Dia 5 Domingo 27 de Mayo (Coliseo, Isola Tiberina, Trastevere, Piazza San Pietro, Piazza Navona, Campo de Fiori, Piazza Minerva, Phanteon, Fontana di Trevi).
Ultimo día en Roma, sentía pena, pues la ciudad supero mis expectativas, pero ni modo, había que proseguir el camino. Optamos por visitar la ultima parte de la ciudad que nos faltaba: El Trastevere.
Como quedaba de paso pudimos ver el Coliseo por ultima vez, bajándonos en la estación de metro, del mismo Nombre.
Hicimos unas fotitos mas pues no dejo de admirar tremenda arena y seguimos hasta Isola Tiberina y cruzar para llegar al Trastevere.
Apague el GPS y nos perdimos entre sus callecitas por un par de horas.
Después de caminar, relajarse y demás en este barrio tan bonito, no nos dimos cuenta que estábamos por salir nuevamente hacia el Vaticano. Según nosotros decidimos regresar para ver la plaza “vacia” y queríamos aprovechar para comprar en los puestos cercanos a la plaza, pues los precios eran mas bajos que en otros lados.
Pero olvidamos que seria la ultima audiencia publica papal antes de su renuncia y el mar de gente empezó su aparición. Asi que ni hablar, de todos modos fue muy bueno estar en la concurrida plaza una vez mas y aunque yo no soy devoto, alcanzamos a ver a Benedicto y a un par de miembros de la guardia Suiza aunque sea un poquito lejos y creo que solo por eso vale la pena.
En fin, mas fotitos y compras para mi mujer en los muchos puestos semifijos que hay por todo alrededor de la plaza, nuevamente terminamos perdiéndonos nada mas para salir por la parte trasera de Castel de San Angelo, suerte que fue así por que encontramos una panadería donde tenían en el aparador unas piezas de pan dulce que se veían ricas, compramos 2 pues no habíamos desayunado, andábamos buscando algo que nos abriera el apetito.
Nada mas cruzar otra vez el puente justo enfrente de San Angelo, desayunamos en uno de los localitos de comida que mas bien parece un mini supermercado. Mi mujer pizza y yo un panini con una birra Azurra, la primera que probaba de esa marca y vaya que es fuerte, la comida deliciosa (10 euros con la pizza, el panini y la birra) el localito tiene mesas fuera con bancos para sentarse siempre y cuando los chinos no acaparen los lugares que se ven por cientos en cualquier lugar al que íbamos xD.
De ahí nuevamente aprovechamos para volver a Piazza Navona y descansar un poquito y me acorde del elefantito de Bernini mencionado por otro forero. Sabia que estaba cerca y empezamos a caminar, terminamos en Campo de Fiori donde los locales ya había terminado sus actividades y empezaban a levantar sus puestos. Así que no pudimos contemplar el mercado.
De repente me vino a la mente el nombre “Minerva”, encendí el GPS y tiramos para esa dirección, estaba a un costado del Pantheon y encontramos Piazza Minerva y el dichoso elefante. Aquí nos paramos nuevamente a descansar un poquito.
Estoy seguro que en días anteriores pasamos por ahí y no se por que no vimos el elefante, en fin…aprovechamos que estábamos al lado del Pantheon para pasar a la Gelateria del chico majo y alegre,nos reconoció con un “welcome back” y pedimos nuestro rico gelato, el cual disfrutamos en las escaleras de la fuente frente al Pantheon.
Terminado el gelato y el descanso, gesto que agradecieron nuestros pies, regresamos a comer al localito cerca de San Angelo pues los paninis aquí son buenísimos y grandes, esta vez 2 paninis, Queso y Pierna con una birra (12 euros).
Saciada la tripa y con la tarde encima, regresamos a Fontana di Trevi para verla por ultima vez, y para que mi mujer lanzara su moneda.
Asi termino nuestra estancia en la Ciudad Eterna, esperando se cumpla el deseo de mi Nancy. Recomiendo encarecidamente caminar lo mas que puedan, hay cosas bonitas por cada rincón, usen el metro solo para lo mas indispensable, pues se ahorraran algunos eurillos y Roma no me parece demasiado grande como para recorrerla en transporte publico, aunque si hay demasiadas cosas que ver y por eso se recomiendan
de 4 a 5 días para ver todo con calma. Pregunten por el precio antes de comprarlo. Disfruten al maximo, los italianos son muy muy amables, siempre recibiendote y despidiéndose con un cálido "¡Prego!". Son estos algunos de los consejillos que puedo darles.
Queda decir que tomamos el Metro Barberini (por cierto la fuente de la plaza estaba en remodelación) y regresamos solo a bañarnos y a dormir pues había que madrugar para tomar el tren a Venecia.