Nos levantamos muy temprano, cerca de las 5 de la mañana para acabar de recoger todo, pegarnos una ducha, despedirnos de nuestro hotel y de osaka y pillar un Shinkanshen que nos llevara a Tokyo, donde pasaríamos nuestro último día en Japón.
En la estación de tren pillamos cosas para desayunar y nos metimos en el tren dirección Tokyo, aunque podría haber dormido durante el trayecto conseguí no pegar ojo por dos motivos, uno que era mi último día y no quería perderme nada, y dos que estaba empeñado en ver el monte Fuji aunque sólo fuera desde el tren, ya que a la ida no lo había conseguido ver. Hacia un día muy soleado y despejado o sea q tenia bastantes esperanzas y al final tuve premio.
Aunque se veía bastante más nublado de lo que esperaba apareció por el lado contrario al que yo estaba sentado, me puse a hacer fotos como pude hasta que un señor muy amable se levanto y se quito de los asientos y me hizo gestos para que me acercara para sacar fotos desde su ventana.

El resto del viaje hasta Tokyo transcurrió sin nada de mayor interés. Al llegar nos montamos en la Yamamote y nos fuimos a Ueno a nuestro Hotel, dejamos las maletas (aunque nos fue imposible hacerles entender que iríamos a facturar a la noche, para así poder aprovechar más el día sin volver al hotel, buff el ingles no lo llevan nada bien) y nos fuimos a nuestra visita estrella del día, el Museo Ghibli del famoso autor Hayao Miyazaki. Cogimos una vez más la Yamamote y después de hacer trasbordo en la Chuo Line y de un largo recorrido llegamos a Mitaka donde esta el museo.
Queríamos aprovechar para ver el parque de Kichijoji, pero como nos habíamos dejado tantas cosas por ver en Tokyo no nos daba tiempo (para otro viaje).
La parada del autobús que lleva al museo está al lado de la estación, estuvimos esperando al lado de una empleada del museo que iba vestida de modo muy cantarín y al cabo del rato ya entrábamos por la puerta del museo.




También estaba muy chulo que en las ventanas y puertas había vidrieras con escenas de las películas de miyazaki, chihiro, mononoke, totoro, etc y un gatobus de peluche gigante, donde te podías montar, aunque solo si eras un niño...






Entre pitos y flautas se nos hicieron casi las cuatro (aprovechamos para comer por Ueno) y aun nos quedaba bastante por ver, cogimos la Yamamote y nos fuimos a Harajuku, porqué aunque era sábado, unos españoles que nos encontramos nos dijeron que ellos habían visto a las lolitas un sábado y como el domingo que fuimos diluvió y no había nadie probamos suerte esta vez. La verdad es que sólo había un pequeño grupito, pero más vale eso que nada, dejamos pendiente para el próximo viaje el ver más gente, más variedad de disfraces y a los rockabilly y el ambiente del parque en domingo.



Volvimos sobre nuestros pasos en dirección a la estación y nos fuimos a la zona de tiendas donde las lolitas compran sus artilugios y vestimentas, una calle muy curiosa abarrotada de tiendas con objetos góticos y alguna que otra cosa extraña que no sabíamos bien lo que era.


La otra vez no pudimos ver Shibuya porqué estaba diluviando, esta vez tuvimos más suerte y le pudimos echar un buen vistazo, no nos decepcionó. Nada más salir de la estación estas rodeado de edificios inmensos iluminados con todo tipo de publicidad y pantallas gigantes. En el cruce principal la gente que hay es una locura, cuando se pone en verde y ves a esa marea humana venir hacia ti casi da miedo, es imposible cruzar andando recto, tienes que ir esquivando al resto de gente.


Estuvimos paseando durante un buen rato entre la gente y los neones, entrando en alguna tienda de vez en cuando, y buscando el restaurante donde queríamos cenar, el celebre the lock up, pero no lo encontramos, y eso que un empleado muy amable de los grandes almacenes Isetan hasta llamó por teléfono para ver donde estaba exactamente, pero no sabia nada de ingles y su plano era un poco difícil de seguir, así que después de un buen rato de dar vueltas nos rendimos y decidimos ir a Harajuku de nuevo a un restaurante de Kaiten Sushi que habíamos visto, era sólo una parada en la yamamote.
Antes de ir esquivamos a la multitud que había en la explanad de la estación y como pudimos nos hicimos unas fotos con Hachiko, el famoso perro de Shibuya, aunque fue difícil xq parece que medio Tokyo queda en esa estatua.

