Programa: Visita de la Gran Mezquita, Barrio Musulmán, Muralla, Traslado al aeropuerto, llegada a Guilin, traslado al hotel y alojamiento. Habitación con vistas al lago en el hotel. Día 3 de mayo. Viernes
Como siempre hoy nos despertamos a las 7 de la mañana y a las 8 estábamos desayunaditos con las maletas cerradas y listos para emprenderla, pero habíamos quedado a las 11 pues el programa de hoy era muy cortito. Así que ¿qué hacer en estas tres horas?
A mí me ha molestado la rodilla toda la noche (ayer anduvimos bastante) y no estoy mucho por la labor pero ¡qué caray! A China no se viene todos los días y lo que no vea ahora ya no lo veré nunca más, así que digo que sí y nos vamos por esos mundos de Dios a buscar las torres
El camino se me hace ameno y lo miro todo con curiosidad. Aquí el tráfico es tan horrible como en Beijing, cruzar una calle es una lotería pues te pueden atacar por detrás, por delante y por los lados
. Por el camino no me resisto a tomar algunas fotos de los transportes chinos.Por fin llegamos frente a la Torre de la Campana (yo ya voy cojeando débilmente), en una plaza muy agradable. Aquí me llaman la atención varios grupos de mujeres que están sentadas y parece que están cosiendo. Me acerco y veo que exactamente eso es lo que hacen: cosen y cobran por ello, junto a ellas hay hombres que han dejado sus prendas y ellas les cosen los botones, les zurcen etc. Intenté hacerles una foto, pero se ofendieron mucho y desistí.
Bueno, aquí están las Torres de la Campana y el Tambor, la más cercana es la de la Campana y la más alejada es la del Tambor. Ambas torres son del siglo XIV.
Una vez aquí vemos una callecita con un aspecto muy agradable y, como hay tiempo, decidimos echar una ojeada.
Es una zona preciosa, muy típica, llena de mujeres haciendo tai-chi y un baile con espadas.

Toda la calle está llena de puestos callejeros de todo tipo de objetos, principalmente de productos para caligrafía china
Y así, a lo tonto, a lo tonto, nos vamos adentrando cada vez más en el lugar y observando algunas escenas muy curiosas, como esta en que se ve el contraste entre el pasado y el presente
Y en una placita encontramos las pruebas de que en China también hay barrenderos, están las pruebas, pero no los interfectos.
En nuestro deambular llegamos a una zona más retirada y escondida que ofrece un verdadero tesoro: al parecer hemos llegado al Mercado del Libro de Segunda Mano. Me encantó de verdad. Había todo tipo de puestos de venta de pinceles, brochas, tintas, telas, etc.
Pero lo mejor es que también venden pinturas hechas a mano, con los pintores realizando la pintura delante de ti.
Y, bueno, se nos hace tarde, hay que regresar al hotel. A mí cada vez me duele más la rodilla y ahora cojeo ostensiblemente
Bueno, ya hemos llegado al hotel, esperamos unos minutos y aquí está nuestro nuevo guía: otro chavalín con pinta muy modernona y que apenas sabe hablar español. Pero bueno, es lo que hay y toca conformarse, al menos tiene buena voluntad y hace sus esfuerzos. Tampoco sabe inglés, por cierto.
El Zoco árabe o Barrio Musulmán
Nos vamos con el coche a visitar el Barrio Musulmán, que está ¿os imagináis dónde?
Aquí haremos un inciso para contaros un poco de porqué podemos encontrarnos esta incongruencia geográfica. En esta zona se encuentra parte de la minoría étnica Hui, con características raciales muy similares a la etnia mayoritaria, Han, pero que practican la religión musulmana pues descienden de los árabes que llegaron a China, bien como comerciantes o como mercenarios. Este es el caso de Xian, al parecer los rebeldes que se levantaron contra la dinastía reinante contrataron a un gran número de mercenarios árabes que se vinieron, en un largo viaje de miles de kilómetros, acompañados de sus familias. Una vez terminada la guerra fueron licenciados y pudieron regresar a Arabia. Pero se encontraron con que en China los soldados tenían una categoría social más alta que en su lugar de origen, además el gobierno chino era mucho más liberal que el árabe, la tolerancia religiosa era total y, bueno, a ver quién es el guapo que vuelve a recorrer miles de kilómetros, total para empeorar su situación, así que se quedaron y hasta hoy.
La etnia Hui forma parte de las etnias reconocidas en China y es la tercera por número de miembros y la única que ha obtenido este reconocimiento en base a sus creencias religiosas y, por lo tanto, pueden tener hasta 4 hijos por familia.
Nuestra guía nos contó ayer todo esto y nos explicó que actualmente hay problemas con esta minoría, sobre todo porque ocupan el centro de la ciudad donde el suelo es carísimo y hay quién pretende que se vayan a la periferia para urbanizar la zona. ¿Os suena esto de la especulación?
, así que hay cierto malestar por parte de los poderosos. Por cierto que durante la conversación a mí me dio cierto tufillo a xenofobia pues mentó varias veces que eran muy pobres pero, claro, eso es normal porque COMO TIENEN QUE REZAR CINCO VECES AL DIA PUES NO TIENEN TIEMPO DE TRABAJAR. Recorrimos el barrio con tranquilidad y calma, visitando sus callejuelas y aquí tenéis a una vendedora callejera con los célebres dim sun chinos, pero también hay puestos con comida típica árabe.

