Teníamos previsto visitar los museos de Wawel, pero sólo pudimos visitar la sala donde se encuentra La dama del armiño de Leonardo da Vinci, por suerte no había demasiada gente.
Como este era nuestro penúltimo día, volvimos a perdernos por el barrio Judío, aprovechamos para realizar algunas compras. Os recomiendo el chocolate, es exquisito, hay multitud de pastelerías que hacen un chocolate increíble.
Tomamos unas cervezas en el Bar Singer.
Seguimos andando hasta que no pudimos más, calles estrechas y llenas de color, edificios antiguos.

Descubrimos rincones muy pintorescos y por la tarde descubrimos una fábrica de cerveza a las afueras, donde hay una enorme terraza repleta de hamacas, una música estupenda y allí nos relajamos un buen rato.

Tomamos nuestro último té en el barrio Judío y por la noche después de cenar, fuimos a un karaoke en Rynek.