27/08/2011
Despues de hacernos los remolones va siendo hora de salir, nos despedimos de Ali y salimos del albergue con destino Dades, haremos parada en un par de pueblecitos y en las Gargantas de Todra.

Las fechas en las que realizamos este viaje han coincidido con la celebracion del Ramadan para los musulmanes, Moha nos comento que son dias en los que se reflexiona sobre su dios, y que no pueden comer ni beber desde que sale el sol hasta que se pone de nuevo.
Por eso cuando llega esa hora se provoca un gran bullicio en los pueblos y ciudades, en busca de alimento y las tiendas abren hasta bien entrada la noche.
Lety decide intentarlo por un día, no comer ni beber hasta las 7,30 de la tarde.
Milagrosamente se da un día nublado, el único hasta ahora, lo que le dará alguna oportunidad de conseguirlo.
Pasamos por un pueblecito bastante cerrado y apartado, donde nos sorprende ver a la mayoria de mujeres con velo que las cubre completamente.

Moha aprovecha para hacer todos los kilómetros que puede del tirón, y a medida que nos vamos acercando a Todra descubrimos su impresionante paisaje.


Según nos vamos acercando el cielo se pone mas y mas gris, paramos en un pueblecito cercano donde justo coincide el mercadillo del lugar, paseamos por sus calles llenas de gente y puestos, aquí podemos encontrar casi de todo, la mayoría textiles, incluso unas palomitas recién hechas en una maquina de plástico, como de juguete, cuestan medio euro, aproximadamente y ante tanto pollo decido probarlas, saben deliciosas, mientras Lety continua adelante con su idea de aguantar sin comer ni beber hasta la puesta del sol.

Paseamos un buen rato y observamos todos los puestos sin prisa mientras Moha espera junto al coche a un contacto suyo para que le consiga una bandera berebere que buscaba.
No hay muchos extranjeros como nosotros por allí, cuando una persona nos dice que le sigamos para ver algo, en principio le hacemos caso, aunque según nos vamos alejando del centro vemos cada vez menos puestos y personas a nuestro alrededor.

Empezamos a preocuparnos, pero justo llegamos a una casa donde nos invita a entrar para ver como realizan las alfombras, allí dentro se encuentran una mujer mayor, "fabricando" la alfombra a mano y unas niñas ayudándola.
Trata de vendernos alguna de las alfombras que se encuentran en la pequeña habitación de la casa, pero no era lo que veníamos buscando, y después de observar la situación nos vamos de allí enseguida.
Regresamos al Toyota donde Moha nos espera y ponemos rumbo a las Gargantas de Todra.
Según vamos llegando Moha nos informa que comeremos allí, en un restaurante dentro del propio cañón junto al río que pasa.
El paisaje es fantástico, y mas aun se agradece un día cubierto con el frescor del río junto a nosotros.

Encontramos el restaurante con enclavado en mitad del cañón con unas fantásticas vistas durante la comida.

Pasamos adentro, y son casi las 5 y media de la tarde mientras Lety sigue aguantando en el restaurante sin probar nada, ya esta realmente cerca de conseguirlo.

Después de una fantástica comida en mitad de la garganta de Todra seguimos recorriendo el fantástico paisaje del cañón.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras disfrutar del paseo por el cañón, Moha nos recoge y avanzamos en dirección Dades, no sin antes parar a admirar el paisaje junto al camino.

Tras el parón Moha continua conduciendo, nuestra siguiente parada es un pueblecito ya cercano a Dades, aquí compramos algo de carne y queso para la cena que nos prepararán en nuestro alojamiento de esta noche.

Ya cumplidas las 19 horas Lety prueba el agua y algunos bombones que llevamos en el coche.
Poco después llegamos a Dades, ya de noche, nos alojaremos en la casa de Daoud, un antiguo músico al que Moha conoce personalmente, la casa está decorada con motivos que representan el sol y las estrellas.
Notamos el cansancio de las diferentes etapas en nuestro cuerpo, y agotados nos apalancamos en los múltiples sillones que tiene la casa en espera de la cena y nos quedamos dormidos.
La cena está fantástica y nosotros muy cansados, pero aun así nos quedan unas últimas fuerzas para subir a la terraza a divisar el paisaje nocturno aún fuera de la ciudad de Dades.

Ya lejos del asfixiante calor del desierto descansamos mucho mejor esta noche.