Lunes, 09 de septiembre de 2013. Hoy tocaba madrugón. Claro, que viendo las horas en las que nos habíamos despertado los días anteriores, eso no iba a suponer un problema. El caso es que teníamos las entradas para la visita de los Warner Studios a primera hora: las 8:15 am y como no sabíamos el tráfico que podría haber a esas horas para llegar a Burbank –donde están los estudios-, decidimos salir con tiempo de sobra para no llegar tarde.
Las entradas las compramos directamente en la web de la Warner y nos costaron, con tasas y todo, $100 para los dos. El tour que hicimos se llama “VIP tour”; había otro, el “Deluxe tour”, pero se salía un poco de nuestro presupuesto. Lo hicimos en inglés, por cierto, aunque también sé que hay visitas en español.
Para dejar el coche, no hay problema. Hay un parking justo enfrente de la entrada que cuesta $7.
Total, que llegamos a los estudios de Burbank incluso antes de que se abriera el parking de visitantes. Recordad los exagerada que soy yo para el tema de los horarios…jijiji…
Al cabo de un rato, ya vimos que había un par de coches más por los alrededores esperando para aparcar, y enseguida abrieron y pudimos dejar nuestro Tucson y encaminarnos a la entrada. Allí, como en casi todos los sitios en USA, estaba el típico arco detector de metales y el tipo de seguridad para entrar dentro del recinto, a la recepción, donde tendríamos que cambiar las entradas que habíamos impreso por internet, por las “verdaderas”, por así llamarlas.

Pues una vez que teníamos las entradas, nos tocaba esperar un ratito a que comenzara el tour. Mientras tanto, aprovechamos que dentro de la recepción había un Starbucks para tomar ese deseado café y dar una vuelta por la tienda donde había todo tipo de merchandising de series y pelis de la Warner.
A las 8:15 en punto, entramos por unas puertas que hay junto a la tienda que dan paso a una sala pequeñita de cine. Allí, una chica hizo una presentación acerca del contenido de tour y luego pusieron una peli cortita sobre la historia de los estudios.
Una vez terminada la mini-peli, nos dividieron en dos grupos –en las entradas veis que nosotros estábamos en el A- y nos tocó con una chica que se llamaba Lisa. Estupenda guía, luego os voy contando… Pues nada, todos los del grupo A, seguimos a Lisa hacia el exterior del edificio –por donde habíamos entrado- y nos acomodamos en unos carritos como estos que hay en los campos de golf, pero para más personas. Creo que éramos en total como unos 10, más o menos. Este sería nuestro medio de transporte a lo largo de todo el tour. ¡Empezaba la aventura!

Lo cierto es que en este capítulo, tampoco quiero contar demasiado, porque creo que para todos aquéllos que hagáis esta visita, las sorpresas que os podéis encontrar merece la pena no saberlas de antemano. Si no, no serían “sorpresa”, ¿verdad? En mi caso, cuando estaba organizando el viaje, decidí no leer aquellos capítulos de diarios de la gente que había hecho el tour por la Warner. Y creo que acerté al hacerlo así. Era una sorpresa tras otra y mereció la pena ir un poco “a ciegas”.
En cualquier caso, os diré por alto alguna cosita. En primer lugar, Lisa –la guía- fue lo mejor de lo mejor. Explicaba todo genial, daba tiempo a hacer fotos (incluso ella nos hizo alguna en algún sitio muy especial para mí, por ser una fan de alguna serie que allí se rodó), hablé muchísimo con ella y me pareció fantástica, la verdad. ¡Y eso que solo llevaba trabajando allí desde mayo!
Para los que os gusten las series de tv, veréis sitios muy conocidos: exteriores, sets de rodaje, … Y para los fans de las pelis, igual: coches que se utilizaron en ellas, fachadas de edificios que os sonarán muchísimo, objetos especiales de películas inolvidables,…
También hay una última visita al museo que tienen allí, donde está totalmente prohibido hacer fotos –de hecho, hay que dejar las cámaras en los carritos-. AWESOME! Es la palabra que primero se me viene a la cabeza al recordar el museo…
En fin, que si os gusta la televisión y el cine, como es nuestro caso, yo os recomiendo 100% esta visita. Para nosotros, mereció la pena y fue una mañana inolvidable. ¡Y todavía quedaba la tarde!

