Pues llegamos muy cansados del viaje a eso de las 9 de la mañana y lo primero que notamos es que hacía calor, y eso que estábamos dentro del aeropuerto y se supone que había aire acondicionado. Pero aún así, la sensación de humedad fue como un bofetón.
Preguntamos en la terminal de Narita donde se cambiaban los JR Pass y entre que nos enteramos y entre que fuimos al baño y tal, al llegar a la oficina de JR había una cola brutal. Una hora después conseguimos descambiar los bonos y tener nuestros flamantes pases del JR para los 14 días, aprovechamos para reservar el siguiente Narita Express que nos iba a deja en la estación de Tokio. De allí pillamos ya por primera vez la JR Yamamote hasta Ueno. En seguida nos dimos cuenta de lo bien indicado de que está. En el propio tren nombraban las paradas en inglés y era sencillo orientarte.
Lo que más me gustó de las estaciones es que, cuando sales, siempre siempre, da igual la estación en la que estés, tienes un mapa de la zona con las salidas marcadas en números. Así que si vas a la calle tal miras que salida te queda más cercana y hacia allí te diriges. En serio, es fácil orientarse. La primera vez que lo miramos, en Ueno nada más llegar, nos perdimos por la zona porque entendimos mal el mapa. Jeje. Yo como soy muy cuadriculado, ni me planteé que el mapa que estab en la estación no tenía dibujado el norte hacia arriba. Leches! Ojo con eso. Los tios ponen los mapas y los dibujan según estás mirándolo tú, da igual hacia donde está el norte. Así sabes si lo que buscas está a la derecha, a la izquierda, atrás o alante. Pero claro, yo que pensabe que para arriba estaba el norte.... así que dimos un paseillo por la zona de Ueno hasta centrarnos.
Aprovechamos para ver ya el mercado de Ameyoko, aunque como íbamos cargados con las maletas, no paramos mucho a verlo, pero ya vimos una cantidad enorme de restaurantes por la zona y venta de comida en la calle...
Llegamos al hotel y dejamos las maletas hasta la tarde para poder hacer el checkin. Con la tontería ya era medio día así que comimos por allí. Nuestro primeros ramen. Nos supieron a gloria.
Ya comiditos cogimos la Yamamote hasta la parada de Harajuku a ver el Maiji Jingu, nuestro primer templo. aunque antes, reservamos en la misma estación de Ueno todos los Shinkasen que íbamos a pillar. Al tener los itinerarios impresos, yo simpelmente subrayé con un bolígrafo la fecha, la hora y el tren que quería y la chica de allí, me lo iba reservando. En menos de quince minutos ya teníamos todo reservado (Nikko, Kioto, Nara, Hiroshima y vuelta a Tokio).
Era jueves, por lo que no se veían cosplays ni lolitas góticas por la zona. Una pena.
El templo en sí está bien. Tiene un gran jardín para pasear y es gratis. Al ser nuestro primer templo nos gustó mucho, pero ahora, en perspectiva, reconozco que es un poco flojillo.




Luego, pasemos tranquilamente por la zona hasta Omotesando Hills. Ya era por la tarde y había muchísmima gente y empezamos a flipar con las indumentarias que llevaban. Lo de las chicas allí era increible como vestían, super estrafalarias.

La verdad es que nos gustó bastante. Miramos alguna tienda, compramos nuestras primeras botellas de agua fría y paseamos tranquilamente hasta que empezó a oscurecer.
Como teníamos que hacer el checkin aún y además, estábamos muertos de sueño, decidimos irnos al hotel. Después de ducharnos, bajamos a cenar otra vez por la zona. Recuerdo que nos metimos sin querer en un restaurante chino. Manda narices!
¡Aún teníamos todo el viaje por delante!