Otra vez la comida de CITS
Luego a comer. Hoy fuimos a otro establecimiento diferente al de ayer pero que estaba más cercano a la zona y nos lo tomamos con calma y llegamos cerca de la 1 de la tarde.
Craso error. La mayor parte de las mesas estaban llenas de turistas americanos que habían dado buena cuenta de la comida. Os lo juro, que no miento. Los cazuelones de comida estaban casi vacíos y algunos definitivamente huérfanos de vituallas. Tuvimos que comer los restos porque no reponían la comida, lo que se acabó, pues eso, se acabó.
Pero lo peor no fue eso, al fin y al cabo había comida suficiente. Lo peor es que no cambiaban los manteles, sí, sí, que no habéis leído mal, los manteles se cambian cuando cierran el establecimiento y el que viene detrás pues come con el mantel sucio. ¡Menos mal que las servilletas eran de papel!
Por cierto que he espabilado un poquito durante este tiempo y ahora yo me pido también una cerveza y así mi maridin se toma el suyo y el mío, total medio vaso mas medio vaso hacen uno.
La Gran Mezquita
Recibe este nombre por ser una de las más extensas mezquitas de China. Se levantó, inicialmente durante la dinastía Tang, a mediados del siglo VIII pero casi todo lo que hoy podemos admirar es muy posterior, construido ya durante la dinastía Qing.
Toda la edificación se distribuye alrededor de 4 grandes patios y otros muchos de menor tamaño y más escondidos y el estilo constructivo es el típico de China, no vamos a encontrar grandes diferencias con cualquier templo budista o palacio.
Lo verdaderamente curioso de este lugar es que podemos encontrarnos con el rollo budista de la buena suerte junto a una inscripción en árabe

Naturalmente estamos ante un templo en uso por lo que es normal encontramos con fieles que acuden a la oración si es que coincide el horario
O, como en el caso de toda mezquita musulmana, fieles que vienen aquí a aprender, charlar, hacer vida social, etc., aprovechando el frescor que se respira en sus patios.
Pero yo os recomiendo que no os quedéis en el recorrido habitual y al uso. Os cuento que aquí, esta niña con unos cuantos años encima tuvo que buscar un servicio con urgencia (los años, hijos, que no perdonan
Pasillos estrechos que daban vueltas y más vueltas y que acababan en paredes adornadas con preciosos grabados
O que acababan en patios recoletos y sombríos realmente hermosos.
Y como muestra de lo que os digo aquí os presento al único habitante que me encontré en mi solitario deambular
Por último hay que mirar dentro de los pabellones pues algunos guardan hermosos muebles con incrustaciones de nácar o con respaldos de mármol
Ya solo nos queda volver a coger el coche y que nos lleven hasta el aeropuerto. Por el camino me encuentro con este hombre que pintaba abanicos con caligrafía china. Dicho así parece una tontería, al fin y al cabo miles de chinos escriben en chino y pueden hacerlo sobre abanicos o cualquier otro soporte, pero miradle bien a ver si apreciáis porqué me llamó tanto la atención.
Sí, no tiene manos. Pinta caligrafía con la ayuda de un arnés que se coloca en el brazo gracias a su boca y luego, con el movimiento del brazo exclusivamente, consigue pintar los abanicos. Vendía los abanicos y también admitía limosnas.
Bueno, pues hemos acabado nuestra estancia en Xi’Am y ahora toca marchar al aeropuerto, tomar nuestro avión y llegar a Guilim.
¿Os habéis fijado en que sigue sin caer una gota de agua? ¡Qué aguafiestas son los del tiempo!
Un embarque un poco accidentado
Y aquí estamos en el aeropuerto, guiados por un chino que chapurrea el español y que es el encargado de conseguirnos los billetes para nuestro vuelo que sale a las 17,30 horas.
Llegamos a la ventanilla y primer problema: nuestros nombres no figuran en el listado de embarque. El chino se pone amarillo (un poco más
Bueno, por fin respiramos tranquilos, tenemos billetes y los tenemos en la mano, ya no nos quedamos en tierra
. Nos despedimos del muchacho y pasamos el control y a esperar. Un montón de tiempo claro. Pero todo es cuestión de ponerle al buen tiempo buena cara y encontramos unas butacas de masajes y aquí nos tenéis, sentados como dos reyes en sus tronos recibiendo un masaje de una máquina. Nuevos, oye, nos dejó nuevos.De nuevo me asombro de lo bien educados que son los chinos: vuelven a hacer cola ordenadamente para embarcar y nadie pretende colarse. Vamos lo normal. Esta vez si que nos dan de cenar en el avión pues el vuelo es más tardío.
Por fin llegamos a Guilim y nos está esperando nuestro nuevo guía que estará con nosotros 3 días, se llama Juan y habla español perfectamente. Nos lleva hasta nuestro hotel,
Guilin Bravo Hotel.
Un hotel de 4 estrellas que está bastante bien. Situado cerca de uno de los 4 lagos que hay en la ciudad por lo que tiene buenas vistas si consigues habitación con vistas al lago.
La habitación amplia y con todas las comodidades, incluida butaca con reposapiés, otra silla para el marido, caja fuerte, escritorio, wifi gratis, 2 botellas de agua (como en el resto de hoteles), ketel, albornoz, en fin de todo.
El desayuno bueno, variado y rico. Nada que objetar a este hotel. Lo recomiendo.
Bueno y ahora sí que deshago las maletas porque la ropa se está arrugando demasiado y nos vamos a la cama que estamos muy cansados. (Yo tengo que dormir con un cojín bajo la rodilla porque cada vez me duele más).

