Cuando recogimos el coche del parking, todavía con la sonrisa en la boca y “flipados” con todo lo que habíamos visto, pusimos rumbo a Universal Studios. Como veis, ese día iba “de cine y televisión”, como dice el título de la etapa.
En esta ocasión, también compramos las entradas en la web, con un descuento de los Premium Outlet (hay que darse de alta). Eran válidas para dos días y, aunque solamente íbamos a estar esa tarde, nos salían más baratas de esta forma. Pagamos $69 cada uno. Al igual que en la Warner, antes de entrar, hay que pasar por la taquilla de los pases anuales –que queda a la izquierda de la entrada principal- y allí te dan ya el pase para los dos días.
Pero bueno, antes de llegar a la entrada de los estudios, tuvimos que pasar por el City Walk. Os cuento: dejamos el coche en uno de los parkings que hay, donde nos asustamos de la cantidad de gente que había –luego, por suerte, en el parque no parecía que hubiese tanta- . Al salir del parking, vas a dar directamente al City Walk, que es una zona llena de restaurantes y tiendas, antes de llegar a la entrada principal del parque.
Eran como las 11.30 de la mañana, pero como no habíamos desayunado, teníamos un poco de hambre. En ese momento, a mí me apetecía pizza –ya veis, a esa hora…- y parece ser que contagié a Sergio, así que encontramos un sitio donde pudimos saciar nuestro “apetito pizzero”. Jejeje… ¡ Qué ricas esas pizzas de pepperoni americanas! Mmmm….
Una vez hubimos comido, ya nos fuimos directamente hacia el parque, porque teníamos ganas de empezar la visita. En teoría íbamos a estar sólo hasta la hora de la comida porque a la tarde queríamos ir a Venice pero… la cosa se lió… jiji…



En ese momento fue cuando cambiamos las entradas por el pase, lo que os contaba un poquito más arriba. Apenas si tuvimos que esperar cola. ¡Y menos mal que llevábamos la entradas, porque las colas para comprarlas allí sí que eran grandes!
Chic@s, aquí, al igual que en el caso de la Warner, tampoco me gustaría contaros todo con demasiado detalle, para que lo viváis vosotr@s mism@s. Nosotros no es que seamos unos súper-fans de los parques de atracciones (nos gustan, pero tampoco morimos por ir), sin embargo, en este caso también creemos que acertamos 100% con esta visita. Nos encantó y , como os decía antes, nos entretuvimos tanto que cuando salimos de allí eran como las 8 de la tarde, con lo que ya no nos dio tiempo de ir a Venice. ¡Para la próxima!
Os cuento un poco por encima cómo organizamos el día y, para nosotros, la atracciones que no podéis perderos.
Lo primero que hicimos, sin entretenernos en ningún otro sitio, fue ir al “Studio Tour”. No miramos si era en español o inglés porque realmente no nos importaba. Nos pusimos a la cola y esperamos como unos 20 minutos, antes de poder subir en uno de los carritos que te lleva por los estudios. No es como en la Warner, aquí éramos un montón de gente y no puedes bajarte nunca del transporte. El tío que iba narrando las cosas –también había un vídeo que iba poniendo cosas de pelis y demás… ¡ojo con la cancioncita del final! Sergio y yo aún la seguimos cantando-, era muy simpático y te hacía la visita muy agradable.
Pasas por varios decorados de pelis muy conocidas, y te van contando cosas increíbles sobre cómo se hicieron o anécdotas que se produjeron durante los rodajes. ¡No os cuento más! Bueno, solo una cosita… las gafas de 3D que te dan cuando estás en la cola… ¡son importantísimas! Jejeje… ¡Veréis a King Kong como nunca! En fin, no sigo que me lanzo y os lo cuento todo…
Otras atracciones en las que subimos y, según nuestra opinión no debéis perderos: “Los Simpsons”, no me esperaba para nada lo que allí nos encontramos; fue en la que más tuvimos que esperar, pero la espera se hace amena porque te ponen capítulos de la serie. “Transformers”: os encontraréis en medio de la lucha entre “Autobots” y “Decepticons”; yo que me vi todas las pelis gracias a Sergio, me sentí en una de ellas. “La Momia”: es una montaña rusa, no digo más. “Parque Jurásico”: mejor que os haga un buen día para que podáis secaros al sol; en mi caso, a pesar de que hacía calorín, tuve que meterme en el baño a secarme un poco… jijiji…
Esas son las más chulas en las que subimos.
Aparte, vimos el espectáculo de “Waterworld”. Si llegáis con bastante tiempo, no tendréis problema en elegir sitio y, además, la espera se hace entretenida. Hasta ahí puedo leer…
Pues con todo esto, como os digo, nos dio casi la hora de cerrar… ¡y no habíamos ni comido! Estábamos tan entretenidos y disfrutando tanto, que ni siquiera nos había entrado el hambre.
Decidimos que era la hora de irse –antes de que nos echaran-, así que volvimos hacia el parking por el City Walk. Aquí a Sergio sí que le entró “la gusilla” y a mí lo único que me apetecían eran patatas fritas, así que paramos en una crepería donde yo me comí mis ansiadas fries (ese día parecía que estaba de antojo) y él se pidió un crêpe salado de pollo, queso y no sé qué más, que estaba riquísimo. No recuerdo el nombre del sitio, lo siento.
Dimos un último paseo e hicimos las últimas compras en LA y fuimos a por el coche. Todavía nos quedaba reorganizar las maletas porque al día siguiente nos íbamos a Las Vegas; sería nuestro primer día de ruta, millas y coche…
