de Luxemburgo está a su lado. Nosotros aprovechamos para tirar fotos de cerca y desde el otro extremo del lago. El paseo es bonito y muchos parisinos aprovechan para ir por allí. Mas allá de estos atractivos, los jardines están muy cuidados y la hierba perfectamente segada, y hay numerosas zonas y pistas deportivas para el ocio.
Por supuesto, están las sillas y hamacas dispuestas alrededor del lago para que quien quiera se siente en ellas.
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Panorámica de los jardines de Luxemburgo con la Torre Montparnasse de fondo. Palacio de Luxemburgo.
Después del paseo, salimos de los jardines de Luxemburgo por el otro extremo y cogimos unas calles en cuesta para ir ya al barrio que queríamos llegar. Alcanzamos el boulevard Montparnasse, la calle más comercial de esa zona y tras andar unos metros, ya a mano izquierda vimos la imponente torre.
Al lado está un centro comercial de Galerías La Fayette y tiendas sin tanto glamour como C&A
Sabíamos que se ofrece la opción de subir hasta arriba del todo, pagando no sé si 13 o 14 euros. Pero como no entraba en dentro del "París Pass Museum" (creo que sí en la Visité) y ya íbamos a subir a unas cuantas torres, ni consideramos la opción de entrar.
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Torre Montparnasse con el edificio de Galerías La Fayette delante
Giramos a la izquierda y bajando un poco llegamos al cementerio de Montparnasse, que ya estaba cerrado. No obstante no abríamos entrado, ya que nos parece un poco tétrico ir a visitar tumbas y fotografiarnos con ellas. En ese cementerio estan enterrados gente de la talla del dramaturgo Jean Paul Sartre, el escritor argentino Julio Cortazar o la actriz Jane Seberg, incono sesentero y setentero por protagonizar junto a Jean Paul Belmondo la película "Al final de la Escapada".
MUCHO CUIDADO: La gente se piensa que allí está enterrado Jim Morrison y va allí buscando su tumba. El cantante de los Doors está en otro cementerio en las afueras de París (Pere Lachais), y también nos consta que hay mucho turista que pone como prioridad ir a visitar esta tumba, si eres de éstos, no te confundas de cementerio.
En Montparnasse también están las Catacumbas, que es otro de los atractivos muy visitados y demandados de París. A esa hora también estaban cerradas, pero tampoco nos llamaba la visita, porque no nos gusta lo de ver infinidad de huesos y calaveras. Pero bueno, cada uno tiene sus intereses y no quiero decir que no vayáis a verlo, ni mucho menos.
Ya estaba anocheciendo, y sin más nos decidimos a regresar al barrio Latino y luego buscar sitio para cenar tranquilamente. Bajamos por un sitio distinto, por una calle llamada Boulevard Raspail y luego coger una transversal para llegar a Boulevard Saint Germain, que nos llevaría de nuevo al barrio Latino.
Probablemente rodeamos, pero tampoco nos importó, ya que fuimos viendo sus calles con mucha tranquilidad, que son en general de bastante belleza con sus edificios de piedra blanca.
UNA CENA TRANQUILA EN EL BARRIO LATINO
Eran sobre las nueve de la noche ya y buscamos sitio para cenar en el barrio Latino, fijándonos en las opciones que nos ofrecían los restaurantes. El caso es que bajamos por la calle que se accede desde la estación de la Sorbona y luego giramos a la derecha y nos metimos en un restaurante que vimos un menú de diez euros que nos convencía.
El caso es que acabamos haciendo la 13-14
Llegaron con la carta y vimos que el menú de diez euros se dejaba de servir a las ocho y media (no ponía nada en la entrada). No nos hubiese importado pagar algo más, pero los platos del menú de 15 no nos convencía ninguno, así que cogimos y nos fuimos, que para estar mal a gusto...
En la misma calle, unos metros más allá nos encontramos con otro restaurante, donde un Relaciones Públicas que hablaba castellano y no nos resultó muy agobiante nos invitó a pasar y nos dijo lo que había. Entramos y después lo hizo más gente, lo cierto es que el RRPP era un crack.
Actualización: También gracias al google view, hemos localizado el sitio, "Le Bourbon", situado en la rue Saint Severine.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Bistro "Le Bourbon"
La decoración del sitio era agradable, principalmente en color rojo y en un ambiente relajado para cenar. Nos atendió un camarero que también hablaba español por lo que todo perfecto y una buena cena por diez euros a base de crepe de jamón y queso, salmón y mousse de chocolate, amén de la jarra con agua del grifo, que vimos que había pedido la mayoría de clientes.
Algunos se pedían Foundees para cenar, lo cual hubiera sido también otra opción interesante, y en algunos menús se veían la tradicional sopa de cebolla de la zona, que me quedé con ganas de probarla.
Así, tuvimos una cena muy tranquila, sin prisas y descansada. Cuando nos fuimos a la estación de metro de la plaza de Saint Michel que era la que mejor conexión tenía con la zona de nuestro hotel. Daba un poco de "yuyu" el hecho de que no había nadie por esa zona de callejuelas y en la estación tampoco. Hicimos el recorrido a la inversa del mediodía: Cogimos la línea 4 (fucsia) y tras dos paradas llegamos de nuevo a Chatelet y su largo trasbordo.
Por suerte en esta estación se veía aún a las 22:30 h. bastante movimiento y no daba sensación de inseguridad en absoluto (me asustaron algunos comentarios de foros sobre esta estación de noche). Cogimos la línea 7 (rosa claro) y en cinco paradas estábamos de nuevo en Chausée d'Antin y en un corto paseo en el hotel.
No es que estuviésemos muy cansados a pesar del comprimido programa del día, pero había que descansar ya que al día siguiente nos esperaba una jornada de traca y agotadora en cuanto a caminatas... Pero eso ya es cuestión del siguiente capítulo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En el Barrio Latino por la noche